La muerte de mi compañero de vida

En esta entrega, la autora nos habla sobre el duelo por la muerte de una pareja, la persona con la que se tuvo todo un proyecto de vida. «Cuando una pareja muere hay que aprender a reacomodarse, adaptarse a una forma diferente de resolver las cosas, aprender a vivir sin esa persona que estuvo a nuestro lado durante tanto tiempo», es una de sus recomendaciones.

Por Claudia Guillén*

Ilustración: Adriana Bancalari | Resistencia, Argentina

Cuando la realidad conocida se rompe,
lo seguro y lo ordenado se vuelve caótico.
Jorge Bucay

La pérdida de un ser querido es dolorosa; cuando se produce la pérdida de la pareja ocurre un vacío difícil de llenar. Es la persona que elegimos para que nos acompañara el resto de nuestra vida; tal vez es la persona con la que pasas la mayor parte del día, por lo que se puede tener una rutina compartida: comer juntos, irse a dormir, ir de compras, salir a pasear, escucharse, hacer cosas por amor el uno por el otro, arreglar algún detalle en la casa, hacerse cargo de la reparación del carro, preparar la comida, apoyarse en la solución de los problemas, entre muchas otras tareas conjuntas.

Cuando una pareja muere, también muere el futuro imaginado juntos, parte de nuestro proyecto de vida, la identidad de ser esposo/a, un gran amigo, el compañero sexual; se pierde la vida actual juntos, la sensación de que hay alguien en casa, la compañía, la seguridad, la persona con la que se compartía la crianza de los hijos, hasta la situación económica se ve afectada. Cuando muere una pareja, muchos roles quedan vacantes; es por ello que es normal la sensación de “me he quedado solo/a”.

Sé paciente y compasivo contigo; es normal que intentes evitar el sufrimiento. Sin embargo, es importante que te permitas sentir el dolor, expresar lo que sientes; esta es una forma de empezar a sanar el dolor, de acomodar tus ideas y sentimientos, de liberar la carga que llevas, vive tu duelo. Cuida de tu salud física y emocional: duerme y aliméntate adecuadamente; aséate, realiza alguna actividad física, acude al médico, así como con un especialista en duelo.

Cuando una pareja muere hay que aprender a reacomodarse, adaptarse a una forma diferente de resolver las cosas, aprender a vivir sin esa persona que estuvo a nuestro lado durante tanto tiempo; no intentes resolver todo inmediatamente, empieza por algo pequeño. Gradualmente, vas a ir incorporando nuevos retos y metas a la nueva forma de vivir. Será doloroso, en ocasiones podrás sentir que no puedes avanzar, que el mundo se te viene encima; debes saber que el dolor no durará por siempre, que la vida puede reconstruirse, ten esperanza en la recuperación. ¡Es posible! Tomará tiempo y aunque duela, hay un corazón que late en tu pecho y que puede agradecer que él/ella haya estado en tu vida.

*Claudia Guillén Dávila. Máster en Tanatología, Duelo y Sentido de Vida.
Página de Facebook: Claudia Guillén – Tanatóloga
clauzdavila@gmail.com

Publicado por adrianaesthela

Reportera

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