Luna Llena del mes de julio de 2020

Por Ayub Estephan*

“Bautismo Real”. Fresco en el “Battistero di San Giovanni Battista” (s. XIII). Parma, Italia

“—El sol y la luna están peleando… El muerto llora en su tumba.
Cuando me muera, ¿quién me va a cantar?”
(Écue Yamba Ó, Alejo Carpentier).

Y entonces… “Las aves volvieron al huevo en torbellino de plumas. Los peces cuajaron la hueva, dejando una nevada de escamas en el fondo del estanque. Las palmas doblaron las pencas, desapareciendo en la tierra como abanicos cerrados. Los tallos sorbían sus hojas y el suelo tiraba de todo lo que le perteneciera. El trueno retumbaba en los corredores. Crecían pelos en la gamuza de los guantes. Las mantas de lana se destejían, redondeando el vellón de carneros distantes. Los armarios, los vargueños, las camas, los crucifijos, las mesas, las persianas, salieron volando en la noche, buscando sus antiguas raíces al pie de las selvas. Todo lo que tuviera clavos se desmoronaba. Las panoplias, los herrajes, las llaves, las cazuelas de cobre, los bocados de las cuadras, se derretían, engrosando un río de metal que galerías sin techo canalizaban hacia la tierra. Todo se metamorfoseaba, regresando a la condición primera.”
(Viaje a la semilla, XII, Alejo Carpentier)

A las 21:44 hrs. del 4 de julio próximo, durante la celebración del 244 aniversario de la Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica, dará comienzo el plenilunio de este mes, coincidiendo con el tercer eclipse penumbral de Luna de este año que dará inicio pocos minutos después, la noche del sábado 4 hasta la madrugada del domingo 5 de julio, teniendo una duración de 2 horas con 45 minutos. Será visible a partir de las 22:07 y hasta las 00:52 hrs. del Centro de México, en casi todas las Américas, excepto Alaska, pudiendo ser visto también en Inglaterra, los Países Bajos, el suroeste de Alemania, Portugal, España, Francia e Italia, y en el continente africano, menos en la franja que bordea el mar Rojo, que separa África de Asia. Este eclipse comenzará en la parte suroriental de Oceanía, que incluye Nueva Zelanda, las islas Cook y Niue, el archipiélago Tokelau y la Dependencia antártica Ross, haciéndose más visible conforme atraviesa el océano Pacífico hacia occidente, por lo que el punto más alto de este eclipse ocurrirá durante su paso por el continente americano al llegar la Luna a su cenit, y descenderá al mínimo después de cruzar por Madagascar.

Este plenilunio tendrá efecto en el grado 13°38’ de Capricornio, sitio de exilio de la Luna, mientras el Sol transcurre en Cáncer, en el signo opuesto. El grado 13° de Capricornio es representado por “un trípode con lenguas de fuego que salen de un brasero”, significando un momento de ofrendar antes de iniciar cualquier acción trascendente. El trípode fue en principio un objeto de bronce que, colocado sobre el fuego, se empleaba para calentar el agua destinada para bañarse, siendo un símbolo de prestigio para sus poseedores. Posteriormente el trípode se convirtió en un signo mediador con el mundo divino. El más emblemático corresponde a su asimilación al dios Apolo, en cuyo santuario, Delfos, el trípode delimitaba el espacio sagrado. También era el lugar frente al que la Pitia se sentaba para “hablar por la boca del dios” y se utilizaba además como recipiente de los amuletos confeccionados en ritos relacionados con la adivinación. También, en el Libro de las Mutaciones (I Ching) se menciona “el Caldero” (Ting), siendo éste el hexagrama no. 50. “Todo el signo ofrece la imagen de un caldero: abajo las patas, luego el vientre, luego las orejas, o sea las asas, y arriba las argollas para portarlo. La imagen del caldero sugiere la idea de la nutrición. Fundido en bronce, dicho utensilio era consagrado en el templo a los antepasados y durante los festines celebratorios contenía los alimentos cocidos. El amo de la casa los extraía del mismo y los distribuía en las escudillas de los huéspedes. El caldero, en cuanto utensilio de una cultura refinada, sugiere el cuidado y la alimentación. Abajo, el trigrama (Sun) representa la madera y el viento, arriba (Li) es la llama; de modo que representa la llama avivada por la madera y el viento, que, por su parte, también sugiere el apronte de alimentos.” Este hexagrama “alude a la superestructura cultural de la sociedad. Aquí es la madera la que sirve de alimento a la llama, a lo espiritual. Todo lo visible debe intensificarse y continuarse hasta penetrar en lo invisible. Así obtiene la debida consagración y la debida claridad, y arraiga firmemente en la trama de los nexos universales. De este modo se exhibe aquí la cultura, tal como alcanza su culminación en la religión. El caldero sirve para los sacrificios ofrecidos a Dios. Lo más elevado de lo terrenal ha de ser sacrificado a lo divino. Pero lo verdaderamente divino no se presenta separado de lo humano.” De dicho concepto se deriva también la pila bautismal.

Igualmente, este grado 13° de Capricornio representa a “un adorador del fuego”, simbolizando la fuerza interna del ser humano a través de su toma de conciencia del lazo que lo une al poder creador del universo. Surge de aquí una continua inclinación hacia lo divino, la espiritualización de las aspiraciones mundanas y la consagración de los talentos y posesiones a una realidad total. La idealidad llevada al punto del milagro en un acto de liberalidad absoluta. Por eso mismo, el grado 13° de Capricornio nos sitúa frente a un umbral que, de ser traspasado, puede llevarnos a ser independientes respecto de las circunstancias que nos aprisionan o en caso de no hacerlo, a abandonar dichas potencialidades para siempre.

El precio a pagar por la trasgresión puede ser alto y doloroso, pero la recompensa promete ser igualmente generosa. El fuego prometeico, representado por el ingreso de Marte el 28 de junio en su propio domicilio, el signo de Aries, también conocido como su sitio de descanso, permanecerá encendido ahí hasta la primera semana de enero de 2021, invitándonos a conectar con la mente superior, con ese fuego primordial y purificador que es la “Inteligencia Suprema”. Derivando en todo aquello que deseamos para nosotros mismos y para los demás. Por eso, durante este plenilunio y eclipse lunar, Marte en aspecto de cuadratura a Mercurio, que está retrógrado en Cáncer y en conjunción con el Sol, inyectará una enorme cantidad de energía mental para acometer las tareas más difíciles; energía que será asimilada y potenciada por el Sol en Cáncer, fuente de luz, de calor, y razón de este eclipse y plenilunio. La tensión entre Marte y el Sol, que comenzó con el novilunio pasado, llega ahora a su clímax, pero será suavizada por la presencia mercurial y el tránsito de Marte a Aries, alegando que muchas de las cosas que nos alteran, devienen en soluciones justas. Así, estos contactos planetarios nos desafían a aceptar el reto de madurar y fortalecer el carácter. También nos hacen conscientes de que toda idea que desciende a nosotros no es una casualidad ni producto de una imaginación desviada, sino que son situaciones potenciales que pueden ser transformadas en realidades prácticas. Aries es el “eón”, el creador primordial, es la chispa de la sustancia, y conlleva en sí el poder de la intuición, pero si ésta es mal empleada, entonces se pervierte y concibe acciones desmesuradas (hybris) que se traducen en actos de violencia y despotismo, sobre todo de los más poderosos hacia los más débiles, procurando el odio, la ruina y la fatalidad. Dicho tema podría ser motivo de reflexión a partir de la conjunción entre Marte y Quirón, entre el 12 y el 17 de julio. Pero en su aspecto positivo, la presencia de Marte en su propio signo saca a la luz todo aquello que hemos callado o pasado por alto, y que nos ha dejado huellas indelebles. Las infidelidades, los agravios, el desamor y el abuso, entre otros temas, forman una cadena de eventos que deben ser ventilados y solucionados durante este periodo.

Por otro lado, Marte se encuentra en aspecto de sextil a Venus, lo cual resalta esa parte de nuestra naturaleza que es más cálida y amigable. Aunque también amplifica nuestros deseos mundanos, llegando a gastar más de lo debido en caprichos de ocasión. Igualmente, la naturaleza y deseos sexuales alcanzan su cenit en este momento, pues este contacto significa una inyección de vigor extraordinario; pero esto no significa la búsqueda de una satisfacción inmediata y a cualquier precio. Se entiende que esta energía puede ser canalizada apropiadamente, incluso contenida hasta encontrar la persona adecuada que sepa ofrecer una relación gratificante. No está permitido seguir alimentando conductas hostiles, usando subterfugios que se capitalizan en especie: te pago bien para que te calles y me permitas todo tipo de transgresiones. Hay mucha frustración contenida en las relaciones que ya nos es imposible seguir soportando. Es notorio que el confinamiento por el Covid-19 ha venido a destapar todo el chantaje emocional que hemos venido acumulando, y que nos ha llevado a postergar decisiones que son irrevocables.

Por su parte, Mercurio vuelve a estar tan implicado en este plenilunio como lo estuvo en el del pasado 7 de mayo, cuando la festividad budista de Vesak. Pero, más aún, pues está en fase retrógrado, drenando recuerdos y emociones en el signo de Cáncer, y formando un bloque de oposición junto con el Sol a la brillante Luna, siendo la piedra angular de este eclipse. Esto significa que estamos en el proceso de cerrar el libro del pasado, dejando atrás el miedo, la duda, la incertidumbre, los sueños imposibles, el dolor, más todas esas esperanzas que nos arrebató a muchos el Covid-19, y daremos vuelta a la página para escribir nuevas líneas en el libro de nuestra historia. El Sol, junto con Mercurio, eclipsa nuestras emociones, no las borra, pero nos permite almacenarlas, archivar las experiencias, y prepararnos para lo que sigue. El Covid-19 es ya una personalidad que nos deja muy claro su deseo de interactuar, mientras nosotros apenas estamos estudiando cómo podremos relacionarnos con ella. Mercurio, con su versatilidad y poder de adaptación, será quien nos provea de los elementos para asimilar esta nueva presencia. Dado que Mercurio también está haciendo un aspecto de semisextil (30°) con Venus en Géminis, será un momento de revisar mentalmente cualquier tipo de situación sentimental que hayamos vivido meses atrás, y superarla. Más aún, si nos vemos a nosotros mismos como suspendidos en el tiempo y dependientes de las circunstancias; en suma, frágiles y lastimados. Se ha dado en decir que el aspecto de semisextil podría estar asociado espiritualmente a la clave de “El Colgado”, duodécimo arcano mayor del tarot. Y esto, porque en la ley de correspondencias, esta clave tiene una relación implícita con “La Emperatriz”: ella provee y sustenta, pues sostiene el cetro con el globo y la cruz en su mano izquierda, mientras el otro extremo, la base, apunta hacia su vientre; así, “El Colgado” simboliza el vástago que está conectado a la madre por el lazo atado a la madera, representado por el “cordón umbilical”, que los une. Ambos están integrados y ensimismados mientras sus corazones rebosan al unísono. La Emperatriz” es Venus, el cordón es Mercurio y “El Colgado” es Neptuno. Ella engendra por generosidad y amor, su concepción la va transformando, y Neptuno provee el medio para la gestación. Este es el milagro de la Naturaleza.

Por otro lado, tenemos la presencia de Urano en el grado 10° de Tauro, su lugar de caída, sosteniendo un aspecto de sextil (60°) al Sol, lo mismo que a Mercurio, y un trígono (120°) a la Luna de este eclipse, estando Mercurio y el Sol en oposición a la Luna, por lo que entre ellos se forma una figura geométrica que conocemos como “Media Cometa” o “Escuadra Cósmica”. Esta figura, aparentemente benigna, muestra ciertas dificultades a causa de las oposiciones que suponen aprietos para la integración, inconvenientes para el desarrollo personal y obstáculos para encontrar la felicidad en un sentido interno. Lo mejor de esta figura surge del trígono Urano-Luna, que facilita el encuentro, incrementa la capacidad de resistir y disminuye los rechazos y los agobios de la vida, aunque la posición que ocupan ambos, planeta y luminaria, en el mapa astral actual, no permiten un marco propicio para el desarrollo equitativo de la sociedad. De hecho, no hay mucho margen de acción, ni siquiera para la expresión propia. Urano en caída, nos muestra la corrupción y el fracaso de la economía y las finanzas. Por su parte, la Luna exilada no nos procura la nutrición física y emocional que suele darnos cuando se ubica en una dignidad mejor. Entonces surgen la decepción y la impotencia, así como un conformismo forzado ante lo inevitable. Vemos como algunos sacan provecho de esta situación, mientras muchos, la mayoría, se suman al fango de las hipotecas y préstamos bancarios, mientras se deprecian cada día más sus pertenencias y propiedades. Cada nueva relación provoca nuevos proyectos de factible realización que obliga al mismo tiempo a una nueva asociación o atadura, o bien, renueva las ya existentes. En todos los casos se percibirá un resultado rentable para algunos, a costillas de la explotación y necesidades de otros. A pesar de ello se trata de una figura activa, móvil y dialéctica, que implica comunicación y negociaciones con los demás, actuando como una fuerza de arrastre, con un potencial para movilizar el mundo circundante. Sin embargo, la oposición central siempre significa sucesos provocados por la acérrima oposición de personas del propio entorno. En suma, nos esperan tiempos de reto en el sentido de la reactivación de la economía mundial.

Por otra parte, tenemos el aspecto de sextil entre Neptuno y Plutón, que conforme avanza el año se va haciendo más evidente y sólido. Cualquier contacto entre dos planetas generacionales suele fusionar su energía pudiendo marcar de cierta tonalidad a una o más generaciones de individuos. Esto significa que la presencia del Covid19 tendrá una profunda trascendencia en el futuro comportamiento de las sociedades humanas. El contacto Neptuno-Plutón nos sitúa frente a la posibilidad de modificar nuestros patrones arquetípicos inconscientes más profundos, y ello debido a ciertas crisis periódicas que nos obliga a cohesionar nuestra energía y enfocarla en acciones concretas; siendo ésta una excelente oportunidad para realizar la metamorfosis o transmutación que necesitamos para cambiar de vida y de nivel de existencia. “En sentido kármico estricto, este aspecto astrológico supone la activación de un trabajo espiritual que ya se realizó en una vida anterior, en la cual se tuvo el valor y la paz interior suficientes como para acercarse a las fuerzas superiores de la naturaleza. Así, en épocas pasadas de la evolución personal se profundizó en la magia, la religión, las experiencias iniciáticas y la búsqueda esotérica. Probablemente, dicho trabajo fue más que nada de carácter oculto y de poco contacto directo con el mundo material. Sin embargo, ahora se tiene la oportunidad de que las energías espirituales se concreticen en realidades.” (Grupo Venus).

Finalmente, cabe destacar la presencia de Saturno retrógrado, de regreso a Capricornio, en aspecto de conjunción a Plutón, dentro de un orbe de 5°79’, como ocurría el 22 de marzo pasado, cuando ambos interactuaban en su fase directa. En ese momento se hablaba de 292,342 contagios por Covid19 a nivel mundial, con 12,784 defunciones, principalmente en Europa y una tasa letal del 4.4%. En las Américas predominaban los efectos de la propagación de la pandemia en América del Norte y en América del Sur. En México se contabilizaban 316 casos confirmados y dos defunciones. Obviamente las cifras han cambiado, y la crisis que se vivía en Europa se ha trasladado a aquellos países que no presentaban mayor incremento viral en aquel momento. De cualquier modo, hay que ser conscientes de que ningún país se encuentra libre de posibles rebrotes.

Con la Luna aquí emplazada, además de Saturno, Plutón y Júpiter en aspecto de conjunción, se vuelve a formar un “stellium”, un conglomerado de planetas en Capricornio (en aquel momento, en vez de la Luna estaba Marte ahí, en su lugar de exaltación). Tres de estos protagonistas, Saturno, Júpiter y Plutón atraviesan hoy por su fase de retrogradación, además de la presencia de la Luna en su fase de plenilunio, eclipsada por el Sol. Así, tenemos enormes cantidades de energía concentradas básicamente en los signos cardinales, que son los que se encuentran en los cuatro extremos de los puntos conocidos como equinoccios y solsticios del círculo zodiacal, y que marcan el cambio de las estaciones. La Luna, Plutón, Júpiter y Saturno en Capricornio; el Sol, Mercurio y el asteroide Vesta en Cáncer; Marte y Quirón, en Aries; mientras, en Libra, transcurre el asteroide Juno, directo y en el 9° grado. En total hay seis planetas, las dos luminarias y tres de los cuatro principales asteroides del “Cinturón de Hipólita”, involucrados en una “Cruz Cósmica”; misma que se ha asociado al tablero de “la Cruz de Palenque” que se ubica en el Templo del Sol de esta ciudad prehispánica maya. Cruz ornamentada por los signos del Sol, la Luna, Venus, el día, la noche, y otros planetas y constelaciones. Las datas del florecimiento de Palenque figuran también en la inscripción, representando etapas situadas miles de años adelante, y al final del monumento se declara la fecha 9.12.18.5.16, 2 Cib, 14 Mol, época probable en que la llamada Cruz de Palenque se esculpía, y que coincide con el momento de equinoccio que los mayas eligieron para grabar esta magnífica lápida, un 23 de septiembre del año 430 d. C. Esotéricamente esto significaría que nos encontramos frente a procesos de transición muy importantes, que quizás fueron calculados por los sacerdotes y astrónomos mayas de aquella época.

Por su parte, los planetas en retrogradación nos sitúan frente a la perspectiva de revisar los efectos que ha tenido en nosotros la pandemia. Esto vuelve urgente realizar un balance de la actuación, tanto personal como social, respecto de todo el proceso en cuarentena vivido hasta ahora. Seguramente ya estamos cuestionando el comportamiento de muchos de nosotros ante la contingencia, revisando el proceso hacia “la nueva normalidad”, y la capacidad manifiesta de compromiso humano y político frente a la emergencia diaria. Después que el Covid-19 vino a cimbrarnos hasta los huesos, hoy llegamos a la reapertura paulatina de varios comercios y establecimientos públicos.

Después del eclipse penumbral la Luna continuará con su tránsito y hará aspectos de conjunción a Plutón, Júpiter y Saturno, culminando su plenilunio antes de salir de Capricornio para ingresar en Acuario, tiñendo de nuevos colores la vida.

*Astrólogo y tarotista mexicano. Lectura de Tarot y Cartas españolas. http://facebook.com/ayubestephan

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