Luna llena de marzo

Chimeneas de la cocina de la Real Abadía de Fontevraud, fundada en el año 1101 por Robert d’Arbrissel, en Val de Loire, Francia. Cortesía de https://www.viajablog.com/abadia-fontevraud-loira/

Por Ayub Estephan*

                                                                                              a Irene Selser

Dans un rêve touchant
d’archaïsme ideal,
son profil monacal.
  C’est un moin efface
d’un antique tableau;
son habit suranné
sent l’humide tombeau.
    Dans ses yeux de nuit noire,
brûle un feu inextinguible;
dans sa tête d’ivoire
brille un nimbe paisible.
    Il s’en va sous la voûte
criblée d’or de l’allée,
et se perd sur la route
de l’abbaye ruinée.
    Et je reste rêveur,
dans le soir ideal,
contemplant la pâleur
de sa face abbatiale.

En un sueño conmovedor de arcaísmo ideal, a menudo contemplo su perfil monacal. Está algo borrado de una pintura antigua; su hábito anticuado huele a tumba húmeda. En sus ojos de noche oscura, arde un fuego inextinguible; en su cabeza de marfil, brilla un halo apacible. Él pasa por debajo del arco cubierto de oro en el pasillo, y se pierde en el camino de la abadía en ruinas. Y yo sigo siendo un soñador, en la noche ideal, contemplando la palidez de su rostro abacial. Amado Nervo, “Le moine” (El monje), para Albert Leduc, Místicas (1898).

El 28 de marzo tuvimos el plenilunio de este mes a las 18:48 (UT), 12:48 (HL) hora local de la Ciudad de México, estando la Luna a 08°18’27’’ en el signo de Libra y el Sol enfrente, en Aries. También en Aries tenemos a Quirón y a Venus durante este plenilunio en conjunción al Sol y en oposición a la Luna. El 20 de marzo a las 05:37 hrs. del Este (ET) comenzó la primavera con el equinoccio al ingresar el Sol en Aries, su lugar de exaltación, iniciando un nuevo ciclo, un renacimiento de carácter ritual al encenderse el Fuego Nuevo anual que regenera la vida.

El grado 08° de Aries representa “un espléndido fuego en el hogar de una casa desierta”, simbolizando “la necesidad de tomar conciencia de que, incluso a lo largo de las horas más vacías, hay un poder espiritual, siempre listo para recibir cálidamente a la conciencia voluntariosa que vuelve al centro.” Al respecto, comenta Dane Rudhyar que “mientras el fuego del Alma no haya muerto totalmente dentro de la psique humana -un raro y trágico suceso- siempre hay esperanza de recuperarse y volver a comenzar. Muchos discípulos se ven obligados a abandonar su búsqueda espiritual, incluso después de haber tenido la percepción del ser esencial. Pero ‘el hogar’ que una vez les recibió -el amor del gurú- aún está dispuesto a acoger el regreso de sus ‘hijos pródigos’”. En cierto sentido aquí se vincula la visión, catalizada por el contacto con un inspirador, con la posible reacción de temor o el shock que se produce a partir de dicho contacto. Dentro del gran sueño abandonado, permanece latente la cálida “presencia” intangible: la esperanza renacida de un volver a comenzar.

La Regla monástica de San Isidoro de Sevilla, escrita a fines del siglo VII, asienta que “cuando los monjes pasan de esta vida a la otra, antes de ser sepultados ha de ofrecerse al Señor el sacrificio por el perdón de los pecados. Los cadáveres de los monjes han de ser sepultados juntos en un mismo cementerio, para que a quienes la caridad mantuvo unidos en vida, los recoja unidos al morir en un mismo lugar”. Igualmente, en las Cartujas, presidiendo el cementerio, se levantaba la acostumbrada fuente claustral, esculpida con escenas religiosas y símbolos bíblicos. De acuerdo con las indicaciones de San Bruno de Colonia, fundador de la Orden Contemplativa de los Cartujos, los cuerpos de los muertos debían sepultarse en la tierra y sin ataúd en este lugar concebido exprofeso en el centro del claustro, en un patio rectangular rodeado por las doce celdas que habitaban los monjes. Las cartujas tan solo podían albergar a 12 monjes y a su prior, representando a los doce apóstoles y a Jesús, su Maestro. Con el tiempo, este número se duplicó. A los priores difuntos se les asignaba un lugar en el cementerio y se señalaba el lugar con una cruz de piedra, y para los demás hermanos, solo una cruz sencilla de madera; pero todos anónimos, sin placas ni epitafios. De este modo, al salir o entrar a sus celdas, “los cartujos, en su fugaz deambular por las iglesias del claustro camino de la iglesia, tenían siempre presente en sus meditaciones el concepto de la brevedad de la vida terrena, que concluye con la muerte” (Isidro Bango, El monasterio medieval). Toda mortificación implica un desprendimiento de sí, un cambio de piel, la mayoría de las veces, doloroso. Para los monjes hay dos muertes, la primera cuando ingresan al yermo dejando atrás sus afectos y abandonan su nombre de pila, muriendo al mundo y a sus vanidades; y el ulterior y último cuando se abre generosa la tierra para recibir sus cuerpos yertos, a la espera de la resurrección de la carne. En ambas se despojan de su ego, para renovarse en el Espíritu.

Incluso nos surge la necesidad imperiosa de realizar cualquier actividad propiciatoria, como recrear un espacio para realizar ofrendas, encender una fogata, meditar en el centro del hogar, revisar emociones y pensamientos, y colaborar de este modo con la energía plutoniana para dejar atrás al hombre viejo

De acuerdo con todas las Escrituras, la muerte es solo un tránsito. Esta muerte, simbólica o física, es el preludio obligado para renacer en diversos planos. Declara San Pablo en Efesios 4:22 con palabras sabias: “Despójense de la conducta pasada, del hombre viejo que se corrompe con sus malos deseos; renuévense en su espíritu y en su mente; y revístanse del hombre nuevo, creado a imagen de Dios con justicia y santidad auténticas”. La presencia de Plutón en este plenilunio contiene una doble potencialización pues se encuentra en estado feral, que es cuando actúa en su pureza original con más fuerza, pues no sostiene relación alguna con otro planeta, ni asteroide, ni luminaria. La asociación que hace la mitología antigua de Plutón (Hades) como rey del mundo subterráneo y de los muertos, destaca su poder transformador. Por ello, al actuar con la fuerza de su pureza, los cambios sobrevienen más fácilmente. Es en este tiempo cuando el poder plutoniano conlleva un profundo cambio, quizás intuido ya, y que abarca diferentes niveles. Después de los contactos últimos de Plutón con Saturno y Júpiter en el signo de Capricornio que cristalizaron con la aparición del Covid-19, o anteriormente, cuando se juntaron en Libra-Escorpio coincidiendo con el flagelo del SIDA, tenemos la prueba de que este planeta es capaz de expresarse más ampliamente cuando está en soledad, aislado y concentrado en sí mismo, modificando lo que debe modificarse, y para siempre. Es entonces que un planeta actúa todo su potencial. Por ello, los cambios que proceden ahora son instantáneos pues pueden suceder de un momento a otro.

Incluso nos surge la necesidad imperiosa de realizar cualquier actividad propiciatoria, como recrear un espacio para realizar ofrendas, encender una fogata, meditar en el centro del hogar, revisar emociones y pensamientos, y colaborar de este modo con la energía plutoniana para dejar atrás al hombre viejo y avanzar confiados hacia las nuevas vertientes. Sea mediante un acto contemplativo, en contacto con los objetos desde una conciencia neutral, o a través de la valoración, que capta o estima el valor de personas, situaciones u objetos, la presencia plutoniana ha de llevarnos a la transformación de nuestros juicios, tanto con respecto a nosotros mismos como en relación a las actitudes que nos presenta el mundo exterior. Sabias son las palabras del maestro Bruno, cuando escribe a su amigo Raúl: “Vivo en tierras de Calabria, en un yermo bastante alejado por todas partes de toda humana habitación. Cuánta utilidad y gozo divino traen consigo la soledad y el silencio del desierto a quien los ama, solo lo saben quienes lo han experimentado. Aquí se practica un ocio laborioso, y se reposa en una sosegada actividad. No te detengan, pues, las falaces riquezas, que no pueden suprimir la necesidad, ni tu dignidad de preboste, que no puede ser ejercida sin peligro del alma. Eres administrador, no dueño de lo ajeno. Convertir en uso propio lo ajeno, permíteme que te lo diga, sería tan odioso como injusto. Y si apeteces el brillo y la gloria, y el tener mucha servidumbre, ¿no te sucederá que, al no bastarte lo que en justicia posees, necesites de cualquier modo arrebatarlo a unos para repartirlo a otros? Eso no es ser bienhechor o dadivoso. No hay liberalidad donde no hay justicia.”   

La luna en Libra, que es un signo de aire relacionado con el pensamiento, nos invita a interiorizarnos para restaurar la paz mental luego de más de un año de incertidumbre y miedo. El signo de Libra es representado por una balanza, significando la justicia. En la antigua Grecia, Diké era la diosa de la equidad, que castigaba la impiedad y recompensaba la virtud. Y su hija, Hesiquia, representaba la tranquilidad de espíritu. Una sin el concurso de la otra imposibilita el cumplimiento de tal función. Fue común entre los primeros cristianos bautizar con el nombre de Hesiquia o de Hesiquio a los conversos y a los recién nacidos. Se menciona en el Martirólogo Romano a San Hesiquio de Antioquía, mártir del s. III y a San Hesiquio de Palestina, monje del s. IV, que fuera discípulo y amigo de San Hilarión. La palabra hesiquia fue adoptada por los primeros Maestros de Espiritualidad Cristiana para designar la búsqueda de Dios en el silencio, sea en la hondura de una cueva o en la soledad del desierto. Vivir la hesiquia implica ser obedientes, y realizar un acto de humildad y de abandono a la gracia de “quien Todo lo puede”. Para encontrar a Dios es conveniente reconocer que nuestro intento no puede ser si Él no desea mostrarse. El surgimiento del sol en Aries representa un primer rayo de luz que la divinidad alumbra en el corazón de quienes buscan verdaderamente. Simbólicamente, este contacto Luna-Sol entrevé el regreso momentáneo a las propias raíces para reactivar y actualizar nuestros valores.

La Luna en Libra, que es un signo de aire relacionado con el pensamiento, nos invita a interiorizarnos para restaurar la paz mental luego de más de un año de incertidumbre y miedo

Entonces volvió al lugar de su amada soledad, y solo, bajo las miradas del celestial espectador, habitó consigo… Porque cuantas veces, bajo la violencia de una preocupación excesiva, salimos fuera de nosotros mismos, somos nosotros y, sin embargo, no estamos en nosotros, porque, divagando por las cosas en torno, no reparamos en nosotros mismos...” (San Gregorio Magno, Vida de San Benito de Nursia). El gesto de entrar en sí, tan racional, agradó ya a los estoicos y ha vuelto a estar repetidamente en boga siempre que al hombre le ha dominado alguna extraversión, llámese paganismo o renacimiento, hedonismo o técnica. Siempre vale traer de nuevo el sabio consejo de San Agustín (De la verdadera religión): “No vayas fuera, vuelve en ti. En el interior está la verdad, y si encuentras el alma mudable, trasciéndete a ti”. Quien tras un esforzado descenso ha llegado al fondo de su corazón, no solo se libera de toda atadura, sino que ha alcanzado la fuente de la verdadera y auténtica paz. Generalmente, la Luna en Libra tiene una inclinación natural al compromiso, la armonía y el equilibrio. Pero una persona con el Sol en Aries en oposición con la Luna en Libra realmente necesita aprender que está bien hacerse valer y defender aquello que quiere y en lo que cree, aunque eso signifique crear complicaciones y ofender a los demás. Como puede verse, ambas posiciones poseen sus propias razones igualmente valiosas, pero hay que tener presente que en ambos caso debe prevalecer la conciencia de que no estamos aquí para ejercer el dominio sobre otros, sino sobre nosotros mismos, y con gran humildad, sacrificando a veces valores superfluos, y así llegar a expresarnos en la misma proporción en que nos alumbramos hacia adentro, para que la realidad externa se vea transformada, y nos surjan visiones nunca antes contempladas que nos permitan la realización de nuestras capacidades de acuerdo con el plan trazado por nuestro destino.

También en este plenilunio se forma un Gran Trígono de aire, figura de la geometría sagrada que en esta ocasión involucra a Marte conjunto al Nodo Norte de la Luna, en Géminis, a la Luna en Libra y a Saturno en Acuario. Todo Gran Trígono facilita los encuentros entre personas, desarrolla una gran soltura ante los obstáculos, refuerza nuestra capacidad de resistencia, afianza el poder de la mente sobre la materia, manifiesta un estilo personal definido y creativo, posibilita conexiones íntimas, nos lleva a la reflexión abstracta, confirma las aspiraciones más sublimes y nos concede el tiempo para lograr aterrizar nuestros proyectos, confrontando nuestras ideas con la realidad. Esta figura geométrica generalmente sincroniza con sucesos afortunados y satisfactorios e implica algún tipo de privilegio, protección o ayudas inesperadas. Marte en conjunción con el Nodo Norte evolutivo rebasa nuestras expectativas, entrando en competencia con los nuevos cánones vigentes en todo tipo de tratos y comunicaciones, así como en la comercialización empresarial y a niveles incluso transnacionales. Muchos contratos se firmarán en este período, comprometiendo negociaciones a largo plazo y de gran trascendencia en las que habrá de seguir las directivas de cualquier compromiso escrito. Muchos tendrán que asumir cambios de vivienda, empleo o situación sentimental durante esta quincena. Esos pequeños obstáculos que veníamos acarreando y que no encontrábamos la manera óptima de abordar, ahora serán allanados y subsanados sin dificultad. El poder de la Luna en Libra, siendo parte de este Gran Trígono de aire, facilita los acuerdos, se reafirman las ideas y se resuelve cualquier asunto dudoso que nos ocupa. En general esta figura se relaciona con cambios liberadores, regeneración, renovación completa o curación milagrosa. En otro sentido, las personas logran satisfacer sus deseos y librarse de sus obligaciones con bastante facilidad. También suele traer ciertos privilegios a nivel social. Se reciben más honores, se cuenta con los amigos, nos proporciona apoyos y brinda ayudas que permiten circular por la vida sin yugos y más libres.

En el mapa astral para los países que se ubican en el huso horario -6:00 GMT, incluido México, la conjunción Sol-Venus-Quirón en Aries y en la Novena Casa ocupa un lugar preeminente, pues además luminaria-planeta y asteroide están en conjunción al Medio Cielo (MC) de dicho mapa y en oposición a la Luna y al Immum Coeli (IC) o Fondo del Cielo. El Medio Cielo es el punto más alto al que se puede acceder, por lo que aquí el Sol, en el cenit, anuncia una oleada de calor para todo el país, y para el centro-sur de Canadá y de los Estados Unidos de América. En esta posición el Sol irradia con toda su potencia, por lo que no habrá que exponerse demasiado a su influjo para evitar lesiones en la piel o deshidratarse. En un nivel más simbólico, este Sol representa el “ego” ilimitado que se expresa tajante sometiendo a su arbitrio cualquier polémica o discusión, e impone sus reglas sin dar la ocasión de rebatirlo. Igual es un Sol seco y candente, por lo que en esta temporada primaveral pudiera haber más incendios forestales y sequía. Sería deseable sensibilizar más a la población y atender la fisonomía del ecosistema y de sus habitantes.

Paralelamente, en esta Novena Casa se activó la conjunción Mercurio-Neptuno, pero en el signo de Piscis. Aquí Mercurio está en su casa de exilio, lo que le da cierta ventaja dado que aquí está en contacto con situaciones privadas que no pueden ni deben compartirse con cualquiera. Por su parte, Neptuno aquí emplazado relaja la disciplina, revisa las leyes y espiritualiza la religión a través de una óptica que permita una perspectiva actualizada y acorde con el momento. La concentración de Venus, el Sol, Mercurio y Neptuno en esta casa representa todo lo concerniente a estudios superiores, contactos con distintas culturas y traslados y mudanzas (previstas o no) que se efectúan en esta temporada. El astrólogo árabe Ali Aben Rangel en su Libro Complido nos dice que esta casa “significa profecías y profetas, y frailes y ermitaños, y las casas de oración y filosofía, y pronosticar las cosas antes que ocurran, significa astrología y astronomía y adivinanza, y los libros y renuncios de las cosas pasadas, así como romances, y los sueños y soltarlos, y algún saber que dicen que sabe algún hombre, si es verdad o mentira. Y significa alquimia. Y significa los presos, los cautivos y los desechados. Y significa los trasechadores (que ponen asechanzas, que engañan). Significa guardar los secretos y encubrirlos y servir a los reyes. Significa los hermanos de la mujer del hombre. Y es significador de la parte media de la vidaLos señores de la triplicidad  de esta casa (cada casa astral se divide en tres decanatos) significan: el primero las carreras y lo que acaece al hombre en ellas de bien o de mal; el segundo significa de qué manera estará en la ley y en la obediencia de Dios y en la castidad y si se encubre en sus hechos o no. Y significa las casas de las oraciones, si serán pobladas o no; el tercero significa las ciencias y los sueños, y si son verdaderos o no, y las estrellas, si acertará en sus juicios o no. Y cuando te demandaren por alguna cuestión, y quisieras saber la cogitación del demandador, y hallares el significado de la cogitación en esta casa, y hubiere en ella signo de fuego (en este caso es doble, por el signo Aries y por la Novena Casa, domicilio de Sagitario, además de la presencia del Sol), di que la demanda es por cosas de ley o por cosas de orar. Y si estuviera, según esto, el Sol en el medio cielo, será (un tiempo) de verdaderas visiones y profecías.”

Sin embargo, el contacto con Quirón parece retardar el poder expresivo y creativo del Sol, pues el aspecto entre ambos requiere de un pacto previo, de cierto nivel de compromiso que ayude a conseguir que el brillo del sol no sea opacado por los complejos psicológicos quironianos, que inicialmente velan las cualidades del astro rey. En este caso, la luz del Sol se ve ensombrecida por los confines inamovibles de la realidad y la injusticia fundamental de la vida. El reconocimiento de los defectos de uno mismo y sus imperfecciones, así como los karmas familiares y ancestrales acumulados, especialmente los que son heredados de la línea paterna, el saberse vulnerables, y los sentimientos de victimización que detenta Quirón pueden menguar la confianza y credibilidad personal. Al respecto, la astróloga Liz Greene nos dice que “el Sol debe ser capaz de brillar dentro de esa estructura pesada, que estropeó la carne mortal. Necesita seguir brillando a pesar de que lanza su luz dentro una especie de prisión. Si podemos lograr esto, entonces transformamos la prisión, aunque siempre parecerá una prisión desde la perspectiva del espíritu. Pero si nos rendimos, entonces la depresión, la rabia, la negatividad, la lástima de sí mismo y la desesperación pueden ser el resultado.” (Significado astrológico del Sol).

Igualmente, la implicación de Venus con el Sol y Quirón posee un significado ciertamente ambiguo, pues por un lado se reciben dones materiales y espirituales, pero que incitan a la envidia ajena. En el fondo, la envidia es el resentimiento de ser superados por otros, o como dice Santo Tomás de Aquino, la “envidia es la tristeza del bien ajeno, en cuanto se juzga que aminora la propia gloria”. De hecho, en la mitología griega es el Sol (Helios) quien descubre a Vulcano (Hefesto) las relaciones ilícitas de Venus, su esposa, con Marte, así que la relación entre ellos nunca es muy cordial. La consagración del Sol cerca del cenit, en su signo de exaltación que es Aries y en la Novena Casa, de Sagitario, no está libre de los celos, de los rencores ni de las heridas psicológicas de quienes no han sabido otorgar mayor sentido a sus vidas. El Sol en esta posición puede hincharse muy fácilmente de honores y excederse en la manera de administrar su autoridad. Por eso mismo, el hecho de tener a Venus y a Quirón en aspecto, lo mismo que a la Luna, obliga a que el Sol busque su equilibrio a través del reconocimiento de sí mismo, con justicia. “Miren que llega el día, ardiente como un horno, cuando arrogantes y malvados serán la paja. Pero a los que respetan mi nombre los alumbrará el sol de la justicia que sana con sus alas.” Malaquías 3:19, 20).

Por otra parte, tenemos que también se forma una Media Cometa debido al trígono (120°) que hace Saturno a la Luna, y también con el Sol, Venus y Quirón mediante un sextil (60°). Saturno busca conseguir aquí un ajuste social ecuánime que beneficie a todos. Está en el signo de Acuario, que anticipa el futuro, mueve los hilos del destino y promueve el progreso. De acuerdo con su gestión kármica desde la cúspide de la Octava Casa en la zona horaria -6:00 GMT, moviliza a las personas conforme a un esquema quizás caprichoso para muchos, pero conveniente al destino. Debido a su posición en esta figura cósmica opera a manera de una catapulta, lanzando a los de abajo hacia arriba y a la inversa, a los de arriba los precipita abajo creando un nuevo orden y asignando nuevos patrones de acción. El punto de apoyo lo define Saturno operando como la “piedra angular” citada en el Salmo 118:20, 21: “La piedra que rechazaron los albañiles es ahora la piedra angularEs el Señor quien lo ha hecho y nos parece un milagro”.

Saturno es quien establece la mayoría de los contactos entre luminarias y planetas en este plenilunio. Su posición para México, en la cúspide de la Octava Casa, la casa natural de Escorpio, se relaciona con temas vinculados con las herencias, los bienes de la pareja, el poder de la transformación o los cambios que se nos presentan de repente. Todo ello hace que lo que acontezca en esta casa sea temido por la mayoría, porque la mente nunca está suficientemente lista para ellos. Saturno está también en oposición a Urano, mientras que este hace un semisextil al Sol, Venus y Quirón cerrando la figura con el sextil que sostienen estos últimos con Saturno. Mientras Saturno busca establecer un orden o retomar algún programa social, Urano impugna y fomenta la rebeldía contra toda imposición, a veces incluso sin tomarse el tiempo de meditar si dicha regulación o institución es adecuada al momento presente o no. La pugna entre ambos y su alianza con el Sol, Venus y Quirón compone un Espigón Celeste, modesta figura que aporta una excelente fluidez energética de alto rendimiento. De cualquier modo, nos anuncia acontecimientos apresurados, posiblemente sujetos a inconvenientes, obligaciones o a las tensiones del momento. Por otra parte, implica cierto grado de violencia que puede ser física, verbal o ambas. Bajo su auspicio, esta figura también puede hablarnos de accidentes en los que se pierda el uso temporal o incluso definitivo de algún miembro corporal o sensorial, como ocurre con quienes se han contaminado de Covid-19.

Este plenilunio nos invita a conectar con ese ser que nos habla con palabras nuevas a cada uno en el interior, tener más conciencia social, promover la solidaridad y la fraternidad universal, para empezar a reconstruir la vida desde sus cimientos.

Por su parte, Urano en quincuncio con la Luna se dedica en este plenilunio a cuestionar las bases de la sociedad, indagando en las raíces mismas buscando reformas, mientras que el semisextil que sostiene con el Sol, Venus y Quirón lo lleva a emprender una crítica ruidosa acerca de distintos personajes y acontecimientos, especialmente de aquellos que se constituyen en élite. A esta figura geométrica se la conoce como Aguijón Celeste y se forma por un quincuncio, un semisextil y una oposición facilitando en el nivel mental la apreciación y toma de conciencia de lo otro, aunque no su aceptación tácita. “Caímos todos a tierra y yo escuché una voz que me decía en hebreo: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? De qué te sirve tirar coces contra el aguijón.” Hechos 26:14.

Después de un año, cuando empezamos a escribir esta bitácora astrológica a manera de almanaque lunar, haciendo el registro astrológico del virus del Covid-19, el sentimiento general hoy es el de su incorporación y asimilación al paisaje y al entorno. Un proceso de incorporación del “flagelo del Covid-19”, como se le ha llamado, que ha sido lento pero constante y que ha costado millones de vidas humanas, y aunque ha disminuido el número de contagios, sigue cosechando cadáveres. Cada uno, en el mundo, ha hecho oración debido al Covid-19 y ha enterrado o cremado a sus difuntos conforme a los ritos de las diversas tradiciones religiosas y espirituales. Cada quien se ha despedido de sus muertos de acuerdo con sus creencias, se han ofrendado velas e inciensos, se han recitado rezos y se han entonado mantras. De un modo o del otro, nos hemos vuelto a Dios: algunos lamentándose, otros imprecando, y los más pidiendo la resignación. Se han perdido vidas, se han rematado bienes, se han cerrado comercios, hay gente desempleada, muchos viviendo la inclemente miseria. Ha aumentado la inseguridad pública y los precios oscilan, pero a la alza y se disparan sin control ni atención de las autoridades. La rapiña de los prestamistas ingenia nuevos modos de estafa, las líneas aéreas cobran el combustible que usan para sus aeronaves a precio de oro líquido, etcétera. Y estos son algunos de los retos que hay que enfrentar si queremos librar este bache. Pero primero hay que conectar con ese ser que nos habla con palabras nuevas a cada uno en el interior, tener más conciencia social, promover la solidaridad y la fraternidad universal, para empezar a reconstruir la vida desde sus cimientos.

*Astrólogo mexicano. Consultas de Astrología, Tarot y baraja española.

http://facebook.com/ayubestephan y/o ayube59@hotmail.com

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