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Diarios de Covid-19

Porque vivir es urgente

Historias de una pandemia

Crónicas, relatos, poemas e información
sobre el virus que está cambiando al mundo



EXTRA….

Galería del Día de Muertos en Palacio Nacional

Luis Barrón / Reportero Gráfico / CDMX
FB: Luis Barrón Tw: @photonomadamex IG: @photonomada

El Covid, no Biden es lo que puede

derrotar a Trump

IMAGEN DE GERD ALTMANN EN PIXABAY

En vísperas de la jornada electoral de este martes, el pésimo manejo de la pandemia por parte del mandatario republicano puede truncar su aspiración a permanecer otros cuatros años en la Casa Blanca

Por Juan Alberto Vázquez* / Nueva York

A unas horas de que abran las casillas de la esperada jornada electoral que el 3 de noviembre enfrentará al presidente republicano Donald Trump contra el aspirante a sucederlo, el demócrata Joe Biden, lo único seguro es que si algo va a derrotar al republicano es su pésimo manejo de la pandemia y no las propuestas o la arrolladora personalidad de su contrincante.

Los Estados Unidos, dividido siempre por las dos grandes y únicas propuestas partidistas se encuentra hoy, además, completamente polarizado ante los peligrosos focos de violencia que acechan a ciudades importantes en los estados donde seguramente se va a decidir la elección. Las encuestas cierran con Biden adelante entre un 8 y 10% en el promedio nacional, ventaja que en algún momento creció hasta el 14% y que parecería definitiva si no fuera porque las elecciones en este país no se deciden por el voto popular, sino por un proceso de sufragio indirecto donde los candidatos deben conquistar cada estado para sumar electores y obtener al menos 270 votos del Colegio electoral.

Con un puñado de estados seguros para cada competidor, entonces la elección se decidirá en Florida, Wisconsin, Michigan, Pensilvania, Arizona y, por supuesto, en Texas, demarcaciones conocidas como “péndulos” por la sencilla razón de que el voto se puede ir para cualquiera de los dos lados. En las encuestas por estado, Biden parece llevar ventaja en Arizona, en Pensilvania e incluso en Florida, pero en donde no parece haber un seguro ganador es en Texas que, después de los 55 de California, es el estado que más votos del Colegio electoral otorga, con 38.

Si Biden logra conquistar Texas sería una hazaña que prácticamente definirá la elección, pues no hay ninguna duda de que California lo tiene asegurado el Partido Demócrata. En una situación normal, Texas y Florida, estados de tradición republicana con gobernadores que pertenecen al mismo partido del presidente, votarían por este. Sin embargo, existe cierta molestia por la sensación de que Donald Trump mantuvo en todo momento un manejo errático de la pandemia pese a que para él todo ha sido “maravilloso”. 

El país llegará antes de que culmine la siguiente semana a la mítica cifra de los diez millones de contagios. Con Texas liderando el tablero y a unas horas de arribar al millón —seguido de California con 930 mil y Florida que ya supera los 800 mil casos—, no hay forma de defender una estrategia, mucho menos cuando acaba de culminar la peor semana desde que inició la pandemia, con más de medio millón de contagios a nivel nacional en este periodo como muestra irrefutable de que la situación está muy lejos de estar mínimamente controlada. Y eso lo tienen muy presente quienes ha estado acudiendo a votar de manera masiva y anticipada en las últimos dos semanas.  

Es por eso que para Joe Biden, y pese a su presumible gris personalidad, ha sido relativamente fácil tomar la delantera en los sondeos, limitándose, como hemos visto, a concentrar sus ataques en la equivocada administración de la crisis sanitaria por la cual ya se perdieron más de 230 mil vidas y cerca de 20 millones de empleos. La peor crisis económica en décadas en la Unión Americana le explotó a Donald Trump por un problema que, aunque ciertamente no surgió en los Estados Unidos, por ese empeño en dar prioridad a las aperturas económicas en contra de las recomendaciones tanto de la Organización Mundial de la Salud como de sus propios encargados de la crisis sanitaria como el doctor Anthony Fauci, a quien incluso llegó a llamar “idiota”, lo único que ha hecho es proveer de armas a su rival en un momento crucial de las campañas electorales.

Todo esto le ha permitido a Biden y su equipo diseñar una estrategia en la que incluso la frase “Yo sí tengo un plan”, es ahora uno de sus lemas en una campaña en la que ya anunció lo que hará para controlar la pandemia inmediatamente después de ser nombrado ganador, en caso de que eso suceda. Por su parte, Donald Trump, a falta de pruebas que puedan soportar su triunfalista discurso, ha tenido que recurrir a las flagrantes mentiras como aquella de que “antes de la elección vamos a tener una vacuna” la cual, ahora vemos, no tenía ningún asidero en la realidad. 

En enero muy pocos dudaban que la reelección de Donald Trump era un hecho, sobre todo porque sus rivales habían elegido de nueva cuenta a un candidato surgido de lo más profundo del establishment político, quien gracias al poderío económico demostrado en su precampaña había dejado en el camino a prominentes figuras de su partido, muchas de ellas mujeres, otras alentadoras y jóvenes promesas, su acompañante de fórmula, Kamala Harris, incluida, que buscaban refrescar la baraja política de las candidaturas presidenciales.

Hoy tal parece que ese microbio gris, con hirsutos pelajes púrpuras, que puso al mundo de cabeza en este 2020, puede terminar dándole la puntilla al presidente Trump y reinstalando en la casa Blanca a un régimen demócrata.

Estamos a solo unas horas de comprobarlo.

*Periodista y escritor mexicano dedicado a temas de justicia, migración y cultura. Reside en Brooklyn, Nueva York.

Twitter: @juansinatra


Adiós, cronistas

En memoria de Javier Reverte y Robert Fisk

JAVIER REVERTE/ FB: ALIBRI LIBRERIA – ROBERT FISK/ F: PALESTINA EN UK

La Redacción

Por la cercanía de ambas muertes, convertidas en doble tragedia, parecería una burla del destino. Y si ellos estuvieran vivos, tal vez lo describirían así. Y más que burla, puede describirse como un doble golpe a la literatura y el periodismo en nuestros días: el fallecimiento del narrador de viaje español, Javier Reverte y el mítico periodista británico, Robert Fisk.

El primero en irse, el sábado 30, fue Javier. El Jefe de gobierno español, Pedro Sánchez, anunció la muerte del narrador que decía que “la función del hombre en la Tierra es vivir, no existir.”

“Un buen libro es uno que te cambia, y un buen viaje es un viaje que te cambia”, decía Reverte, el periodista madrileño, viajero por excelencia, que murió a los 76 años, dejando tras de sí tres libros pendientes de publicar. Entre sus publicaciones más famosas está la trilogía que lo lanzó a la fama: El sueño de África, Vagabundo en África y Los caminos perdidos de África.

“Le gustaba viajar solo, mochila a cuestas, hacer fotografías, pero no para compartirlas en redes sociales, ir a las bibliotecas de los lugares que visitaba, planificar sus viajes, vivirlos y, cuando volvía Madrid, escribirlos”, reseña la agencia EFE citando a su editor, David Trías.  Su viaje terminará en Segovia, España.

Horas después, el otro golpe: la partida de Robert Fisk, el gran periodista británico narrador de Medio Oriente. Famoso por sus crónicas de guerra y sus entrevistas a Osama bin Laden, Fisk se fue a los 74 años de edad, dejando un legado de grandes coberturas que plasmó en libros fundamentales para el periodismo como La gran guerra por la civilización.

Diversos medios lo describen como “una de las firmas más buscadas de la prensa británica por su carácter anticonformista, su pluma didáctica y su visión iconoclasta”. Fue considerado el gran narrador de Medio Oriente, de la guerra civil libanesa, la invasión rusa a Afganistán y destaca, sobre todo, su logro de entrevistar en tres ocasiones al líder de Al Qaeda, Osama bin Laden.

De sus textos, rescatamos un fragmento de la famosa crítica que hizo a sus colegas durante la cobertura de la guerra de Irak, mediante una columna llamada “Periodismo de Hotel”, en la que hablaba sobre las circunstancias cada vez más difíciles para ejercer el periodismo en la Irak ocupada.

“Periodismo de hotel es la única forma de llamarlo. Cada vez más los reporteros en Bagdad cubren la información desde sus hoteles, y no en las calles de las ciudades y pueblos de Irak. Algunos van a todas partes acompañados de mercenarios occidentales armados hasta los dientes. Unos cuantos viven en oficinas locales, de las cuales sus jefes les tienen prohibido salir. La mayoría usan «enlaces» iraquíes -corresponsales de medio tiempo que arriesgan la vida realizando entrevistas para periodistas estadunidenses o británicos-, y ninguno puede aventurarse a viajar fuera de la capital sin días de preparativos, excepto si va «incrustado» en las fuerzas de ocupación….Sí, todavía es posible informar desde las calles en Bagdad. Pero cada vez menos de nosotros lo hacemos, y puede llegar un momento en que tengamos que sopesar el valor de nuestras notas contra el riesgo de nuestra vida. No hemos llegado aún a ese punto. Hasta ahora, todavía vemos un poco más de Irak que la gente que afirma estar gobernando este país”, destacó.

¿Cómo se ejerce un duelo por partida doble? ¿Es posible cesar un llanto y asumir ingenuamente que se cierra para luego iniciar inmediatamente otro, como si en cuestión de horas fuera posible cerrar la herida de la muerte? Así se agolpan, a veces, las pérdidas en los corazones por lo que, sin duda, saldremos muy distintos después de que esto pase. Cuando pase.

Hasta siempre,


Malabares para sonreír y sobrellevar la pandemia: Circo Hermanos Cedeño

Meses de ausencia de público, de ventas y de sonrisas ha causado la pandemia por Covid-19 a las decenas de trabajadores del Circo Hermanos Cedeño, ubicado en una de las avenidas de la alcaldía de Chimalhuacán, en el Estado de México.

Luis Barrón / Reportero Gráfico / Ciudad de México
Facebook: Luis Barrón Instagram: @photonomada Twitter: @photonomadamex 

Las quince familias que forman la gran familia circense de los hermanos Cedeño: Xóchitl, Brigitte y Armando, trabajan desde hace 21 años para brindar a decenas de familias un momento de entretenimiento y de sonrisas acompañado de unas ricas papas, palomitas de maíz, un algodón de azúcar o algún caramelo para disfrutar del espectáculo circense con payasos, acróbatas, malabaristas y princesas. La carpa aleja un momento a los espectadores del caos de la ciudad.

Las pequeñas y pequeños acróbatas con trajes de super héroes roban las miradas de las niñas y niños, y buscan que tengan un recuerdo inolvidable de su infancia en familia.

La reapertura de las funciones en la primera semana de octubre le dio la oportunidad al Circo de volver a generar ingresos de forma directa, aplicando las medidas sanitarias y preventivas dentro de la carpa y entre todos sus participantes para evitar contagios.

Durante el cierre de los centros de espectáculo por parte de las autoridades mexiquenses, los acróbatas y malabaristas tuvieron que salir a los caminos y autopistas para buscar una cooperación por parte de los automovilistas que les permitiera llevar dinero y comida a sus familias.

Ahora, con la reapertura, solo pueden ingresar por función el 35 por ciento de los asistentes que es de 200 a 300 personas, pero la falta de dinero entre la población no permite destinar los 10 pesos que cobran de entrada. “La crisis económica les ha pegado a todos y la recuperación es muy lenta dejándonos con pocos asistentes, en ocasiones solo 30 personas”, comenta don Armando Cedeño.     

La familia Cedeño espera que aumente en breve la asistencia y así sobrevivir en lo que resta del año a la pandemia, sin olvidar aplicar las medidas sanitarias para minimizar contagios y preservar la salud. 

Facebook: Circolandia Hnos Cedeño  Instagram: @circolandiahermanos 



Mirador viral

Creatividad, innovación e imaginación, la apuesta de Linda Báez Lacayo para una literatura colectiva

De arquitecta y consultora internacional a escritora de tiempo completo, la narradora nicaragüense habla con Diarios de Covid-19 sobre su proyecto “Laboratorio de novela” que coordina desde 2018, basado en el método creado e impartido por el escritor mexicano Celso Santajuliana, y  sus cursos cortos para periodistas y comunicadores así como para niños, jóvenes y mujeres cuando la pandemia nos impone nuevos desafíos y “hay que salir más fuertes de esta situación”.

Por Irene Selser*

LINDA BÁEZ LACAYO: ESCRIBIR Y QUE OTRAS/OS TAMBIÉN LO HAGAN. FOTO: SEBASTIÁN VEGA BÁEZ

Por Irene Selser*

Si una palabra define a Linda Báez Lacayo es “incansable”. Desde el 2012, cuando vivía en Chile y tomó su primer taller de narrativa hasta la fecha, su camino en la literatura sigue ensanchándose desde una visión que, además de su propia obra, busca generar un espacio literario colectivo promoviendo cursos y talleres de literatura en su país. En 2018 publicó en México su primera y perturbadora novela “El mar no devuelve a sus muertos” bajo el sello Narratio Aspectabilis, la historia de una joven que desde niña sufrió el abuso sexual; otras dos novelas están aún inéditas así como una antología de cuentos. Pero sus relatos ya han sido parte de antologías de cuento en México, Chile y Nicaragua. En 2017 inició la original serie “Mujeres que cuentan”, una antología de cuentos con la participación de más de cuarenta escritoras latinoamericanas. Y desde 2018 ha generado un espacio literario colectivo en Nicaragua, promoviendo cursos y talleres de literatura junto al escritor mexicano Celso Santajuliana, director de la editorial Narratio Aspectabilis.

En 2016 iniciaste una marca original “Mujeres que cuentan”, una serie anual que ya suma cuatro antologías de relatos con la participación de casi medio centenar de escritoras de América Latina bajo el sello editorial Narratio Aspectabilis. Las antologías por ti coordinadas y presentadas en la FIL Guadalajara, en Centroamérica Cuenta y otras ferias, se titulan Catorce Mujeres que Cuentan (2017); Once Mujeres que Cuentan erotismo (2018); Mujeres de miedo que Cuentan (2019) y la flamante Mujeres que cuentan secretos (2020), a punto de ver la luz en México a pesar de la pandemia. ¿Cómo nació esta idea y cuál es el criterio de selección de las escritoras?

En junio de 2016, tres escritoras en México decidimos organizar una publicación de cuentos. Invitamos a escritores que ya conocíamos y de manera sorprendente recibimos cerca de 50 cuentos. La mayoría eran mujeres y desde ahí fue que decidimos hacer la publicación solo con escritoras. En el 2018 cuando armaba la segunda publicación, decidimos con la editorial Narratio convertirla en una serie de cuentos escritos por mujeres, abriendo un espacio a las autoras a quienes se les dificultaba publicar y contar cuentos desde una mirada femenina. Los cuentos se seleccionan a partir de una convocatoria con criterios claros y un equipo editorial lee y decide cuáles son los que van a integrar la publicación. Hacer estas antologías ha sido un gran y satisfactorio reto, y he encontrado mucha solidaridad y apoyo de parte de escritoras reconocidas que nos impulsan a seguir adelante.

LOS PARTICIPANTES EN UNA SESIÓN DE TRABAJO VÍA ZOOM

¿Cómo transitaste de tu profesión de arquitecta con maestría en Administración de Empresas y consultora independiente en desarrollo rural y organizaciones campesinas, a la literatura como novelista y cuentista que es, evidentemente, tu nueva identidad?

Siempre fui muy lectora y más tarde me descubrí como escritora aficionada. Durante mis años de trabajo en el área rural escribía las historias contadas por las mujeres con las que interactuábamos. Eran sus relatos de vida y lucha cotidiana. Muchas de ellas las compartí en algunos informes. En el 2012 mientras vivía en Chile tomé un taller de narrativa porque quería sacar mi propia voz y así salieron mis primeros trabajos, con mucho de esas historias de vidas y un poco de mi imaginación. Pero fue en el 2015 en México, cuando tomé el curso de laboratoriodenovela, que es un método que te permite descubrir cómo escribir desde las emociones, que supe que quería ser escritora de tiempo completo, así que me retiré de las consultorías. Desde entonces he completado tres novelas, una ya fue publicada. También he ido acumulando cuentos, varios han sido publicados y tengo en proceso una antología que quiero publicar pronto.

Además de coordinar “Mujeres que cuentan”, también coordinas el Laboratorio de novela-Nicaragua, a partir del método creado por Celso Santajuliana que lo impulsa en México desde hace 17 años y que en tu país es auspiciado junto con la Fundación Violeta Barrios de Chamorro y la Cooperación Suiza en América Central. ¿De qué se trata este proyecto, quiénes pueden participar y qué resultados has visto hasta ahora?

Después de mi propia experiencia en el laboratoriodenovela en México quise llevarlo a Nicaragua, quería que más personas interesadas en la narrativa conocieran el método y vieran que más que aprender a escribir, era aprender a vivir la creación literaria desde tus propias emociones, que de eso se trata. Así que en 2017 hicimos varios cursos cortos con Celso para darlo a conocer y tuvimos una respuesta increíble. En el 2018 hicimos el primer curso de ocho meses con 22 personas, totalmente financiado por los mismos participantes. De ahí salieron 15 novelas, dos de las cuales ya están a punto de ser publicadas. Para el 2019 preparé un proyecto con el objetivo de ampliar la cobertura y solicité financiamiento a la cooperación suiza que nos respondió favorablemente, así como la Fundación que nos acogió como entidad ejecutora. Además de incluir el método, impulsamos cursos de lectura, de creación literaria con niños y niñas en edad escolar, jóvenes y mujeres. Los resultados fueron tan buenos que este año nos permitió someter a concurso ante la Cooperación suiza un nuevo proyecto. Para ambas iniciativas hemos contado con cofinanciamiento de parte de escritores y escritoras, y una parte nos hemos organizado en lo que llamamos el “Grupo literario Mombacho”, que imparten cursos, organizan grupos de análisis de libros y colaboran en la ejecución del proyecto. También contamos con la colaboración entusiasta del INCH y de otras entidades asociadas.

Entiendo que en el marco del Laboratorio de Novela-Nicaragua también estás impulsando talleres dirigidos a periodistas y comunicadores según el método laboratoriodenovela. ¿De qué se tratan estos cursos y cuál ha sido la respuesta?

El año pasado hicimos un curso corto para periodistas y comunicadores mostrando cómo la narrativa literaria y la periodística no están divorciadas. Tuvimos la participación de 22 periodistas, hombres y mujeres. Para este año no tenemos previsto continuarlo porque nos hemos concentrado en realizar los cursos de laboratoriodenovela, lectura y cursos cortos para niños, jóvenes y mujeres.

Por cierto, ¿ya tienes definido el tema de la próxima antología con vistas a 2021 cuando la más reciente, Mujeres que cuentan secretos, está a punto de salir de imprenta en México y será presentada de manera virtual en la FIL de Guadalajara y en la FIL Guatemala?

Este año fue complicado sacar esta antología de cuentos de secretos. Las ferias donde íbamos a presentar se cancelaron por lo que creemos que todo se atrasará un año, al igual que muchas otras actividades. Aunque hay muchas ideas aún no tenemos decidido el tema del próximo año. Las escritoras han enlistado varios temas que les ocupan y preocupan. Lo que sí tenemos claro es que queremos seguir dándole voz a esas mujeres que tal vez no se pueden expresar a través de la literatura. Y lo queremos seguir haciendo con creatividad, innovación y sobre todo con imaginación.

Por último, es inevitable hablar de la pandemia. ¿Qué ha representado para ti como escritora esta inesperada crisis sanitaria y qué reflexiones te provoca lo que podríamos llamar un nuevo reto de adaptabilidad de nuestra especie como diría Darwin?

La pandemia ha afectado nuestro modo de vida en todo sentido. En especial nos ha afectado en nuestras relaciones personales, el cese y restricciones de viajes nos tiene confinados. Como escritora he sentido pocas afectaciones, más que las derivadas de la distancia con los quereres. He tenido más tiempo de escribir y sobre todo de leer. Es cierto que nos hemos perdido las ferias y festivales de libros, andar entre pasillos, conocer autores, pero al mismo tiempo se han abierto las oportunidades de participar en eventos virtuales que de otro modo no hubieran sido posibles. Hemos tenido que adaptarnos a lo que estamos enfrentando, para algunas personas ha sido más duro que para otras, no todas pueden quedarse en su casa, y como siempre las más afectadas son las más pobres, quienes deben seguir trabajando exponiéndose a veces a mayores riesgos. Pero como siempre sucede, somos resilientes y vamos a salir superados de esta situación. No sé si mejores, como han planteado algunos, pero si sé que más fuertes y dispuestos a seguir con nuestras vidas.

*Periodista y editora, miembro de la Asociación Mexicana de Traductores Literarios (Ametli), coordinadora editorial de Diarios de Covid-19.

Email: diariosdecovid@gmail.com Facebook : Irene Selser

**Linda Báez Lacayo: Twitter: @lindabaez Facebook: linbaez Instagram: @linbaez


RELATOS VIRALES

Historias de una pandemia

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Por Esther Baradón Capón*

> El vecindario <
FOTO: SERINUS CANARIA / PEXELS.COM

Vivo en un barrio popular que está en la misma alcaldía donde se encuentran algunas de las colonias más ricas de la ciudad como Bosques de las Lomas, Polanco y Lomas de Chapultepec, que de hecho fue donde apareció el primer caso de Covid-19 en la zona metropolitana de la Ciudad de México.

En algunas zonas de mi barrio mucha gente vive en vecindades y casas que albergan familias numerosas y, pues, como la gente tiene que salir a ganarse la vida, aunque sea un solo miembro de cada familia, el resultado ha sido muchos contagios. Esto explica por qué no se ha podido superar el semáforo rojo en varias colonias populares de la alcaldía, al grado de que todos los días pasa una camioneta advirtiendo por medio de altavoz el riesgo que corremos los habitantes del barrio, mientras que en Las Lomas ya casi no se han presentado nuevos casos. Ironías de la vida.

En una de las vecindades vive Laura, la persona que solía ayudarme en las labores domésticas. Le pagué su liquidación debido a que estoy trabajando en casa y decidí que por seguridad de ambas lo mejor era que ya no viniera, al menos temporalmente.

El otro día que salí a la tortillería me la encontré y después de saludarla con sana distancia, cubrebocas y careta, le pregunté al verla algo desmejorada a qué se debía su semblante. Me contó una historia más de las que han ocurrido en esta pandemia.

En su vecindario cada familia vive en una casita de dos pisos, abajo una pequeña cocina y el comedor y arriba dos cuartitos. El baño está afuera ya que es compartido. En su casita viven ella, su hermana, sus padres y la abuela. Desde que empezó la pandemia los padres, que ya son jubilados, decidieron irse a su pueblo por considerar que sería lo más seguro para el padre que es diabético, pero la abuela se rehusó a moverse.

Un día se descompuso el fregadero de su casa y le pidieron al tío, que es plomero, que arreglara el desperfecto. Al terminar la reparación y como agradecimiento, porque no quiso cobrar, aprovecharon para hacer una comida en el patio del vecindario e invitaron a algunos familiares que se encontraban en el edificio. Por supuesto sin cubrebocas y sin sana distancia. Lo del cubrebocas porque es muy difícil comer con él puesto y lo de la sana distancia por el tamaño del patio y de la mesa.

Unos días después el tío plomero les avisó que había dado positivo de Covid-19 y entonces comenzó el viacrucis para los ocho miembros de la familia que convivieron en la comida,

Al haber estado en contacto con un contagiado llamaron a Locatel y les indicaron que tenían que presentarse en la clínica más cercana a los cinco días o si les aparecían los síntomas por todos conocidos. Lo que ocurriera primero.

A los cinco días se presentaron en la clínica y tras hacerse la prueba, resultó que la abuela y otros tres miembros salieron positivos, aunque Laura dio negativo.

La familia puso toda la atención en la abuela, quien a las 48 horas de haber recibido los resultados empezó a tener síntomas. Cada día que pasaba empeoraba aún más, al grado que fue necesario que le enviaran una ambulancia y por supuesto no dejaron que nadie la acompañara, pero sí les indicaron a qué hospital la llevarían.

Como el resultado de Laura había sido negativo ella estuvo yendo al hospital para estar pendiente de la información sobre el estado de la abuelita y cada día le daban una noticia peor: un día que le pusieron oxígeno, dos días después que la habían intubado y así hasta informarles que ya no pudieron hacer nada para salvarla. Por supuesto que no me atreví a preguntar más.

Mientras todo eso pasaba con la abuela, en el vecindario se organizaron de tal manera que todos los contagiados permanecieron juntos en uno de los cuartos y los que dieron negativo se encargaron de llevarles los alimentos. Los dejaban en la puerta y luego pasaban a recoger los tratos vacíos, recibían las indicaciones del médico, compraban los medicamentos. Unos tenían síntomas de menor riesgo y otros más molestias, pero afortunadamente todos salieron adelante.

Después de escuchar su relato y quedar algo agobiada, me despedí de Laura y entendí el porqué de su semblante.

Lo más lamentable es que no le vemos el final a esta tragedia global con rebrotes en varios países del mundo, mientras la pandemia continúa en el nuestro y todos quisiéramos saber hasta cuándo seguiremos así. Pero la respuesta, como el viento, está en el aire.

* Amante de las artes, la música, la fotografía y el teatro, y aficionada a la escritura.

TW: @BaradonEsther  FB: Esther Baradon


POETAS EN CUARENTENA

MARCO ANTONIO MURILLO

MARCO ANTONIO MURILLO. FOTO: KARY CERDA

En esta ocasión compartimos estos textos del poeta Marco Antonio Murillo (Mérida, Yucatán, 1986), quien el pasado 23 de octubre ganó la quinta edición del Premio de Literatura Ciudad y Naturaleza José Emilio Pacheco.

Murillo, autor de varios poemarios como Muerte de Catulo y La luz que no se cumple, ya ha ganado varios reconocimientos como el Premio Nacional de Poesía Rosario Castellanos y el Estatal de la Juventud en Artes 2014. Ha sido editor de la revista Bilingüe Río Grande Review (2013-2015), y miembro del consejo de redacción de la Revista de Literatura Mexicana Contemporánea (2015-2016).

La obra que le valió el premio convocado por la Universidad de Guadalajara mediante el Museo de Ciencias Ambientales del Centro Cultural Universitario, en colaboración con la FIL Guadalajara, se llama Tal vez el crecimiento de un jardín sea la única forma en que los muertos pueden hablarnos, que presentó con el seudónimo de Julia.

El acta del Premio describe a la obra como un “poemario sólido, profundo, anclado en la palabra y sus múltiples significados en la travesía de la imagen poética”. Murillo recibirá el reconocimiento en diciembre.

BELLEZA DE LAS HILANDERAS

La luz toca la bahía, no es la misma que el alba de ultramar, es una lámpara opaca que poco a poco va adaptando sus hilos a los dedos de las mujeres. Porque las mujeres pasarán las primeras horas del día tejiendo algo más delicado que la quietud del agua, la leve tutela de los aires. Sobre la arena el terciopelo aún duerme y la aguja y las carpas de lino y algodón… Todo lo que descansa a orillas del mar es cabellera en crecimiento. “Este país demasiado pequeño, estas velas muy grandes.” Piensa quien no ha visto otro mar abierto que el vuelo del albatros. Toda muchacha que urde y se pica los dedos, toda mujer que al fin extiende su velamen como un mar a orillas de otro mar, no ha de seguir el llamado de Ulises.

              Qué importan las cartas de navegación o los comercios del retorno, cuando lo que tientan los dedos se parece a la timidez del horizonte.

FUNDIDADES

Descenso al naufragio: la realidad apenas toca los pulmones del buzo, y los días del agua son más largos en la oscuridad de la madera. Allí abajo la luz pesa menos que el alma de los muebles sumergidos. Una mujer de ébano, desnuda, sin carne, es llama inmóvil, los peces se arremolinan en sus ojos, sólo de esta forma pueden cerrarlos. El buzo le habla de un país donde el aire es como el agua, y la luz resiste a la memoria; pero la mujer, eternamente sincera, no logra escuchar más que la respiración, el profundo oxígeno de los minutos.

              Nada turba la quietud de este instante. Digamos que una mujer dormida es un vaso que contiene toda el agua del mar.

LAS PALABRAS Y EL FUEGO

Lamento haber escrito aquellas palabras sobre mi pueblo, incapaces de romper una cuerda o desnudar a una muchacha.

          Mi único consuelo es que mi obra ardió al lado de la mujer del César, la misma noche en que mi barco zarpaba al exilio.

           En lugar de escribir la hubiera amado con mayor fuerza: algo de mí en la hoguera tal vez sobreviviría.

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