Aroma de cicatrices

Por Dulce Chiang

El olor de la muerte
se percibe en el pórtico
de la casa donde entro.

Donde vivo huele a muerto.

Resplandece el fósforo.

Cadáveres danzarines
de híbridas muecas
pusilentos me reciben.  

En la casa donde vivo,
donde a veces como
en la mesa donde escribo,
diría ya que huele a muerto.

Lápidas varias y corpachones fríos
macilentos boquean en el mustio espacio.

¿Cómo no encallar en este aroma de cicatrices?
¿Cómo no reconocerse en ellas,
calamidad, de naturaleza sedimento?

¡Ay de mí! Ya te digo:
¡aquí me parece que huele a muerto!

¡Este extraño ímpetu
de los cantos y las vigas
de la casa donde vivo,donde a veces duermo
en la cama donde escribo, noto ahora: hiede de muerto!

Criptas tácitas y despojos difuntos
desnúdanse agusanados en el yermo llano.

Aparecen entonces las esporas
que se enredan en el aire suspendidas,
en las cuencas secas de los ojos llueve el alma.

*Poeta y cantante mexicana. En 2008 ganó el Premio del Ministerio de Cultura de España a la Edición. Su trabajo ha sido presentado en programas de radio, televisión, foros y encuentros en México, Argentina, España, Estados Unidos y Francia.

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