SEXO PANDÉMICO

Una habitación con vistas

Por Verónica Maza Bustamante*

Verónica Maza Bustamante. Foto: Especial

Han pasado casi 21 meses desde que se dio a conocer a nivel mundial un nuevo tipo de coronavirus, el COVID-19, transmisible de humano a humano, y la existencia de toda la humanidad comenzó a transformarse.

Hoy, vivimos entre el antes y el después, entre lo que fue y esperamos que sea, tratando de adaptarnos a la nueva era con sus nacientes reglas, posibilidades, estructuras, dificultades. Es, sin duda, un momento trascendente en nuestro devenir como especie.

Pero, a pesar de todo, aquí estamos. Seguimos. Hemos llorado mares, pero también hemos sentido la solidaridad y el apoyo de quienes nos rodean. Hemos perdido muchísimo y, sin embargo, estamos ganando de maneras insospechadas: en el crecimiento personal, en habilidades antes desconocidas, en el desarrollo de nuevas ideas en campos que están floreciendo.

En medio de todo este torbellino de formas y sensaciones, miedos y alegrías, la sexualidad humana sigue siendo —y seguirá siendo hasta el fin de los días— un elemento básico de nuestro ser, de la manera en que nos comportamos en solitario y en compañía, y de cómo vamos comprendiendo los acontecimientos colectivos para apropiarnos de ellos. En muchos casos, la sexualidad se ha transformado. En otros se siguen preservando los estereotipos que desde tiempos inmemoriales han afectado nuestra visión del ser y del mundo.

Durante la pandemia, el amor floreció. También aumentaron los embarazos no deseados en adolescentes. Estamos aprendiendo a relacionarnos con nuevas parejas usando cubrebocas, sin olvidarnos del condón (ahora podríamos hablar de una “triple protección erótica”). Las parejas que viven en familias extendidas (con suegras, madres, primes, hijes…) han visto reducida su vivencia erótica. Algunos hombres se encierran en sus coches en busca de un espacio privado, mientras muchas mujeres se vuelven maestras en la escuela en casa, sumando una actividad más en la larga lista de oficios y actividades que ya de por sí realizan.

Ha crecido la frecuencia y calidad en la práctica masturbatoria de las mujeres, siendo las solteras quienes han iniciado o aumentado su colección de juguetes sexuales. Los hoteles del amor se están convirtiendo en un lugar más o menos seguro en términos de desinfección, porque ya tenían un caminito avanzado en ello. Los clubes de ligue, los antros para el agasaje, los espectáculos para adultos quedaron congelados en un tiempo que se fue y se extraña, como los insectos en el ámbar, sorprendidos por una prisión que no esperaban, tratando de liberarse para seguir volando.

Los cursos y talleres en línea de las diversas dimensiones de la sexualidad han ayudado a que muchas mujeres se apropien de sus cuerpos, se sumen a la causa feminista, se trabaje la igualdad de género desde el análisis estadístico, se hagan protestas virtuales, se generen movimientos a favor de los derechos sexuales, que son parte de los derechos humanos. Ellas, sobre todo las más jóvenes, están tratando de encontrar su lugar en este mundo renovado, en este espacio en blanco donde hay que comenzar a organizar el diario de nuestros nuevos días. Pronto tendrán mucho que enseñarnos.

Lucy, la protagonista de la novela Una habitación con vistas, de Edward Morgan Forster, atisba por la ventana de un cuarto de hotel en Florencia, a principios del siglo XX, los hábitos de una sociedad que está cambiando, donde lo viejo prevalece mientras el empuje de la novedad aparece. Donde los convencionalismos sociales se rompen y se miran metafóricamente desde un rosetón donde quien sabe observar puede ir develando los misterios de lo que sucede afuera, en el mundo exterior, en la realidad aparente.

“Sexo pandémico” es una columna donde espiaremos prácticas y salud, educación y problemáticas, consejos lúdicos e información clara, consciente, de la sexualidad en estos días de cuarentena modificada.

Han pasado ya 21 meses. Pero el 3 es un número que me gusta. Así que partamos del mismo para ver “el sexo” desde diversos puntos de vista, nuevas maneras, secretos abiertos, complicidades en línea. Es su espacio. Aquí les espero.

*Periodista y sexóloga, Directora  de Despertar Comunicación

Periodismo, educación sexual, literatura, escuelas del Oriente

despertarcomunicacion@outlook.com| Twitter |Facebook

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