“No es en las tetas, es en el cerebro”

En el mes de la mujer va este escrito a quien aprecia la belleza física y da valor sublime a la felicidad, esa que no está en las tetas, sino en el cerebro.

De la colección de barbijos de David Silva / Modelo # 299 Día de la Mujer / Womans day T/B CV19

Por Marayira Chirinos*

El título de este artículo, que corresponde al de uno de los libros más vendidos de Simón Colmenarez, dista mucho de una mirada feminista o machista del concepto de mujer en su mes de celebración. Por el contrario, por la animadversión que tengo hacia los “ismos” (feminismo y machismo) que tanto daño han hecho al tejido social, persigo en este entrega escribir para ellas y para ellos, para todo aquel que aprecia la belleza física, pero también el valor sublime, perenne e incontrovertible de la felicidad, esa que no está en las tetas, sino en el cerebro, pero en el cerebro de ambos, del hombre y la mujer.

Tampoco pretendo irrespetar la práctica de las cirugías plásticas, especialmente la mamoplastíia, muy por el contrario, conozco el efecto emocional positivo que, bien trabajado, puede generar en la autoestima de la mujer, lo que reafirma, una vez más, que es en el cerebro donde radica todo, y es ese órgano el que debemos cuidar, entender y hasta consentir con pensamientos propositivos.

Estamos transitando el mes de la mujer, pero este escrito no es solo para nosotras, es para todo aquel que reconozca que debemos frenar la competencia que nos ha separado a ambos géneros y nos ha llevado a ratos a destruirnos mutuamente.

A lo largo de estas entregas hemos hablado de valores que cada vez cobran más vigencia y fuerza. La tolerancia es uno de ellos, y para lograrlo hay que pasar necesariamente por el respeto, la consideración y la empatía. Si nos ponemos en el lugar del otro podemos entender sus preocupaciones y sus miedos. Fórmula perfectamente aplicable también para la mujer con respecto al hombre,  ¿o acaso aún hay quienes piensan que en ellos no albergan muchas veces miedos?

Insertar la neurociencia en este tema no resulta rebuscado, por el contrario. Simón Colmenarez sobre esto señala que: “Al tratar, por ejemplo, la explotación de la mujer por el hombre se concibe al hombre como victimario, se crean leyes y normas que obliguen al hombre jurídicamente (que es correcto para solucionar las consecuencias), pero nunca nos detuvimos a analizar las causas, y crear recursos para neutralizarlas. Por ejemplo, el dominio de ella por medio de sus emociones para que no fuese presa de aflicciones, inseguridades, miedos o frustraciones; al final es lo que hace que sea sometida, alimentando su percepción de fragilidad. (…) La causa no tratada es una problemática de controlar tanto al hombre como a la mujer, someterlos por vía de temperamento, educación inculcada por tutores y educación formal; moldeando el carácter requerido para tal fin. Sumado a ello, cambiarles la percepción de la realidad que los rodea por vía de las modernas herramientas neurocientíficas para el control de seres humanos.” 

Empoderarnos, descubrir el mundo real e iniciar el primer día del resto de tu vida, caminando hacia la autorrealización, la plenitud y el éxito personal no son exclusividad de la mujer, también de ellos, pero en perfecta y poderosa complementariedad, como nuestro cerebro mismo, es mucho más grande lo que podemos lograr.

Aún hay mucho por hacer para lograr esa maravillosa sinergia, pero es un hecho que se está trabajando para lograr alianzas propositivas entre hombre y mujer para alcanzar objetivos cada vez más visibles en el ámbito social, empresarial y familiar; y aunque la protagonista este mes sea la mujer, y ellos no tengan ningún mes que celebrar, los invito a ambos a descubrir su potencial y evitar bajo cualquier pretexto pasar por encima del otro.

El libro que hoy refiero y además recomiendo está dirigido al “paciente X”, ese que no tiene identidad ni quien lo represente, y que muchas veces ni siquiera sabe él mismo quién es; humanos que habitan en un mundo inhóspito al cual adoran, a pesar que les despoja de salud, tiempo y humanidad puede ser usted, amiga o amigo lector. Estás a tiempo de grandes cambios y de entender que en definitiva no todo está en las tetas sino en el cerebro.

*La autora es periodista, politóloga y conductora de televisión en Venezuela. Madre de Sarah, Samuel y Abraham.

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