Se quedó mirando al cielo

“Era julio de 2020 en el Centro Histórico de la Ciudad de México, el hombre comía tacos…”. FOTO: HANS-MUSIELIK

Por Hans-Musielik*

El hombre comía tacos en el Centro Histórico. Era julio de 2020 y la curva de fallecidos por Covid-19 en México estaba en ascenso. En la barbilla todavía llevaba su cubrebocas y sobre la jardinera que rodeaba un árbol quedó un taco y un envoltorio con la sopa que todavía no había probado.  Después supimos que se había atragantado, pero en ese momento no lo sabíamos. La gente miraba extrañada. Los que estaban a su lado aumentaron la distancia y al intentar acercarse un joven para ver si podía ayudar, justo cuando quiso arrodillarse al lado del cuerpo, entre el público se escuchó una voz de mujer gritando: “¡Cuidado, igual está infectado!”. El joven se paró en seco, dudó, miró el cadáver y se regresó a la seguridad de la multitud. Otro señor en el grupo comentó que necesitaba reanimación cardiopulmonar. Nadie se acercó. Entre los murmullos sobresalía “…el virus…”, “… pinche coronavirus…”, “…cuidado…” “…tá cabrón…”. Policías acordonaron la zona. Una testigo describió: “Se levantó y hacía como que se ahogaba”. Otro comentó que “parecía que no le llegaba el aire, se agarraba el cuello”.

Minutos después llegaron un paramédico y su compañero del ERUM. Fueron los primeros que se acercaron al cuerpo. Verificaron la falta de pulso, la boca, buscaron alguna obstrucción y cubrieron el cuerpo con una especie de sábana clínica azul. “..Un probable atragantamiento, sospechamos…”, dijeron. Me explicaron que “hay varias técnicas que se pueden aplicar de inmediato cuando una persona se atraganta como la maniobra de Heimlich, o a veces unas simples palmadas en la espalda podrían ser suficientes. Pero la gente en estos momentos no se acerca a nadie cuando tiene un problema por esto del virus. Quizás este hombre se pudo haber salvado… No sabemos…”.

Quedó mirando al cielo y su boca buscando el último respiro. En la barbilla su cubrebocas y sobre la jardinera un taco y un envoltorio con la sopa que todavía no había probado.

También yo estuve ahí. Por pura casualidad llegué justo cuando se cayó e igual que muchos pensé en ayudar. Pero igual que los demás no lo hice. El miedo al covid frenó mi impulso. Ahora me queda la duda.

*Fotógrafo y fotoperiodista independiente.

@hmm.urban

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