Velada a la luz de la muerte: la ceremonia de «La Alumbrada» en San Andrés Mixquic

Después de haber sido suspendida en 2020 debido a la pandemia, la tradición de «La Alumbrada» volvió a San Andrés Mixquic, uno de los siete poblados de la alcaldía Tláhuac, en la Ciudad de México. Miles de personas llegaron a una de las fiestas más famosas del Día de Muertos y que también, este año quedó marcada por el feminicidio de una habitante de la alcaldía, Ceshia Chirinos, madre de dos hijos y asesinada por cinco personas, entre ellas, su esposo.

Por Luis Barrón y Adriana Esthela Flores

La conmemoración del Día de las Almas en San Andrés Mixquic se dividió en tres escenarios: por un lado, la fiesta, los ríos de personas -algunas, del extranjero-que acudieron a la celebración tradicional que ha puesto a este pueblo, de la alcaldía Tláhuac, en el mapa internacional. Las familias de quienes están enterrados en el cementerio de Mixquic acudieron desde la mañana a colocar flores de cempasúchil sobre las tumbas, a limpiarlas, adornarlas con globos y sentarse a esperar el atardecer para encender los cirios e inciensos e iniciar el ritual del recuerdo bañado de humo. Fue un ritual que les esperaba desde el año 2019 y no pudieron realizarlo el año pasado, debido a las restricciones de la pandemia. Por eso, la apertura del cementerio provocó que miles de personas acudieran a visitar el cementerio a formar parte de «La Alumbrada», con la que los deudos van iluminando el camino de los muertos.
Autoridades aplicaron medidas de higiene como el gel antibacterial y la obligatoriedad del uso de cubrebocas, y también instalaron un pasillo junto al cementerio para que visitantes pudieran observar la ceremonia, sin saturar el lugar.

El otro escenario estaba afuera, en la plaza del pueblo. Mientras que, sobre un templete, grupos musicales entonaban canciones como parte de la Fiesta de Mixquic, una pancarta en el kiosco exigía justicia por el feminicidio de Ceshia Chirinos, 37 años de edad y madre de dos hijos, asesinada el 1 de octubre junto a una clínica comunitaria de la localidad. Según las investigaciones, Ceshia fue asesinada por cinco personas, entre ellas quien fue su pareja. Hasta ahora, solo ha sido vinculado a proceso uno de los implicados, llamado Alexis «N».
«Ni todo el cempasúchil alcanza para guiar a todas las que nos arrebataron», indicaba un letrero en el altar único montado para Ceshia, víctima de feminicidio: «Vivas las queremos».

El tercer escenario estaba no muy lejos a la distancia, pero sí en cuanto a la atención: era el cementerio de Tetelco, a solo dos kilómetros y medio del popular panteón de Mixquic, pero totalmente invisibilizado en el foco mediático. Aún tiene áreas sin tumbas y la gente miraba, con recelo, a las personas que tomábamos fotografías o video. Adentro, entre la música de banda y las reuniones de familias que brindaban al pie de la tumba a la salud de sus seres queridos, resaltaban los globos, papeles de colores y figuras de superhéroes sobre los sepulcros de las y los bebés cuyos epitafios resumían en una sola línea -como en el nombre de Zoé Sase Maldonado- la huella de un dolor interminable: «Nació y falleció el 11 de julio de 2014».

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Publicado por adrianaesthela

Reportera

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