“Vacunarse es una responsabilidad social”: María Guadalupe Granados

Foto: Facebook Diarios de Covid-19

Por: Redacción

Hasta el cierre de esta edición, más de 7 millones de vacunas contra el Covid-19 se habían aplicado en México desde que inició la campaña de vacunación, el 24 de diciembre de 2020.

En la ruta se ha registrado de todo: desde los tropiezos a la hora de inscribir a las personas adultas mayores, las críticas por la lentitud en el proceso hasta el escepticismo sobre el grado de efectividad de las dosis.  Sin embargo, nada ha parado la travesía de la esperanza: los módulos, en grandes o pequeños espacios, con pocas o largas filas, han atendido a miles de ciudadanos mayores de 60 años, incluyendo muchas abuelitas y abuelitos, destinatarios de las dosis que representan algo de luz al final del túnel de la pandemia, que desde luego no se acaba ni siquiera con las vacunas.

La bióloga María Guadalupe Granados, vecina de la alcaldía Iztacalco, en el oriente de la Ciudad de México, compartió en la Facebook Live, en el programa sabatino “Las Sesiones” de Diarios de Covid-19 su experiencia con la vacuna rusa Sputnik V, que le fue administrada en dos dosis.

¿Por qué decidió vacunarse?

“Es importante que uno se vacune para proteger a la población y específicamente en esta pandemia es todavía más importante, porque se convierte en una responsabilidad social: si yo me vacuno, estoy protegiendo a las personas que están cerca de mí pero, también a los que no están cerca y en la medida que más personas se vacunen, va a ser mejor y nos vamos a proteger todos.”

María recibió su primera dosis el 26 de febrero, en el Palacio de los Deportes, a donde llegó media hora antes de su cita.

“Estuvo muy bien organizado, había personal del gobierno federal, los siervos de la nación, de participación ciudadana y otras personas que eran muy amables y orientaban, nos pedían los documentos, credencial de elector y el comprobante de que éramos de Iztacalco”.

Antes de la inmunización, a María y otras 50 personas les hicieron el cuestionario sobre si tenían diabetes, hipertensión o cáncer; luego, les pasaron a un área para hacer ejercicio con música y baile “como para desestresarnos”. Y por fin, llegó el momento.

“Me vacunaron, no me dolió ni el piquete, ni el brazo, ni donde me aplicaron la vacuna, ni febrícula ni dolor de cuerpo, nada. Yo estaba dispuesta a que me pusieran la que fuera porque había también comentarios de que tal vacuna tenía eficiencia menor, tal vacuna estaba causando reacciones, tal vacuna no servía, entonces todo eso se descarta. Para que pueda aparecer una vacuna (que se pueda) aplicar a un grupo mayor de personas, pasan muchos estudios, muchas fases… Entonces, yo estaba segura y confiada de que cualquiera que me pusieran iba a estar bien.”

La segunda dosis le tocó el 19 de marzo, tardó apenas 40 minutos en todo el proceso, incluido el tiempo de observación.

¿Y siente que ya puede hacer lo que sea?

“No. Las enfermeras nos dijeron que no bajáramos la guardia, que siguiéramos tomando las medidas, que nos siguiéramos cuidando como si no estuviéramos vacunados, porque la mayoría de la población no está vacunada. Entonces sí era muy importante que siguiéramos tomando las medidas, la sana distancia, lavarse las manos, el cubre bocas.”

María Guadalupe trabajó en el INDRE (Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos), donde le tocó ver los efectos de la epidemia de influenza AH1N1. Pero nada, dice, nada se parece a la pandemia por Covid-19 de la que ella, incluso, se contagió en mayo del año pasado mientras estaba en Puebla, huyendo del alto número de contagios en la capital mexicana. Concluye:

“Yo ya me vacuné, fue la vacuna rusa de la que decían muchas cosas pero la que sea va a ser mejor que nada. Afortunada yo soy y agradezco al gobierno porque yo sí pienso que si hubiera ido otro gobierno, quien sabe cómo estaría esto, quien sabe las vacunas. Gracias al gobierno, a la Ciudad de México y a toda la organización.”

Agrega que “ahora les toca a los jóvenes llevar a sus abuelitos, como en algún tiempo las abuelitas llevaban a su niños a escuelas y demás, ahora les tocó a los jóvenes llevar a sus abuelitos a que se vacunaran, los tiempos se regresan y se acomodan. Yo invito a todas las personas a que de alguna manera busquen información y cualquier vacuna, cualquiera va a ser buena y cualquiera los va a proteger más que si no tuvieran nada””.

Publicado por adrianaesthela

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