Luna llena de abril de 2020

Por Ayub Estephan* Sueña el rey que es rey, y vivecon este engaño mandando,disponiendo y gobernando;y este aplauso, que recibeprestado, en el viento escribe,y en cenizas le conviertela muerte, ¡desdicha fuerte!¿Qué hay quien intente reinar,viendo que ha de despertaren el sueño de la muerte?Sueña el rico en su riqueza,que más cuidados le ofrece;sueña el pobreSigue leyendo “Luna llena de abril de 2020”

El retorno del ciudadano

Por Yakov Rabkin* Traducción: Irene Selser “…lo saben, la sociedad no existe. Hay hombres y mujeres individuales y hay familias… la gente debe en primer lugar ocuparse de sí misma”. Margaret Thatcher, 1987. Si este punto de vista, transformado en dogma, tuvo un impacto en nuestro mundo, la crisis actual de Covid-19 pone aún másSigue leyendo “El retorno del ciudadano”

El último viaje de Luis Sepúlveda

Por J.F. Rivas Alvarado* El jueves 16, el escritor Luis Sepúlveda falleció en la ciudad española de Oviedo, ciudad donde a finales de febrero fue el primer paciente registrado en Asturias contagiado por el terrible nuevo coronavirus. Nacido en Chile (Ovalle,1949), radicaba desde hace años en Europa después de haber recorrido un intenso territorio geográficoSigue leyendo “El último viaje de Luis Sepúlveda”

“El virus causa terror, pero mi mamá de 92 años y yo lo vencimos”

Entrevista a Norma Castillo, sobreviviente en Nueva York del Covid-19 Por Irene Selser* Norma Castillo es ciudadana estadunidense originaria de Nicaragua. Egresada del City Collegue of New York, donde estudió cine, tiene 59 años y desde 1991 vive en “El Barrio” de Manhattan, conocido también como “Spanish Harlem” en compañía de su gato Dido ySigue leyendo ““El virus causa terror, pero mi mamá de 92 años y yo lo vencimos””

Los higos de la abuela

A Lila Por Pablo Antonio Alvarado Moya* Abuela amaba los higos. Antes de morir, en un hálito de lucidez secó mis lágrimas y susurró: “¡Cómo ha crecido mi ángel de Dios!”. Yo, reacio a dogmas, sonreí, abracé, besé. Al siguiente día, velorio. Luego, funeral. Desde entonces nada fue lo mismo. No salió más el solSigue leyendo “Los higos de la abuela”

Al desconocido que desapareció de nuestro lado

Autor: Yang Lian* Traducción: Radina Dimitrova** Dedicado a Wuhan un cielo más azul que el de Auschwitz          como una botella de desinfectantepara manos          a quemarropa          balcones guardan el campo abiertoescucha como los disparos llenan una cama de mil plagasallí se hundió tu silueta          bordeada de vidrio esmeriladoretienes tu último aliento          no crees en la despedidaSigue leyendo “Al desconocido que desapareció de nuestro lado”

La distancia de las comodidades

Por Miguel Santos* El tiempo no detiene su marchaProsigueInexorableAllá tras la ventanaTras de la puerta Desde casa puedo recorrerEl patiecito de mis in – seguridadesEl jardín de mis des – ocupacionesRecorrer de este a oesteel parque de las provisionescon que puedo sostenerla alacena de mis bolsillosAndar hacia el pequeño bosquedonde aúlla la ropa suciay dejarlaSigue leyendo “La distancia de las comodidades”

Melissa y la pandemia

Por Gioconda Belli* Vestida con el traje protector azulen la cara la visera transparentela mascarilla en la boca y la narizmi hija Melissadoctora, especialista en medicina familiaren medicina natural e integrativamuchacha que desde niña lloraba por los mendigosy en el primer año de medicinapor los perros que operabay los conejillos de indias,me manda la fotoSigue leyendo “Melissa y la pandemia”

De Disney a un geriátrico en Madrid

Por Carels Tovar, Madrid. Periodista venezolana inmigrante en España Buenas noches, disculpe la hora, llamo para decirle que Margarita acaba de morir”. Esa es la frase que impactó a Gabriela García, una enfermera venezolana en su primer día de trabajo en el geriátrico en Madrid. “Esa abuela había fallecido aproximadamente a las 21 horas, ySigue leyendo “De Disney a un geriátrico en Madrid”

Guayaquil, la ira de dios

Por Cristian Avecillas. Guayaquil. Poeta y escritor ecuatoriano. Hermanos míos. Me escriben, me llaman, preocupados por mí. Agradezco y honro respondiendo así, contándoles esto: el Apocalipsis no da tregua. Guayaquil de mis pavores. Recién ahora puedo escribir algo porque desde hace cinco horas no tengo más muertos, desde hace cinco horas no me he enteradoSigue leyendo “Guayaquil, la ira de dios”