Luna llena de abril de 2020

Por Ayub Estephan*

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Qué hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?
Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

(Pedro Calderón de la Barca, La vida es sueño, Segundo monólogo de Segismundo, primer acto.)

El martes 7 nos tocó testificar el plenilunio del mes de abril, que tuvo efecto a las 22:35 horas (UT), estando la Luna en el signo de Libra, a 18°44’, mientras que el Sol transcurre en el signo opuesto, Aries, que es el lugar de exaltación del Sol. Este puede ser un excelente momento para mentalizar las emociones, resumirlas y enfocarlas hacia objetivos más amplios, especialmente en todo aquello que trata con el mundo del arte y la belleza, de las políticas gubernamentales, del mundo de las modas aparentemente banales, pero que siempre llevan un trasfondo social; siendo de extrema importancia destacar el valor de la cultura, el compromiso social y la capacidad de encontrar formas rescatables en todo aquello que ha sido desechado o pasado por alto.
Es un momento para revisar nuestras emociones y también para tomar decisiones importantes, de gran trascendencia en relación al tiempo que estamos viviendo. Bajo la acción del Sol en oposición a la Luna, al ser el primero dominante y dada su posición, se nos facilita refinar nuestras emociones, llegando a conclusiones extraordinarias respecto de la realidad que nos circunda. El discurso de la Luna en Libra puede estar cargado de complacencia, de formas verbales elegantes, de modismos estudiados cuidadosamente, pero que, a su vez, revelan un plan, un proyecto calculado, o sea una dirección previamente estudiada.
Uno de los temas más destacables de Libra es la justicia y la manera adecuada de obtenerla sin necesidad de violentar los valores fundamentales en que se asienta la convivencia humana. Y para ello, el grado sabiano 18° de Libra nos presenta la imagen simbólica de “dos hombres que están bajo arresto”, queriendo significar una actitud “consecuente” respecto de nuestros actos: todo aquello que hemos actuado previamente tendrá repercusiones inmediatas en la realidad.
Aquí se trata de que nuestros valores y potencialidades lleguen a un punto de definición inmediata y efectiva, pero basadas en el principio de responsabilidad, tanto personal como hacia los demás. Quizá por esto, alternativamente sea un momento para muchos de sentir que estamos llegando a una encrucijada en la que habrá que decidir en qué temas invertir y con quiénes queremos compartir nuestro tiempo, el que nos resta por vivir, pasando a un nuevo ciclo en la espiral de la evolución.
Debemos tener en cuenta que a pocas horas de empezado este plenilunio, la Luna y el Sol, ambos en oposición, formarán una “T” Cuadrada de naturaleza cardinal con la conjunción activa Plutón-Júpiter en Capricornio; siendo estos últimos el punto focal, también llamado “ápex”, que excita a ambas luminarias a expresarse de un modo separatista y conflictivo, en vez de complementarse para intercambiar opciones. Por ello, estos dos planetas Júpiter y Plutón, que este año tendrán dos conjunciones más, debido al proceso de retrogradación de ambos planetas serán la norma en los procesos sociales y generacionales a lo largo de todo este periodo. La primera ya ocurrió el pasado 4 de abril, la segunda será a finales del mes de junio, y la última, cuando vuelvan a adelantar, hacia mediados de noviembre, y hasta el plenilunio de ese mes, que tendrá efecto en el eje Sagitario-Géminis, el día 30.
Este aspecto repetido entre ambos planetas a lo largo de casi todo el año liberará una energía cósmica de enorme transformación en el tejido humano, conectada con la virulencia que estamos viviendo, y que es una de las formas más activas que tiene Plutón de expresarse para transformar todo aquello que es conveniente transformar; pero además aumentada, debido al proceso expansivo propio de Júpiter, que está en su signo de caída, que es Capricornio, donde nada queda librado al azar.
Por todo ello, el tema y las consecuencias de esta expansión viral continuarán siendo noticia a lo largo de casi ocho meses más. La lucha de las potencialidades propias de estos planetas será profunda, y más estando involucradas las dos luminarias en esta figura geométrica sagrada. Las repercusiones impactarán en todos los ámbitos: personales, sociales, económicos, científicos, holísticos, humanitarios, políticos y estéticos, creando una sinergia novedosa y desarrollando una resiliencia que nos permita superar esta situación traumática que traemos encima.
Podemos imaginar que finalmente la luz prevalecerá sobre la oscuridad, dadas las dignidades que sugieren por su ubicación, tanto las luminarias como los planetas y aspectos involucrados.
Pero no podemos evitar que lo que queda de este año sea un proceso difícil de vivir, de elucidar, lleno de pruebas, de batallas campales, y en donde solo tendremos presente la meta, el fin, y no exactamente los medios en que se desarrolla esta batalla cósmica.
Por otra parte, habrá a lo largo del año mucha inconformidad y la necesidad de protestar frecuentemente por todo, buscando soluciones futuras, pues tenemos además el aspecto de trígono que hacen Júpiter y Plutón al planeta Urano, situado en Tauro, su lugar de caída, por lo que se cuestionarán todos los valores del entramado social y económico que han demostrado ser un fracaso hasta hoy. Los ánimos y las discusiones respecto al rumbo que debemos seguir serán frecuentes, habiendo dos facciones en pugna constante, sin poder generar los acuerdos pertinentes a lo largo de los próximos meses. Los tiempos difíciles ya comenzaron, y ese final feliz que todos esperamos, llevará su tiempo.
De todos modos, amigos, nunca hemos dejado de admirar y compenetrarnos con el brillo de una Luna libriana que siempre nos brinda un espectáculo encantador y pleno de armonía, en medio de la crisis.

¡Feliz plenilunio para todos ustedes!

*Ayub Estephan es astrólogo y tarotista, vivie en Ciudad de México. Lectura de Tarot y Cartas españolas.
Facebook: Ayub Estephan

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