El cierre de consultorios por la pandemia y el creciente número de contagios en Xochimilco, llevaron al odontólogo Omar Juárez Aquiahuatl,a dejar el sillón dental y tomar un equipo de limpieza para sanitizar calles y casas contra el Covid-19.
El coordinador de la Unidad de Odontología de la alcaldía, ubicada al sur de la capital mexicana, conoce bien lo que son los retos: para costear sus estudios universitarios, trabajó como remero en las trajineras de esta localidad, conocida a nivel mundial por sus icónicos embarcaderos.
Por ello, ante la drástica baja en consultas, se incorporó al equipo de brigadistas de la alcaldía, una de las más afectada por la pandemia. En esta galería, nuestra colaboradora Aracely Martínez, muestra la disciplina y la vocación de servicio del dentista que se convirtió en sanitizador.
¡Hola, estimades diaristas! Como les anunciamos en el número anterior, iniciamos este kiosco con información de convocatorias, talleres y otras actividades culturales. Esta vez y como parte de ofrecer un espacio para la economía solidaria, incorporamos anuncios de servicios y productos que ofrecen colaboradoras y colaboradores y que está abierto, también, a más personas y más anuncios. Son bienvenidas y bienvenidos.
(Pueden hacernos llegar su información al correo: diariosdecovid@gmail.com o a nuestro Facebook: diariosdecovid19 y al Instagram: @diariosdecovid19.
PREMIO NACIONAL DE CUENTO JOSÉ ALVARADO 2021 (México)
Premio: $ 100.000, diploma y edición Abierto a: escritoras y escritores mexicanos mayores de 18 años que residan en el país o en el extranjero Entidad convocante: UANL. País de la entidad convocante: México Fecha de cierre: 31 de marzo de 2021 Más info: http://cultura.uanl.mx/premio-nacional-de-cuento-jose-alvarado-2021/
CERTAMEN «CENTENARIO DEL NATALICIO DE JESÚS REYES HEROLES» (México)
«Somos una empresa 100% mexicana que nace de la necesidad de proveer productos para el cuidado de nuestra piel, con precios justos y con un alto standard de calidad. El principal objetivo es que nuestros clientes se encuentren satisfechos con los productos y sientan los beneficios que tienen para su piel». Si quieres contactar a esta empresa de emprendedoras mexicanas, acá están sus coordenadas:
¿Comenzó el año y no sabes qué te depara este 2021?La respuesta la tiene el astrólogo Ayub Estephan, quien nos explica:
«La lectura del Tarot de Marsella nos ofrece un panorama de la situación actual de quien desea consultarlo y su posible derivación en el futuro inmediato. Además, mediante preguntas que se formulan y responden con la Baraja española, el consultante puede confirmar las predicciones y actuar en consecuencia. También elaboramos Cartas Natales para saber qué te auguran los astros desde el día de tu nacimiento; el Retorno Solar, que es el horóscopo que se realiza a partir del día de tu cumpleaños y funciona para saber qué dicen los astros durante el año en curso, y el Retorno Lunar que nos ayuda a descifrar los acontecimientos mes con mes a partir del regreso de la Luna a su posición natal cada 28 días, y así poder tomar decisiones inmediatas.»
¿Escribiste tu novela, libro de cuentos, poemario, ensayo o tesina y necesitas pulir tu estilo antes de publicarlo? En EDITA-EXPRESS te ayudamos a dejarlo impecable. Si así lo deseas, damos también acompañamiento personalizado vía Zoom. Tenemos tarifas de edición y corrección de estilo ajustadas a crisis y pandemias. 😉 ¡Lo importante es que logres publicar tu obra!
“Hola, ¿me ayudas con un RT porfa? La pandemia nos golpeó horrible a los artistas y aún falta mucho para poder regresar a la normalidad, ofrezco serenatas virtuales y la venta de mi disco de covers, además de dar clases de violín vía zoom. Muchas gracias”.
A través de este mensaje, que publicó en Twitter en septiembre de 2020, el violinista Genghis Díaz Hernández inició en las redes sociales su resistencia a los efectos económicos de la pandemia del Covid-19. Para entonces, llevaba meses enfrentando la cancelación en cascada de eventos sociales en los que era contratado para tocar.
“Yo tocaba en bodas, quinceaños, cumpleaños, eventos, estaba en muchos eventos y todo cerró, todo se canceló, se fue a cero.” Su otra opción eran los restaurantes, pero la pandemia causó que la clientela del establecimiento de pozole y comida mexicana disminuyera a solo 20 por ciento de lo acostumbrado. Para Genghis, como para miles de personas, la emergencia de salud también se volvió económica. Entonces, pensó en las redes sociales.
“Una pequeña muestra de mi trabajo ‘Viva la vida’ de Coldplay. Ayúdenme con un RT para darme a conocer. Muchas gracias”, se lee en su post del 3 de septiembre, que acompañó con un video.
Y así, el vecino de la colonia Popular Rastro, de la alcaldía Venustiano Carranza, en la Ciudad de México, fue arrobando a medios de comunicación, periodistas, influencers e integrantes de la esfera política y empresarial del país.
“Hago serenatas virtuales, hago videos personalizados, videollamadas. No me puedo quejar: la gente ha sido muy amable, me han comprado mi disco”, cuenta el músico que empezó a tocar a los siete años de edad.
Desde que escuchó las Cuatro Estaciones de Vivaldi, Genghis Díaz Hernández supo que ser violinista era el sueño de su vida. Y así, con los acordes como brújula, hizo de este instrumento su ruta de vida.
A su madre y padre les gustaba mucho la música de concierto, así que fue algo casi natural que el pequeño Genghis (nombrado así en honor al fundador del Imperio Mongol), comenzara a jugar poniendo el arco sobre las cuerdas.
Genghis estudió licenciatura en Música en el Sistema Nacional de Fomento Musical de Conaculta. Después, se enroló en la orquesta de la Facultad de Música de la UNAM y también participó en grupos de música folclórica, con las que realizó giras internacionales: Berlín, Francia, Eslovaquia, Eslovenia, Croacia, Polonia, Corea y varias ciudades de Estados Unidos estuvieron en su historia de viaje.
Genghis (al centro) durante una gira por Taiwán
Pero el joven Díaz buscaba más: “Vivir de la música y compartir lo que sé, me gusta dar clase, escuchar y tocar”. En 2019 ya llevaba un año de trabajar como músico independiente para eventos sociales hasta que el covid irrumpió en su vida.
“Desde mayo me dio covid junto a toda mi familia, nos dio relativamente de mediana intensidad ya que no tuvimos ningún síntoma respiratorio, solamente fiebre por quince días, pérdida del gusto y olfato. Afortunadamente ya nos encontramos bien, ahora todo el tiempo cargamos con gel antibacterial, ya hasta traigo lastimadas las manos por el uso del gel”, cuenta.
Para Genghis, quien vive junto a su gatita en la colonia Algarín, el reciente acuerdo entre el gobierno capitalino y el sector restaurantero, que permitió la reapertura parcial de más de 9 mil establecimientos, también ha paliado el impacto económico de la pandemia en sus ingresos. Sin embargo, él considera que las autoridades deben llevar a cabo más acciones a favor de la población: “Desafortunadamente, el salario está recortado, ojalá pudieran pasar al otro semáforo (el amarillo) para que más gente entre en los locales”.
Ya casi termina la entrevista. Le pregunto si hay una pieza que, para él, represente lo que ha vivido el mundo durante la pandemia.
“El Vals Triste de Sibelius, porque representa lo que es la vida: tiene momentos duros, otros tranquilos y otros, como es la vida, hay que agarrarla bailando”.
FOTO: IG GENGHIS DÍAZ
*Periodista y directora de Diarios de Covid-19 (www.diariosdecovid19.com.mx)
La frase de bienvenida de la página de collage en Instagram «Quemaduras Internas», de la creadora Andrea Mireille, es más que una descripción, una invitación: «Inflamable: Ardo aún: vivo, deseo».
A través de 24 publicaciones, Andrea -por cierto, colaboradora de nuestros diarios- deja claro el rumbo de la crítica que encierra su CollageArt: la precariedad laboral, el machismo, el patriarcado, el conservadurismo, el sistema capitalista.
Cada una de las piezas lleva su sello pero si hay un rasgo en común en todas es ese mensaje de Andrea que provoca, interpela, reclama, se burla y también, como en el caso de sus collages sobre la mariguana y los hongos, celebra y goza.
Bienvenidas sean las quemaduras y el arte que arde.
GIULIANO COSTENARO, «SKELETON SPINOSAURUS IN THE PARK», SAN FRANCISCO
Giuliano Costenaro, con seis años recién cumplidos y amante de los lagartos gigantes -que eso significa dinosaurio-, nos envía desde San Francisco dos hermosos dibujos recién salidos del pincel. Y como los dinosaurios también están asustados por el covid, el Tiranosaurio Rex, tan temible como inteligente, ha decidido usar un cubrebocas para atravesar el puente Golden Gate.
Esto que les contamos es muy cierto: Giuliano los vio el otro día desde la ventana de su casa.
GIULIANO COSTENARO, «CALIFORNIA T-REX», SAN FRANCISCO
«Me pongo en las manos de Dios… no iré al hospital»
ADRIANA BANCALARI, ACUARELA «ANTES DE LA NOCHE» – ARGENTINA
Por Esther Baradón Capón*
Le marqué varias veces y no contestaba. Seguí insistiendo porque me urgía su ayuda. Renata es asistente de varias agentes de ventas de la empresa en la que trabajo. Yo casi no requiero de su ayuda porque me gusta hacer el trabajo por mí misma, pero me había quedado sin internet.
Volví a insistir y por fin respondió. Se disculpó y me dijo que su hermano se había contagiado de covid y requería de oxígeno y que en ese momento estaba dirigiéndose a abastecerse con tres tanques para llevárselos, pero que en cuanto llegara a su casa me marcaría.
Me disculpé por molestarla en tales circunstancias y le dije que yo vería la manera de solucionar elproblema, pero insistió en marcarme.
Yo sabía que los tanques de oxígeno estaban escaseando en Ciudad de México y al enterarme de que llevaba tres tanques me pareció un abuso, pero me detuve a pensar que en tales circunstancias no debería yo hacer juicios precipitados.
Renata finalmente se reportó y después de que yo le indiqué los asuntos de trabajo, me comentó que se había formado por más de media hora, y que estando muy angustiada porque a su hermano ya se le estaba terminando el oxígeno.
Fue así como tuve conocimiento de que, por su reducido tamaño, el oxígeno de los tanques solo dura una hora. Me sentí infame por haberla juzgado.
A modo de desahogo, Renata me contó que seguramente Ismael, su hermano, se había contagiado porque era chofer de un microbús y que a veces hacía hasta dos turnos. La verdad es que no pude resistirme y le pregunté: “¿Por qué no lo llevan a un hospital…?”. Me respondió con un dejo de desaprobación que su hermano y su cuñada se habían convertido al cristianismo. No entendí la referencia.
Siguió contando que su hija Celeste, que es muy avispada, había hablado a la línea de emergencia para covid y consiguió un número de folio para enviarle a su tío una ambulancia que lo llevaría al Velódromo, un lugar conocido porque ahí se realiza la Fórmula Uno pero acondicionado ahora con camas y respiradores para tratar a pacientes víctimas de la pandemia.La madre de ambos vive en casa de Renata y la señora estaba sufriendo mucho por lo que le estaba sucediendo a su hijo y más aún porque, por obvias razones, no podían estar a su lado.
El contacto con Ismael y su esposa era por videollamada y en cada una le rogaban que aceptara ir al hospital, pero tanto él como su esposa se negaron. Su argumento era que se habían puesto en manos del Señor y que aceptarían Su Voluntad.
La madre les rogó hasta el cansancio, pero sin poder convencerlos. Renata estaba tan preocupada por su madre como por su hermano.
Así transcurrieron los días llenos de angustia, con filas interminables para llenar los tanques de oxígeno, videollamadas, más ruegos y consultas al médico, quien realmente no podía hacer mucho más ante la decisión del paciente.
Ismael ya casi no contestaba el celular y sus seres queridos sufrían por su decisión de no internarse. Su esposa les pidió que por favor ya no lo presionaran, porque él no iba a cambiar de opinión.
Con los días la voz de Ismael se fue apagando, apagando, apagando…
*Amante de las artes, la música, la fotografía y el teatro, y aficionada a la escritura.
Alguien me habló todos los días de mi vida al oído, despacio, lentamente.
Me dijo: ¡vive, vive, vive! Era la muerte…
Jaime Sabines
Por Iván Uranga*
Llevan todo el día aguardando este momento, que no por repetirse día tras día deja de ser crucial para ambos. La ansiedad se siente en el aire, a todos nos ha ocurrido en ocasiones esa impaciencia: pueden ser unos cuantos minutos haciendo fila en el banco o esperando que nos contesten ese mensaje preciso en el correo electrónico o en el teléfono o a través de alguna de las redes sociales, segundos que pueden parecer interminables. Esa sensación es en este instante toda de ellos. Conforme pasan los años, los días se alargan y las horas transcurren a paso lento. Así son para este hombre de 80 años cuyo rostro está poblado de bellos surcos que acentúan cada una de sus expresiones. Aunque su carácter es tímido y reservado, su universo interior es rico y generoso. La gente lo aprecia y sus vecinos lo saludan; más que por costumbre por afecto del bueno, de ese que requiere tiempo para fraguar y tornarse sustancial y consistente.
Así es don Carlos y su digna humanidad otoñal y parsimoniosa, no obstante los ínfimos recursos económicos con los que subsiste. Diego, su compañero, tiene en cambio todo el vigor al andar y en la mirada la chispa que da la juventud. Bullicioso e imprudente, aunque medido en sus ladridos según sea la ocasión, en los días de intenso calor se impacienta y se pone a dar vueltas en la habitación como un disco de vinilo al que le han adelantado las revoluciones, hasta que logra captar la atención de su amigo que con voz serena le habla y logra calmar sus ánimos: “Diego, Diego, ¿qué te pasa, Diego?”.
En esta temporada los días son frescos y nada de eso ocurre. Si en este momento los dos respiran agitados, es porque han visto desde su ventana abrirse la puerta del vecino y asomarse la llanta de la bicicleta, al tiempo que se escucha el primer grito de la tarde que le da sentido a sus vidas y que anuncia la llegada de otro camarada, el señor que vende el pan, quien inevitablemente hará una parada justo en la puerta de su vieja casa. Todo el día disfrutan los aromas que emanan del viejo horno de la panadería, ubicada no lejos de ahí, los cuales inundan el ambiente de mágicos olores y recrean su imaginación. Carlos lleva una vida percibiendo los mismos aromas, por lo que su maestría olfativa le permite distinguir qué pan es el que está detrás de la puerta del horno. Desde muy temprano narra a su compañero Diego lo que él imagina va sucediendo dentro del fogón, y sus actividades se rigen por el horario del pan. Por eso ya saben que a la hora de hornear los bolillos deben salir a dar su paseo matutino y regresar antes de que comiencen a hornear las conchas, porque les gusta mucho el ambiente festivo de su peculiar olor en plena cocción: “Es como si cantaran para nosotros”, le dice Carlos a Diego mientras comienzan a alistarse para su llegada. Lo esperan con la misma inquietud de un niño el 5 de enero que se va a la cama antes deseando que amanezca más temprano de lo habitual para levantarse y ver si los Reyes Mayos le han dejado algún juguete junto a su zapato. Sin embargo, el genuino entusiasmo cotidiano no hace que ni don Carlos ni Diego olviden los buenos modales. Así que lo primero que hacen al asomar su existencia a la calle es saludar al bienvenido, ofreciéndole una sonrisa que engrandece el encuentro. Y aunque siempre le compre una concha para él y un bolillopara Diego, don Carlos no omite el ritual de preguntar a Rafa el pandero el nombre de cada pan y por qué se llaman así. Al principio a Rafa le molestaba tanta insistencia y hasta tuvo que investigar por qué se llaman así los panes que su familia fabrica desde hace más de un siglo, pero después le resultó fascinante descubrir todo lo que no sabía de la bendita harina y comenzó a ofrecer ese plus a sus clientes. Cuando le pedían algún pan les hacía una breve reseña, lo que lo convirtió en el pandero preferido de la zona. Así, con repostera sapiencia Rafa les platica a sus clientes:
“Las Conchas son las reinas de la panadería y en su fabricación se incluyen tres sabores: chocolate, vainilla y fresa. Su forma redondita y un delicioso y dulce glaseado la hacen única. Se llama así por su semejanza con una concha de mar y porque con la misma masa, la concha sufre una metamorfosis que deriva en varios panes que ahora son tradicionales como el Tapado, la Novia, la Tortuga, la Lima, las Cazuelas, las Costras, las Calabazas y otros tantos que están casi extintos, como las Nubes y los Milagros”.
Cuando se trata de Orejas, Rafa explica al desprevenido cliente: “Son realizadas a partir de una pasta de hojaldre dulce, el cual es un antiguo ingrediente griego que llegó a México de la mano de la invasión española. Con los años, lo hicieron más rico agregándole mantequilla y espolvoreándole azúcar que al entrar al horno se tuesta y maximiza el sabor de este pan de textura crujiente, que también tiene versiones con cubierta de chocolate y chochitos”.
A quienes prefieren los Polvorones, él les dice: “Existen en versiones de chocolate, vainilla y fresa, algunas veces tienen en el centro un poco de jalea, de piña o de fresa, pero también se pueden encontrar disponibles en todos los sabores. Aunque los tradicionales son los que tienen sabor a naranja y están espolvoreados de azúcar”.
Rafa es incansable cuando se trata de alabar sus panes, que pareciera se multiplican con cada narración.
“Los Panquecitos o Chinos, siempre esponjaditos y con sabor a naranja están entre los favoritos de chicos y grandes. Se pueden encontrar cubiertos de chocolate o bien con chispitas o trocitos de nuez, y al igual que los bísquets fueron introducidos en nuestro paladar gracias a los famosos ‘café de chinos’.
“Las Campechanas fueron creadas en el estado de Campeche y su principal cualidad es que están realizadas con varias capas de hojaldre, lo que les permite estar infladas y huecas en el centro. Tienen una cobertura de azúcar que durante su cocción se carameliza, lo que las hace especialmente deliciosas.
“Las Donas tienen un sabor original a comparación de las rosquillas, ya que en la masa se incluye un poco de canela, lo que les da un toque muy tradicional. Regularmente están bañadas de azúcar o de chocolate y son las preferidas para acompañar una buena taza de chocolate caliente.”
Agrega que con la misma masa ahora se hacen unas pequeñas bolitas, espolvoreadas con azúcar, y cuando sus clientes le compran una dona Rafa no pierde la oportunidad de bromear al decirles: “Llévenlas completa, aquí está el cachito que le falta al centro”.
Cuando se trata de Rebanada de Mantequilla, el experto molinero cuenta que desde que se tuvo acceso al pan y a la mantequilla en los hogares es común que en cada casa se prepare un rico bolillo cortado por la mitad untado con mantequilla y espolvoreado con azúcar. Por eso los panaderos diseñaron esa pieza de pan, que consta solamente de una rebanada de bizcocho al que se le unta un poco de mantequilla y se le espolvorea el azúcar. Nada más sencillo para deleitar el paladar siendo la favorita de los niños, lo cual resulta una ironía porque hasta el siglo XV se creía que los niños no debían comer mantequilla.
A veces pareciera que no le va a alcanzar el día a Rafa para seguir hablando de las virtudes de sus panes: “el Moño o Corbata está hecho a partir de la masa de danés y combina a la perfección con las capas de la pasta de hojaldre. Sin lugar a dudas es una de las piezas más populares. La receta original europea los rellena con mermelada, que complementaron cuando conocieron nuestro chocolate, pero en México acostumbramos comerlos con una ligera cubierta de azúcar”.
El penúltimo pan es el Bísquet, que, ahora lo sé, nació como parte de un experimento de las comunidades chinas que vivían en los estados fronterizos del país. Dice Rafa que “ellos tomaron la receta del soda biscuit norteamericano, pero le añadieron huevo y azúcar y ahora se pueden comer calientitos, solos o untados con mantequilla”.
“La última, pero no por eso menos sabrosa es la Piedra”, dice Rafa: “Es el pan con conciencia, ya que en él se reciclan los restos de las moronas de los panes en las charolas y los panes que no se vendieron. Todo mezclado con piloncillo entra al horno. Es una delicia por los sabores que le dan los otros panes, y por su acertada cubierta de chocolate”.
La narración de Rafa siempre se interrumpe porque él debe seguir vendiendo y es que las variedades de pan que existen en México –de las más diversas y surtidas del mundo–, le alcanzarían al entusiasta panadero para hacer un libro de varios tomos.
Rafa les explica a don Carlos y a Diego que debe seguir con la venta del pan mientras esté calientito, pero que mañana los verá a la misma hora ya que son sus primeros clientes. Se despide mientras piensa que verlos juntos es como observar que de pronto la sabiduría se convierte en algo asible. Uno le ofrece al otro la seguridad de un modesto pero cálido hogar, y el perro le devuelve al hombre la alegría contagiosa de su presencia, en un acompañamiento mutuo como el mejor talismán ante los efectos de la vejez, la pobreza o el abandono.
Lo que a estos dos seres les sucede es lo mismo que nos pasa a todos: la vida. Pero la de ellos está asentada en el presente y no es de modo alguno digital, solo es vida, así, llana y está compuesta de placeres tan ordinarios como el que ahora saborean y disfrutan. Ninguno sabe de redes sociales o de cómo subir un video a YouTube. Sus conocimientos los extraen de lo cotidiano, de las despreocupadas reuniones de la tarde con los que viven cerca, de las breves y calladas pero siempre saludables caminatas por el barrio incluso a pesar de la pandemia. Lo suyo, lo realmente suyo es ver, escuchar, oler, probar y sentir. Los dos, don Carlos y Diego responden a los constantes estímulos del entorno, a lo asombroso e impredecible que pueda traer consigo cada amanecer y a lo mismo que apela el cineasta iraní Abbas Kiarostami en el film El sabor de las cerezas (1997). La gran diferencia con la película es que, gracias a Diego, don Carlos nunca ha sentido la necesidad de salir a buscar a alguien que se comprometa a enterrarlo. Don Carlos tiene lo que tantos buscan sin saber que les hace falta: un testigo de vida y su compañero.
Ahora, cuando el irreverente y descarado filósofo esloveno Slavoj Žižek señala que “vivimos un solipsismo colectivo: todos conectados pero todos aislados”, es bueno saber que muy probablemente en algún lugar del globo terráqueo viven otros invaluables personajes como don Carlos y su noble perro Diego, que encuentran en las cosas simples el mejor satori y que en medio de la marginalidad de una sociedad egocéntrica y capitalista se las han ingeniado para mantener imperturbable su pequeño paraíso de techos oxidados.
Ninguno de nosotros estamos preparados para enfrentar las trampas de un mundo que inicia el 2021 con más líneas de telefonía móvil que habitantes, pero en el que, por paradójico que resulte, cada persona desea ocupar tanto espacio que no deja un hueco libre para que entre alguien más y lo acompañe, se acompañen todos, porque nunca como ahora la humanidad tiene un solo propósito de Año Nuevo: sobrevivir.
Más de dos millones de personas no pudieron “saltar” el año, porque los humanos encontramos una nueva forma chiquita, invisible y brutal de morirnos solos.
Debo decir que la sonrisa de don Carlos ya no volvió a asomarse a su ventana y que Diego no regresó nunca del panteón, sigue ahí esperando que su amo vuelva, me cuenta Rafa, mientras le pido otra pieza de pan.
“Ya no hay más pan don, se me vendió todo”, me contesta y con un gesto tierno cargado de rabia y de tristeza se aleja observando la concha y el bolillo, desolados y solos al fondo de su canasta.
(La vida es una construcción consciente)
*Pedagogo mexicano, campesino, antropólogo y filósofo, es además promotor de comunidades autónomas autogestivas, investigador social, docente de Permacultura, columnista semanal en el portal de Julio Astillero y en The Guardian, y colaborador en el diario La Jornada, Global Voices, Global Noise y Vía 22, entre otros. @CompaRevolución
“Había entendido bastante algunas piezas del puzzle: se iban poniendo en su sitio aunque nunca sería como la perfección del calidoscopio donde cada cristal, cada ramita, cada grano de arena se proponían perfectos, simétricos, aburridísimos pero sin problemas. La gente agarraba el calidoscopio por el mal lado, entonces había que darlo vuelta, tirarse al suelo desde ahí empezar a mirar, mirar el mundo a través del ojo del culo, y de la Tierra al Cielo las casillas estarían abiertas, el laberinto se desplegaría como una cuerda de reloj rota haciendo saltar en mil pedazos el tiempo. Pero no había que fiarse, porque coherencia quería decir en el fondo asimilación al espacio y al tiempo. (…) Parecía buscar una cristalización que, sin alterar el desorden en que circulaban los cuerpos de su pequeño sistema planetario, permitiera la comprensión ubicua y total de sus razones de ser, fueran éstas el desorden mismo, la inanidad o la gratuidad. Una cristalización en la que nada quedara subsumido, pero donde un ojo lúcido pudiese asomarse al calidoscopio y entender la gran rosa policroma, entenderla como una figura, imago mundis que por fuera del calidoscopio se resolvía en living room de estilo provenzal, o concierto de tías tomando té con galletitas Bagley.” (Rayuela, Julio Cortázar).
«LES INVALIDES», PARÍS. CORTESÍA DE FICKR
Este 28 de enero tenemos el primer plenilunio del año estando el Sol en el signo de Acuario, su lugar de exilio, y la Luna en el signo de Leo a 09°05’32’’, a las 14:16 hrs. del Este. La Luna en Leo refleja nítidamente el círculo solar haciendo la tradicional oposición al Sol. El grado 9° de Leo es representado por “sopladores de cristal que modelan jarrones y bellas figuras, mientras controlan conscientemente la cantidad de aire que exhalan”. Respecto de este grado, Dane Rudhyar comenta que “la respiración representa el poder del espíritu, animador de todas las manifestaciones de vida. Al usar su respiración para modelar las vasijas de cristal, el soplador de cristal es un símbolo adecuado de cuán profundamente cualquier individuo creativo ha de emplear todo su ser en su creación. Está también utilizando el fuego del espíritu –inspiración transpersonal– o, en otro sentido, el fuego de las emociones profundamente sentidas”. Ninguna actividad creativa que no emplee tanto la “respiración” como el “fuego” podrá transformar en hermosas obras de arte o en realidad cualquier forma de organización. Las materias primas aquí serían los restos del pasado, simbolizados por la “arena silícea” y los óxidos metálicos secos, pulverizados o granulados. Esta etapa nos muestra, simbólicamente, la técnica requerida en toda actividad transformadora verdadera y efectiva, e implica una gran INTENSIDAD CREATIVA. La clave consistirá en la necesidad de emplear cada quien sus energías más espirituales y vitales en el acto creativo, si se quiere que este produzca nuevas formas que resulten significativas y bellas.
El Sol en su signo de exilio tiende a la socialización y se relaciona con personas afines, siendo un Sol idealista que se complace en las relaciones platónicas. El Sol en Acuario posee la clave para liberarnos de los tabúes opresivos y las estructuras sociales anticuadas, preparando el camino hacia una vida más amplia y con mejores perspectivas, fortaleciendo las bases de una sociedad más humana. La pasión y la profesión del Sol acuariano consiste en adherirse a la multitud, y en ello radica su felicidad y su gozo: “Estar fuera de casa, y sentirse, sin embargo, en casa en todas partes; ver el mundo, ser el centro del mundo y permanecer oculto al mundo, tales son algunos de los menores placeres de esos espíritus independientes, apasionados, imparciales, que la lengua sólo puede definir torpemente. Así, el enamorado de la vida universal entra en la multitud como en un inmenso depósito de electricidad. También se le puede comparar a un espejo tan inmenso como la multitud; a un caleidoscopio dotado de consciencia, que, a cada uno de sus movimientos, representa la vida múltiple y la gracia moviente de todos los elementos de la vida. Es un yo insaciable del no yo, que a cada instante lo restituye y lo expresa en imágenes más vivas que la vida misma, siempre inestable y fugitiva”. (Charles Baudelaire, El pintor de la vida moderna).
La Luna en Leo se ilumina cuando ocupa el domicilio del Sol, siendo un sitio de privilegio para su desarrollo sensible. Es una Luna que colabora con el destino humano generosamente, pero no consigue evitar ciertos espasmos, especialmente al toparse con situaciones dudosas, que llenan de incertidumbre. Se trata aquí de bloqueos que han de ser superados para acceder a un entendimiento profundo de las vivencias que nos ha traído esta pandemia. Al mismo tiempo es una Luna tenaz, incendiaria, que sabe encontrar el camino de su realización. El secreto de esta Luna consiste en no oponer resistencias, pues ella se da plenamente. De ella podemos esperar un clima propicio que nos ayude a revisar nuestras posibilidades en el presente y proyectarlas estéticamente organizadas hacia un futuro cada día más próximo. Absorta en la contemplación del Sol, que en esta posición se interesa por otros y se relaciona amigablemente, recibe los efluvios de este astro y de los planetas que sostienen algún tipo de contacto con ambas luminarias.
Tenemos que el Sol de este plenilunio se encuentra haciendo una triple conjunción junto con Júpiter y Saturno, lo que hace que se forme un “stellium”, un conglomerado de planetas intensos en un signo del zodíaco (dos de ellos de carácter social, como son Júpiter y Saturno), más Mercurio, que a partir del próximo día 30 ingresará en su fase retrógrada hasta el 20 de febrero, en el signo de Acuario. Este año las fases de retrogradación de Mercurio ocurrirán en los signos de aire: Acuario, Géminis y Libra, afectando la comunicación y provocando retrasos y desperfectos de diversa índole para los nativos de estos signos. Igualmente, el tema de estos inconvenientes estará muy relacionado con la confusión o los malos entendidos respecto de las palabras y a la comprensión de los mensajes emitidos, sean verbales o escritos. Particularmente para la zona horaria (-6:00 UT) que incluye el horario Central en los Estados Unidos, Canadá y México, tendremos que el “stellium” mencionado ocurrirá en la Novena Casa de este plenilunio, incluyendo a Venus y a Plutón en Capricornio, y descartando a Mercurio que transita en la Décima Casa. A cada uno de estos protagonistas le corresponde un color, una tonalidad específica, que al estar reunidos logran conformar un espectáculo como el que se aprecia en el “mandala” colorido de un caleidoscopio, donde las figuras geométricas se organizan haciendo las delicias de quien las observa.
El Sol en su signo de exilio tiende a la socialización y se relaciona con personas afines, siendo un Sol idealista que se complace en las relaciones platónicas. El Sol en Acuario posee la clave para liberarnos de los tabúes opresivos y las estructuras sociales anticuadas, preparando el camino hacia una vida más amplia y con mejores perspectivas, fortaleciendo las bases de una sociedad más humana
Debido a ello, se espera que sean retomados temas vitales respecto de las relaciones entre los tres países, mismos que habían sido diferidos por causa de la deficiente administración del Sr. Donald Trump. Cuando el Sol y Júpiter trabajan juntos “la necesidad de expandirse hacia esferas de poder e influencia más amplias también está presente, así como a menudo la arrogancia que suele acompañarla”, nos comenta Stephen Arroyo. Aquí, la necesidad de ser reconocido interacciona con el deseo de expandirse más allá del yo y unificarse con algo mayor que uno mismo. El sentimiento de individualidad obtenido por este contacto incorpora la fe y la apertura a la gracia. De hecho, todos los aspectos Sol-Júpiter muestran una gran necesidad de gratificación del yo haciendo algo grande, que apuntale las estructuras sociales, para conseguir que los demás se fijen en uno. El reconocimiento de un bien mayor a uno mismo queda implícito en este triple contacto Sol-Júpiter-Saturno. Igualmente será necesario aceptar que debemos colaborar entre todos para lograr un bien común. Solamente renunciando a nuestras pretensiones personales y poniendo nuestros talentos al servicio de todos, lograremos que se instaure un compromiso social que se enfoque en metas deseables para la sociedad humana que representamos. Es importante señalarlo, pues nuestro sentido de la brillantez solar del potencial individual se ve desalentado por los límites mundanos y por una conciencia exacerbada del sufrimiento humano, encontrando muy difícil sostener la fe en nuestro poder especial y creativo. Ello se debe al contacto que sustentan el Sol y Saturno. Pero de cualquier forma, y a pesar de una reticencia comprensible ante lo desconocido, estamos iniciando una etapa de innovación y progreso acelerado que ya es imposible detener.
La Luna está este plenilunio en oposición a Júpiter y a Saturno, además de al Sol. El contacto entre la Luna y Júpiter desarrolla una enorme sensibilidad hacia cualquier conexión de orden espiritual superior, que ayude a trascender el “yo” mundano. También nos ayuda a ser más tolerantes con las deficiencias, tanto propias como de otros. Este contacto propicia la suerte en muchos ámbitos de la vida. Todo contacto Luna-Júpiter suele facilitar la aparición de actitudes nobles y la preocupación por lograr mejoras sociales, procurando una sensación de que las cosas irán mejor cada día, lo que ayuda a superar los obstáculos que se vienen presentando desde el año pasado, adquiriendo más optimismo y confianza en el porvenir. Sin embargo, por otra parte, surge una tendencia a gastar los ahorros sin medir las consecuencias de este despilfarro, aunque por otra parte también veremos que se emplean una buena parte de dichos recursos para ayudar a los más necesitados. Los contactos Luna-Júpiter son proclives a dar sin crear condiciones de dependencia. En el caso de la oposición, también se da a manos llenas pero la persona o los grupos que sustentan dichas donaciones conllevan una actitud mezcla de prolijidad y de tacañería: “Necio es quien acopia bienes y no tiene paz ni contento, ni sabe para quién los ahorra. Más necio aún es quien malgasta con exuberancia y ligereza lo que Dios ha dado a su casa. El necio deja mucha herencia a los amigos; no quiere cuidar de su alma y teme que le falte aquí el bien temporal. ¡Oh, pobre necio! ¿Cómo eres tan ciego? Temes la sarna y encuentras la tiña”. (Sebastian Brandt, De la codicia. La nave de los necios). Son muchos los líderes que tienen un contacto Luna-Júpiter y para ganar simpatías y reconocimiento público no dejan de dar, pero detrás de esa fachada de generosidad a veces se oculta un plan doloso para cobrar dicha donación incluyendo los réditos. Cuando se activa cualquier contacto Luna-Júpiter aparecen una buena cantidad de mecenas procurando su ayuda e incondicionalidad, pero hay que ser precavidos y discernir los motivos que los impulsan.
De cualquier forma, y a pesar de una reticencia comprensible ante lo desconocido, estamos iniciando una etapa de innovación y progreso acelerado que ya es imposible detener
Igualmente tenemos el contacto de oposición entre la Luna y Saturno, mismo que nos permite hacernos conscientes de nuestra necesidad de dar y recibir afecto, siendo esta una oportunidad para profundizar y encontrar un amplio significado en las relaciones que nos son importantes. Naturalmente, la Luna y Saturno suelen ser antagónicos, pues Saturno rige a Capricornio y la Luna a su opuesto, que es el signo de Cáncer, así que la oposición suele ser una condición implícita y de carácter ajustable para ambos. Así, esta polaridad puede ser negociada y asimilada cuando se conciertan ambas voluntades para conseguir una libertad emocional y de madurez en las relaciones. Bajo este contacto es posible, en algunos casos, lograr un renacimiento que abarque la total integridad del ser. De una manera poco consciente, este contacto también representa la comunicación y vivencias de ambos progenitores: el padre y la madre biológicos. La percepción de los hijos al respecto puede ser la de una atmósfera moralista e incluso fundamentalista, donde los padres representan una carga más que una bendición.
Por otra parte, tenemos que la Luna, el Sol, Júpiter y Saturno están involucrados en una figura conocida como la T-Cuadrada, de naturaleza fija, en la que el punto focal o ápex está dado por los planetas Marte y Urano, ambos en conjunción. En el caso del horóscopo para la zona horaria (-6 UT) esta figura se encuentra posicionada en las casas cadentes, estando Marte y Urano en la Duodécima Casa, el Sol, Júpiter y Saturno en la Novena (domicilio natural de Júpiter) y la Luna en la Tercera Casa. Las casas cadentes son afines a los signos mutables (Géminis, Virgo, Sagitario y Piscis) y representan el movimiento, la dirección a seguir o el área en que encontramos nuestro desarrollo personal y social, siendo a la vez absolutamente impermanentes. La Tercera Casa representa el entorno y el aprendizaje inicial respecto de la manera en que nos comunicamos; la Sexta Casa representa el servicio que damos a los demás, y también ahí se manifiestan las mascotas que tenemos o que aparecerán para nosotros, así como también las personas que nos ayudan en los quehaceres domésticos y demás empleados; la Novena Casa habla de los viajes, de los procesos de la mente abstracta, los estudios superiores y la ideología que adoptamos en nuestra experiencia cotidiana; la Duodécima Casa, por su parte, se refiere a los sacrificios que hemos de realizar para poder sustentar cualquier cambio que se nos presenta en nuestro horizonte de vida, y también ahí se encuentra el confinamiento, la reclusión, el fin de un ciclo kármico y la facultad de espiritualizar cualquier evento de la existencia. Dada la condición cerrada de una T-Cuadrada, la opción para liberar dicha energía se encuentra relacionada con la casa que queda enfrente de la que conlleva el punto focal o ápex, y en este caso se trata de la Sexta Casa. Cuando tenemos tantos planetas involucrados en una figura como esta, la tensión solo puede resolverse a partir de los procesos asignados a la casa opuesta del punto focal. Aquí se trata de canalizar la energía mediante un esfuerzo sostenido con la finalidad de proporcionar un servicio a la comunidad. Igualmente, y dado que se trata de una T-Cuadrada fija, surge la necesidad de retener indefinidamente lo que consideramos una posesión personal. Igualmente, los valores y posesiones de otros suelen ser un tema de importancia en esta configuración, siendo un tema que habrá de ajustarse al debido respeto por las pertenencias de los demás, así como al cuidado de las propias. El efecto de esta T-Cuadrada permite sobrellevar situaciones tensas de cualquier tipo ayudando a consolidar nuestra voluntad, dirigiéndola hacia un objetivo e impulsándonos a triunfar sin escatimar esfuerzos.
Dentro del esquema anterior, la cuadratura entre el Sol y Urano se parece mucho a la oposición, con la diferencia de que en la cuadratura la tensión resulta más violenta y agresiva, y a veces hasta radical, si no se encuentran los canales adecuados para su expresión liberadora. Bajo su influjo se subrayan las actitudes antisociales y los deseos ocultos de poder han de usarse para renovar la propia estructura vital, dejando de ser el antagonista solo por el placer de la contradicción sistematizada. La clave para tener una relación más satisfactoria con la comunidad consistirá en desarrollar el compromiso y el equilibrio dentro de la propia naturaleza, lo cual a la vez servirá para mantener unas relaciones íntimas más armoniosas y benéficas. Nos encontramos frente a la oportunidad de remover las profundidades emocionales y dejar que los venenos de la frustración y el conflicto emocional salgan a la superficie para ser observados, comprendidos, liberados y transmutados mediante su aceptación como la parte oscura de uno mismo, que siempre ha de ser reconocida primero para poder ser trascendida después.
La cuadratura Urano-Júpiter, por su parte, incita desesperadamente a buscar lograr una prosperidad que se refleje en el mundo externo, aun cuando subsista una lucha interior por trascender los propios límites. “Una cosa hubiera sido yo. Un pedazo náufrago, vagando por la nocturna ladera de los espacios lunares, un mentido fulgor de estrella muerta, un ‘resabio de sal’ o ‘albor de cúmulo’, acaso simplemente ‘sola prisa de acosada espuma’: molecular, gimiendo, más allá del espacio marcado para mí, fuera del reino, solo y llameando en los sótanos cósmicos y bebiendo el vino ardoroso de los monolitos estelares, hundido en la llanura inmensa del oscuro, vivo en la ruta alveolar de lo indiferenciado, levantado contra todos los emblemas solares.” (David Huerta, Incurable). En esta posición suele faltar claridad mental y hay mucha incertidumbre e inseguridad respecto del porvenir. Situación que resulta paralizante y que dificulta las acciones sostenidas en el sentido de avanzar en cualquier meta que nos hayamos propuesto. En realidad, lo que hay detrás de esta exhibición de energía es un miedo al fracaso y una inseguridad interior que ha de ser revisada y elaborada en pausas mediante ejercicios de respiración y autobservación. Habremos de evitar la dispersión que suele ir asociada a esta cuadratura, y enfocarse en un único proyecto. Solo así conseguiremos sustraernos a la frustración.
Igualmente, la cuadratura Urano-Saturno nos habla del deseo de romper las cadenas que nos aprisionan, nos impulsa a salir de los límites impuestos, fluir hacia vertientes más amplias hasta desembocar en el ancho océano, abrir las alas y volar hacia inalcanzables horizontes…, pero la energía saturnina nos sale al paso, bloqueando nuestras ansias de infinito. Y es que los criterios de Saturno suelen ser muy estrechos prefiriendo lo conocido, lo evidente y familiar, que se traduce en una aceptación ciega de las convenciones sociales, en donde es preferible vivir controlando cada movimiento, en un entorno previsible y estable, a ser sacudidos por fuerzas que desconocemos. Así, y pese a nuestras ansias de liberación, la identidad personal suele centrarse dentro de unos parámetros estrictamente definidos con limitaciones autoimpuestas, siendo una manera de reaccionar ante la inseguridad que sentimos respecto de la vida y el porvenir. Igualmente, bajo este contacto pueden surgir dificultades al intentar solucionar problemas mediante las actitudes habituales y estas fracasan. “Con frecuencia la necesidad de cambio es muy molesta y se siente un miedo intuitivo a que si permitimos que se dé ese proceso, la vida se desmorone. Cuando se tienen que tomar decisiones respecto a situaciones nuevas, resulta difícil la elección final, a menos que se descubra una manera de hacerlo que refuerce las actitudes y preferencias habituales; si esta decisión implica tomar una nueva dirección, surgirá una enorme intranquilidad y se intentará en cierto modo retornar a las viejas pautas. Negar la vibración uraniana suele llevar a problemas de adaptación y a tensiones internas, en especial porque se da una lucha subyacente entre la afinidad con las pautas tradicionales y el deseo de que algo nuevo surja en la vida.” (Paul Haydn). En este caso, la transformación gradual es la forma de acción más sabia ya que la transición ocurre más lentamente y la persona consigue ajustarse paso a paso a lo nuevo de una manera más armoniosa, integrando las nuevas tendencias con mayor facilidad y menos dificultades. Dado que Urano está en su signo de caída, sus potencialidades se ven limitadas en este emplazamiento y la energía saturnina, que en Acuario tiene su asiento, predomina sobre los intentos uranianos, llamando a la cordura.
La presencia de Marte exiliado en esta figura geométrica, en conjunción con Urano, nos proporciona un gran dinamismo para realizar los cambios que la vida nos propone en este momento, pese a las dudas que nos asedian. Estamos en un momento de enorme transición y ya no podemos evitar abrirnos a los cambios que nos propone la existencia. Finalmente ha llegado el momento de revolucionarnos y aplicar nuestras experiencias para un mejoramiento general. El problema de este contacto radica en el flujo irregular de esta energía combinada, que resulta volátil e intermitente. Será importante comprender esta energía antes de tomar decisiones precipitadas que luego deriven en errores. Esta combinación también puede traer consigo una falta de sensibilidad hacia los demás y una disminución del sentido común, y se preferirá entonces buscar formas más inmediatas para liberar la presión que se ha creado internamente. En algunos casos, esta energía podría expresarse de manera violenta en expresiones de ira incontenible y enfado ante cualquier cuestionamiento o provocación, pudiendo llegar a la agresión física. Esto también puede derivar socialmente en situaciones de violencia verbal y emocional, principalmente hacia los más cercanos como son la pareja, los padres, los hermanos, los hijos, etcétera. Este contacto en la Carta Natal de una persona suele dar una personalidad anarquista, siempre en contra de lo establecido, sea cual fuera el orden en que se asienta.
Por su parte, la Luna en cuadratura a Urano combina dos energías que no logran entrelazarse en el caleidoscopio de las emociones, porque nos disparan a procesos drásticos e irreversibles creando un choque que saca chispas en vez de geometrías organizadas. Sin embargo, a pesar de las fricciones podremos sacarnos de encima las restricciones del pasado, aunque habrá que encontrar un ideal posible en las pautas conocidas y establecidas que nos lleve a explorar nuevos horizontes. Queda claro aquí que las experiencias habituales conllevan el abandono del pasado, de forma que podamos experimentar lo nuevo con la máxima libertad posible. Esto refleja el reto con el que actualmente nos enfrentamos todos: integrar la vieja Era de Piscis al naciente impulso acuariano, de forma que el cambio de piel, el nuevo estilo de vida que se asoma ya no nos traiga confusión, dolor y destrucción. Habrá que estar atentos para poder equilibrar las energías mediante procesos meditativos, la práctica del yoga y la oración, así como la recitación frecuente de mantras, que armonicen el ambiente interior y exterior en torno nuestro. También debemos desarrollar mayor objetividad respecto a los cambios que se nos proponen y aplicar el discernimiento para organizar los cambios de acuerdo a ciertas prioridades. Si permitimos que el impulso acuariano domine nuestras acciones, es probable que este barra con todos los cimientos en que venimos asentando nuestra existencia. Es importante que reflexionemos en este momento en la forma en que podemos cambiar ciertos aspectos de nuestra vida para crear espacio en el que puedan surgir nuevos intereses, teniendo en cuenta otros paradigmas que nos sirvan de apoyo para lograr poco a poco nuestros objetivos, adaptándonos a un cambio que se hace más presente cada día.
Por su parte, la cuadratura entre la Luna y Marte coincide con ciertas trabas que se presentan en el camino de establecer situaciones humanamente satisfactorias, creando problemas donde no los había y agravando los que ya existen. Emocionalmente, es una combinación que lleva a detener las actividades que están en proceso de realización y a paralizar las actividades de las personas debido a temores y susceptibilidades que se debaten en la psique, haciendo que se vuelva víctima de sus indecisiones al momento de elegir la forma más adecuada para resolver cualquier contratiempo. Este contacto suele además ser fuente de tensiones y de gran ansiedad, debido a que hay que rodear los obstáculos que se presentan y ello nos retrasa en la consecución de los objetivos que nos reclama el destino. Muchos abortos y nacimientos prematuros, los accidentes caseros y en la calle, así como las rabietas de cualquier tipo, suelen estar asociadas a este contacto. Otros temas asociados a este aspecto Luna-Marte que resultan preocupantes se refiere a violaciones físicas, sexualidad precoz, abuso de autoridad, posesividad y celos absurdos. También existe el tema de la autodestrucción en un nivel subconsciente y una enorme negatividad en el pensamiento, creando muchas barreras para dar y recibir el afecto.
Esta faceta de Quirón como sanador es importante para este plenilunio ya que el contacto que sostiene con ambas luminarias y con Saturno (Cronos) su padre, y con Júpiter (Zeus), su medio hermano, permite que las oposiciones entre ellos sean subsanadas, se logren acuerdos y surja una renovada vitalidad para emprender el camino que los astros nos señalan como destino personal y social en esta nueva etapa
Por último, tenemos la formación de una Media Cometa o Escuadra, que es una figura benéfica, en el sentido de que a pesar de la oposición logra sus propósitos y busca atajos, aunque también el camino puede ser el más largo, siempre con la finalidad de obtener los logros que se persiguen. En este caso esta Escuadra aparece compuesta por el Sol, Júpiter y Saturno, que se encuentran en oposición a la Luna, misma que conecta con un trígono a Qusirón y este a su vez conecta con un sextil al conglomerado formado por el Sol, Júpiter y Saturno. Quirón es un asteroide al que se le adjudicó el nombre de uno de los centauros, el único de ellos que se distingue de los otros por ser civilizado, pues fue el mentor de varios semidioses, entre los que se cuentan Hércules y Aquiles. También fue un experto en el arte de la curación. Esculapio (Asclepio, para los griegos) fue iniciado en la sanación, especialmente mediante el uso de hierbas, por nuestro afamado centauro. Esta faceta de Quirón como sanador es importante para este plenilunio ya que el contacto que sostiene con ambas luminarias y con Saturno (Cronos) su padre, y con Júpiter (Zeus), su medio hermano, permite que las oposiciones entre ellos sean subsanadas, se logren acuerdos y surja una renovada vitalidad para emprender el camino que los astros nos señalan como destino personal y social en esta nueva etapa.
El hecho de que Quirón esté tan involucrado en este plenilunio con las luminarias y los planetas sociales, es como si antes de dar el siguiente paso nos limpiara el aura de partículas nocivas y de larvas astrales, para llegar con todo lo mejor de nosotros a esa aventura que nos promete la existencia, y que se dado en denominar la Era Dorada de Acuario. La única advertencia es que, si no dejamos atrás perfectamente cerrados los capítulos de nuestra historia, personal y colectiva, no podremos ingresar con libertad al nuevo ciclo que nos toca vivir. Como vemos, este es un momento muy especial en el devenir humano, y hemos de estar preparados para entrar a las nuevas dinámicas que habremos de incorporar en nuestra trayectoria vital.
a Alicia Quiñones, Pura López Colomé, Beto Darszon y Sisi Rodríguez Mendoza
«… ni basta la ciencia humana para lo saber entender, ni experiencia para lo saber decir; porque sólo el que por ello pasa lo sabrá sentir, mas no decir. (…)
“La noche oscura”, San Juan de la Cruz
MI ABUELO ROBERTO VENTURA VERAZZI
MI ABUELA BEATRIZ EMILIA PRANDO
Quisiera ser
Quisiera ser de ti niña bonita
El esclavo más fiel y preferido,
Un esclavo al cual tú le permitas
Ofrecerte su pecho, como nido.
Quisiera ser de ti joven hermosa
La cabellera que ondea por tu frente,
Para posar en tus mejillas rosas
Los versos de mi amor puro y ferviente.
Quisiera ser espejo en el cual mires
Reflejarte tu imagen a tu antojo
Para empañarme, cuando tú suspires,
Para mirarme en tus divinos ojos.
Quisiera ser las pupilas de tus ojos
Por los cuales perdí hasta la calma
Para saber los secretos a mi antojo
Que llevas para mí dentro del alma.
Quisiera ser la imagen q’ el recuerdo
Lleva a tu mente con febril anhelo,
Para hablarme a tu lado como un siervo,
Q’ en el sufrir te sirva de consuelo.
Quisiera ser el ángel de tus sueños,
El alma de tu alma enamorada,
Para saberme así único dueño
Del ideal que mi mente se forjara.
Quisiera ser, en fin, algo por cierto
Que me hiciera la vida más feliz;
Quisiera ser, en fin, yo tu Roberto
Para poder llamarte mi Beatriz.
Así dicen los versos escritos en 1916 por mi abuelo Roberto Ventura Verazzi, un argentino amable, guapo y seductor de ascendencia italiana como claman sus apellidos, el amor de la vida de mi abuela Beatriz Emilia. De ellos nació en Buenos Aires mi mamá, Marta Ventura Prando.
Beatriz llegó al mundo el 17 de junio de 1897 (géminis inquieta como mi hija Camila), seis meses después que mi abuelo. Roberto murió de apenas 38 años, en diciembre de 1934. Mi madre, que había nacido el 25 de enero de 1923, quedó huérfana a los 11 y mi abuela viuda a los 37. Ella le fue fiel a su esposo durante 42 años: murió el 1 de marzo de 1976 a punto de cumplir 79 y lo buscó literalmente hasta el último suspiro ya que antes de expirar en la cama al cabo de varios días en coma, murmuró con una sonrisa de felicidad en los labios mientras yo la observaba con la boca apretada de lágrimas: “Roberto, al fin te encuentro…”. De no haber sido porque falleció en esa fecha, 23 días antes del golpe de Videla, mis padres y sus hijas no hubiéramos podido abandonar la Argentina, donde la represión militar haría estragos contra cualquiera voz opositora. Pero hasta en eso fue gentil mi hermosa y buena abuela Beatriz.
MI MAMÁ MARTA BEATRIZ VENTURA PRANDO
El poema de mi abuelo lo hallé en una libreta a rayas de tapa dura color negro como la que solían usar los almaceneros –y que hoy cuestan carísimo en Office Depot. Mi abuelo era aficionado a la poesía y tenía una cigarrería. (Paradojas de la vida, murió de cáncer de pulmón sin haber probado nunca un solo cigarrillo). La libreta en cuestión estaba guardada junto a otras pertenencias de mi mamá adentro de su ropero, en la misma habitación donde ahora duermo en casa de mi hermana Gabriela en Managua, adonde viajé en diciembre pasado sin saber la dimensión de catástrofe que poco después alcanzaría la pandemia en la Ciudad de México.
De haberlo sabido, no sé si hubiera dejado a mi hija Bárbara. Pero ahora hasta ella me pide que no regrese aún, cuando mis amigos y amigas me reportan a diario el contagio o inclusive la muerte de alguno de los suyos –una hermana, un padre, una madre, una abuela, un colega, un amigo–, mientras el presidente López Obrador pasó un año alimentando la inconsciencia colectiva al negarse a utilizar un cubrebocas y minimizando la gravedad de la peste en cada una de sus declaraciones. En ese país que también es el mío y el de mis hijas, ¿cuántos muertos se habrían evitado –sin contar los que ahora mismo están muriendo y los que partirán– si López Obrador se hubiese despojado de su vana hombría, la misma que intentaron mostrar su amigo Donald Trump y el brasileño Jair Bolsonaro, y hubiera decretado el uso obligatorio de la mascarilla? Pero no. El machismo no debe ser molestado… aunque caminemos por encima de los muertos y al cabo de los meses ellos tres (Bolsonaro, Trump y AMLO) terminaran contagiados de covid. No le deseo mal a nadie, pero francamente no se vale…
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En el instante en que escribo estas líneas, domingo 24 de enero, me acabo de enterar de la muerte por covid del fotógrafo mexicano Víctor de la Cruz, del diario de análisis político Buzos de la Noticia (https://www.buzos.com.mx/). Víctor de la Cruz fue uno de los primeros colaboradores de nuestra revista digital Diarios de Covid-19 (www.diariosdecovid19.com.mx) y participó con impactantes reportajes gráficos sobre los entierros en el panteón de San Isidro, las sanitizaciones en las calles de la Ciudad de México y las protestas en el Zócalo capitalino por las víctimas de la pandemia. Descanse en paz Víctor Manuel de la Cruz Martínez.
En abril los Diarios de Covid-19 cumplirán un año gracias a la idea original de Alicia Quiñones para dar cuenta de los estragos de la pandemia en México y el mundo, y de Adriana Esthela, su directora. Más de cien colaboradores entre fotógrafos, poetas, narradores, pintores, psicólogos, músicos y cantantes de distintos países y continentes han hecho posible esta revista que está llegando a los 45.000 lectores, según el conteo del portal Word Press que nos alberga.
Por cierto, la invitación a publicar está abierta sin restricciones a todos aquellos y aquellas que deseen compartir sus vivencias, enviándonos sus colaboraciones a diariosdecovid@gmail.com
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Escribo estas líneas mientras circula el aire fresco de la mañana en casa de Gabriela, con las ventanas siempre abiertas como en el resto de las viviendas de Managua a causa del calor tropical. Según los especialistas, esta sería una de las razones por las cuales el covid no ha impactado tan duro en Nicaragua como se temió al principio, aunque los médicos dicen que ya llegó la segunda ola ocasionada por las fiestas decembrinas, cuando el gobierno alentó a los nicas a salir a las calles y aglomerarse para recibir con algarabía el Año Nuevo…
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Sin fecha de regreso, trabajo a la distancia corrigiendo libros de cuentos, de poesía o relatos, ensayos de expertos o testimonios de vida que autores y autoras de distintos países nos envían junto con su confianza. Hace dos años creamos con Gabriela el servicio de Edita Express (edita.express@yahoo.com) que ahora –virus mediante– incluye el acompañamiento vía Zoom.
He descubierto un placer genuino en ayudar a las y los autores a limpiar de maleza sus escritos. Ellos y ellas se sienten entusiasmados con el resultado y agradecidos por el sigilo propio de un psicoanalista, ya que como editoras solo pedimos el crédito a nuestro trabajo en la página legal, pero nunca revelamos a quién le debimos subsanar la abundancia o escasez de comas, un acento extraviado en el camino, los infaltables gerundios fallidos –¡tan penalizados en la literatura!– o la sintaxis misma para que las palabras respondan a su orden y vibren así de sentido. Me causa legítima alegría ver surgir de entre el zarzal de fonemas un texto finalmente limpio, como el capullo de una flor. Las editoras también somos jardineras como el Principito y sus baobabs.
Y aunque el sol de Managua te levanta antes de las 6:00 am, leo hasta tarde después de ver las noticias en CNN y alguna serie novedosa en Netflix. Voy por la página 228 de Salvar el fuego, de Guillermo Arriaga, no por nada Premio Alfaguara de Novela 2020. Espeluznante su narrativa, como toda su obra, con personajes extraídos de cualquier esquina. Sus escritos salpican “sudor, sangre, semen, vida, muerte” y sus frases “muerden, arañan, rasgan” como dice uno de sus personajes al hablar del reo devenido escritor, José Cuauhtémoc Huiztlic, el protagonista de la historia, condenado a 50 años de cárcel por homicidio múltiple. Nunca me podría enamorar de JC, aunque sí Marina, la adinerada coreógrafa cuya vida convencional va a sucumbir ante una atracción prohibida. Sin duda un libro atroz y fascinante del también productor y director cinematográfico, considerado como uno de los cien mejores escritores de cine de la historia gracias a Amores perros, 21 Gramos, Babel y Los tres entierros de Melquíades Estrada. Con Amores perros debutó como director en 2000 Alejandro González Iñárritu, otro grande de México, siendo también lo suyo contar historias sobre la condición humana, bastante destartalada.
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Antes de Arriaga leí con fruición Como polvo en el viento, recostada en la misma cama en que mi mamá dormía en el lindo espacio que Gabriela le construyó junto a un árbol de mandarinas, en el fondo de su jardín, cuando Marta vino a vivir a Nicaragua después de la muerte de papá y tras concluir luego de 14 años su propia obra cumbre: ordenar cerca de 2.5 millones de documentos y artículos de prensa con la historia del siglo XX en América Latina y el mundo, un acervo que fue la principal herramienta de trabajo de Gregorio Selser como periodista e historiador, y que desde hace más de una década tiene vida propia al servicio de decenas de alumnos y profesores gracias a la maestra Beatriz Torres, creadora y responsable del CAMeNa/»Biblioteca Gregorio y Marta Selser»; un magno archivo ubicado en el plantel Del Valle de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM). Por cierto, todos saben cuánto amó mi padre a Nicaragua y su historia de lucha, aunque ahora no la podría reconocer…
Mi mamá pasó feliz los últimos nueve años de su vida entre limoneros, árboles de jazmín, mansos gatos y perros adorables –cómo no sentirme bienaventurada con estos ángeles con cola, Sofi, Luna, Olivia, Malibú, Bendi y Anita– y un chocoyo de nombre Pepe, que hace 10 años se cayó de alguna rama siendo bebé y se rompió el piquito y un ala. Durante el día Pepe come y vigila el devenir del mundo desde una jaula espaciosa afuera de la ventana de la cocina, y a las 4:00 pm empieza a chillar para que lo regresen a otra más pequeña, para dormir cubierto hasta las 7:00 am –¡15 horas de sueño el verde durmiente!– cuando vuelve a pedir que lo saquen. Pepe tiene un carácter difícil y solo si él quiere puedes acercarte a preguntarle cómo está. Aunque seguramente te aceptará feliz si llegas con una galleta dulce o una cucharada de lasaña o espagueti, aunque no les puede faltar el queso rallaado…
Este 25 de enero mi mamá cumpliría 98 años. Esto será mañana, si bien en la edición del 30 de enero de los Diarios… estas líneas ya serán pasado.
MAMÁ ENTRE FLORES, EN MANAGUA
Adornaremos su foto vestida de azul con un ramo de flores frescas, un paquete de los multicolores M&M’s, ¡sus preferidos! y un vaso grande de Coca-cola como tanto le gustaba. Murió a los 92, dos años después que mi hermana Claudia. Varias veces me dijo: “No es posible que una madre viva más que su hija…”. Creo que no se lo perdonó a ella misma.
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A propósito de Como polvo en el viento iba a decir que después de leer de un tirón sus 669 páginas –por tres menos eran 666…– me he convencido de que soy un personaje de Padura. Quizás Adela, la joven neoyorquina de ascendencia cubana, o tal vez la loca de Loreta, su mamá, cubana renegada, que ni era loca ni se llamaba así. O mejor la estable y consecuente Clara –¿alter ego de Leonardo?–, aferrada al hogar familiar de Fontanar como las raíces a un árbol.
Pero en realidad no importa a cuál de sus personajes me parezco. Soy una de ellos, aunque el habanero de 65 años todavía no lo sepa.
Con Padura, el creador del detective Mario Conde y su perro Basura II –¿y si fuera yo el Basura?–, comparto cada frase sobre la asfixiante realidad cubana y también su definición de patria: “Mi patria es una casa y un barrio”, aunque el suyo sea el desvencijado Mantilla y el mío, el primero y más querido, Buenos Aires (ya sé que no es un barrio, pero mi mano así lo acaba de dictar).
*Periodista, editora y traductora. Miembro de la Asociación Mexicana de Traductores Literarios (Ametli). Editora de Diarios de Covid-19.
«Era julio de 2020 en el Centro Histórico de la Ciudad de México, el hombre comía tacos…». FOTO: HANS-MUSIELIK
Por Hans-Musielik*
El hombre comía tacos en el Centro Histórico. Era julio de 2020 y la curva de fallecidos por Covid-19 en México estaba en ascenso. En la barbilla todavía llevaba su cubrebocas y sobre la jardinera que rodeaba un árbol quedó un taco y un envoltorio con la sopa que todavía no había probado. Después supimos que se había atragantado, pero en ese momento no lo sabíamos. La gente miraba extrañada. Los que estaban a su lado aumentaron la distancia y al intentar acercarse un joven para ver si podía ayudar, justo cuando quiso arrodillarse al lado del cuerpo, entre el público se escuchó una voz de mujer gritando: “¡Cuidado, igual está infectado!”. El joven se paró en seco, dudó, miró el cadáver y se regresó a la seguridad de la multitud. Otro señor en el grupo comentó que necesitaba reanimación cardiopulmonar. Nadie se acercó. Entre los murmullos sobresalía “…el virus…”, “… pinche coronavirus…”, “…cuidado…” “…tá cabrón…”. Policías acordonaron la zona. Una testigo describió: “Se levantó y hacía como que se ahogaba”. Otro comentó que “parecía que no le llegaba el aire, se agarraba el cuello”.
Minutos después llegaron un paramédico y su compañero del ERUM. Fueron los primeros que se acercaron al cuerpo. Verificaron la falta de pulso, la boca, buscaron alguna obstrucción y cubrieron el cuerpo con una especie de sábana clínica azul. “..Un probable atragantamiento, sospechamos…”, dijeron. Me explicaron que “hay varias técnicas que se pueden aplicar de inmediato cuando una persona se atraganta como la maniobra de Heimlich, o a veces unas simples palmadas en la espalda podrían ser suficientes. Pero la gente en estos momentos no se acerca a nadie cuando tiene un problema por esto del virus. Quizás este hombre se pudo haber salvado… No sabemos…”.
Quedó mirando al cielo y su boca buscando el último respiro. En la barbilla su cubrebocas y sobre la jardinera un taco y un envoltorio con la sopa que todavía no había probado.
También yo estuve ahí. Por pura casualidad llegué justo cuando se cayó e igual que muchos pensé en ayudar. Pero igual que los demás no lo hice. El miedo al covid frenó mi impulso. Ahora me queda la duda.
«Mi papá Gerardo Bonilla Hernández falleció el 16 de mayo y seis días después mi abuelita, de tristeza.» FOTO: ESPECIAL
Por Lesly Bonilla S.*
Han pasado ocho meses desde que te fuiste y aún sigo sin creerlo. Mi padre pertenece a las cifras mortales que dejó la pandemia en México.
Todo inició el 2 de mayo. Llegué de trabajar y lo veo acostado en su cama, me dice que se siente un poco mal. Envío un mensaje de texto con la palabra “covid19” al 51515, como indican las autoridades. Me dicen que probablemente tiene coronavirus. Hablo al 911, le realizan una videollamada y le preguntan: “¿Cómo se llama?, ¿qué edad tiene?”. También, si sus uñas o sus labios están morados. Él responde todo correctamente. Se mira sus manos y responde que no. Le dicen que estará bien y cuelgan. Pero pasan las horas y yo lo veo igual.
Mi mente daba mil vueltas y me resistía a creer que siendo entonces miles de personas las afectadas, por qué el maldito virus tuvo que llegar a mi hogar.
Entonces mi hermano lo llevó con un doctor privado, le dio que sólo tenía una infección. Le mandó medicamentos y lo regresaron a casa. Dejamos pasar dos días, mi hermano lo vuelve a llevar al médico y le comentaron lo mismo.
El gobierno repetía #QuédateEnTuCasa, no vayas a los hospitales y eso hicimos. Estuvimos en casa, aunque mi padre padecía de fiebre y dolor de cabeza.
Busqué dónde le podían realizar la prueba, marqué a varios números y me dijeron que no había turno hasta dentro de tres o cuatro días, además de que el laboratorio estaba muy lejos de casa. Finalmente encontré uno donde le realizarían la prueba viniendo ellos a mi hogar, pero se tardarían dos días, dijeron. Acepté.
Pasaban las horas y lo veíamos igual, por lo que mi mamá y mi hermano decidieron llevarlo a un hospital de la Marina. En la entrada preguntan si tiene covid, aún no lo sabíamos. Nos dicen que si no tiene el virus se podía contagiar ahí y lo regresan a casa.
Es una gran angustia y una desesperación ver a un ser querido enfermo y no poder ayudarlo, ninguna autoridad o medio de comunicación te decían que tenías que comprar un oxímetro y que el virus ocasionaba neumonía, por lo que era importante la revisión de un neumólogo y que se debía comprar un tanque de oxígeno. Sólo repetían que los hospitales estaban todos contagiados…
Llegó el martes 5 de mayo, día en que le realizarían la prueba. Se tardaran otros dos días en darnos los resultados. Ya que llegaron no sabía cómo interpretarlos. Llamé al laboratorio y me dicen que sí tiene covid. Tampoco sabíamos dónde internarlo. Me dicen que lo lleve al Hospital 20 de noviembre, que supuestamente es el nosocomio mejor equipado, pero al llegar no había una silla de ruedas en la entrada así que mi padre tuvo que entrar caminando agarrado de mi brazo porque ya estaba débil. Recuerdo perfectamente, era 7 mayo.
Tristemente mi padre ya iba muy bajo de oxigenación y no lo sabíamos. Pero fue él que nos indicaba a mi hermano y a mí cómo llegar al hospital, porque nunca llegó una ambulancia. Jamás me imaginé que ese día sería la última vez que lo vería con vida.
Estuvo ocho días intubado, falleció el 16 de mayo, el peor día de mi vida. No había lugar en ninguna funeraria, me lo entregaron tres días después. Sólo pudimos verlo desde un vidrio unos cuantos minutos, se veía como si estuviera dormidito. Siete horas después me lo entregaron en una cajita café con su nombre Gerardo Bonilla Hernández, con fecha 16 de octubre de 1964 a 16 de mayo de 2020.
Seis días después murió mi abuelita de tristeza al no soportar que su hijo se hubiera ido. Dos pérdidas en tal solo unos días. Maldigo mil veces, me siento culpable, me siento triste, no entiendo por qué Dios nos castiga.
Ya estamos en 2021. Leo, escucho y veo que las familias están viviendo lo que yo pasé hace ocho meses. Todo sigue igual o peor. Mi madre sigue muy triste, necesita tomar antidepresivos, mi hermano lo veo con los ojos hinchados porque llora todas las noches y yo aquí rogando a Dios que me permita verlo en sueños.
Pienso que las más de 150 mil muertes en México se pudieron prevenir si desde el principio el gobierno hubiera obligado a usar el cubrebocas y decirnos que sí teníamos que ir de inmediato a un hospital y recalcar que era muy importante medirse la oxigenación. Pero no lo hizo.
* Lesly Bonilla Sandoval (CDMX), licenciada en periodismo. @LeslyBs1