MIRADA ASTRAL

Luna llena de enero

Por Ayub Estephan*

Había entendido bastante algunas piezas del puzzle: se iban poniendo en su sitio aunque nunca sería como la perfección del calidoscopio donde cada cristal, cada ramita, cada grano de arena se proponían perfectos, simétricos, aburridísimos pero sin problemas. La gente agarraba el calidoscopio por el mal lado, entonces había que darlo vuelta, tirarse al suelo desde ahí empezar a mirar, mirar el mundo a través del ojo del culo, y de la Tierra al Cielo las casillas estarían abiertas, el laberinto se desplegaría como una cuerda de reloj rota haciendo saltar en mil pedazos el tiempo. Pero no había que fiarse, porque coherencia quería decir en el fondo asimilación al espacio y al tiempo. (…) Parecía buscar una cristalización que, sin alterar el desorden en que circulaban los cuerpos de su pequeño sistema planetario, permitiera la comprensión ubicua y total de sus razones de ser, fueran éstas el desorden mismo, la inanidad o la gratuidad. Una cristalización en la que nada quedara subsumido, pero donde un ojo lúcido pudiese asomarse al calidoscopio y entender la gran rosa policroma, entenderla como una figura, imago mundis que por fuera del calidoscopio se resolvía en living room de estilo provenzal, o concierto de tías tomando té con galletitas Bagley.” (Rayuela, Julio Cortázar).

“LES INVALIDES”, PARÍS. CORTESÍA DE FICKR

Este 28 de enero tenemos el primer plenilunio del año estando el Sol en el signo de Acuario, su lugar de exilio, y la Luna en el signo de Leo a 09°05’32’’, a las 14:16 hrs. del Este. La Luna en Leo refleja nítidamente el círculo solar haciendo la tradicional oposición al Sol. El grado 9° de Leo es representado por “sopladores de cristal que modelan jarrones y bellas figuras, mientras controlan conscientemente la cantidad de aire que exhalan”. Respecto de este grado, Dane Rudhyar comenta que “la respiración representa el poder del espíritu, animador de todas las manifestaciones de vida. Al usar su respiración para modelar las vasijas de cristal, el soplador de cristal es un símbolo adecuado de cuán profundamente cualquier individuo creativo ha de emplear todo su ser en su creación. Está también utilizando el fuego del espíritu –inspiración transpersonal– o, en otro sentido, el fuego de las emociones profundamente sentidas”. Ninguna actividad creativa que no emplee tanto la “respiración” como el “fuego” podrá transformar en hermosas obras de arte o en realidad cualquier forma de organización. Las materias primas aquí serían los restos del pasado, simbolizados por la “arena silícea” y los óxidos metálicos secos, pulverizados o granulados. Esta etapa nos muestra, simbólicamente, la técnica requerida en toda actividad transformadora verdadera y efectiva, e implica una gran INTENSIDAD CREATIVA. La clave consistirá en la necesidad de emplear cada quien sus energías más espirituales y vitales en el acto creativo, si se quiere que este produzca nuevas formas que resulten significativas y bellas.

El Sol en su signo de exilio tiende a la socialización y se relaciona con personas afines, siendo un Sol idealista que se complace en las relaciones platónicas. El Sol en Acuario posee la clave para liberarnos de los tabúes opresivos y las estructuras sociales anticuadas, preparando el camino hacia una vida más amplia y con mejores perspectivas, fortaleciendo las bases de una sociedad más humana. La pasión y la profesión del Sol acuariano consiste en adherirse a la multitud, y en ello radica su felicidad y su gozo: “Estar fuera de casa, y sentirse, sin embargo, en casa en todas partes; ver el mundo, ser el centro del mundo y permanecer oculto al mundo, tales son algunos de los menores placeres de esos espíritus independientes, apasionados, imparciales, que la lengua sólo puede definir torpemente. Así, el enamorado de la vida universal entra en la multitud como en un inmenso depósito de electricidad. También se le puede comparar a un espejo tan inmenso como la multitud; a un caleidoscopio dotado de consciencia, que, a cada uno de sus movimientos, representa la vida múltiple y la gracia moviente de todos los elementos de la vida. Es un yo insaciable del no yo, que a cada instante lo restituye y lo expresa en imágenes más vivas que la vida misma, siempre inestable y fugitiva”. (Charles Baudelaire, El pintor de la vida moderna).

La Luna en Leo se ilumina cuando ocupa el domicilio del Sol, siendo un sitio de privilegio para su desarrollo sensible. Es una Luna que colabora con el destino humano generosamente, pero no consigue evitar ciertos espasmos, especialmente al toparse con situaciones dudosas, que llenan de incertidumbre. Se trata aquí de bloqueos que han de ser superados para acceder a un entendimiento profundo de las vivencias que nos ha traído esta pandemia. Al mismo tiempo es una Luna tenaz, incendiaria, que sabe encontrar el camino de su realización. El secreto de esta Luna consiste en no oponer resistencias, pues ella se da plenamente. De ella podemos esperar un clima propicio que nos ayude a revisar nuestras posibilidades en el presente y proyectarlas estéticamente organizadas hacia un futuro cada día más próximo. Absorta en la contemplación del Sol, que en esta posición se interesa por otros y se relaciona amigablemente, recibe los efluvios de este astro y de los planetas que sostienen algún tipo de contacto con ambas luminarias.

Tenemos que el Sol de este plenilunio se encuentra haciendo una triple conjunción junto con Júpiter y Saturno, lo que hace que se forme un “stellium”, un conglomerado de planetas intensos en un signo del zodíaco (dos de ellos de carácter social, como son Júpiter y Saturno), más Mercurio, que a partir del próximo día 30 ingresará en su fase retrógrada hasta el 20 de febrero, en el signo de Acuario. Este año las fases de retrogradación de Mercurio ocurrirán en los signos de aire: Acuario, Géminis y Libra, afectando la comunicación y provocando retrasos y desperfectos de diversa índole para los nativos de estos signos. Igualmente, el tema de estos inconvenientes estará muy relacionado con la confusión o los malos entendidos respecto de las palabras y a la comprensión de los mensajes emitidos, sean verbales o escritos. Particularmente para la zona horaria (-6:00 UT) que incluye el horario Central en los Estados Unidos, Canadá y México, tendremos que el “stellium” mencionado ocurrirá en la Novena Casa de este plenilunio, incluyendo a Venus y a Plutón en Capricornio, y descartando a Mercurio que transita en la Décima Casa. A cada uno de estos protagonistas le corresponde un color, una tonalidad específica, que al estar reunidos logran conformar un espectáculo como el que se aprecia en el “mandala” colorido de un caleidoscopio, donde las figuras geométricas se organizan haciendo las delicias de quien las observa.

El Sol en su signo de exilio tiende a la socialización y se relaciona con personas afines, siendo un Sol idealista que se complace en las relaciones platónicas. El Sol en Acuario posee la clave para liberarnos de los tabúes opresivos y las estructuras sociales anticuadas, preparando el camino hacia una vida más amplia y con mejores perspectivas, fortaleciendo las bases de una sociedad más humana

Debido a ello, se espera que sean retomados temas vitales respecto de las relaciones entre los tres países, mismos que habían sido diferidos por causa de la deficiente administración del Sr. Donald Trump. Cuando el Sol y Júpiter trabajan juntos “la necesidad de expandirse hacia esferas de poder e influencia más amplias también está presente, así como a menudo la arrogancia que suele acompañarla”, nos comenta Stephen Arroyo. Aquí, la necesidad de ser reconocido interacciona con el deseo de expandirse más allá del yo y unificarse con algo mayor que uno mismo. El sentimiento de individualidad obtenido por este contacto incorpora la fe y la apertura a la gracia. De hecho, todos los aspectos Sol-Júpiter muestran una gran necesidad de gratificación del yo haciendo algo grande, que apuntale las estructuras sociales, para conseguir que los demás se fijen en uno. El reconocimiento de un bien mayor a uno mismo queda implícito en este triple contacto Sol-Júpiter-Saturno. Igualmente será necesario aceptar que debemos colaborar entre todos para lograr un bien común. Solamente renunciando a nuestras pretensiones personales y poniendo nuestros talentos al servicio de todos, lograremos que se instaure un compromiso social que se enfoque en metas deseables para la sociedad humana que representamos. Es importante señalarlo, pues nuestro sentido de la brillantez solar del potencial individual se ve desalentado por los límites mundanos y por una conciencia exacerbada del sufrimiento humano, encontrando muy difícil sostener la fe en nuestro poder especial y creativo. Ello se debe al contacto que sustentan el Sol y Saturno. Pero de cualquier forma, y a pesar de una reticencia comprensible ante lo desconocido, estamos iniciando una etapa de innovación y progreso acelerado que ya es imposible detener.

La Luna está este plenilunio en oposición a Júpiter y a Saturno, además de al Sol. El contacto entre la Luna y Júpiter desarrolla una enorme sensibilidad hacia cualquier conexión de orden espiritual superior, que ayude a trascender el “yo” mundano. También nos ayuda a ser más tolerantes con las deficiencias, tanto propias como de otros. Este contacto propicia la suerte en muchos ámbitos de la vida. Todo contacto Luna-Júpiter suele facilitar la aparición de actitudes nobles y la preocupación por lograr mejoras sociales, procurando una sensación de que las cosas irán mejor cada día, lo que ayuda a superar los obstáculos que se vienen presentando desde el año pasado, adquiriendo más optimismo y confianza en el porvenir. Sin embargo, por otra parte, surge una tendencia a gastar los ahorros sin medir las consecuencias de este despilfarro, aunque por otra parte también veremos que se emplean una buena parte de dichos recursos para ayudar a los más necesitados. Los contactos Luna-Júpiter son proclives a dar sin crear condiciones de dependencia. En el caso de la oposición, también se da a manos llenas pero la persona o los grupos que sustentan dichas donaciones conllevan una actitud mezcla de prolijidad y de tacañería: “Necio es quien acopia bienes y no tiene paz ni contento, ni sabe para quién los ahorra. Más necio aún es quien malgasta con exuberancia y ligereza lo que Dios ha dado a su casa. El necio deja mucha herencia a los amigos; no quiere cuidar de su alma y teme que le falte aquí el bien temporal. ¡Oh, pobre necio! ¿Cómo eres tan ciego? Temes la sarna y encuentras la tiña”. (Sebastian Brandt, De la codicia. La nave de los necios). Son muchos los líderes que tienen un contacto Luna-Júpiter y para ganar simpatías y reconocimiento público no dejan de dar, pero detrás de esa fachada de generosidad a veces se oculta un plan doloso para cobrar dicha donación incluyendo los réditos. Cuando se activa cualquier contacto Luna-Júpiter aparecen una buena cantidad de mecenas procurando su ayuda e incondicionalidad, pero hay que ser precavidos y discernir los motivos que los impulsan.

De cualquier forma, y a pesar de una reticencia comprensible ante lo desconocido, estamos iniciando una etapa de innovación y progreso acelerado que ya es imposible detener

Igualmente tenemos el contacto de oposición entre la Luna y Saturno, mismo que nos permite hacernos conscientes de nuestra necesidad de dar y recibir afecto, siendo esta una oportunidad para profundizar y encontrar un amplio significado en las relaciones que nos son importantes. Naturalmente, la Luna y Saturno suelen ser antagónicos, pues Saturno rige a Capricornio y la Luna a su opuesto, que es el signo de Cáncer, así que la oposición suele ser una condición implícita y de carácter ajustable para ambos. Así, esta polaridad puede ser negociada y asimilada cuando se conciertan ambas voluntades para conseguir una libertad emocional y de madurez en las relaciones. Bajo este contacto es posible, en algunos casos, lograr un renacimiento que abarque la total integridad del ser. De una manera poco consciente, este contacto también representa la comunicación y vivencias de ambos progenitores: el padre y la madre biológicos. La percepción de los hijos al respecto puede ser la de una atmósfera moralista e incluso fundamentalista, donde los padres representan una carga más que una bendición.

Por otra parte, tenemos que la Luna, el Sol, Júpiter y Saturno están involucrados en una figura conocida como la T-Cuadrada, de naturaleza fija, en la que el punto focal o ápex está dado por los planetas Marte y Urano, ambos en conjunción. En el caso del horóscopo para la zona horaria (-6 UT) esta figura se encuentra posicionada en las casas cadentes, estando Marte y Urano en la Duodécima Casa, el Sol, Júpiter y Saturno en la Novena (domicilio natural de Júpiter) y la Luna en la Tercera Casa. Las casas cadentes son afines a los signos mutables (Géminis, Virgo, Sagitario y Piscis) y representan el movimiento, la dirección a seguir o el área en que encontramos nuestro desarrollo personal y social, siendo a la vez absolutamente impermanentes. La Tercera Casa representa el entorno y el aprendizaje inicial respecto de la manera en que nos comunicamos; la Sexta Casa representa el servicio que damos a los demás, y también ahí se manifiestan las mascotas que tenemos o que aparecerán para nosotros, así como también las personas que nos ayudan en los quehaceres domésticos y demás empleados; la Novena Casa habla de los viajes, de los procesos de la mente abstracta, los estudios superiores y la ideología que adoptamos en nuestra experiencia cotidiana; la Duodécima Casa, por su parte, se refiere a los sacrificios que hemos de realizar para poder sustentar cualquier cambio que se nos presenta en nuestro horizonte de vida, y también ahí se encuentra el confinamiento, la reclusión, el fin de un ciclo kármico y la facultad de espiritualizar cualquier evento de la existencia. Dada la condición cerrada de una T-Cuadrada, la opción para liberar dicha energía se encuentra relacionada con la casa que queda enfrente de la que conlleva el punto focal o ápex, y en este caso se trata de la Sexta Casa. Cuando tenemos tantos planetas involucrados en una figura como esta, la tensión solo puede resolverse a partir de los procesos asignados a la casa opuesta del punto focal. Aquí se trata de canalizar la energía mediante un esfuerzo sostenido con la finalidad de proporcionar un servicio a la comunidad. Igualmente, y dado que se trata de una T-Cuadrada fija, surge la necesidad de retener indefinidamente lo que consideramos una posesión personal. Igualmente, los valores y posesiones de otros suelen ser un tema de importancia en esta configuración, siendo un tema que habrá de ajustarse al debido respeto por las pertenencias de los demás, así como al cuidado de las propias. El efecto de esta T-Cuadrada permite sobrellevar situaciones tensas de cualquier tipo ayudando a consolidar nuestra voluntad, dirigiéndola hacia un objetivo e impulsándonos a triunfar sin escatimar esfuerzos.

Dentro del esquema anterior, la cuadratura entre el Sol y Urano se parece mucho a la oposición, con la diferencia de que en la cuadratura la tensión resulta más violenta y agresiva, y a veces hasta radical, si no se encuentran los canales adecuados para su expresión liberadora. Bajo su influjo se subrayan las actitudes antisociales y los deseos ocultos de poder han de usarse para renovar la propia estructura vital, dejando de ser el antagonista solo por el placer de la contradicción sistematizada. La clave para tener una relación más satisfactoria con la comunidad consistirá en desarrollar el compromiso y el equilibrio dentro de la propia naturaleza, lo cual a la vez servirá para mantener unas relaciones íntimas más armoniosas y benéficas. Nos encontramos frente a la oportunidad de remover las profundidades emocionales y dejar que los venenos de la frustración y el conflicto emocional salgan a la superficie para ser observados, comprendidos, liberados y transmutados mediante su aceptación como la parte oscura de uno mismo, que siempre ha de ser reconocida primero para poder ser trascendida después.

La cuadratura Urano-Júpiter, por su parte, incita desesperadamente a buscar lograr una prosperidad que se refleje en el mundo externo, aun cuando subsista una lucha interior por trascender los propios límites. “Una cosa hubiera sido yo. Un pedazo náufrago, vagando por la nocturna ladera de los espacios lunares, un mentido fulgor de estrella muerta, un ‘resabio de sal’ o ‘albor de cúmulo’, acaso simplemente ‘sola prisa de acosada espuma’: molecular, gimiendo, más allá del espacio marcado para mí, fuera del reino, solo y llameando en los sótanos cósmicos y bebiendo el vino ardoroso de los monolitos estelares, hundido en la llanura inmensa del oscuro, vivo en la ruta alveolar de lo indiferenciado, levantado contra todos los emblemas solares.” (David Huerta, Incurable). En esta posición suele faltar claridad mental y hay mucha incertidumbre e inseguridad respecto del porvenir. Situación que resulta paralizante y que dificulta las acciones sostenidas en el sentido de avanzar en cualquier meta que nos hayamos propuesto. En realidad, lo que hay detrás de esta exhibición de energía es un miedo al fracaso y una inseguridad interior que ha de ser revisada y elaborada en pausas mediante ejercicios de respiración y autobservación. Habremos de evitar la dispersión que suele ir asociada a esta cuadratura, y enfocarse en un único proyecto. Solo así conseguiremos sustraernos a la frustración.

Igualmente, la cuadratura Urano-Saturno nos habla del deseo de romper las cadenas que nos aprisionan, nos impulsa a salir de los límites impuestos, fluir hacia vertientes más amplias hasta desembocar en el ancho océano, abrir las alas y volar hacia inalcanzables horizontes…, pero la energía saturnina nos sale al paso, bloqueando nuestras ansias de infinito. Y es que los criterios de Saturno suelen ser muy estrechos prefiriendo lo conocido, lo evidente y familiar, que se traduce en una aceptación ciega de las convenciones sociales, en donde es preferible vivir controlando cada movimiento, en un entorno previsible y estable, a ser sacudidos por fuerzas que desconocemos. Así, y pese a nuestras ansias de liberación, la identidad personal suele centrarse dentro de unos parámetros estrictamente definidos con limitaciones autoimpuestas, siendo una manera de reaccionar ante la inseguridad que sentimos respecto de la vida y el porvenir. Igualmente, bajo este contacto pueden surgir dificultades al intentar solucionar problemas mediante las actitudes habituales y estas fracasan. “Con frecuencia la necesidad de cambio es muy molesta y se siente un miedo intuitivo a que si permitimos que se dé ese proceso, la vida se desmorone. Cuando se tienen que tomar decisiones respecto a situaciones nuevas, resulta difícil la elección final, a menos que se descubra una manera de hacerlo que refuerce las actitudes y preferencias habituales; si esta decisión implica tomar una nueva dirección, surgirá una enorme intranquilidad y se intentará en cierto modo retornar a las viejas pautasNegar la vibración uraniana suele llevar a problemas de adaptación y a tensiones internas, en especial porque se da una lucha subyacente entre la afinidad con las pautas tradicionales y el deseo de que algo nuevo surja en la vida.” (Paul Haydn). En este caso, la transformación gradual es la forma de acción más sabia ya que la transición ocurre más lentamente y la persona consigue ajustarse paso a paso a lo nuevo de una manera más armoniosa, integrando las nuevas tendencias con mayor facilidad y menos dificultades. Dado que Urano está en su signo de caída, sus potencialidades se ven limitadas en este emplazamiento y la energía saturnina, que en Acuario tiene su asiento, predomina sobre los intentos uranianos, llamando a la cordura.

La presencia de Marte exiliado en esta figura geométrica, en conjunción con Urano, nos proporciona un gran dinamismo para realizar los cambios que la vida nos propone en este momento, pese a las dudas que nos asedian. Estamos en un momento de enorme transición y ya no podemos evitar abrirnos a los cambios que nos propone la existencia. Finalmente ha llegado el momento de revolucionarnos y aplicar nuestras experiencias para un mejoramiento general. El problema de este contacto radica en el flujo irregular de esta energía combinada, que resulta volátil e intermitente. Será importante comprender esta energía antes de tomar decisiones precipitadas que luego deriven en errores. Esta combinación también puede traer consigo una falta de sensibilidad hacia los demás y una disminución del sentido común, y se preferirá entonces buscar formas más inmediatas para liberar la presión que se ha creado internamente. En algunos casos, esta energía podría expresarse de manera violenta en expresiones de ira incontenible y enfado ante cualquier cuestionamiento o provocación, pudiendo llegar a la agresión física. Esto también puede derivar socialmente en situaciones de violencia verbal y emocional, principalmente hacia los más cercanos como son la pareja, los padres, los hermanos, los hijos, etcétera. Este contacto en la Carta Natal de una persona suele dar una personalidad anarquista, siempre en contra de lo establecido, sea cual fuera el orden en que se asienta.

Por su parte, la Luna en cuadratura a Urano combina dos energías que no logran entrelazarse en el caleidoscopio de las emociones, porque nos disparan a procesos drásticos e irreversibles creando un choque que saca chispas en vez de geometrías organizadas. Sin embargo, a pesar de las fricciones podremos sacarnos de encima las restricciones del pasado, aunque habrá que encontrar un ideal posible en las pautas conocidas y establecidas que nos lleve a explorar nuevos horizontes. Queda claro aquí que las experiencias habituales conllevan el abandono del pasado, de forma que podamos experimentar lo nuevo con la máxima libertad posible. Esto refleja el reto con el que actualmente nos enfrentamos todos: integrar la vieja Era de Piscis al naciente impulso acuariano, de forma que el cambio de piel, el nuevo estilo de vida que se asoma ya no nos traiga confusión, dolor y destrucción. Habrá que estar atentos para poder equilibrar las energías mediante procesos meditativos, la práctica del yoga y la oración, así como la recitación frecuente de mantras, que armonicen el ambiente interior y exterior en torno nuestro. También debemos desarrollar mayor objetividad respecto a los cambios que se nos proponen y aplicar el discernimiento para organizar los cambios de acuerdo a ciertas prioridades. Si permitimos que el impulso acuariano domine nuestras acciones, es probable que este barra con todos los cimientos en que venimos asentando nuestra existencia. Es importante que reflexionemos en este momento en la forma en que podemos cambiar ciertos aspectos de nuestra vida para crear espacio en el que puedan surgir nuevos intereses, teniendo en cuenta otros paradigmas que nos sirvan de apoyo para lograr poco a poco nuestros objetivos, adaptándonos a un cambio que se hace más presente cada día.

Por su parte, la cuadratura entre la Luna y Marte coincide con ciertas trabas que se presentan en el camino de establecer situaciones humanamente satisfactorias, creando problemas donde no los había y agravando los que ya existen. Emocionalmente, es una combinación que lleva a detener las actividades que están en proceso de realización y a paralizar las actividades de las personas debido a temores y susceptibilidades que se debaten en la psique, haciendo que se vuelva víctima de sus indecisiones al momento de elegir la forma más adecuada para resolver cualquier contratiempo. Este contacto suele además ser fuente de tensiones y de gran ansiedad, debido a que hay que rodear los obstáculos que se presentan y ello nos retrasa en la consecución de los objetivos que nos reclama el destino. Muchos abortos y nacimientos prematuros, los accidentes caseros y en la calle, así como las rabietas de cualquier tipo, suelen estar asociadas a este contacto. Otros temas asociados a este aspecto Luna-Marte que resultan preocupantes se refiere a violaciones físicas, sexualidad precoz, abuso de autoridad, posesividad y celos absurdos. También existe el tema de la autodestrucción en un nivel subconsciente y una enorme negatividad en el pensamiento, creando muchas barreras para dar y recibir el afecto.

Esta faceta de Quirón como sanador es importante para este plenilunio ya que el contacto que sostiene con ambas luminarias y con Saturno (Cronos) su padre, y con Júpiter (Zeus), su medio hermano, permite que las oposiciones entre ellos sean subsanadas, se logren acuerdos y surja una renovada vitalidad para emprender el camino que los astros nos señalan como destino personal y social en esta nueva etapa

Por último, tenemos la formación de una Media Cometa o Escuadra, que es una figura benéfica, en el sentido de que a pesar de la oposición logra sus propósitos y busca atajos, aunque también el camino puede ser el más largo, siempre con la finalidad de obtener los logros que se persiguen. En este caso esta Escuadra aparece compuesta por el Sol, Júpiter y Saturno, que se encuentran en oposición a la Luna, misma que conecta con un trígono a Qusirón y este a su vez conecta con un sextil al conglomerado formado por el Sol, Júpiter y Saturno. Quirón es un asteroide al que se le adjudicó el nombre de uno de los centauros, el único de ellos que se distingue de los otros por ser civilizado, pues fue el mentor de varios semidioses, entre los que se cuentan Hércules y Aquiles. También fue un experto en el arte de la curación. Esculapio (Asclepio, para los griegos) fue iniciado en la sanación, especialmente mediante el uso de hierbas, por nuestro afamado centauro. Esta faceta de Quirón como sanador es importante para este plenilunio ya que el contacto que sostiene con ambas luminarias y con Saturno (Cronos) su padre, y con Júpiter (Zeus), su medio hermano, permite que las oposiciones entre ellos sean subsanadas, se logren acuerdos y surja una renovada vitalidad para emprender el camino que los astros nos señalan como destino personal y social en esta nueva etapa.

El hecho de que Quirón esté tan involucrado en este plenilunio con las luminarias y los planetas sociales, es como si antes de dar el siguiente paso nos limpiara el aura de partículas nocivas y de larvas astrales, para llegar con todo lo mejor de nosotros a esa aventura que nos promete la existencia, y que se dado en denominar la Era Dorada de Acuario. La única advertencia es que, si no dejamos atrás perfectamente cerrados los capítulos de nuestra historia, personal y colectiva, no podremos ingresar con libertad al nuevo ciclo que nos toca vivir. Como vemos, este es un momento muy especial en el devenir humano, y hemos de estar preparados para entrar a las nuevas dinámicas que habremos de incorporar en nuestra trayectoria vital.

* Astrólogo y tarotista mexicano.

http://facebook.com/ayubestephan

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