RELATOS VIRALES

Historias de una pandemia

Vacuna de primer mundo

ACUARELA ADRIANA BANCALARI – ARGENTINA

Por Esther Baradón Capón*

Los hermanos de Dalia gozan de una buena posición económica y fue fácil para ellos irse a vacunar a Estados Unidos, como muchas personas pudientes lo han hecho.

Dalia pensó que no estaba dispuesta a ser la única de la familia que se quedara sin ir a vacunarse a un país del “primer mundo, con una vacuna de primer mundo”, que ellos consideraban era la Pfizer, a pesar de que ella vive con una economía restringida.

El primer obstáculo que tuvo que sortear fue la renovación de su pasaporte, ya que debido a la pandemia estaba muy complicado conseguir una cita en la Ciudad de México o en el área conurbada.

Dalia es de esas personas a las que ningún obstáculo las frena para lograr su objetivo. Estuvo averiguando en donde sí podía renovarlo y resultó que lo más cercano a su domicilio era la ciudad de Querétaro, a dos horas de donde ella vive.

El día de la cita le pidió a Alicia, su hija, que la acompañara en su odisea. Salieron muy temprano para asegurar llegar a tiempo, lo que por fortuna lograron, aunque de regreso les tocó mucho tráfico para entrar a la ciudad.

Hay que decir que esa fue la renovación de pasaporte más cara que había tramitado en toda su vida entre casetas, gasolina, las comidas en el camino… pero todo valía la pena por una “vacuna Pfizer”.

El siguiente paso a resolver era a dónde viajar que no le resultara tan caro considerando el boleto de avión y el hospedaje. Después de mucho pensar decidió contactar a Laura, una prima hermana que vive en San Antonio.

Al recibir la llamada de la prima de la que por mucho tiempo no había escuchado, Laura se sorprendió, pero le dio mucho gusto.

Después de intercambiar saludos y e intercambiar información de cómo se encontraban y qué había sido de sus vidas, Dalia fue al grano. Le dijo que en México no habían llegado las vacunas, que solo los mexicanos que tenían la posibilidad de viajar a los Estados Unidos habían podido aplicárselas y sin más rodeos le pidió que la recibiera en su casa.

Laura le dijo que con todo gusto podía quedarse con ella y Dalia comenzó entonces con los trámites correspondientes para la compra del boleto de avión y dejar todo organizado.

Al llegar a San Antonio, lo primero fue localizar un centro de vacunación. En el primero le pidieron comprobante de residencia. Primera decepción. Pero no se dio por vencida. Su prima y el esposo la llevaron a otro centro de vacunación, en donde argumentaron que Dalia estaba de visita en su casa y que por esa razón requerían que fuera vacunada. Por suerte esta vez sí tuvo la fortuna de recibir la primera dosis de la vacuna “de primer mundo”. Le dieron la cita para para la segunda aplicación tres semanas después.

Por esos días se había dado una situación en la que Pepillo Origel, un personaje de la farándula en México, había fanfarroneado en las redes sociales de haberse vacunado en Miami, lo que dio origen a  toda una controversia. El alcalde de Miami amagó con quitarle la visa, entre otras amenazas aunque la cosa no pasó a mayores. 

Dalia entró en pánico y decidió quedarse en San Antonio hasta asegurar la segunda dosis, lo que implicaba muchos más gastos, entre otras cosas cambiar el boleto de avión y que los primos, que son jubilados, salen a diario a comer en restaurantes.

Finalmente recibió la segunda dosis y pudo regresar a México con sus tarjetas de crédito al tope y su cuenta de banco casi en ceros.

Cuando Dalia se fue a poner la vacuna no me contó nada y yo le estuve marcando en varias ocasiones sin obtener respuesta. Cuando regresó se comunicó conmigo. Al preguntarle qué en donde se había metido me relató todo por lo que había pasado y todo lo que gastó.

Cuando terminó su relato le comenté que esa misma semana yo también había recibido mi vacuna por parte del gobierno de México. Se sorprendió y me preguntó: “¿Cómo que te vacunaste? ¿Y qué vacuna te pusieron?”. Al responderle que la vacuna que me aplicaron había sido la Pfizer y en el Campo Marte, cerca de mi casa, retumbó en mi oído un grito desquiciado.

*Aficionada a la escritura, amante de las artes, la música, la fotografía y el teatro.

TW: @BaradonEsther  / FB: Esther Baradon

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