Luna Nueva del mes de junio de 2020

Por Ayub Estephan*

La huida. Remedios Varo, 1962.

En una noche oscura
con ansias en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.
En la noche dichosa,
en secreto que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.
Aquésta me guiaba
más cierto que la luz de medio día,
a donde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.
¡Oh Noche, que guiaste!
¡Oh Noche amable más que la alborada!
¡Oh Noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!
(“Poema de la Noche Oscura”, “Subida al Monte Carmelo”,
fragmento; San Juan de la Cruz)

El sábado 20 de junio, a las 16:44 hrs. (UT) comienza el solsticio de verano para el hemisferio Norte y el solsticio de invierno para el hemisferio Sur, con el ingreso del Sol en el signo de Cáncer, primer signo de elemento agua, femenino y de naturaleza cardinal; en los días de solsticio, la duración del día y la altitud del Sol al mediodía son máximas (en el solsticio de verano) y mínimas (en el solsticio de invierno) comparadas con cualquier otro día del año. La tradición esotérica nos dice que es en el signo de Cáncer donde se manifiesta la personalidad, pues se cree que es el portal en que el alma contacta con su manifestación física, y por lo tanto es donde la energía etérica se humaniza. No en vano Cáncer rige el área del pecho, donde se asienta el corazón. Cáncer es el Cuarto signo del zodiaco, lo que lo sitúa naturalmente en el Imum Coeli o “Bajo Cielo”, el sitio de mayor oscuridad, simbolizado por el útero que gesta la vida, asociado a Selene, satélite de la Tierra, por su poder de fecundación, y su influencia sobre las mareas; también representa el hogar, la infancia y, en consecuencia, el periodo en que se almacenan los sentimientos más profundos e inconscientes. Es el nadir opuesto al cenit. Su domicilio es la Cuarta Casa del “mandala astral”, asociada a la casa del progenitor, del padre, los ancestros y las raíces, siendo el principio de toda existencia y el comienzo de toda actividad.

De acuerdo con Louise Huber, “en Cáncer está ya presente el germen o la semilla de la vida que nos empuja hacia la escalera de la individualización. Es la misteriosa fuerza del desarrollo y de la evolución que, como en el resto de los signos cardinales, tiene que ver con la voluntad. En Cáncer, la voluntad personal empieza a tomar conciencia de sí misma y, por primera vez, se percibe el anhelo de subir a la cima, es decir, de llegar a Capricornio”, el signo de enfrente en la Rueda Zodiacal, donde se ubica el Medium Coeli o “Medio Cielo”, y en donde tiene efecto el otro solsticio. Casi todas las estrellas que conforman la constelación de “el Cangrejo” no son visibles a simple vista. Antiguamente, en vez de un cangrejo, la constelación de Cáncer estuvo asociada a un escarabajo, símbolo de resurrección entre los antiguos egipcios. Griegos y romanos recogieron esta frase que dicen estaba grabada en los pilares que sostenían los templos egipcios: “Yo soy Kepher, el discípulo; cuando abra mis alas, resucitaré”. El significado de Kepher en la escritura jeroglífica es “llegar a ser”, o sea, hacerse, formar o construir de nuevo. El escarabajo pasa toda su vida pegado a la tierra, haciendo rodar una pesada bola de estiércol que encierra su propia descomposición, pero en la que ha depositado la semilla de su inmortalidad para luego, al final, desplegar sus alas y ascender hacia lo alto, al descubrir que nació para volar.

En la madrugada del domingo 21 de junio, a las 01:41hrs. (UT), momentos después de comenzado el novilunio tendremos un eclipse anular de Sol, que ocurre a 0°21’ en el signo de Cáncer, e iniciará en el Congo, pasando luego por Sudán, Etiopía, Eritrea, Yemen, Arabia Saudita, Omán, Paquistán, India, China y culminará en Taiwán, por lo que no será visible en nuestro continente. El primer grado de Cáncer está representado por “una vid cargada de frutos colgando sobre una vieja pared solariega”, simbolizando el apego a la casa familiar y al terruño. El último eclipse de Sol que aconteció en este signo y en este mismo grado, tuvo efecto el 21 de junio de 2001 (en esa ocasión fue un eclipse total) anticipando el ataque terrorista del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas de Nueva York y los cambios que esto trajo al mundo.

Ahora, con el Covid-19 en pleno apogeo en las Américas, este eclipse parcial de Sol viene a señalar una noche oscura del alma, levemente alumbrada por un sutil halo de fuego ensombrecido por la Luna. Sabemos que este virus se hospeda a ras de la tierra, en el polvo, en el estiércol, pero conocemos muy poco de él, y sólo nos corrobora que puede ser letal. Puesto que nació con la conjunción Saturno-Plutón en Capricornio, he aquí dos condiciones que están actuando a través de las características de este virus: su falta de liviandad (es pesado) y su predilección por los adultos mayores; siendo que Plutón y Saturno combinaron sus potencialidades para alumbrarlo en un signo de Tierra como es Capricornio, que representa el orden, la longevidad y la lentitud del movimiento. Por su parte, la ciencia, representada por Urano, que transita en Tauro, su sitio de caída, hace que se desplome toda tentativa de tener un control sobre él en estos momentos. Los investigadores y los médicos siguen dando tumbos y andan a tientas. Igualmente, debido a la situación de Urano, la recesión económica nos sigue amenazando, y se alza como un peligro grave que puede llevar a que muera más gente, ahora por hambre.

Parte del trabajo de este novilunio será el de revisar el progreso que ha tenido el Covid-19 desde que salió de sus cuevas en Wuhan hasta su llegada a las Américas, pues el 18 de junio Mercurio entró en su segundo período de retrogradación anual, en Cáncer. Por ello esta revisión no sólo es para unos cuantos de nosotros, también será un tema que deberá ser retomado en esa franja de países donde transcurre el eclipse de Sol y sus alrededores y en todo el mundo. Posiblemente se replanteen nuevas y potentes alianzas comerciales en este grupo de países, en función de una producción agrícola que haga sustentable la escasez de alimentos.

En otro plano, una de las cuestiones a tratar a partir del 21 de junio y meses después, será la manera de elevar nuestra conciencia, yendo más allá de nuestra identidad inmediata, para fundirnos en un colectivo más amplio, que nos abarque a todos debiendo dejar atrás muchos “ismos”.

Igualmente, se pondrán en marcha nuevas reglas financieras y sociales. Pero, mientras esto sucede, la conjunción entre Júpiter y Plutón, entre Júpiter y Saturno, y entre Saturno y Plutón, y los tres planetas estando en su fase retrógrada, en un orbe de 5° de aproximación, hará que veamos la consumación de un largo ciclo vital, además de ser testigos de la muerte física de personas que conocimos o que supimos de ellas a través de las labores en las que destacaron en su momento, y esto abrirá además de tumbas clandestinas, un enorme vacío, una herida profunda, tanto en el territorio personal como en lo social: valores como la familia y las costumbres atravesando la crisis de la separación y la ausencia, a la par que se sufre de un dolor medular que nos exige entereza frente a lo ya fragmentado, frente a lo escindido. Situación que nos pone ante la disyuntiva de elegir entre lo trascendente y lo inmanente, entre lo permanente y lo efímero.

También está presente el aspecto neutralizador del quincucio (150°) que hace Saturno desde el 0°40’ de Acuario a la Luna y al Sol, por lo que veremos diariamente cómo las jerarquías tienden a cambiar de nombre o apellido a un ritmo acelerado, pues quedan huecos en el entramado genealógico y humano que han de ser llenados, lo cual implica desarrollar acciones en dicho sentido, y dada la premura de los acontecimientos, no nos está permitido dudar frente los hechos, pues la vida sigue su curso. Así, armados de la casta y el linaje que tenemos en heredad, hemos de sujetar las estructuras que nos conforman y evitar que caigan en manos ambiciosas y destructivas.

Mientras tanto, Neptuno en Piscis, su domicilio natural, hace un breve aspecto de sextil con Plutón, en un orbe de 4°. El sextil (60°) indica una relación de energía natural entre los planetas implicados y se asocia en especial con el nivel mental. Incrementa la facilidad para absorber información, cotejando y conectando fragmentos de conocimientos hasta alcanzar una síntesis comprensible, constituyendo una función integradora de la fuente, revelada a través de las acciones personales y la habilidad para comunicarse con los demás; también nos ayuda a construir una perspectiva mental basada en la habilidad para captar el conocimiento intelectual y los desarrollos culturales del hombre. Hay una apertura en la influencia del sextil que propicia la armonía, puesto que no se cierra mentalmente en sus efectos internos, y nos lleva a desarrollar nuestra curiosidad, a encontrar espacio para nuevas percepciones, a movemos con mayor fluidez y a cooperar en grupo.

Cabe recordar que este sextil Neptuno-Plutón se formó en el siglo pasado, en 1942, en medio de la Segunda Guerra mundial, propiciando una amplitud en la manera de percibir la forma interior y exterior inherente a los procesos sociales y espirituales. La influencia de este aspecto seguramente tendrá efectos globales y generacionales, y, como todas las energías planetarias transpersonales, será la fuerza directriz que estimule el desarrollo del proceso evolutivo humano continuamente en crisis. Neptuno tiene la aptitud de llevar a los especialistas a una exploración minuciosa y casi mística, permitiendo que la ciencia reaccione en dos direcciones distintas y complementarias: por un lado, investigando nuevas posibilidades externas que fortalezcan el avance social, además de la constatación de otras formas de existencia pasadas por alto o ignoradas hasta ahora; y por el otro, nos lleva paralelamente a una exploración interior de carácter sustancial. De este modo, debido a este aspecto Neptuno-Plutón, los científicos podrían encontrar nuevas maneras de tratar el cáncer y las enfermedades virales e inmunológicas, a la vez que se va desarrollando un modelo interior que nos ayude a comprender mejor el sentido de nuestra existencia.

Por otra parte, tenemos el aspecto de sextil que sostiene Marte con Júpiter y con Plutón. El contacto entre Marte y Júpiter es muy creativo, ya que pone en marcha evidencias de los abusos y las fallas en las cúpulas del poder, así como las de los diferentes líderes políticos y religiosos. El fracaso de los sistemas ideológicos resulta un hecho, pues en vez de sumar dividen, y por ello se alzan las protestas a lo largo y ancho del planeta; los discursos de las élites dejan de hipnotizar a las personas, y las masas disconformes se lanzan a las calles expresando su descontento.

Por su parte, el contacto entre Plutón y Marte es de naturaleza empática, pues ambos planetas comparten la regencia del signo de Escorpio, siendo su domicilio la Octava Casa. Así, las reacciones de la gente resultan en una modalidad activa y directa. No importa si el Covid-19 está ahí o no esperando, tampoco importa si los ejércitos salen a reprimir el enojo del colectivo; de todos modos, la gente está enfermando y muriendo, y no recibe la ayuda esperada ni el remedio para sus males. Sin embargo, en este preciso momento dicha modalidad no es expresada abiertamente debido a la enorme cantidad de planetas retrógrados.

De cualquier modo, no podemos subestimar, en ningún campo, los posibles efectos de esta combinación planetaria. Los contactos entre Marte y Júpiter y entre Marte y Plutón son explosivos y autoafirmativos, y el impulso y empeño generados no deben ser desdeñados, pues siempre conducen a logros sustanciales y definitivos. Aunque esta energía conjunta puede manifestarse como impaciencia, rebeldía y coraje, o como una tendencia a excederse en muchas esferas de acción, también significa un talento y un poder creativo de gran importancia, cuyo resultado será un espíritu emprendedor capaz de abrirse paso decididamente a través de los obstáculos de la vida. Así, seguramente detrás de estos contactos, un nuevo orden emergerá para todo el planeta.

Igualmente, el combativo Marte está haciendo un aspecto de cuadratura (90°) al Sol y a la Luna, durante este eclipse. Con Marte en cuadratura al Sol, surgen tensiones que desafían nuestra estabilidad personal, y resulta difícil emplear las fuerzas físicas e intelectuales con moderación. Tendemos a excitarnos ante la más mínima provocación y a reaccionar de una forma precipitada o exagerada, a veces incluso combativa, especialmente cuando los esfuerzos aplicados no producen los resultados deseados. Este contacto dispara la impulsividad y las ansias sexuales, anhelando aquello que no podemos tener o, en su defecto, dejará de interesarnos lo que tenemos. En cualquier caso, es una energía que gravita en la superficie y que se apoya en el instante buscando una satisfacción inmediata, superficial y pasajera que, dadas las condiciones actuales, sólo puede traernos consecuencias desastrosas. Esto puede evitarse sublimando dicha energía al máximo mediante actividades espirituales, intelectuales o artísticas, que liberen la frustración de este funesto contacto.

La primera función del Sol es la de romper todo tipo de maldiciones, especialmente aquellas que traemos por herencia familiar, pero en cuadratura con Marte suelen desatarse acciones impulsivas que activan tales maldiciones. Un ejemplo de la virulencia de este contacto Sol-Marte aparece en la trama final de la tragedia de Medea, que en su furor asesina a sus hijos, vengándose del repudio de Jasón, su esposo, para luego subir al carruaje de su abuelo Helios (el Sol) y abandonar la escena. Igualmente tenemos la versión sincrética de la leyenda novohispana de “La Llorona”, que en un arranque de pasión mata a sus hijos, vagando su espíritu de generación en generación para repetir su crimen en cada primogénito de los descendientes del progenitor de sus hijos. Otra tradición afirma que esta dama funesta aparece “vestida de blanco” todos los años, cada 24 de junio, en la “Noche de San Juan” (el Bautista), trayendo la muerte y la desgracia a quien le toca en suerte, como aconteció con el profeta hebreo, que fuera decapitado debido al capricho insano de la princesa Salomé.

Por otra parte, Marte en su aspecto de cuadratura con la Luna inclina a la superstición, propiciando la confección de todo tipo de hechizos, grimorios, amuletos, talismanes, filtros y pociones mágicas con fines diversos como son la protección contra la infección por el Covid-19, el cautivar la voluntad ajena, satisfacer las pasiones, etcétera. La palabra “superstición”, del latín superstitio, corresponde al verbo latino superstare (permanecer sobre), que para los romanos tenía el sentido figurado de “ser testigo” o “sobrevivir”. De acuerdo con Cicerón, la idea de trascender y perpetuarse a través de la realización constante de rituales subyacía en el uso de esta palabra. Y más concretamente al deseo de no ver morir a sus descendientes: “Pues los que deprecaban e inmolaban por días enteros para que sus hijos les fueran supérstites (sobrevivientes), fueron llamados supersticiosos”. (De natura deorum, II, 72; Cicerón). A su vez, Lactancio (s. III) en sus “Institutiones divinae”, refuta a Cicerón diciendo que: “…los supersticiosos no son aquellos que esperan que sus hijos les sobrevivan —eso lo esperamos todos—, sino quienes veneran la memoria de los difuntos para que sobreviva a ellos, o incluso aquellos que mediante imágenes de sus padres rinden culto como lo hacen con sus dioses penates…”. A la vez San Agustín (s. IV) en “De doctrina christiana”, escribe: “Es supersticioso todo aquello que los hombres han instituido para hacer y adorar a los ídolos o para dar culto a una criatura o parte de ella como si fuera Dios; o también las consultas y pactos de adivinación que decretaron y convinieron con los demonios, como son los asuntos de las artes mágicas, las cuales suelen más bien los poetas conmemorar que enseñar”. También Santo Tomás de Aquino (s. XIII) observa a lo largo de su vasta obra que “la superstición es cierta profesión de infidelidad. Un vicio opuesto por exceso a la religión. Sus especies son cuatro: culto desordenado de Dios, idolatría, adivinación y vanos auspicios. A la superstición pertenece toda idolatría y clase de ayuda de los demonios, para hacer o conocer algo. Todo lo que procede de un pacto del demonio con los hombres es supersticioso. Toda superstición se origina de un pacto con los demonios, expreso o tácito; por eso es prohibida en el primer mandamiento”.

Más adelante, el ocultista Eliphas Levi (s.XIX), en “Dogma y ritual de la alta magia”, comenta que la superstición “es el signo que sobrevive al pensamiento; siendo el cadáver de una práctica religiosa que ha perdido su inspiración primera y el espíritu que la animaba”. Y dice más: “Todo lo que obra sobre el sistema nervioso puede determinar la sobrexcitación pasional, y si una voluntad hábil y perseverante sabe dirigir e influenciar esas disposiciones naturales, se servirá de las pasiones de los demás en provecho de las suyas, y reducirá y obligará con el tiempo a las personas más fieras a convertirse en instrumentos de sus placeres. Disminuir la acción de la inteligencia es aumentar otro tanto las fuerzas de una pasión insensata, lo que sería un envilecimiento y la más vergonzosa de todas las servidumbres morales. Cuanto más se enerva a un esclavo, más incapaz se le hace de su manumisión y aquí radica el secreto de la magia de Apuleyo y de los bebedizos de Circe. La absorción de una voluntad por otra cambia con frecuencia toda una serie de destinos y no es sólo por nosotros por quienes debemos velar, sino también por nuestras relaciones y por aprender a diferenciar las atmósferas puras de las impuras; porque los verdaderos filtros, los más peligrosos, son invisibles; son las corrientes de luz vital que producen las atracciones y las simpatías, como las experiencias magnéticas no dejan lugar a dudas”. Así, este contacto entre Marte y la Luna, en su parte más oscura, en vez de incitarnos a desarrollar una visión objetiva de los hechos, nos sumerge en las reminiscencias que persisten en el subconsciente primitivo, y nos remite a un arquetipo latente que se transmite generacionalmente e impacta en la psique humana.

Finalmente, y en torno a este novilunio, tenemos a Venus retrógrado en Géminis, en aspecto de trígono (120°) a Saturno. Es conveniente saber que los principios vitales representados por los planetas retrógrados probablemente se expresarán a sí mismos en el interior de los individuos como facetas más profundas del carácter que no son fácilmente observables en la superficie. Al encontrarse ensimismados, los planetas retrógrados señalan cualidades que operan desde una perspectiva más subjetiva. Esto sugiere un regreso a condiciones previas de conciencia o a asuntos inconclusos originados en las profundidades ocultas del inconsciente personal y colectivo. La desaceleración gradual del movimiento de todo planeta retrógrado indica que algo del pasado necesita volver a ser estudiado cuidadosamente o reconsiderado con paciencia, para ser asimilado en su totalidad. Y al estar ahora tantos planetas en dicha fase (Mercurio, Venus, Júpiter, Saturno y Plutón), además de que algunos de estos se encuentran implicados en configuraciones difíciles (especialmente cuadraturas, o quincucios, que tienden al rodeo en la expresión), surge una tendencia generalizada que inhibe la participación activa en los asuntos mundanos y se rehúye todo tipo de desafíos, prefiriendo retraer la atención y no participar abiertamente.

El trígono entre Venus y Saturno trabaja formalmente con la autoestima, destacando la parte emocional más negativa de la propia personalidad. Se trata entonces de intentar una revisión de nosotros mismos, cuestionando principalmente la falta de autenticidad en nuestras relaciones sentimentales. Las diferentes formas de abuso de fuerza y de poder, el chantaje material y emocional, la utilización de otros en beneficio propio, etcétera. Únicamente cuando seamos capaces de abordar el fracaso en las relaciones, de confrontar el miedo a establecer compromisos duraderos, podremos llegar a tener una relación estable que nos otorgue la gratificación anhelada. En tiempos de Covid-19, esta revisión se vuelve una necesidad, ya que la suma de fracasos existenciales va creando capas de ausencia que se van volviendo cada vez más densas. Por eso, hoy tenemos la oportunidad de reconciliar la polaridad de “Eros y Thanatos”, recordando la experiencia de un mundo que no está para ser dominado y controlado, sino para ser liberado dando cabida a los poderes de “Eros”, encerrados ahora en las formas reprimidas y petrificadas que nos asfixian. Y como dijo Marcuse: “Si la culpa acumulada durante la dominación civilizada del hombre por el hombre puede ser redimida alguna vez, entonces el ‘pecado original’ tiene que ser cometido de nuevo”.

“Por consiguiente –dije yo un poco distraído– ¿tendríamos que volver a comer del árbol de la ciencia para caer de nuevo en el estado original de inocencia? Pues, sí –respondió– ese es el último capítulo de la historia del mundo. Debemos comer otra vez del árbol del conocimiento para poder regresar al estado de inocencia.” (“Sobre el teatro de las marionetas”, Heinrich von Kleist).

* Astrólogo y tarotista mexicano. Astrología, lectura de Tarot y Cartas españolas. http://facebook.com/ayubestephan

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