Luna Nueva de diciembre

ANIMA MUNDI, ROBERT FLUDD, UTRIUSQUE COSMI MAIORIS SCILICET ET MINORIS METAPHYSICA ATQUE TECHNICAL HISTORIA (1617)

Por Ayub Estephan*

“La vida es como una gran cadena en el océano de Dios. Cuando una porción de la cadena surge de las aguas, solo se ve esa pequeña parte. El principio y el final permanecen ocultos. En esta encarnación solo estás viendo un eslabón de la cadena de la vida, mientras que el pasado y el futuro, aun siendo invisibles, permanecen en las profundidades de Dios, que solo revela sus secretos a quienes se hallan sintonizados con Él.”  Paramahansa Yogananda

Este 14 de diciembre tendremos el último novilunio del año a las 11:16 horas, horario del Este (ET), estando el Sol y la Luna en conjunción a 23°08’15’’ de Sagitario. Nuestro novilunio vendrá acompañado del único eclipse de Sol registrado en el año, que además será total. Podrá ser visto únicamente en Ecuador, Bolivia, Paraguay, Chile (La Araucania), Argentina, Uruguay, el sur de Brasil y los océanos aledaños. Este eclipse solar ocurrirá en una estrecha franja de unos 100 km de ancho. Dicha zona se irá desplazando sobre la superficie de la Tierra por el movimiento orbital de la Luna en torno de la Tierra y siempre de oeste a este, formando una banda de totalidad. A ambos lados de ella, y en una zona de miles de kilómetros de ancho, los observadores hablarán de un eclipse parcial, y para los testigos más alejados, el Sol habrá brillado como todos los días. Es notable que durante tres años consecutivos haya un eclipse total de Sol en esta zona geográfica del Hemisferio Sur. El anterior ocurrió el 2 de julio de 2019, sobre la zona de Coquimbo, y el próximo año tocará en la Antártida, especialmente en la parte que pertenece a Chile. Normalmente pasan hasta 14 años para que un eclipse total de Sol ocurra en el área austral. Habrá que estar atentos a los cambios estructurales que viven los habitantes de este territorio durante este período, y que seguramente no han terminado de concretarse anunciando un cambio muy profundo en todos los niveles, tanto sociales como personales. También es posible que las repercusiones de estos eclipses vayan en aumento progresivamente, y que además representen una muestra significativa de lo que se puede llegar a realizar cuando se está inspirado en un ideal, dando una lección de humanidad y ecología a todo el mundo.

Después de haber pasado por una etapa de recapitulación de lo vivido a lo largo del año, ahora entramos en una etapa de transferencia volcando todo lo abstraído desde un nivel emocional y cultural hacia afuera. El grado 23° de Sagitario representa “un grupo de inmigrantes llevando a cabo los trámites de ingreso a un nuevo país”. Simbólicamente, esta imagen nos remite a “la aceptación consciente de una nueva etapa de experiencia, y una apertura a las oportunidades que nos presenta”. Dane Rudhyar comenta al respecto que “al pasar cualquier umbral que nos conduce a un nuevo reino de existencia, tenemos que enfrentarnos con ciertos requisitos y con la necesidad de adaptarnos a nuevos estilos de vida, diferentes modos de acción, pensamiento y sentimiento. A veces esto puede parecer una prueba rigurosa, pero es inevitable. Todo lo que seguirá, dependerá en gran medida de cómo cruzamos este umbral y del espíritu con el cual afrontamos experiencias extrañas y quizás sorprendentes”.

Nos encontramos ante el umbral de una transformación existencial de dimensiones impredecibles en la que habremos de adoptar nuevos esquemas en todos los sentidos, preservando splo lo esencial, el “alma del mundo” («anima mundi»), que según Giordano Bruno “todo lo llena, penetra, anima e informa (De la causa, principio y uno)”. Cornelio Agrippa comenta que “en el «alma del mundo» hay tantas maneras seminales de cosas como ideas en el espíritu divino, por las cuales fueron creadas en los cielos las Estrellas y las figuras, imprimiéndoseles a todas sus propiedades. (…) Dios comunica todas las virtudes por el «alma del mundo», por la potencia particular de las ideas o las imágenes y las inteligencias que presiden, y el concurso de los rayos y los aspectos de las estrellas que se crean por medio de un concierto armónico y particular. (…) Igualmente la virtud del «alma del mundo» se expande sobre todas las cosas a través de la quintaesencia, ya que en el universo nada hay que no sienta alguna chispa de su virtud o que carezca de sus fuerzas. (…) Pues hay una tal vinculación y conexión de la materia con el «alma del mundo», que influye diariamente sobre las cosas naturales, y sobre todo lo que la naturaleza ha preparado, que es imposible que la materia preparada no reciba una vida o una forma más noble.” (Filosofía Oculta)

Robert Fludd, hizo mención de ella: “En su pecho está el verdadero Sol; en su vientre la Luna. Su corazón ilumina las estrellas y los planetas, cuya influencia, infundida en su útero por el espíritu mercurial (llamado por los filósofos el Espíritu de la Luna), es enviada al centro mismo de la Tierra. Su pie derecho está en la tierra, el izquierdo en el agua, lo que significa la conjunción de azufre y mercurio sin la cual no se puede crear nada. (…) Compuesto de Dios y este Espíritu etéreo es el «Anima Mundi». La parte más pura de esta Alma es la naturaleza angélica y el cielo empíreo, que se entiende mezclado en todas las cosas. Los Demonios son parte de la misma esencia, pero unidos a material maligno. Todas las almas, sean de hombres o de brutos, no son otra cosa que partícula de esta misma Alma. Esta Alma es también el Ángel Miguel o Misattron [Metatron]. Es más, la misma Alma es el verdadero Mesías, Salvador, Cristo, piedra angular y roca universal, sobre la que se funda la Iglesia y toda la salvación.” (Historia del macrocosmos y el microcosmos).” El grabado que nos dejó Fludd del anima mundi muestra a una virgen unida a Dios por una cadena que desciende por los niveles de la jerarquía de existencia.

Al respecto, Eliphas Levi dice que “el movimiento y la vida consisten en la tensión extrema de dos fuerzas. En el «alma del mundo», que es el agente universal, hay corriente de amor y corriente de cólera. Ese fluido ambiente que penetra en todas las cosas; ese rayo desprendido del nimbo del sol y fijado por el peso de la atmósfera y por la fuerza de atracción central, ese cuerpo de espíritu santo que nosotros llamamos el agente universal, y que los antiguos representaron bajo la forma de una serpiente que se muerde la cola, ese éter eléctrico-magnético, ese calórico vital y luminoso está figurado en los antiguos monumentos por el cinturón de Isis que se tuerce y se retuerce en un nudo de amor, alrededor de dos polos y por la serpiente que se muerde la cola, emblema de la prudencia y de Saturno”. (Dogma y ritual de la alta magia)

La Sociedad Teosófica (Nueva York, 1875) también se manifiesta afirmando que: “Es el Akâsa o electricidad oculta, el alkahest de los alquimistas o disolvente universal. (…) En su aspecto más elevado, es el Nirvâna, y en el inferior es la Luz Astral. Era femenina entre los gnósticos, los primitivos cristianos y los nazarenos; bisexual entre las demás sectas, que la consideraban solamente en sus cuatro planos inferiores. De naturaleza ígnea, etérea en el objetivo mundo de la forma (y luego éter), y divina y espiritual en sus tres planos más elevados. (…) Es la luz sideral de Paracelso y de otros filósofos herméticos. Físicamente es el éter de la ciencia moderna, y metafísicamente en su espiritual y oculto sentido, es algo más de lo que comúnmente se entiende por éter. La física y alquimia ocultas demuestran que sus ilimitadas ondulaciones abarcan, no solo “la esperanza y potencia de toda cualidad de vida”, según afirma Tyndall, sino también la actualización de la potencia de cada una de las cualidades del espíritu. (…) Los antiguos llamaron a la antedicha fuerza «anima mundi» y los herméticos medioevales le dieron los nombres de luz sidérea, leche de la Virgen, magnes y otros varios. (…) Los alquimistas y herméticos creen que el éter astral o sideral, con las propiedades del azufre y las magnesias blanca y roja o «magnes», es, tanto espiritual como materialmente, el «anima mundi», el laboratorio de la Naturaleza y del Cosmos. Cuando se dice que cada alma humana nace desprendiéndose del «anima mundi», significa esotéricamente que nuestros «Yo» superiores son de una esencia idéntica al «alma del mundo», que es una radiación de lo ABSOLUTO Universal siempre desconocido. (H.P. Blavatsky)

Queda claro que la vida fluye constante y es inagotable. Hay momentos en que nos surgen pruebas difíciles, pero para el que conoce y sabe estas pruebas son parte del proceso de vivir. El Covid-19, el VIH, el Ébola, la influenza, la viruela o la peste son plagas que en su momento irrumpieron en nuestro cotidiano poniendo a prueba el conocimiento científico y cuestionando el sentimiento de creernos omniscientes y omnipotentes. Estas plagas existen desde siempre, pero han pasado siglos de evolución para que hoy representen una amenaza a la vida. Se presentan a manera de purgas cósmicas que nos vienen a recordar nuestros límites, pero también nos proporcionan el medio para demostrar que la capacidad humana para enfrentar los desastres siempre se impone.

Este eclipse de Sol viene a cerrar el ciclo que facilitó la potencia destructiva y la expansión del Covid-19. A partir de ahora, solo faltará que el factor humano, desplegado en el tiempo, facilite los procesos de reintegración personal y colectiva con la agilización y producción de vacunas, y su distribución y aplicación

Astrológicamente, los retos que nos llegan con las distintos virus son observables y medibles, ya que coinciden casi siempre con los procesos de conjunción bipartita o tripartita (como ha ocurrido esta vez en Capricornio) de los planetas Saturno, Plutón y Júpiter, y también cuando estos planetas enfrentan algún aspecto entre ellos. Podemos decir que los aspectos interplanetarios de Saturno, Plutón y Júpiter funcionan como catalizadores de procesos que hemos estado realizando bien o mal o que hemos evitado o dejado de hacer. Desde el año pasado se vino anunciando la conjunción Saturno-Plutón, que lentamente fue gestando lo que se ha dado en nominar el virus del Covid-19. Aspecto ocurrido el 12 de enero pasado estando ambos planetas a 22°45’ del signo de Capricornio, dos días después del primer novilunio del año, mismo que estuvo flanqueado por el primero de los cuatro eclipses penumbrales de Luna que tuvieron efecto a lo largo de este año, sucediendo el último de estos el 30 de noviembre pasado. Hoy, con el eclipse total de Sol, el movimiento estelar cierra finalmente tal proceso, dejando entre nosotros un virus que se ha inmortalizado regándose por todo el mundo, y que habremos de asimilar y controlar haciendo uso del remedio eficaz. La transmisión masiva de este virus, como todo movimiento expansionista, se atribuyó a la tradicional conjunción Júpiter-Plutón, que fue exacta el pasado 4 de abril, a 24°50’ también de Capricornio. Además, tuvimos luego los movimientos retrógrados de estos tres planetas, que volvieron a estar en conjunción desde mediados de mayo pasado hasta hoy, cuando ya directos se mueven de nuevo, alejándose de Plutón, y dejando a la energía de este planeta enano y de órbita errática la difícil tarea de colaborar para reformar y transformar nuestros viejos hábitos e integrarnos en el nuevo paradigma de vida que nos toca vivir. Así, siete días después de este eclipse total de Sol tendremos la tan esperada “gran conjunción” Saturno-Júpiter, que ocurre cada 20 años (de aquí surge el sistema vigesimal inventado por los antiguos mayas) cada vez en distinto signo. En el año 2000 ocurrió a 21°53’ de Tauro y en esta ocasión será a 0°19’, en la cúspide del signo fijo y aéreo de Acuario, el 21 de diciembre a las 13:21 hrs. del Este, ocho horas después de ocurrido el solsticio de invierno para el Hemisferio Norte, y el solsticio de verano para el Hemisferio Sur pudiendo vislumbrar el “nuevo plan” que nos está designado activar.

La última vez que ocurrió tal conjunción en Acuario fue a 02°57’ el 5 de marzo de 1226, al inicio de la Baja Edad Media aunque ya venía anunciándose desde el año anterior, cuando se publica el primer tratado práctico de alquimia escrito en latín original, el Ars alchemie de Michael Scotus (en latín), quien también difundió los escritos de Aristóteles, traduciendo las versiones de Avicena y Averroes del árabe al latín. Casi 60 años antes de la publicación de Miguel Escoto se habían comenzado a traducir algunos textos alquímicos en la Escuela de Traductores de Toledo. El primer texto de alquimia, el Liber de compositione alchemiae fue traducido por Robert de Chester poco antes de la conjunción Júpiter-Saturno ocurrida a finales de mayo de 1146 en el signo de Tauro. Así, en torno de la alquimia se construyó poco a poco una filosofía natural que fue asentándose en la Europa cristiana, constituyendo un lenguaje simbólico y esotérico reflejado en sus catedrales y distinto de su origen, ya que la alquimia es una materia original del Egipto ptolemaico y de China. El período conocido como Medievo se dividió luego en Alta y Baja Edad Media debido a lo extenso de su duración, que comenzó en el siglo V d.C., con la caída del Imperio Romano y culminó con la expulsión de los árabes de la Península Ibérica, la llegada del Renacimiento y el descubrimiento de América.

Esta conjunción Saturno-Júpiter representa para muchos el umbral, la puerta de entrada a la Era Dorada de Acuario. Sin embargo, no será cuestión de días realizar dicho “plan” pues faltará que se completen los procedimientos y ajustes que trabaja Plutón en Capricornio, y esto será hasta que Plutón pase al signo de Acuario, su lugar de caída, a partir del 24 de marzo de 2023. Poco después, el 12 de junio, Plutón iniciará su movimiento de retrogradación anual retornando a Capricornio, desde donde se pondrá directo de nuevo a partir del 11 de octubre, para regresar nuevamente a Acuario el 22 de enero del año 2024. Debido a su movimiento retrógrado anual volverá a Capricornio solo brevemente el 2 de septiembre para instalarse en Acuario definitivamente el 20 de noviembre, estando el Sol en el signo de Escorpio, el regente natural de Plutón. Solo después de estos avances y retrocesos plutonianos se consolidará definitivamente el cambio esperado, en el que comenzará a tener efecto el “nuevo plan”, mismo que se desprenderá desde el «alma del mundo» para todos.

Igualmente debemos considerar el paso del planeta Urano al signo de Géminis saliendo de su signo de caída que es Tauro, donde ha estado desde mediados de mayo de 2018. Urano, regente de Acuario, ingresará en Géminis el 8 de julio de 2025 volviendo retrógrado a Tauro el 9 de noviembre, para arrancar directo y avanzar de nuevo los primeros días de febrero de 2026 e ingresar definitivamente en Géminis el 27 de abril de dicho año. Durante su adelanto al signo de Géminis en 2025 iniciará un bendecido aspecto de trígono con Plutón en Acuario, dentro de un orbe de 2° grados; al año siguiente, cuando se instale ya en Géminis, volverá a sostener tal aspecto a lo largo de todo ese año y durante gran parte de 2027. Este trígono se convertirá en un Gran Trígono de aire cada vez que las luminarias y los planetas menores transcurran por el signo de Libra enfatizando el idealismo, la expansión y la sabiduría propias de este trígono. El elemento aire vive en un nivel mental sin necesidad de expresarse abiertamente en el mundo externo. El elemento y el trígono comparten un común denominador: la inclinación natural a conceptualizar y a crear en el nivel abstracto. Seremos testigos de increíbles descubrimientos y avances científicos durante dicho período que serán puestos al servicio de todos. Lo que sí ha de quedarnos claro es que si vamos a recoger nuestros pasos lo hagamos desde ahora soltando apegos y adherencias, para lograr insertarnos en el nuevo orden de las cosas.

A causa de la crisis, los individuos que han adquirido una buena dosis de conocimiento podrán contar gracias a ello con una segunda oportunidad para llevar sus logros hasta una floreciente culminación. Decididamente, el último eclipse de 2020 nos sitúa frente a un portal que es inevitable atravesar para poder experimentar las ventajas de una cultura y una sociedad humana más refinada y civilizada

Durante este novilunio confluyen varios aspectos importantes. Para empezar tenemos la conjunción de ambas luminarias al Nodo Sur de la Luna y a Mercurio dentro de un orbe de 3° en el signo de Sagitario, mientras hacen a su vez un aspecto de oposición al Nodo Norte en Géminis, que busca la evolución y el aprendizaje en la comunicación. Así, vemos una resistencia de la personalidad a avanzar representada por la conjunción de Mercurio a ambas luminarias y en oposición al Nodo Norte de la Luna en Géminis. Mercurio en Sagitario se ubica en su signo de exilio lo que nos lleva a entretenernos en investigar, incluso divagando, acerca de las posibilidades que se anuncian en torno de si la vacuna contra el Covid-19 será exitosa o si implica algún riesgo grave para la salud. Parece que a pesar del derrumbe de los estereotipos, que son solo fantasmas deambulando en torno nuestro, subyace el temor a desligarnos de ellos. Estamos creando resistencias y miedo debido a este eclipse total de Sol, y en medio de la oscuridad muchos preferimos aferrarnos a viejos patrones haciéndonos a la idea de que todo sigue su curso y que estamos viendo en la pantalla una historia de ciencia-ficción, un sueño del que pronto despertaremos para encontrarnos de nuevo cómodamente viviendo en nuestras ensoñaciones cotidianas. El mensaje que nos trae este contacto es el de que tenemos que convencernos de que el pasado ya dio lo que nos tenía reservado, que estamos viviendo en un presente oscuro, pero que contiene la promesa de un magnífico amanecer: “Consuelen, consuelen a mi pueblo, dice su Dios: hablen al corazón de Jerusalén, anúncienle que se ha cumplido su condena y está pagado su crimen, ya que de la mano del Señor ha recibido doble castigo por sus pecados. Una voz grita: En el desierto preparen un camino al Señor; tracen en la llanura un sendero para nuestro Dios; que los valles se levanten, que montes y colinas se aplanen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se nivele; y se revelará la gloria del Señor y la verán todos los hombres juntos. Miren, el Señor Dios llega con poder, y su brazo manda. Miren, viene con él su salario, delante de él su recompensa”. (Isaías 40, 1-10). El Nodo Norte en Géminis nos hace un llamado a unirnos para insertarnos en un nuevo programa, todos unidos trabajando en una meta común.

Nos vemos enfrentados al conflicto de seguir el mismo patrón de conducta viviendo la vida en la gran urbe (Nodo Norte en Géminis), o calculando si conviene más trasladarse a un área rural (Nodo Sur en Sagitario) o viceversa. En vez de buscar atajos que luego deberán ser recorridos una y otra vez, habría que abordar los problemas que nos aquejan buscando soluciones concretas y definitivas. Solo así conseguiremos saltar el bache en que estamos detenidos. Igualmente, en este momento cobrará mayor importancia política el tema de las migraciones humanas. Las lecciones kármicas, que se tardan en aprender más de una vida, se presentan con fuertes conjunciones planetarias en el Nodo Sur. La adición de tales energías planetarias a los recuerdos del alma sobre sus propósitos, crea una condición obligatoria sobre si se van a tener que volver a revivirse las lecciones del Nodo Sur. En función de este contacto cabría esperar más contagios y muertes en esta recta final del Covid-19. De todos modos, esta configuración no tiene por qué ser considerada necesariamente como una condición negativa. Los individuos que han adquirido una buena dosis de conocimiento podrán contar gracias a ello con una segunda oportunidad para llevar sus logros hasta una floreciente culminación. Decididamente, este eclipse nos sitúa frente a un portal que es inevitable atravesar para poder experimentar las ventajas de una cultura y una sociedad humana más refinada y civilizada.

La presencia de Marte en Aries, su domicilio, vuelve a tener una significativa importancia en este momento, ya que se encuentra en aspecto de trígono (120°) al Sol, la Luna, Mercurio y al Nodo Sur de la Luna, y por otra parte, hace un sextil (60°) al Nodo Norte. Con ambos Nodos forma una Media Cometa, figura geométrica que a pesar de las oposiciones que encuentra hace que se lleve a cabo una reconvención de los valores y de las situaciones que aparentan ser más complejas en este momento, logrando acuerdos y generando acciones concretas. El trígono Marte-Sol provoca un excedente de energía tanto física como intelectual que nos permite enfrentar cualquier situación con el valor y el coraje necesarios para realizar cualquier tarea que nos propongamos en este momento. Por su parte, el trígono Marte-Luna dificulta el control sobre las emociones, pudiendo producirse algunos arrebatos y explosiones que tengan consecuencias decisivas en el trato con las personas. Con el trígono Marte-Mercurio suelen hacerse planteamientos enérgicos respecto de temas que implican la resolución de cualquier tipo de asuntos legales. Es posible que se planteen reformas a la Constitución y se efectúen programas de defensa y protección hacia las minorías. Bajo este aspecto, los gobiernos se comprometen a buscar soluciones a los problemas laborales, y también respecto de los derechos humanos, especialmente en torno a los feminicidios y otros delitos, principalmente sexuales.

Por otra parte, tenemos que el planeta Neptuno situado en Piscis, su domicilio natural, hace una triple cuadratura (180°)  al Sol, la Luna y a Mercurio. La cuadratura Neptuno-Mercurio impide discernir correctamente entre la realidad y la fantasía, mezclando y confundiendo ambas. Aquí, el pensamiento racional se nulifica y se dimensiona inadecuadamente cualquier situación que se nos presenta. La cuadratura Neptuno-Luna, nos dificulta aceptar la realidad y por ello buscamos evadirnos de ella dando prioridad a cosas menos significativas, quizás adoptando una mascota, planeando un viaje para cuando pase la pandemia, se idealiza a ciertas personas, principalmente si han fallecido recientemente, se dilapida más en juegos de azar, etcétera. Igualmente, en las relaciones personales, una de las principales causas de conflictos se debe a cierta tendencia a dejar crecer los malos entendidos. Habrá qué hacer un esfuerzo para establecer una comunicación abierta y sincera, aunque cueste tomar la iniciativa. Finalmente, la experiencia demostrará que merece la pena. Por su parte, la cuadratura Neptuno-Sol nos lleva a dudar de nuestras intuiciones, por lo que podríamos dejar ir la ocasión debido a la indecisión. Yendo más adentro, se duda del propio éxito. Respecto de las relaciones personales nos sentimos más que nunca vulnerables. Muchas personas están muy a la defensiva, listas para huir ante la mínima insinuación que les represente alguna agresión, sea real o imaginaria. Incluso se puede pensar que hay quienes pretenden explotar a otros de algún modo para sacar cualquier ventaja, pero no debemos olvidar que tenemos deberes para con otros y considerar la solidaridad que obliga en todo tipo de asociaciones. Situación desafortunada pues casi siempre este contacto transcurre más en el imaginario que en la realidad. Por eso será mejor evitar divagarse y dejar de permitirse suponer. Hay situaciones que debemos hablar, dialogar. Igualmente, habrá casos en los que ni el diálogo ayude y ahí no habrá más que hacer, solo despedirse y dar gracias por la presencia, lo que haya durado. El Sol eclipsado y conjunto a Mercurio contacto suele relacionarse igual con actos de rapiña, por lo que habrá que tomar precauciones y estar muy alertas, pues los amantes de lo ajeno andarán muy activos en estos momentos. Fortalezcan los lazos con sus vecinos y amigos, pues unidos se logran más y mejores cosas.

Este eclipse de Sol viene a cerrar el ciclo que facilitó la potencia destructiva y la expansión del Covid-19. A partir de ahora, sólo faltará que el factor humano, desplegado en el tiempo, facilite los procesos de reintegración personal y colectiva con la agilización y producción de vacunas, más su distribución y aplicación

La Carta del Tarot que incorpora energéticamente la conjunción de Saturno-Júpiter en Acuario es el arcano El Mundo, la lámina XXI, cuyo contenido se identifica con Urano, planeta que a su vez es el regente del signo de Acuario. La figura de una virgen desnuda (hermafrodita, dicen algunos) cubre su sexo con una larga y delgada tela de color rojo, y en la mano izquierda lleva la vara del magisterio mientras que en la otra sostiene un objeto indeterminado, parecido a la carcasa de un caracol marino, que se ha asociado a la “matriz del mundo”, el anima mundi. La “virgen” aparece rodeada de una guirnalda entre ovalada y pisciforme, mientras que en sus cuatro esquinas se sitúan un ángel (Acuario; San Mateo), un águila (Escorpio; San Juan), un toro (Tauro; San Lucas) y un león (Leo; San Marcos) simbolizando los cuatro signos fijos del zodíaco y los cuatro Evangelistas. Símbolos prefigurados en la visión del profeta Ezequiel, profeta que ejerció su don durante el cautiverio judío en Babilonia. Nos dice Eliphas Levi que “la comprensión de esta figura es la clave de todas las ciencias ocultas.” Y nos deja un mensaje cifrado en este arcano señalando que “la analogía nos enseña las leyes de las jerarquías, y siendo la ciencia absoluta un poder debe ser exclusivamente compartido entre los más dignos. La confusión de la jerarquía es el verdadero desfallecimiento de las sociedades, porque entonces los ciegos conducen a los ciegos según la palabra del maestro. Devuélvase la iniciación a los reyes y a los sacerdotes y el orden surgirá de nuevo. Así, haciendo un llamado a los más dignos y aun cuando me exponga a maldiciones que rodean a los reveladores, yo creo realizar una cosa tan útil como grande: ¡Yo dirijo sobre el caos social el aliento del Dios vivo sobre la humanidad y evoco a los sacerdotes y a los reyes para el mundo del porvenir!”. (cf. Dogma y Ritual). No se refiere a cualquier sacerdote o a cualquier gobernante, sino que invoca a los grandes iniciados, que traen su linaje inscrito en la frente y son lo que son sin pretender ser otros. A veces estos seres encarnan desde el “alma del mundo”. Vienen a elevar la moral y el entusiasmo en la gente, siendo un tiempo glorioso de progreso y recogimiento espiritual, así como de gestas y hazañas memorables. La conjunción Júpiter-Saturno en Acuario nos ofrece la visión de un mundo posible y  esta visión nos obliga a hacer conciencia. Cualquier persona que hace un trabajo interior, el que sea, tiene la posibilidad de acceder a la conciencia mientras que sea veraz consigo mismo.

Para reconocer los símbolos aledaños a este arcano podemos profundizar más meditando en el arcano XVII del Tarot, La Estrella, que es fiel en su imagen a la constelación de El Aguador. Con la diferencia de que mientras en el naipe aparece una mujer vertiendo agua desde un gran jarro que sostiene con sus manos, entre los astrónomos aparece representando a un joven escanciador que sostiene un ánfora, aludiendo a Ganimedes, hijo de Laomedonte, rey de Troya, quien fuera arrebatado, según el mito griego, a su padre por Zeus, el rey del Olimpo, pues tocado por la belleza del muchacho tomó la forma de un águila y se lo llevó volando consigo a su morada, donde le asignó la tarea de servir la ambrosía, el néctar divino, en los banquetes que celebran los dioses. Zeus recompensó al padre de Ganimedes obsequiándole con unos caballos inmortales.

Como vemos, este momento estelar tiene variadas repercusiones en diferentes niveles que van desde el mundo más elemental y físico hasta las esferas superiores, clamando por la ayuda divina; e igualmente, sentimos muchas energías positivas que descienden de lo alto, bajando por la escala cósmica a nosotros, y con un propósito. Este eclipse de Sol viene a cerrar el ciclo que facilitó la potencia destructiva y la expansión del Covid-19. A partir de ahora, sólo faltará que el factor humano, desplegado en el tiempo, facilite los procesos de reintegración personal y colectiva con la agilización y producción de vacunas, más su distribución y aplicación. Este ha sido un año que deja una honda huella en nosotros así como la oportunidad de mirar hacia el futuro, renovados, agradeciendo cada momento de vida. En algún momento habremos de asimilar los huecos existenciales de quienes no están más con nosotros y encontraremos el sentido de su ausencia. Aun no alcanzamos a comprender la experiencia que nos ha dejado el Covid-19, pero cuando logremos la suficiente distancia emocional respecto de este virus, nos daremos cuenta que nuestra visión de la vida ha cambiado ciertamente.

*Astrólogo mexicano. Consultas de Astrología, Tarot y baraja española.

http://facebook.com/ayubestephan

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