Superar el duelo colectivo será difícil, pero los peruanos tenemos bastante resistencia: Rubén Barcelli

En entrevista con Diarios de Covid-19, el escritor y periodista Rubén Barcelli nos habla del El Perú en cuarentena, una compilación de dieciséis crónicas en las que autoras y autores retratan episodios de la pandemia que, en ese país andino, no solo desnudó un sistema de salud precario, sino un modelo de desigualdad que cobró numerosas vidas y provocó un voto de castigo en las recientes elecciones presidenciales.

Por Adriana Esthela Flores*

Foto: Especial

«El mundo, uno en el que habitamos hasta el inicio del 2020, nos abandonó sin previo aviso y nos dejó a merced de esta película de ciencia ficción, de esta nueva y despiadada temporada de Black Mirror. Lo fantástico tomó el control de lo cotidiano en nuestras vidas y no había cómo divisar la luz al final del túnel.»

La desolación que refleja el periodista y escritor Rubén Barcelli en el texto «El mundo que nos abandonó», que aparece como prólogo del libro El Perú en cuarentena, es una de las principales reflexiones de esta compilación de dieciséis crónicas en las que distintas voces cuentan cómo enfrentaron la pandemia en Perú, el país con mayor tasa de mortalidad en el mundo por el covi.

El libro contiene títulos que abordan el confinamiento, como «El clóset de la pandemia», de Emma Cadenas; los escenarios de la muerte que rondaba en los rincones, como «El monstruo que mataba en silencio», de Alexis Castro; la crítica al sistema que derivó en el elevado número de casos y muertes, con «Y cómo muere tanto pobre», de Eloy Jáuregui y un dolor insoportable, resumido en dos palabras, como el título de la crónica «Crematorio general», de Luis Miranda.

El conjunto de crónicas consiste en una batalla contra la desmemoria y también, como señala la parte final del prólogo, una lección de supervivencia y respiro después de días de mucha oscuridad que dejaron numerosas consecuencias, entre ellas, la político-electoral. Esta es parte de la conversación con Rubén Barcelli, periodista, escritor y editor del libro.

Foto: Twitter del autor.

¿Cómo surgió la idea del libro?

Durante toda la etapa de la pandemia y la cuarentena había estado hablando con muchos amigos periodistas, investigadores, buenos amigos,  gente con la que había tenido contacto y durante la cuarentena habíamos estado hablando por teléfono, en contacto, pero aislados y entre todos habíamos compartido ese sentimiento de incertidumbre, esos sentimientos encontrados que nos producía este estado tan especial, particular y triste. Entonces, las historias se me fueron formando en la cabeza y al momento de tener la idea, consideré también que iba más allá de un post en redes sociales, todos querían contar una historia más profunda, más amalgamada en el ámbito narrativo y ese conjunto merecía un empaque no tan efímero como las redes, sino un empaque de libro.

¿Cómo vivió Perú los momentos más dramáticos de la pandemia?

En mi caso, fue en la primera quincena de marzo de 2020 cuando el presidente dio un mensaje a la nación y llamó a la cuarentena total. Yo tenía a mi hija en el colegio, que había entrado a primer grado de primaria y tuve que ir a sacarla del plantel. Y como yo fue mucha gente que tuvo que salir del trabajo más temprano, los obreros interrumpieron su jornada, las fronteras cerraron y los hospitales comenzaron a llenarse de pacientes de covid. Y lo que pasó aquí fue que se produjo una cuarentena total. El toque de queda fue prácticamente total.

Y lo que hubo fue, por un lado, gente como nosotros que tiene ciertos recursos para poder guarecerse en un lugar y, por otro lado, aparecieron hordas de personas que se pusieron a caminar por las carreteras porque era gente que no tenían un lugar, un techo. En Lima, por ejemplo, la ciudad donde se centraliza toda la actividad económica del país, la gente se estaba regresando a sus lugares de origen, a las provincias. Entonces, al estar cerrado el tema de las fronteras provinciales, tuvieron que hacerlo a pie, pasaron por las carreteras caminando y se fueron al interior del país, a la sierra, Cuzco, Payán, Tacna, a la selva, caminando. Fue una etapa muy dura.

Dado que en Perú el 70% de la economía es informal, al cerrarse el movimiento económico, la mayoría de la gente que vive el día a día dejó de tener recursos y por ello, mucha gente no murió solo de covid sino por la precariedad que generó la cuarentena: hablamos de gente sin trabajo, gente que se vio obligada a contagiarse porque tenía que salir a buscar sustento para sobrevivir. Las clases medias logramos resistir apalancados en ciertos beneficios, pero la gran masa tuvo que sufrir lo más duro.

«Con la pandemia, cuando empezamos a salir, se comenzaron a habilitar mercados en los barrios, en el súper, entonces se empezó a generar una nueva sociedad, un nuevo barrio.»

En medio de esto, hubo lecciones de solidaridad y resistencia, como señalas en tu texto. ¿Cuáles fueron las crónicas que te hicieron sentir esperanzado?

Está, por ejemplo, la de Eloy Jáuregui, uno de los cronistas más reconocidos del país, sufrió covid en la etapa más dura de la pandemia y hasta hoy tiene secuelas graves. Durante la crónica, cuenta cómo fue su recuperación, muchos pasajes donde pudo recuperarse gracias a la solidaridad de sus amigos, de sus editores. Y otras crónicas hablan de la solidaridad que se empezó a producir en los barrios, la gente regresó al barrio.

Tengo que explicar que en Lima, sobre todo antes de la pandemia, la gente no se vinculaba con los vecinos de su zona, veía su distrito como distritos dormitorio: iba, venía, dormía, tenía sus amigos de la oficina, familiares y amistades, pero no se vinculaba con la gente de su entorno físico. Y ahora, con la pandemia, cuando empezamos a salir, se comenzaron a habilitar mercados en los barrios, en el súper, entonces se empezó a generar una nueva sociedad, un nuevo barrio dentro de los parques. Comenzamos a reconocernos todos y eso también es un fenómeno que aparece y nos lleva a pensar en que la pandemia tuvo algo de positivo.

En el prólogo haces la pregunta de si alguna vez dejaremos de llorar en silencio, en algún momento podremos sobrellevar la pena. ¿Cómo te sientes en este momento?

En el Perú ha sido muy duro, sobre todo con las muertes. Nosotros nos enterábamos por los medios que se morían familias enteras, entonces esos fallecimientos han traspasado las barreras de los estratos sociales, hemos pasado muchísimo eso.

El año pasado se sinceraron las cifras, teníamos cifras de fallecidos y cuando el gobierno lo actualizó, lo actualizó al doble porque no había una cifra real, porque hay mucha gente que no había muerto en los hospitales sino en sus casas. Entonces, todos hemos tenido algún episodio, alguien del trabajo, algún familiar, algún padre de familia, en el colegio, compañeros de colegio, alguien vinculado con una persona cercana… Es como un duelo colectivo.

Eso me hace recordar un poema de John Donne, que es epígrafe de una novela de Hemingway, es algo así como «cada hombre no es una isla en sí mismo».

Y ese duelo colectivo fue compartido con todos, todos ya cargábamos a nuestros muertos en sociedad y superar eso va a ser difícil, pero a pesar de tantos dolores, los peruanos estamos acostumbrados a vivir esos episodios en nuestra historia. Tenemos bastante resistencia a eso: hemos sufrido terrorismo, situaciones similares, y de alguna manera, tenemos las penas en nuestros hombros.

«Yo estoy seguro de que si el covid no se hubiera producido en el momento en que se produjo, tal vez los resultados de las elecciones presidenciales de principios de año no hubieran sido los que han llegado a producirse.»

¿Qué herida dejó el covid?

La principal muestra, el principal resultado son las elecciones presidenciales. Hemos elegido a un presidente vinculado con la izquierda radical en contraposición con las últimas elecciones, en las que tanto el presidente como el partido que ganó eran de derecha y extrema derecha. Los peruanos hemos castigado a los gobiernos de elecciones anteriores, porque nos entregaron un precario sistema de salud que no estaba preparado para el tema del covid. Perú es uno de los países que peor ha enfrentado la pandemia, justamente porque su sistema de salud era muy endeble.

La mayoría de peruanos lo que hizo fue virar hacia la izquierda, lo que fue un cambio radical. En mi opinión, esto ha sido, digamos, una de las primeras respuestas ante el covid. Yo estoy seguro de que si el covid no se hubiera producido en el momento en que se produjo, tal vez los resultados de las elecciones presidenciales de principios de año no hubieran sido los que han llegado a producirse.

¿Cuál es la intención del libro?

Que no lo olviden, el libro es un envase para proteger a la memoria del olvido. Estoy convencido de que haber hecho ese libro en ese momento, con tantas plumas y voces de tanta calidad, va a hacer que, en los próximos años, la gente quiera revisar qué es lo que ha ocurrido en la etapa más dura de la pandemia y puedan tener este libro como una referencia en el archivo, que puedan visitarlo, leerlo y transmitir cómo es que se sentían estas personas en esta época de aislamiento. El mundo que teníamos ante nuestros ojos hasta inicios del 2000 ha desaparecido. Ahora, tendremos que entregar un mundo distinto: por más que la pandemia concluya o se supere, el mundo que estará frente a nuestros ojos no va a ser el mismo que a inicios del 2000.

Hasta la entrega de este texto, Perú superaba los 2.2 millones de casos y más de 200 mil muertes por Covid-19 en una nación habitada por casi 33 millones de personas que, desde julio, es gobernada por el maestro y dirigente sindical Pedro Castillo.

El prólogo escrito por Rubén concluye justo con unas líneas para sobrellevar las lecciones que ha dejado el virus en una nación, como señala el escritor, acostumbrada a llevar penas sobre sus hombros: «En esta misma tierra en la que enterramos a nuestros muertos, hoy se abren los girasoles, los geranios y las cantutas. Y es que resistimos, finalmente. El Perú ha resistido. Aquí estamos».


*Periodista, directora de Diarios de Covid-19, poeta en la clandestinidad, aprendiz de cocina. Mamá de Simba.

Publicado por adrianaesthela

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