Mi oscura realidad en pandemia

Por Marcos Eduardo Gutiérrez Ríos

Advertencia: Los nombres son anónimos a la crónica por lo cual no se mencionan.

Todos tenemos una realidad distinta, pero a la vez todas son similares. A veces nos preguntamos por qué tenemos ese destino, ¿es culpa de nuestro gobierno acaso porque esa vida nos merecemos? No es por nuestra desidia y confianza en que nada va a pasar; en cierto modo nosotros provocamos que esto creciera.

“YA NO DEJARÉ QUE ESTO ME LASTIME Y ME ALEJE DE MI FAMILIA”

En el año 2019 yo convivía con toda mi familia, esperábamos que el siguiente año (2020) fuera una puerta para nuevas oportunidades, mi abuelo estaba por emprender una tienda de abarrotes para apoyarse en el dinero de sus medicinas y consultas de mi abuela con diabetes, pero nosotros no estábamos conscientes ni mucho menos preparados para lo que vendría entre febrero y enero del 2020. Nos enteramos en las noticias que el virus SARS-CoV-2 (Covid-19) estaba matando a demasiadas personas en los países de Latinoamérica, por lo cual nuestro país México tenía que tomar medidas drásticas. Fuimos severamente afectados a nivel económico, mi papá a veces podía cobrar cada 3 o 5 meses porque la empresa no tenía bastantes recursos para pagar formalmente a sus empleados.

Esto dio lugar a que mi padre no pudiera seguir apoyando económicamente a mis abuelos, por lo cual ellos vieron una forma de conseguir ingresos. Era el momento de abrir la tienda, esto requería apoyo de mi tía que vivía en Tijuana, que ella apoyara a mis abuelos a abastecer la tienda y buscar proveedores económicos. Por lo tanto mi abuelo tenía que viajar a Tijuana recurrentemente, pero fue el mayor error que cometimos nosotros, tanto como no prevenir que ya México se encontraba en semáforo rojo. Un día, aún lo recuerdo muy bien, el 3 de mayo de 2020, se sintió severamente mal con fiebre alta y vómito recurrente. No puedo dar más detalles de los síntomas sufridos porque son muy fuertes, pero a veces llegaba a pensar que ya lo dejaran descansar porque veía cómo sufría de dolor. Sus lágrimas para mí eran una tortura, siempre me recostaba a llorar o me desaparecía de la vista de todos.

Los días pasaban, la salud de mi abuelo no mejoraba en nada, teníamos que llenar el tanque de oxígeno como hasta 100 veces por mes. Nos decían que mejoraría en los próximos días, pero para mí y mis padres solo eran mentiras, ni siquiera su apetito mejoraba, al contrario. Sé que los doctores del hospital dieron todo por salvarlo, pero lamentablemente nada salió bien, el virus ya estaba muy avanzado. El 20 de julio nos dieron la noticia de que él no soportó más el ambiente y  el dolor que producía el virus, ni siquiera ya podía respirar. Además como sufría diabetes, todo empeoró en los últimos día de su vida, ni siquiera le dije adiós ni él a mí. No pude despedirme, solo lo lloré en una caja con cenizas.

Lo que más me dolió fue ver a mi abuelita sin ánimos de nada, no comía ni quería despertar. Un día nos dijo que por qué no se la llevó a ella también, que lo extrañaba. En sus términos de ella estaba muerta en vida. Tuvimos que llevarla a un psicólogo y tuvo que venir a vivir con nosotros, para que tuviera más ánimos. Temíamos lo peor si ella vivía sola, además estaba enferma de diabetes y en ese momento todas las cosas cambiaron en mi casa. Yo debía de madurar más rápido, nada de salir a fiestas, solo salir al supermercado. Una persona, por lo regular mi papa, se tenía que encargar de eso, debíamos cuidarla como a nuestra propia vida. Ella es todo para mí, daría mi vida por su bienestar y si pudiera haber salvado a mi abuelito lo hubiera hecho. Sé que él ahora está mejor, pero sí nos dejó unos meses llenos de depresión y tristeza. Pero lo que no te mata solo te hace más fuerte. Tengo en cuenta que ya no soy el mismo de hace un año, al que todo le daba risa. Tengo mis recaídas, pero sé levantarme, siento que si todos hubiéramos tomado esto como algo serio y no como el virus que es “un invento del gobierno” o “solo es un pequeño resfriado”, aún todas esas personas incluyendo a mi abuelo estarían aquí. Mi abuela un día me platicó que mi abuelo antes de morir le dijo que se contagió por una persona que en el vuelo estaba al lado de él y le decía que el virus solo era un mito más; se la pasó estornudando durante todo el vuelo y su cubre bocas lo tiró en un asiento. En ese momento comprendí el nivel de ignorancia de un ser humano y adónde nos llevan cada uno de nuestros actos. Espero que esta persona se haya salvado y algún día se arrepienta del daño que causó por su irresponsabilidad.

Siento que a nosotros nos debe pasar y sentir lo peor para creer en la cruel realidad, porque cuando no nos pasa decimos que solo es un invento. Yo respeto la creencia de cada quien, pero cuando ya nos pasa queremos actuar pero es demasiado tarde.

Esta crónica está hecha para hacer conciencia y no para para culpar a terceras   personas de la desgracia mencionada. Debes cuidarte a ti y a tus seres queridos, no dejes que esto te separe de tu familia.

De estudiante a trabajador.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: