¿Cómo acompañar en el duelo?

En esta columna, la tanatóloga comparte recomendaciones para acompañar a una persona que está en duelo, una actividad difícil al vivire inmersos en una sociedad que rechaza mostrar sentimientos como la tristeza, el enojo y la culpa.

Por Claudia Guillén Dávila*

Foto: Horacio Zamora. Reportero Gráfico / Canadá – Instagram @hozs79

Los duelos duelen. Y no se puede hacer nada para desaparecer el dolor emocional de una persona. Sin embargo, sí podemos acompañarle en su dolor.

No es fácil acompañar a una persona en duelo, porque desde pequeños nos han enseñado que es inapropiado mostrar los sentimientos de dolor. Mostrar sentimientos como la tristeza, el enojo y la culpa no son aceptables en nuestra sociedad y por ello, cuando una persona expresa sentimientos de dolor, nos incomodamos y no sabemos cómo actuar.

Acompañar significa ir junto a una persona, ir al mismo paso. Es estar allí compartiendo tu tiempo; saber estar con tu oído, con tu hombro, con tu corazón.


¿Cómo puedo acompañar a una persona que está atravesando una pérdida?

• No juzgar: no minimices el dolor del doliente diciendo que no es para tanto. Evita el uso de frases que no son útiles, por ejemplo: “ya tendrás más hijos”, “Dios no te da más de lo que puedes soportar”, “ya conocerás a otra persona”, “compra otra
mascota”, “conseguirás otro empleo”. Si bien hacemos estos comentarios de manera bienintencionada, hacen sentir a la persona incomprendida y abandonada en su dolor.

• No le digas cómo debe sentirse: “no te sientas mal”, “no estés triste”, “no llores”, “anímate, trata de sonreír”.

• Valida y permite que exprese sus emociones: permítele llorar si el doliente lo necesita,déjalo estar triste; puedes utilizar frases como “no me puedo imaginar cómo te sientes”, “está bien si necesitas llorar”, “está bien que te sientas triste/enojado, yo
también lo estaría”. Es necesario que el doliente pueda expresar sus emociones en esta adaptación a su nueva realidad que puede ser dolorosa y confusa.

• No apresures su proceso de duelo: la mayoría de las personas quieren volver a toda prisa a la “normalidad”. Sin embargo, todo proceso toma su tiempo y acelerarlo puede ocasionar que la persona retrase la aceptación. Todo duelo necesita tiempo para sanar.

• Escucha su historia con amor las veces que necesite contarla, hazlo sentir escuchado; no cambies el tema o invadas con tu necesidad de hablar. Quienes sufren desean y necesitan ser escuchados. Ante la duda de qué decir, el silencio es el mejor aliado; es más conveniente que decir las palabras incorrectas. Puedes admitir con sinceridad que no sabes qué decir, pero que estas allí para escucharle.

Todos los duelos no elaborados o sanados tienen como base emociones que no fueron comunicadas y que se acumularon a través del tiempo.

“Por favor sé gentil conmigo, porque estoy haciendo mi duelo. El mar en el que nado es solitario y las costas parecen estar lejanas. Cuando intento enfrentar cada día ondas de dolor empañan mi alma”. (Jill B. Englar).

*Tanatóloga. Máster en Tanatología, Duelo y Sentido de Vida.
FB: Claudia Guillén – Tanatóloga. Correo: clauzdavila@gmail.com

Publicado por adrianaesthela

Reportera

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