Cuando todo pierde sentido

El mundo ha cambiado de tal forma, que cuando creemos que todo pierde sentido, las corrientes de pensamiento propositivos se imponen entre la tristeza y la alegría.

Por Marayira Chirinos*

Foto: Luis Barrón/Diarios de Covid-19.

A todos nos ha ocurrido alguna vez en la vida. Circunstancias impulsan a nuestros pensamientos a inclinarse al pesar, a la tristeza, al “sin sentido”.

El mundo ha cambiado de tal forma que cuando este tipo de sensaciones aparecen, las corrientes de pensamientos positivos, (muchas de tendencias propositivas) se imponen entre la tristeza y la alegría, entre el sufrimiento y la felicidad.

Cuando hablamos del sentido de la vida resulta inevitable hablar del psiquiatra judío Víktor Frankl, quien después de pasar tres años de su vida en los campos de concentración nazis, plasmó en sus escritos y terapias la dignidad y la libertad del hombre, de los valores humanos y de la esperanza como los valores más importantes a cultivar.  

En su libro El hombre en busca de sentido nos da una dura lección con su descripción de lo que fue su existencia literalmente desnuda, a la intemperie, donde sus pensamientos saboteadores muchas veces lo inducían hacia tirarse contra la alambrada electrificada. Pero Frankl se prometió no quitarse la vida, sino ponerla al servicio de los demás, aliviar en lo posible su dolor.

Eso es APRENDER A VIVIR. Dibujar una sonrisa en el rostro cuando lo que siente tu corazón es profunda tristeza es una de las tareas más difíciles. Sin embargo, luego de leer a Frankl, y mucho antes con mis experiencias personales, he aprendido la importancia de educar la mente hacia la felicidad, comprendiendo en primer lugar que “hasta las cosas más pequeñas pueden originar las mayores alegrías”.

Un día Frankl tuvo la posibilidad de huir del campo de concentración, pero no quiso abandonar a un enfermo que lo necesitaba; “una vez tomada la decisión –escribe en su libro– encontré una paz interior que nunca había experimentado antes”. Pasajes como este dan cuenta del poder que tiene en mentes sanas el alto nivel de conciencia de nuestra responsabilidad sobre nosotros y sobre los demás. Y eso de mente sana viene perfecto cuando hablamos de un hombre que en ese lugar fue perdiendo a sus padres, hermano y esposa asesinados en los campos de exterminio.

Conversando esta semana con la trabajadora social y terapeuta de niños y adolescentes venezolana Mónica Cabello, hacía referencia especial en otros tres elementos adicionales que ayudan a alcanzar el bienestar emocional y abonan el terreno para la superación espiritual: la gratitud, la empatía y el evitar hacer juicios de valor.  Estos cuatro elementos debemos tenerlos presentes siempre, si pretendemos tener pensamientos cónsonos con nuestro accionar.

Una famosa frase de Nietzsche decía: “Quien tiene un por qué para vivir, encontrará casi siempre el cómo”. La vida me ha enseñado que no es el por qué, es el “para qué” vivir, y es allí donde el propósito aparece justo para darle sentido a nuestra vida. Quien tiene una meta que merece todos los esfuerzos posibles, un ideal por el que luchar, no puede rendirse y su vida se irá llenando de sentido aun en las mayores dificultades y sufrimientos. Hasta el dolor puede ser una oportunidad de desarrollo, una forma de resiliencia siempre necesaria, de aprendizaje, de madurez.

Esa búsqueda del propósito implica explorar con curiosidad entre nuestras pasiones lo que nos mueve realmente, dar con esa chispa. No se logra de la noche a la mañana, requiere constancia, repeticiones y una especie de ritual de recalibración permanente, sobre todo porque no es igual encontrarlo en medio o después de situaciones extremas como las de Frankl, que de la manera como cualquiera de nosotros lo ha encontrado. No se trata de restar importancia a uno u otro. Por el contrario, se trata de entender que cada situación reviste especial importancia y requiere con rigor de evaluación para sacar de ella el para qué y el propósito que quizás de ella pueda desprender. Cuando logremos eso más nunca nuestra vida carecerá de sentido.

*Politóloga venezolana, columnista y conductora de radio y televisión.

Publicado por adrianaesthela

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