Dióxido de cloro: ¿por qué tanto miedo?

Sección Mirador Viral

La polémica mundial se amplía en torno a un oxidante descubierto hace dos siglos, pero rescatado ahora por sus defensores como auxiliar en el tratamiento del Covid-19 al reforzar el sistema inmune y, con ello, subir las defensas

Por Irene Selser*

Photo by JESHOOTS.com on Pexels.com

El pasado 6 de agosto la Cámara de Diputados de Bolivia aprobó un proyecto de ley para la elaboración, comercialización, suministro y uso consentido de la solución de dióxido de cloro de manera preventiva y como tratamiento para pacientes diagnosticados con Covid-19. El proyecto había sido presentado en julio por el Senado, y lo aprobado hasta ahora incluye modificaciones que disponen que laboratorios públicos y privados, acreditados y autorizados por el órgano competente, podrán elaborar la solución de dióxido de cloro, según las condiciones de calidad e incluir al producto final un prospecto que acredite la composición, dosificación, precauciones y cuidados a la hora de consumir este compuesto. Los legisladores que impulsaron la iniciativa defienden el uso de esta sustancia como un alternativa” para enfrentar la pandemia del nuevo coronavirus aparecido en noviembre o diciembre de 2019 en un conocido merca do de alimentos en la pujante provincia china central de Wujan. [Por cierto, a ocho meses de distancia seguimos exigiendo de parte del gobierno de Pekín la explicación del origen del SARS-CoV- 2, la primera pandemia totalmente global que enfrenta la humanidad luego de la mucho menos letal del SARS-CoV-1 surgida en noviembre de 2002, también en China, pero en la provincia de Cantón (sureste). Aquel contagio, llamado la “primera pandemia del siglo XXI”, tuvo al parecer un origen zoonótico, probablemente por la ingesta del gato civeta del Himalaya -Viverra civetta-, aunque no se descartan otras especies, y afectó a una treintena de países pero con saldo de apenas mil muertos, lo que en su momento causó la alerta mundial como primer precedente.]

El dióxido de cloro fue descubierto en 1814 por el científico británico Sir Humphrey Davy y se ha utilizado principalmente para desinfectar los suministros de agua potable, de ahí que su uso en el cuerpo humano sea objeto de polémica. Sir Davy produjo este gas (ClO2) mediante la mezcla de ácido sulfúrico (H2SO3) y clorato de potasio (KClO3). La consecuencia es que se reemplaza el ácido sulfúrico por ácido hipocloroso.

Antes que Bolivia, la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) recomendó evitar la compra o ingesta de productos con dióxido de cloro ya que, afirma, “se carece de evidencia científica que respalden su seguridad o eficacia y presentan riesgos considerables a la salud de los pacientes”. En la misma línea se ha pronunciado la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que además advirtió sobre “graves efectos adversos”.

Ignoramos cuándo comenzó la mala fama del ClO2, un gas verde-amarillento que cristaliza como cristales naranjas brillantes a −59 °C. Como todos los óxidos de cloro, es un potente y útil agente oxidante, pero según consta en un texto muy categórico que alguien subió a Wikipedia, “es un compuesto promovido de forma fraudulenta por personas, fuera del ámbito científico y médico, como una supuesta cura para una gran variedad de enfermedades, entre ellas el autismo en niños y el Covid-19 bajo denominaciones como ‘supuesto mineral milagroso’”. Agrega que “sin embargo, no sólo su acción no está comprobada, sino que se han registrado muertes, ya que es un compuesto tóxico”. Además de la FDA, también la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios ha emitido la alerta 05/10 como producto ilegal para su comercialización como medicamento. Iguales medidas existen en Francia, Alemania, Reino Unido, Canadá y Australia según las informaciones.

No obstante, son cada vez más las personas, pacientes y doctores en distintos países del mundo que están saliendo en defensa del ClO2 con testimonios de sanación o al menos de una mejoría notoria en una variedad de afecciones y enfermedades que van desde la malaria, artritis reumatoide, diabetes, asma, bacterias mortíferas, esclerosis múltiple e incluso el cáncer.

El 15 de junio pasado, en el marco del debate parlamentario en Bolivia, Radio Popular Yacuiba FM de ese país (https://www.facebook.com/radioyacuiba/) entrevistó al biofísico alemán Andreas Ludwig Kalcker, promotor desde hace casi dos décadas del dióxido de cloro y autor del libro Salud prohibida. Incurable era ayer en el cual defiende los alcances y beneficios de este oxidante, “una sustancia que facilita la combustión porque añade oxígeno a todos los procesos, a diferencia de otros medicamentos que habitualmente funcionan envenenando a los patógenos”. En su opinión, “el ClO2 no quiere ser autorizado por intereses económicos de grupos” -imaginamos que grandes consorcios farmacéuticos en primer lugar.

En Estados Unidos también ha promocionado este producto el pastor Jim Humble como remedio contra varias enfermedades, mal nombrándolo sin embargo como “Suplemento mineral milagroso” en su libro The Miracle Mineral Solution of the 21st Century (2006). Humble es el fundador de la Iglesia Génesis II de Cura y Sanación, que es la que empezó a promover la “solución mineral milagrosa” también contra el Covid-19 en EU. Con sede en el barrio Casandra Damiron de República Dominicana, la iglesia está presente en cuatro continentes. En América Latina tiene sucursales en Chile, Argentina, Colombia y Uruguay, según un reportaje reciente de la BBC Mundo (https://www.bbc.com/mundo/noticias-52303363).

Hasta ahora, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha aceptado cuatro fármacos tentativos en el caso del Covid-19, con resultados disímiles: el Remdesivir, diseñado en su origen para tratar el virus del ébola en África; la Cloroquina/Hidrocloroquina, utilizada durante muchos años para tratar la malaria o paludismo, aunque con efectos secundarios muy fuertes como mareos, migraña, malestar estomacal, diarrea, vómitos y erupciones en la piel; el Ritonavir y Lopinavir, una combinación de drogas utilizada para tratar el VIH y el Ritonavir/Lopinavir con Interferon-beta, una molécula que existe en el cuerpo humano y que ayuda a controlar las inflamaciones.

En defensa del ClO2, Andreas Kalcker asegura que es efectivo para tratar el SARS-CoV-2, causante del Covid-19, ya que la coagulación intravascular que causa el nuevo coronavirus “es una falta de oxígeno, pero no viene por el pulmón, sino que la sangre no puede transportar oxígeno. El dióxido de cloro tiene oxígeno molecular, así como ion de cloro. Este ion lo transporta hacia una zona y así tenemos más oxígeno presente. Eso se ha demostrado en mis trabajos”, precisó.

Según Kalcker, todas las personas con Covid-19 que se han aplicado este tratamiento tuvieron un aumento de hasta 50 % de oxígeno sin necesidad de ventilador.

“Al entrar directamente en la sangre el ClO2 elimina el virus, que es sensible a la oxidación, es igual que el sistema inmunológico que elimina patógenos a través de la oxidación. No se conocen daños, pero la gente ha confundido esto con lejía”, añade. La lejía –cloro o lavandina–, también fuertemente oxidante, no es dióxido de cloro sino hipoclorito de sodio.

El biofísico alemán Andreas Ludwig Kalcker, autor del libro Salud prohibida. Foto: Especial

En su libro Salud prohibida, de 451 páginas y dirigido a un público amplio, Kalcker ahonda desde su idea de la “Biofísica natural” en la raíz de muchas enfermedades y aporta documentación científica y el posible modo de la función terapéutica del dióxido de cloro y sus remedios, no sólo para el Covid-19. [El libro en su octava edición en español se puede adquirir vía digital en info@andreaskalcker.com]

Para que sepamos quién es el vilipendiado Andreas Ludwig Kalcker, el libro lo presenta como un investigador de larga trayectoria, estudioso de posibles vías nuevas de tratamiento de enfermedades consideradas incurables o de difícil curación a través de la comprensión de las verdaderas causas de las enfermedades. Para Kalcker, “se trata de intentar descifrar a través de la lógica la verdad intrínseca del estado de enfermedad, sin conformarse con dar un nombre a los síntomas”.

Kalcker vivió en España durante 35 años, siendo su residencia actual Suiza donde trabaja como director de un laboratorio de investigación. Como resultado de su trabajo, el laboratorio ha obtenido varias patentes para nuevos medicamentos. Licenciado en Economía, más tarde obtuvo el doctorado de Biofísica en la rama de medicina alternativa (Ph.D.) por su tesis que está reflejada en su primer libro CDS: La salud es posible”. Posteriormente decidió devolver el título cuando no le respaldó la facultad al ser difamado por algunos medios de comunicación sobre sus descubrimientos. Hasta la fecha sigue siendo Miembro de la Asociación Alemana de Biofísica (Deutsche Gesellschaft für Biophysik e.V.). Luego de tratar con éxito varios casos de autismo gracias al dióxido de cloro, Karcker participó en la “Autism One”, la mayor conferencia mundial sobre autismo en Chicago, en 2013 y 2014 donde presentó el nuevo concepto de “Vaccinosis parasitaria” según el cual toxinas liberadas por los parásitos son una de las causas de los síntomas conocidos como autismo regresivo. Hasta la fecha hay más de 350 niños documentados y reportados con una remisión prácticamente completa de autismo con este protocolo, asegura Kalcker.

A lo largo del libro, que detalla el protocolo para la ingesta diaria en gotas del dióxido de cloro, se destaca por ejemplo, en relación con el carácter oxigenante de la mezcla, que “prácticamente todas las enfermedades conllevan una cierta acidosis metabólica, que no significa otra cosa que el cuerpo se ha vuelto poco a poco más ácido. Esta acidez es la que permite que los patógenos entren y se apoderen del sistema que está fuera de equilibrio. Pero la acidez no es lo mismo que la acidosis. En la medicina se separan claramente la acidez y la acidosis, ya que la acidez es más bien temporal, la verdadera acidosis puede amenazar la vida. El equilibrio es esencial para que la sangre no sea demasiado ácida o básica. Para este equilibrio, el pH de la sangre debe estar entre 7,35 y 7,45 aproximadamente. (…) Para que haya un equilibrio entre ambos, nuestro cuerpo tiene un sistema de compensación muy interesante e inteligente, el mecanismo principal es la respiración. El hecho de que estemos exhalando de manera constante dióxido de carbono nos alcaliniza de manera continua y es el mecanismo principal, además del sistema renal, que compensa con la orina.”

Más adelante enumera las enfermedades que se pueden relacionar directamente con la acidosis metabólica: Cáncer de páncreas, Hiperhidrosis, Diabetes tipo 1, Pancreatitis aguda, Diabetes tipo 2, Pancreatitis crónica, Ganglios linfáticos inflamados, Polineuropatía, Hemocromatosis y Elevados niveles de colesterol.

No obstante, Kalcker hace una diferencia entre lo ácido y lo alcalino, ya que el cuerpo humano, afirma, visto de manera bioquímica es ligeramente alcalino cuando está en equilibrio. El hecho de comer de manera inadecuada –un hábito asociado a su vez con la obesidad, colesterol alto, hipertensión y diabetes– puede causar mucha más acidez todavía en nuestro cuerpo. “No se trata de ingerir o no alimentos más o menos ácidos, sino que son los azúcares y carbohidratos los que nos provocan fermentación, y que a su vez crean acidez en el tejido corporal; esta acidez no es la misma acidez que la del estómago, que nos protege de los patógenos y es esencial para la digestión”.

Kalcker, que está en desacuerdo con el veganismo lo mismo que con los alimentos industriales, dice que cada persona tiene necesidades diferentes de proteínas en forma de carne, pescado o huevo y propone que cada uno averigüe cuál es su propio equilibrio y nutrirse según un criterio propio “y no según alguna lista publicada en la última revista de dietas”. Principalmente, añade, “hay que conseguir dos cosas esenciales: en primer lugar, la alimentación tiene que ayudar a optimizar el metabolismo y por lo tanto la desintoxicación, y en segundo lugar, tiene que incrementar la circulación de la sangre para su perfecta oxigenación y la correcta asimilación de los nutrientes. Si logramos desintoxicar el cuerpo, habitualmente desaparecen los efectos conocidos como la fatiga crónica o la depresión, además de fortalecerse el sistema inmune, y como resultado también puede que muchas personas que sufran de artritis, artrosis, eczema, psoriasis… mejoren. Muchas veces se puede observar también la desaparición de alergias. Es importante mantener la circulación sanguínea en marcha, oxigenándola para que las glándulas secreten más hormonas, que a su vez nos proporcionen más felicidad, asegurando un equilibrio perfecto y salud”.

El pasado 2 de julio, la directora de Servicios de Salud de la Secretaría de Salud del estado mexicano de Querétaro (centro), Martina Pérez Rendón, confirmó que el Centro Médico Júrica, en la capital de esa entidad, estaba utilizando dióxido de cloro para atender a pacientes con Covid-19, luego de que en un video que circuló en las redes sociales la clínica privada afirmara que todos sus pacientes con el virus se habían “recuperado en menos de 24 horas y que ninguno ha fallecido”. La funcionara dijo con cautela que la clínica “seguramente lo utiliza con todo el rigor científico y que de los resultados que se obtengan podrá darse alguna sugerencia para su empleo”, aunque recordó que el compuesto no se encuentra dentro de las terapéuticas que auspicia la OMS y que no existe una evidencia de algún estudio de casos y controles o un seguimiento puntual del mismo, por lo que en México no se lo utiliza como un insumo para atender a pacientes con Covid-19. 

Por esas fechas en Costa Rica doctores y científicos de diferentes países, entre ellos de México, fueron entrevistados por el periódico aDiarioCr.com sobre el uso del ClO2 avalando todos su utilización (https://adiariocr.com/salud/medicos-y-cientificos-respaldan-uso-del-dioxido-de-cloro-para-tratar-el-covid-19/). Mientras, en la ciudad argentina de Rosario, la tercera más poblada de ese país, en la pujante provincia de Santa Fe (sureste), manifestantes con banderas exigieron este 17 de agosto en el céntrico Monumento Nacional a la Bandera permitir el consumo de dióxido de cloro como parte de los reclamos por mayor “libertad” y el “fin de la impunidad”, en una marcha convocada a nivel nacional en contra del gobierno federal.

Los manifestantes mostraron pancartas a favor del compuesto con el lema “Todos nosotros tomamos dióxidos de cloro y estamos sanos”, según reportó el diario Rosario3 (https://www.rosario3.com/informaciongeneral/Banderas-a-favor-del-consumo-de-dioxido-de-cloro-en-la-marcha-del-Monumento-20200817-0030.html), luego de que días antes el Ministerio argentino de Salud volviera a desaconsejar su uso tras conocerse la muerte de un niño de cinco años en Neuquén (sur) y de un hombre en Jujuy (norte) que habían ingerido el compuesto.

La protesta en Rosario, Argentina. Foto: Especial/Rosario3

Volviendo a México, y sólo para mencionar dos de los muchos testimonios que hoy inundan la WEB a favor del ClO2, tanto la doctora Karina Acevedo Whitehouse, investigadora de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), como el doctor Manuel Aparicio, miembro de la Coalición Mundial Salud y Vida (Comusav) defienden su uso. La Comusav reúne a más de 1.000 médicos de 11 países que han documentado a través de esta organización más de 6.000 casos curados con dióxido de cloro en pacientes Covid positivos.

En declaraciones al ya citado aDiarioCR.com, la doctora Acevedo aseveró que “se ha probado de manera no controlada la efectividad del ClO2 en pacientes con Covid-19” y que “sí existe evidencia publicada de que se puede utilizar de manera segura para contrarrestar infecciones, entre ellas, las virales.” “Hay una publicación de 1981 de evaluaciones clínicas controladas del uso de distintas variantes del cloro, entre ellas el dióxido de cloro. Un estudio parecido se retomó en el 2007, evaluando la efectividad de este producto en el humano”, añadió la investigadora.

Por su parte, el docto Aparicio dijo que, en efecto “no es una sustancia milagrosa, ni nueva. Ha sido utilizada por más de 100 años de forma científica, en estos 100 años no ha habido ni sola muerte accidental o no, ocasionada por el compuesto”. Insistió en el error de confundir el clorito o el hipoclorito de sodio. “Una cosa es el dióxido de cloro (ClO2) y otra muy diferente es el hipoclorito de sodio (NaClO), es como comparar agua (H2O) con agua oxigenada (H2O2)”.

Para Aparicio, el ClO2 “ha funcionado, resuelve síntomas y evita complicaciones en quienes han dado positivo por Covid-19. Los tratamientos que han sido autorizados hasta el momento no han resuelto los casos de Covid-19, sí disminuyen el tiempo en los hospitales y el porcentaje de mortalidad, pero ningún documento ha comprobado una eficacia como la que ha demostrado el dióxido de cloro”.

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