#26

Diarios de Covid-19

Porque vivir es urgente

Historias de una pandemia

Crónicas, relatos, poemas e información
sobre el virus que está cambiando al mundo




Quino: “Mafalda no puede morir”

El miércoles 30 de septiembre falleció a los 88 años de edad en Mendoza, Argentina, a causa de un padecimiento cardiovascular, el célebre dibujante Joaquín Lavado “Quino”, creador de uno de los personajes de historieta más famosos y queridos: Mafalda, la niña que odia la sopa, ama a The Beatles y al Pájaro Loco. Hoy Mafalda, con 56 años a cuestas desde su aparición en la revista Primera Plana de Buenos Aires en 1964 y cuyas historias han sido traducidas a más de 30 idiomas, se ha quedado huérfana al igual que nosotros. Aquí nuestro homenaje devolviéndole a Quino la palabra en esta entrevista realizada hace algunos años, donde el historietista -a quien le hubiera gustado ser Picasso- cuenta cómo surgió la niña contestaria y antisistema que desde su pequeña estatura no temía fustigar con el índice en alto a los militares golpistas, por qué su personaje fue una mujer y en quién se inspiró para crearla.

Por Alicia Quiñones

Joaquín Salvador Lavado es su nombre de pila. Nació el 17 de agosto de 1932, y con tan sólo tres años de edad descubrió su vocación: el dibujo. Desde muy pequeño le llamaban Quino, pues debían distinguirlo de su tío Joaquín Tejón, quien lo impulsa para dedicarse por el resto de su vida a hacer historietas, a la crítica política, al humor, al arte.

En entrevista desde su casa en Mendoza, provincia en el centro oeste argentino, con motivo del homenaje que iba a recibir en la Feria Internacional del Libro de Oaxaca, a principios de noviembre de 2013 y a la cual no pudo asistir por problemas de salud, Quino confesó que ya no podía dibujar tanto como deseaba por un problema en sus “ojitos”: “Ahora trabajo muy poco. Hago dibujitos simples, sin complicarme”. Esto, más otra dificultad en su circulación sanguínea, le impidió viajar a México. “No puedo subirme y bajarme de un avión de inmediato. Pero, por favor, mándele un saludo a mis lectores”.

Sobre su vocación artística, Quino recordó: “Había una especie de gen en la familia, porque todos mis tíos pintaban o dibujaban. Cuando yo era niño, había muchas revistas de humor en Argentina que me influenciaron y tuve maestros que me aleccionaron; simplemente elegí ese camino porque pensé que era lo que más me gustaba hacer”.

El tono, el sabor, el humor y la lectura que Quino propuso de la vida cotidiana en sus historietas tuvo un trasfondo político, una preocupación social, quizá marcada por la esperanza de que este mundo mejore: “Desde niño viví en una familia muy politizada, mis padres eran republicanos españoles y vivieron el franquismo y el antifranquismo, y desde entonces escuchaba muchas discusiones sobre eso. Cuando yo tenía ocho años comenzó la Segunda Guerra Mundial y esa época fue completamente politizada para mí, como para todo el mundo”.

Además de su mítica creación, Mafalda, Quino es autor de A mí no me grite, Bien, gracias ¿y usted?, Hombres de bolsillo, Potentes, prepotentes e imponentes, Yo no fui y ¿Quién anda ahí?, entre otros libros.

¿Cuál fue la génesis de Mafalda, su personaje sin duda más emblemático?

En cuestión de dibujos tuve mucha influencia de Charles M. Schulz, el creador de Charly Brown y Snoopy. Ese hombre cambió el rumbo de la historieta en su momento, porque esas caricaturas tenían una sola característica, es decir, eran de un carácter que se repetía siempre. Charly Brown y sus amigos eran buenos y malos, se peleaban entre ellos, era un reflejo de cómo somos los humanos realmente. Y cuando me pidieron que creara una familia me basé en ese trabajo. Pero el tono de Mafalda estuvo influenciado por la época: sonaban The Beatles y los discursos del Che Guevara y de Juan XXIII, un papa muy progresista. Parecía que el mundo iba a cambiar para todos, para bien. Pero, como siempre, todo se pinchó y estamos como siempre.

¿Por qué escoger, crear un personaje ‘mujer’?

Me llevo mejor con las mujeres que con los hombres. Amigos hombres he tenido muy pocos, en cambio mujeres, muchas. Amigas-amigas, no piense otra cosa. Amigas sin sexo, pues. Cuando hice Mafalda, en los años 60, la liberación de la mujer era muy importante. Usted recuerde que antes del 68 una mujer en Europa no podía tener una cuenta bancaria a su nombre, tenía que tenerla con el marido; en Italia, por ejemplo, si una mujer se casaba con un extranjero perdía la nacionalidad y si tenía un cargo público como maestra o algo por el estilo, la echaban. El Mayo de 1968 cambió muchas cosas de los derechos de la mujer. Entonces pensé que tenía que ser una mujer quien representara estos cambios tan importantes en el mundo.

¿Por qué Mafalda odia la sopa de fideos?

Cuando uno se ve obligado a cumplir ciertas normas, no es simpático llevarlas a cabo. Cuando uno era chico, la sopa era una especie de institución obligatoria en la familia; luego lo tomé como una metáfora de los militares en Argentina, que tampoco nos gustaban nada, pero igual había que comérselos.

¿Considera que los miedos y las críticas que ha presentado en Mafalda desde los años 60 han cambiado?

Sí, han cambiado. Hasta hace algunos años, en Argentina había sitios donde la gente dejaba la puerta de su casa abierta. Y eso está desapareciendo en todo el mundo. Ya no estamos a salvo de robos y agresiones.

Tema que también aborda en su más reciente libro, ¿Quién anda ahí?

Para mí, uno de los miedos contemporáneos es la falta de seguridad que hay en todas partes. Uno nunca está demasiado tranquilo, y ya con esto del espionaje global es el colmo. Ya nadie puede tener privacidad, ¡un secreto!, alguien en una parte del mundo lo está escuchando o viendo. No me gusta.

¿Cuál considera su trabajo más importante y preferido?

El preferido lo considero toda mi otra obra de humor, porque Mafalda la dibujé durante diez años y mi obra de humor la he hecho durante 54 años, tengo mucha más obra. Nunca dejé de hacer humor aun haciendo Mafalda. Ambas creaciones tienen mucho contacto, pues todo sale de mi cabecita, pero no sé, me gusta más lo otro. Prefiero más el humor que un personaje fijo, pues siempre repito lo mismo. Estuve diez años diciendo lo mismo: que el mundo funciona mal, que las guerras están mal, me cansé de mi propio discurso.

¿Entonces, mató a Mafalda? En México se rumora sobre una supuesta tira donde ella muere.

¿Cuando la atropelló un camión de sopa? Ah, sí, es un invento puramente mexicano, no sé quién la hizo pero no tengo nada que ver con eso. No puede morir Mafalda, puede dejar de publicarse, pero no se puede matar un dibujo.

¿Cómo es un día en la vida de Quino?

Levantarme, desayunar, afeitarme, bañarme y dibujar. Si hoy tuviera que entregar una página, un dibujo o algún personaje para el periódico, siempre tenía el temor de que no se me ocurriera nada. Así como a los actores los puede invadir el miedo a salir al escenario, que no tengan voz, etcétera, el temor de los humoristas es que no se nos ocurra nada nunca más.

¿Cuál es su lugar predilecto para crear?

La ventaja que tiene esta profesión es que uno necesita poco espacio, se tiene que llevar lápiz, goma, tinta china y lapicera, y uno puede dibujar en un hotel, en un bar, no sé, donde sea. Su casa es donde uno mejor trabaja porque está tranquilito, regula uno el ruido. Pero no tengo un lugar preferido.

¿Cuál es su relación con la música?

Me ha acompañado desde chico porque cuando yo nací, aclaro, ya había radio. Y siempre me gustó mucho escuchar música y cualquier tipo de música. Hay unas que me gustan más que otras, desde la popular hasta la clásica, siempre me ha gustado mucho, es un componente importante. No bailo, los humoristas somos muy malos bailarines.

¿Alguna deuda con su trabajo?

No haber sido capaz de dibujar mejor. Hay dibujantes que dibujan como quieren, otros, como yo, como podemos. Soy muy crítico conmigo mismo, porque me hubiera gustado ser Picasso.

* Periodista, poeta y editora (Ciudad de México, 1982), fundadora de Diarios de Covid-19. Coordinadora para América de PEN Internacional.
Twitter: @aliciaquinones


Al son de la economía solidaria

Bazar para fotoperiodistas en el Salón Los Ángeles

Los efectos de la pandemia en México han afectado a todos por igual pero, como reza el mítico templo del chachachá y el danzón, “el show debe continuar”.

Foto: Redacción Diarios de Covid-19

Por Berenice Fregoso* y Redacción DDC

Uno de los gremios laborales más afectados por la pandemia de Covid-19 en México es el de las y los fotoperiodistas. Hubo medios de comunicación que, ante la crisis sanitaria y económica, despidieron a decenas de colaboradores y a otros les redujeron su salario.

Ante esta situación, una colectiva organizó el Bazar de Fotoperiodistas “Apoyarnos es el medio” en el legendario Salón Los Ángeles, en la Ciudad de México, lugar que también enfrenta los efectos de las medidas sanitarias aplicadas para contener la pandemia que ya ha sumado casi 80 mil muertos en todo el país.

El lugar, templo del chachachá, el son y el danzón nunca había cerrado sus puertas desde 1937 y, a través de redes sociales y diversas actividades, inició una campaña para recabar fondos y permitir que el show pueda continuar.

Foto: Berenice Fregoso

“Amigos, apoyémonos unos a otros, vengan al salón Los Ángeles, a degustar, comprar los productos de colegas fotógrafos. Difundan”, escribió Aracely, una de las fotógrafas, para animar a colegas del gremio periodístico a sumarse y acudir al bazar, donde se oferta mercancía de todo tipo: tazas, plantas, alimentos para mascotas, medicinas naturales, ropa, fotografías, libros, comida y muchas cosas más.

El bazar se ha realizado en dos ocasiones: el 5 y 6 de septiembre y el 3 y 4 de octubre. De esta forma, la alianza entre el salón y la colectiva de fotoperiodistas representa una forma de economía solidaria que hoy, en tiempos de pandemia, se vuelve más necesaria que nunca.

* Fotoperiodista. Instagram: Berenice Fregoso


Armando Narváez López no olvida la masacre estudiantil en la Plaza de las Tres Culturas. Foto: Adriana Esthela FloreS

Sobreviviente del 68 y el coronavirus

Armando Narváez y su búsqueda de “Los 72 de Nonoalco”

A sus 72 años, confía en poder hallar a quienes se refugiaron con él dentro de un edificio de las balas militares en uno de los episodios más dramáticos de la historia de México.


Por Adriana Esthela Flores*

El coraje que Armando Narváez Pérez lleva atorado desde hace 52 años aflora esta tarde del 2 de octubre de 2020, mientras participa en una guardia de honor de las juventudes del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA). Una joven le da la palabra y, conmovido, el egresado de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica del IPN (con la boleta 6505158, aclara, para que nadie le acuse de ser un usurpador), alza la voz a través de su cubrebocas y recuerda el episodio en el que él y otras 72 personas permanecieron escondidas de las balas de los militares que, aquella tarde nefasta de 1968, apagaron decenas de vidas.

“Atravesé Relaciones Exteriores y, cuando estaba pasando por el frente de la iglesia, vi los helicópteros, venía con otra compañera y le dije ‘corre porque algo va a pasar’. Corrimos y los coches que estaban estacionados, muchos se metieron y decíamos ´no se metan porque los van a matar´, y los mataron. Yo me salvé porque en el edificio que está enfrente del parque vivían unos amigos de Iguala, corrí a la escalera, estaba repleta. Toqué y no querían abrir pero como yo soy Armando Narváez viví mucho tiempo en Iguala y ellos son de Iguala. (Entonces) en lo que abrieron y logramos cerrar se metieron 72 personas que las estoy buscando, yo les llamo “Los 72 de Nonoalco”. ¿Dónde están?

Permanecimos todo el día viendo esta masacre y la del parque, nadie habla. ¿Dónde estaban los soldados? Vimos que salieron de aquí de Relaciones Exteriores, caminaron por acá y empezaron a disparar y los que encontraban les picaban así. ¡Lo vimos, yo lo vi, yo lo viví!”.

Ese “yo lo viví” comenzó a las tres de la tarde del 2 de octubre de 1968, cuando la puerta del departamento 201 de un edificio contiguo a la Plaza de las Tres Culturas se cerró con un montón de jóvenes adentro.

“Eran como 40 hombres y las demás eran mujeres. Una de ellas se llamaba Marisela.  A los años después trajo un recuerdito de canicas y un payasito y lo entregó pero no dejó teléfono, es que les daba miedo. Es que a los dueños de la casa, a Javier, lo levantaron y lo desaparecieron todo el día y por eso no quisieron dar información de nada y por eso a mí (también) me lo prohibieron. Yo estoy dando esto a partir de que ganamos con Andrés Manuel. Tiene hasta el año pasado y éste que lo estoy manifestando, que estoy buscando a los 72 que nos quedamos en este edificio.

Llegamos desde el helicóptero hasta el otro día, salí hasta las tres de la tarde, fueron veinticuatro horas. Yo me bajo en Lázaro Cárdenas, vengo atravesando, veo el helicóptero y me dije ‘¿Sabes qué? Los soldados van a matar a la gente’. Yo los vi cuando me bajo del trolebús, se metieron abajo, se fueron los camiones y yo lo dije, van a matar a la gente. Y la mataron.

A nosotros nos tocó ver por la mirilla cómo un señor, cuando subieron los soldados a bajar a madrazos a todos, le picó no en el corazón, un poco arriba, se murió desangrado. ¡Lo vimos! ¿Sabes lo que es eso? Ni me digas porque lloro.

Estábamos esperando que se metieran a matarnos. Estábamos silencios, puro joven.

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Conmemoración del 52 aniversario de la matanza estudiantil de Tlatelolco. Foto: Adriana Esthela Flores

¿Los soldados tocaron a la puerta en algún momento?

Los soldados no se metieron en ese piso. Desde arriba, desde la azotea, a trancazos, ta ta ta ta (describe los disparos) a todos y el que estaba herido no se lo llevaron, ahí lo dejaron que se muriera. Yo brinqué. En lo que abrimos la puerta y la cerramos, éramos 72 personas. Puros jóvenes, mujeres y hombres.

¿Tiene pesadillas sobre eso?

Yo sólo lo recuerdo como algo que pasó en mi vida. ¿Sabes cuál era mi preocupación? Mi mamá tenía una vara y pasó toda la noche buscándome.

¿Qué pasó cuando bajó?

Esto ya había sido limpiado. ¿Sabes cuál era nuestro pánico? Que se oían balazos y decíamos ´ya vienen por nosotros’ y no, eran remates, que estaban rematando.

¿Cómo fue estar adentro?

Hicimos que hubiera orden y ya no nos permitieron, después de que vimos la matazón, ´¿Ya vieron?, escóndanse, ya nadie va a sacar la cabeza porque se van a dar cuenta que estamos aquí y van a venir por nosotros´.

Fue disciplina, el que hace disciplina hace todo. Y nosotros no gritamos, no hablamos pero las mujeres sí lloraban, decían ‘Ya vienen, ya vienen por nosotros´.

Escuchamos gemidos ´-¡Auxilio, me matan!-´, todo eso lo oí yo, por eso tengo esta rabia en contra del sistema.

Vimos cómo agarraron los cadáveres, los echaban y se los llevaban como si fueran basura, ese es mi odio de 52 años.

En aquel entonces, Armando  tenía 20 años. Tiempo después empezó a buscar a sus compañeras y compañeros de refugio, especialmente durante las actividades conmemorativas del 2 de octubre. Recuerda que, en aquellas horas, una de las sobrevivientes redactó una lista de 70 nombres, pero no tuvo más contacto con ella.

El próximo 27 de octubre, el también militante de MORENA cumplirá  72 años y espera, para entonces, haber logrado el objetivo de su búsqueda.

“Vengo para ver si los encuentro pero yo siempre he venido, yo soy luchador social, he estado en todas las luchas sociales y ¿sabes cuándo he pedido que el gobierno me dé una caridad? Nunca, yo vivo de mi trabajo, gracias a Dios y ahora con la pandemia no he vendido nada, estoy en una situación financiera mala pero no importa, lo vamos a aguantar porque yo le digo a la gente: ´¿Qué quieres, estar vivo y luchar o estar muerto y no poder luchar?´. Si nos contaminamos nos vamos a morir, peor yo que tengo 72 años. A mí me pega esa cosa y me va a acabar. Entonces yo me cuido, soy muy precavido y entonces ahora me considero sobreviviente del 68 y sobreviviente del coronavirus”.

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Pinta en la Plaza de las Tres Culturas. Foto: Adriana Esthela Flores

Sección
Mirador viral

JULIAN ASSANGE: LA MUERTE LENTA

De icono del periodismo de denuncia tras filtrar en su web WikiLeaks millares de expedientes militares sobre la guerra de Irak a reo casi olvidado de la opinión pública, el ex hacker australiano podría ser extraditado por Londres a EU y condenado a una pena de hasta 175 años de cárcel por cargos de espionaje y publicación de documentos clasificados, en medio de un proceso judicial signado por la agenda de Washington.

Por Irene Selser*

A las 10:00 de la mañana del lunes 4 de enero de 2021, la jueza de distrito Vanessa Baraitser, en el tribunal londinense de Old Bailey, emitirá su fallo –al menos así lo ha adelantado–sobre el juicio de extradición a su cargo contra el periodista australiano Julian Assange, de 49 años, quien espera el veredicto en la prisión de alta seguridad de Belmarsh, en el sudeste de Londres. Assange se asiló en 2012 en la embajada de Ecuador en Londres, donde permaneció siete años antes de ser desalojado por la policía británica el 11 de abril de 2019 y posteriormente arrestado al retirarle Quito el asilo diplomático concedido. Guarda prisión en la capital británica desde entonces.

Todo comenzó el 26 de julio de 2010 cuando la organización mediática sin fines de lucro WikiLeaks (“fuga”, “goteo”), creada en 2006 en Islandia, publicó 70.000 documentos militares del Pentágono en plena invasión de EU a Irak en colaboración con varios medios de la prensa internacional, entre ellos The Guardian, The New York Times y The Washington Post. A finales de octubre divulgó otros 400.000 documentos pero tres semanas después, el 18 de noviembre, el gobierno de Suecia emitió una orden de detención europea contra Assange en el marco de una investigación por presuntas agresiones sexuales, incluida una violación, a dos mujeres suecas. Assange ha negado reiteradamente los hechos, que se remontan al mes de agosto de ese año y aseguró que las relaciones con las dos mujeres fueron “consentidas”.

Hace un año, el 19 de noviembre de 2019, la Fiscalía sueca retiró los cargos por violación contra Assange ante “el debilitamiento de las evidencias y la falta de base para una acusación”. Con ello, la fiscal superior Eva-Marie Persson dio por cerrada la investigación y añadió que continuarla e interrogar a Assange no supondría un cambio “decisivo” en la situación probatoria, “que no es suficiente para elevar una acusación”.

No obstante en mayo último, en el marco del proceso de extradición a EU, Assange fue condenado por un tribunal británico a cincuenta semanas de cárcel por violar las condiciones de libertad condicional en 2012, cuando pidió asilo al gobierno de Ecuador tras solicitar la Casa Blanca al Reino Unido su extradición.

La solidez de las denuncias así como los motivos de las dos mujeres demandantes siempre estuvieron en tela de juicio, en medio de filtraciones a los medios, sustituciones de fiscales y la reapertura por la Fiscalía sueca de un caso que había sido reducido inicialmente a “delito menor”.

Recordemos que una de las mujeres que acusó a Assange de delito sexual, Anna Ardin, nacida en Cuba, fue vinculada desde el mismo 2010 a grupos de cubanos anticastristas financiados por Estados Unidos a través de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Y a pesar de que en agosto de 2010 el propio Assange declaró al diario sueco Aftonbladet que había sido prevenido de que el Pentágono “está planeando usar trucos sucios para destruir nuestro trabajo”, la tentación ante dos jóvenes y atractivas mujeres que a su turno invitaron a Assange a dormir en sus respectivas casas a propósito de una visita de trabajo del australiano a Estocolmo, lo hizo caer evidentemente en las “trampas del sexo”, tan viejas en el trabajo de espionaje.

En las últimas cuatro semanas, como parte de audiencias maratónicas para intentar evitar su extradición, los abogados de Assange han buscado desactivar el núcleo de la acusación de Washington de que el fundador de WikiLeaks no se comportó como un periodista al solicitar su fuente y manipular documentos secretos. Pero muchos expertos explicaron que no se trataba de espionaje, “sino de una práctica común de los periodistas que se ocupan de asuntos de seguridad”, según informó esta semana el vespertino francés Le Monde.

Añade el periódico que los expertos y testigos de la época también indicaron que WikiLeaks, al menos en un principio, había tenido mucho cuidado en eliminar de los documentos secretos los nombres de las fuentes que podían verse amenazadas por su divulgación. También, varios periodistas y expertos en seguridad dieron testimonio de la importancia de los documentos de WikiLeaks, que ayudaron a levantar el velo sobre los abusos y torturas cometidos por el Pentágono en Irak, Afganistán y Bahía de Guantánamo en el marco de la “guerra al terrorismo” del entonces presidente George W. Bush.

Más ampliamente, los abogados de Assange intentan demostrar que la acusación de EU ha tenido una clara motivación política y sirvió a la guerra declarada por la administración de Donald Trump a los denunciantes y periodistas. Muchos de ellos recordaron que la administración de Barack Obama, pese a su “dureza” sin precedentes en el tratamiento de las fugas de presos, había retirado los cargos contra Assange sobre la base de un principio básico: “no era posible llevar a WikiLeaks ante un tribunal sin el apoyo de todos los socios de los medios de comunicación de la organización” que divulgaron durante 2010 y 2011 todas las filtraciones, incluyendo a la gran prensa mundial.

Este 2 de octubre, los abogados de Assange apelaron también al derecho británico según el cual es imposible proceder a una extradición si ella contraviene los grandes principios de los derechos humanos, como es que el acusado sea confinado a una prisión de alta seguridad y sometido a “medidas administrativas especiales”, como el aislamiento y sin poder recibir atención médica adecuada.

Sus abogados insisten en el frágil estado de salud en que se encuentra Assange, quien además sufre una depresión severa, ha planeado suicidarse y está “en el espectro del autismo”, según un experto llamado por la defensa citado por Le Monde. (https://www.lemonde.fr/pixels/article/2020/10/02/julian-assange-la-justice-britannique-se-prononcera-en-janvier)

El pasado 20 de septiembre más de un centenar de políticos de todo el mundo, entre ellos el ex presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero y el ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva pidieron al Reino Unido que detenga la extradición de Assange y lo ponga en libertad. La carta abierta dirigida al ejecutivo británico fue impulsada por la organización internacional de juristas “lawyers4asange”, donde se denuncia “la ilegalidad” del proceso que “viola la legislación nacional e internacional y los derechos a un juicio justo y otros derechos humanos”, y “amenaza la libertad de prensa y la democracia”. 

Además de impugnar el proceso, “lawyers4assange” denuncia que se ha puesto en peligro el principio británico de “justicia abierta” y transparente al no permitir el acceso a la sala de audiencias, aunque sea por vía remota, de “observadores independientes”, como Amnistía Internacional (AI) y parlamentarios de varios países, entre ellos España.

La iniciativa se suma a otras campañas promovidas para conseguir la liberación de Assange, entre ellas una de AI con más de 400.00 firmas en la que la ONG pide a Washington que retire sus cargos.

El fallo de la jueza Baraitser tendrá lugar cuatro años después de que el presidente Obama conmutara la pena de 35 años de cárcel a Chelsea Manning, la ex soldado estadunidense –nacida bajo el nombre de Bradley– que en 2010 fue una de las fuentes informativas de WikiLeaks para filtrar más de 700.000 documentos y videos secretos diplomáticos y militares. Con 29 años y después de casi siete en la prisión militar masculina en Fort Leavenworth, Kansas, Manning logró la conmutación del castigo el 17 de enero de 2017 tras haber recibido un año antes en la cárcel una operación de cambio de sexo.

También participó en una importante filtración de documentos clasificados el ex analista de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de EU, Edward Snowden, refugiado en Rusia, el cual no mereció el perdón de Obama aunque más de un millón de personas le pidieron entonces la conmutación de la pena. Según Obama, a diferencia de Manning, Snowden no había introducido los documentos necesarios para pedir clemencia, lo que sí hizo el primero.

La solicitud de la liberación de Manning se había convertido en un reclamo permanente en las marchas del orgullo gay en EU y según opinó el New York Times, “la decisión de Obama rescató a Manning de un futuro incierto como una mujer transexual en una prisión militar para hombres”.

Julian Assange dijo entonces que se rendiría ante las autoridades estadunidenses si Obama le otorgaba clemencia a Manning y a raíz del anuncio tuiteó: “Gracias a todos los que hicieron campaña por la clemencia de Chelsea Manning. Su coraje y determinación hicieron lo imposible posible”.

En manos de la justicia británica, que ya en el pasado demostró ser tendenciosamente ciega y subordinada a los intereses políticos del gobierno de turno, como quedó demostrado entre 1998 y 2000 con el arresto y posterior liberación del ex dictador chileno Augusto Pinochet, responsable de delitos de genocidio, torturas y desaparición de personas, es poco probable que Julian Assange pueda evitar su extradición. Incluso hay medios que hablan de que podría ser enviado a la Penitenciaría Administrativa de Máxima Seguridad en Florence, Colorado, mejor conocida por sus siglas en inglés ADX o como el “Alcatraz de las Rocosas”, ubicada en pleno desierto y que aloja al ex capo narco mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán.

* Periodista y editora, miembro de la Asociación Mexicana de Traductores Literarios (Ametli) y coordinadora editorial de Diarios de Covid-19. Facebook: Irene Selser


PANDEMIA Y RIESGOS EXISTENCIALES

Un contrapunto con Marx y Nietzsche

Desde Chile, el filósofo se pregunta sobre la realidad y las “correcciones profundas” que necesitamos de manera urgente como humanidad.

Foto: Ian Beckley en Pexels.com

Por José Miguel Arteaga*

Intentaremos un balance provisional del momento que vivimos marcado por dos sucesos de impacto profundo, haciendo un contrapunto con dos de las tesis principales de Marx y Nietzsche, tal vez los filósofos de mayor trascendencia desde el siglo XIX.

Más allá de toda negación y tergiversación que se haga del pensamiento de ambos, no cabe dudar del poderío de sus teorías y su efecto modelador que llega a nuestro tiempo. A ellos les dirigiremos dos preguntas, una a cada uno, ambas conducentes al mismo lugar.

Nietzsche identifica y denuncia el nihilismo y la metafísica vigente en Occidente desde Platón. Como platonismo invertido elimina el mundo de esencias ideales supremas que convierten nuestra realidad en un mundo de meras apariencias, postulando la vida como valor supremo, una vida como voluntad de poder siempre acrecentado para la conquista y el dominio de la Tierra. Declara la muerte de Dios y la necesidad de una transvaloración de todos los valores.

Marx pone de cabeza el enorme edificio del idealismo alemán que culmina con Hegel y establece su teoría materialista, histórica y dialéctica. El fundamento de toda la historia humana residiría en el desarrollo incesante de las fuerzas productivas materiales de la vida humana, sobre las que se montan las relaciones sociales de producción, las superestructuras jurídicas y políticas y las ideologías.

En el marco de estas propuestas fundamentales, la pregunta que nos parece pertinente para ambos surge del escenario dominante hace décadas sobre los límites de esa voluntad de poder y dominio en expansión (Nietzsche) y sobre el desarrollo constante de las fuerzas productivas (Marx), dado que la humanidad ha llegado ya a dimensiones planetarias, se convierte en sociedad global y emergen y se multiplican los riesgos existenciales que amenazan su continuidad.

La ley esencial en ambos casos indica que la vida seguiría su marcha acrecentando su poder y desarrollando fuerzas productivas crecientemente poderosas. Pero ¿cómo acrecentar nuestro poder cuando topamos con límites planetarios y nuestro espacio operativo se estrecha día a día de forma al parecer inevitable?

Ya con el nivel alcanzado surgen los primeros riesgos existenciales de naturaleza antrópica. El calentamiento global desde la Revolución Industrial. El poder atómico desde Hiroshima y Nagasaki. En las últimas décadas se agregan Inteligencia Artificial, Biotecnología, Nanotecnología, Electrónica y muchos otros, todos asociados a ciencias y tecnologías de vanguardia de doble faz: amplios beneficios y a la vez peligros extremos.

Se requieren correcciones profundas en nuestra cultura y civilización. El surgimiento del interés y la conciencia sobre los riesgos existenciales, abre un camino promisorio pero los requisitos de poder y de fuerza para evitarlos o controlarlos son hasta ahora insuficientes.

A los riesgos existenciales de origen antrópico se agregan ahora fenómenos de extrema gravedad, de alcance global y origen natural, con un fuerte componente de origen antrópico, como la pandemia del coronavirus que estamos sufriendo.

Según Marx y Nietzsche la vida se abrirá paso de una u otra manera. No podría dejar de hacerlo salvo que una catástrofe acabe con ella. Sería impensable que el mundo siga en desarrollo sin resolver los riesgos existenciales que resultan del creciente poderío científico–tecnológico. Sin embargo, este es el centro neurálgico de las más grandes empresas y negocios y la herramienta clave del poder bélico y geopolítico, lo que hace extremadamente complejo y difícil su control.

¿Puede que a pesar de las propuestas que hemos dado por válidas de Marx y Nietzsche estemos llegando a un momento crítico de impotencia global y de inicio de una época de declinación sin retorno?

Ni Nietzsche ni Marx previeron escenarios parecidos; no alcanzaron a visualizar nada semejante ni límites a las leyes que descubrieron. Ninguna posibilidad entonces de rastrear en ellos vías de solución.

Es probable que se sigan multiplicando los riesgos extremos y de letalidad mayor, lo que significa que el autodominio y autocontrol de la humanidad como un todo se hace indispensable. Cualquier cabo suelto puede conducir a su destrucción. ¿Nos acercamos a un escenario de “Gran Hermano” con tecnologías ya disponibles? Los más profundos secretos serán guardados con el mayor celo por quienes impulsan y controlan los avances científicos y tecnológicos de vanguardia en las áreas más estratégicas.

En estas condiciones, el escenario de la pandemia abre espacio a nuevas preguntas:

  1. ¿Puede ocurrir que el daño real a la Tierra, nuestra huella humana, sea mucho mayor e irreversible que el que reconoce la ciencia y sirve de diagnóstico base a todos los que luchan por cambiar el estilo de desarrollo para detener su destrucción?

Respuesta: el daño a la Tierra es ciertamente mayor al que reconoce el promedio de la humanidad y de estos no todos se esfuerzan por defenderla o restaurarla, por lo cual cada día es mayor su deterioro.

2. ¿Puede que a pesar de las propuestas que hemos dado por válidas de Marx y Nietzsche estemos llegando a un momento crítico de impotencia global y de inicio de una época de declinación sin retorno?

Respuesta: es posible y ese final puede ser abrupto.

3. ¿Puede que el cerco de los poderes dominantes que imponen el estado de clausura del mundo y su imposible devenir hacia una vida mejor haya llegado a ser tan férreo y complejo que los humanos seamos incapaces de romperlo para abrir un futuro más promisorio?

Respuesta: es posible; hasta hoy esa impotencia es palpable, y además es aún débil la conciencia sobre su creciente gravedad.

4. ¿Puede que no haya cómo escapar al aumento y radicalidad de los riesgos existenciales y estemos condenados a desaparecer como civilización planetaria y retroceder a estados de vida primitivos de la evolución?

Respuesta: es una posibilidad, pero no podemos asegurar que no daremos con una salida.

5. ¿Estará en nuestras manos la decisión de ir en una u otra dirección o nuestra inteligencia es incapaz de dar respuesta y solución a estas cuestiones?

Respuesta: no sabemos cuánto depende de nosotros y cuánto de otros.

¿La pandemia de Covid-19 está mostrando algo radicalmente nuevo de la vida sobre la Tierra, algo que viene de la naturaleza y que tuviera sentido develar para nuestra sobrevivencia?

6. ¿La pandemia de Covid-19 está mostrando algo radicalmente nuevo de la vida sobre la Tierra, algo que viene de la naturaleza y que tuviera sentido develar para nuestra sobrevivencia?

Respuesta: con ella experimentamos muchas situaciones inéditas con el nivel de información actual, pero probablemente los poderes dominantes impedirán aprovechar todo el potencial positivo que contienen.

7. ¿Qué cambios podría generar en nuestra visión del mundo?

Respuesta: es probable que haya grandes cambios, pero sería prematuro por el momento aventurar respuestas concretas.

8. ¿Cuál sería la situación si el equilibrio relativo de nuestro mundo fuera más precario y vulnerable de lo que estamos acostumbrados a pensar y dispuestos a reconocer?

Respuesta: la pandemia hizo evidente la insospechada fragilidad y vulnerabilidad de nuestro mundo, pero es prematuro asegurar que ya sopesamos correctamente su firmeza o debilidad.

9. ¿Cómo enfrentar y prepararnos mejor si la pandemia estuviera desencadenando fuerzas disruptivas mucho mayores de las ya evidentes?

Respuesta: prestar atención oportuna a la buena información del proceso en todo el mundo es indispensable.

10. ¿Sería útil ponernos en el caso de que la pandemia estuviera iniciando cambios profundos en el mundo que recién empezamos a vislumbrar y que tendrían un alcance mucho mayor de lo que podemos hoy imaginar?

Respuesta: no parece aconsejable descartar escenarios peores que los actuales.

11. ¿Es posible pensar que un futuro muy distinto al presente actual está mucho más cerca de lo que sospechamos?

Respuesta: es posible; consta que la pandemia acelera muchos procesos de importancia local y global.

12. ¿Cuándo y desde qué perspectiva podríamos estar en condiciones de hacer una evaluación?

Respuesta: imposible predecir hoy el término de la pandemia. Los puntos de vista de su evolución y evaluación son y seguirán siendo múltiples.

* Filósofo chileno, magíster en Economía y especialista en medio ambiente.


POETAS EN CUARENTENA

Foto: Johannes Plenio en Pexels.com

LA HORA DE LA CENIZA

Roque Dalton


Finaliza Septiembre. Es hora de decirte
lo difícil que ha sido no morir.

Por ejemplo, esta tarde
tengo en las manos grises
libros hermosos que no entiendo,
no podría cantar aunque ha cesado ya la lluvia
y me cae sin motivo el recuerdo
del primer perro a quien amé cuando niño.

Desde ayer que te fuiste
hay humedad y frío hasta en la música.

Cuando yo muera,
sólo recordarán mi júbilo matutino y palpable,
mi bandera sin derecho a cansarse,
la concreta verdad que repartí desde el fuego,
el puño que hice unánime
con el clamor de piedra que eligió la esperanza.

Hace frío sin ti. Cuando yo muera,
cuando yo muera
dirán con buenas intenciones
que no supe llorar.

Ahora llueve de nuevo.
Nunca ha sido tan tarde a las siete menos cuarto
como hoy.

Siento unas ganas locas de reír
o de matarme.

* Poeta, ensayista y periodista guerrillero de El Salvador (San Salvador, 1935). Asesinado en 1975. Se le considera uno de los máximos exponentes de la poesía revolucionaria en Hispanoamérica.


NOCTURNO

Xavier Villaurrutia


Todo lo que la noche
dibuja con su mano
de sombra:
el placer que revela,
el vicio que desnuda.
Todo lo que la sombra
hace oír con el duro
golpe de su silencio:
las voces imprevistas
que a intervalos enciende,
el grito de la sangre,
el rumor de unos pasos
perdidos.
Todo lo que el silencio
hace huir de las cosas:
el vaho del deseo,
el sudor de la tierra,
la fragancia sin nombre
de la piel.
Todo lo que el deseo
unta en mis labios:
la dulzura soñada
de un contacto,
el sabido sabor
de la saliva.
Y todo lo que el sueño
hace palpable:
la boca de una herida,
la forma de una extraña,
la fiebre de una mano
que se atreve.
¡Todo!
circula en cada rama
del árbol de mis venas,
acaricia mis muslos,
inunda mis oídos,
vive en mis ojos muertos,
muerte en mis labios duros.

NOCTURNO EN QUE NADA SE OYE

En medio de un silencio desierto como la calle antes del crimen
sin respirar siquiera para que nada turbe mi muerte
en esta soledad sin paredes
al tiempo que huyeron los ángulos
en la tumba del lecho dejo mi estatua sin sangre
para salir en un momento tan lento
en un interminable descenso
son brazos que tender
sin dedos para alcanzar la escala que cae de un piano invisible
sin más que una mirada y una voz
que no recuerdan haber salido de ojos y labios
¿qué son labios? ¿qué son miradas que son labios?
Y mi voz ya no es mía
dentro del agua que no moja
dentro  del aire de vidrio
dentro del fuego lívido que corta como el grito
y en el juego angustioso de un espejo frente a otro
cae mi voz
y  mi voz que madura
y mi voz quemadura
y  mi bosque madura
y mi voz quema dura
como el hielo de vidrio
como el grito de hielo
aquí en el caracol de la oreja
el latido de un mar en el que no sé nada
en el que no sé nada
porque he dejado pies y brazos en la orilla
siento caer fuera de mí la red de mis nervios
mas huye todo como el pez que se da cuenta
hasta siento en el pulso de mis sienes
muda telegrafía a la que nadie responde
porque el sueño y la muerte nada tienen ya que decirse.

* Escritor, poeta y dramaturgo (Ciudad de México, 1903-1950). Miembro del llamado grupo de los Contemporáneos con Sapvaro Novo, Jaime Torres Bodet, Gilberto Owen y Jorge Cuesta entre otros. A Villaurrutia se le reconoce también por su amplia labor como crítico literario, lo que se refleja en la edición de dos revistas, fundadas junto con Salvador Novo, Ulises (1927-1928) y Contemporáneos (1928-1931). Se desempeñó en la traducción de autores al español, entre los que encontramos la obra de Antón Chéjov, William Blake y Andrés Gide. Escribió el guión cinematográfico La mujer de todos (1946) y el ensayo Textos y pretextos (1949).


RELATOS VIRALES

Historias de una pandemia

> FESTEJANDO SETENTA AÑOS EN CUARENTENA <

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fOTO: PhotoMIX Company En Pexels.com

El dos de mayo cumplí setenta. Completar siete décadas de vida no es cualquier cosa, por lo que desde tiempo atrás empecé a planear un fiestón en grande, en un agradable jardín, con taquiza y bailongo, al que invitaría a familiares y amigos. Pero llegó la pandemia y todo cambió. Fase uno Susana Distancia, fase dos Quédate en Casa e inevitablemente la cuarentena, hasta que llegó fase tres.

La cuarentena es una experiencia en la que una debe aprender a vivir algo nuevo y reinventarse. Hay quienes la llevan al extremo de no salir para nada y hasta pedir el super por internet, y otros que preferimos salir a comprar los víveres.

Dos días antes de mi cumpleaños se nos ocurrió a Rafael mi pareja y a mí ir al mercado, a pesar de que habíamos leído una nota que publicó el alcalde de Miguel Hidalgo en la que informaba que mi barrio y sobre todo los mercados, se habían convertido en focos rojos de contagio. Pensamos que si nos manteníamos a sana distancia y llevábamos tapabocas, la libraríamos. Me gusta comprar ahí la fruta y la verdura porque son de muy buena calidad y apoyamos la economía local.

 Les cuento que Rafael nunca me deja salir sola en esta cuarentena porque dice que soy muy despistada y me cuida las espaldas, que nadie me hable de frente y a menos de dos metros de distancia por lo de la nube de saliva, como recomienda el doctor López Gatell en sus conferencias diarias.   

Una vez en el mercado busqué un puesto con buena calidad de productos, en el que hubiera poca gente. Al llegar al primer puesto el joven que despachaba no portaba cubrebocas y sin darme cuenta se me acercó mucho: “¿qué va a llevar güerita?”, cuando de pronto sentí que Rafael me jalaba hacía atrás para lograr los dos metros. Ya a sana distancia le estuve pasando la mercancía para que me la pesara y me hiciera la cuenta.

Cuando terminé de comprar en ese puesto me pasé al de enfrente para seguir comprando los pepinos, el brócoli y empecé a pasarle a la que parecía la dueña para que los pesara, cuando de pronto, como si yo tuviera un imán, el puesto empezó a llenarse de compradores, la mayoría sin protección y lo peor, la dueña comenzó a toser. Tosía y tosía y la gente seguía llegando. Rafael se había ido a comprar fruta a otro puesto y yo en medio de esa vorágine, no me podía mover porque las bolsas de mis compras estaban tan llenas y tan pesadas que no podía ni levantarlas. Empecé a apanicarme en medio de todas esas personas sin tapabocas y la señora tosiendo. Era como si estuviera en pleno infierno. Cuando regresó Rafael le urgí que saliéramos corriendo de ahí cuanto antes.

Al llegar a casa me quité la ropa a toda prisa y me metí a bañar. En el baño me tallaba con fuerza. Las imágenes del mercado regresaban a mi mente una y otra vez. Así fue como empezó el viacrucis, con gastritis nerviosa incluida. Como les decía, todo esto dos días antes de mi cumpleaños. No dejaba de pensar en lo terrible de terminar en un hospital Covid con un respirador que aún no llegaba de China. El sufrimiento era terrible y de pronto me volví la más mística. Le rogaba a Dios que me permitiera llegar a los setenta en casa.

En medio de toda esa angustia, finalmente llegó el día tan esperado. Dios me había concedido llegar a mi cumpleaños sana y salva. Preparé una suculenta cena, pero la gastritis no desaparecía y tampoco la preocupación que desbordaba mis nervios, porque según lo que yo había entendido de las conferencias del doctor López-Gatell todas las tardes, los síntomas de contagio aparecen dentro de los primeros ocho días.  

Puse la mesa del festejo en el patio de las macetas, muy elegante. De aperitivo un mezcalito maridado con higo, ensalada de lechuga china, sopa de champiñones, dos porciones de pasta con salsa de berenjena y pollo con jitomate; de postre, mango con crema, y vino francés. Obvio, había olvidado la gastritis aguda por completo.

Después de tremenda comilona y poco antes de irme a dormir sentí que me moría. Juraba que me había dado Covid19. Regresaban una vez más a mi mente las imágenes del mercado, de la señora que tosía, de los clientes sin tapabocas, cuando de pronto me encontré en la tasa del baño devolviendo toda la cena, vino incluido.

Esa noche me costó mucho trabajo conciliar el sueño, pero antes de cerrar los ojos, le di gracias a Dios por haberme permitido completar las veinticuatro horas de mi cumpleaños setenta, con ese deleitante festejo en medio de una pandemia.

* Amante de las artes, la música, la fotografía y el teatro, y aficionada a la escritura.

Twitter: @BaradonEsther Facebook: Esther Baradon


Diarios en imágenes

Lavaderos de Calchipahua:

La tradición lucha por no morir

por: Aracely Martínez / Reportera Gráfica / CDMX

Lentamente, la actividad económica comienza a reactivarse también en Xochimilco, uno de los sitios turísticos más emblemáticos en el sur de la capital mexicana.

Aracely Martínez
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Los lavaderos comunitarios en Xochimilco también sufrieron los embates de la pandemia por Covid-19 al permanecer cerrados por varios meses. Uno de ellos fue el de Calchipahua (Casa de la Limpieza) que hace algunos días reabrió sus puertas para continuar con la tradición en la alcaldía de Xochimilco, en el sur de la Ciudad de México. 

Los lavanderos comunitarios en la alcaldía de Xochimilco datan desde inicios del siglo XX como una de las alternativas para la población para lavar su ropa y también como una fuente de empleo. Muchas de las mujeres que acuden a la Casa de la Limpieza en la colonia Barrio de San Antonio lo hacen como parte de una tradición laboral y familiar.

A partir de la crisis sanitaria por Covid-19 que afectó a esta alcaldía, una parte importante de sus habitantes se dedica a la producción de hortalizas y flores, además de que la zona es uno de los atractivos turísticos más importantes de la Ciudad de México con sus chinampas y trajineras. La demarcación ha registrado 7.452 casos confirmados de personas contagiadas, poco menos del 10 por ciento del total nacional.

Ahora, con el Semáforo Epidemiológico en color Naranja se ha reactivado la economía, las fuentes de empleos se recuperan paulatinamente y al mismo tiempo está regresando el turismo. 


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