Cuarentena, una opción de pandemia en Venezuela

Por Juan Carlos Rozo*

Fotos: cortesía del autor

Las manchas en Eduardo no desaparecen ni en cuarentena, es mecánico y como todos “no estaba preparado para quedarme haciendo nada en casa”. Su dinámica se redujo drásticamente y de unas 10 busetas (camiones) que revisaba/arreglaba a diario, hoy sólo atiende a tres o cuatro conductores que ya no hacen traslados nacionales sino meramente municipales.

Casado y con cuatro hijos se planta frente al corona y dice no tenerle miedo, agradece estar sano y labora a pago diario para conseguir alimentos que ya no escasean, pero sí han encarecido por la decadencia en producción nacional. También destina para el alquiler (aunque hay normativa presidencial para no cobrar mensualidades de arrendamientos por seis meses, sólo que como en pueblo sin ley, no se cumple). 

Eduardo vive en Venezuela, uno de los países con menores cifras de contagios en el continente, 882 desde hace diez semanas que se detectó el primero, según el gobierno. Casi cerca de 70% de los casos han sido contagiados en otros países (importados les dice el ejecutivo) y corresponden a connacionales llegados básicamente desde Colombia, Perú, Ecuador y Brasil. Es la mayor ola de retorno, hasta ahora van 43 mil repatriados en pandemia, regresan no por gusto precisamente, sino casi por obligación al no ser incluidos en sistemas de salud de otras naciones. 

A la fecha, el país hace gala de una contención del Covid-19, van casi 617.000 test de despistaje -el mayor número en América Latina-, pero viene el contraste: esta última semana la curva ha ido creciendo y registra las mayores cifras de infección, 37 un día, 77 otro, 131 otro. El panorama coincide con la flexibilización de la cuarentena, niños, jóvenes y adultos mayores ya pueden salir (aún con restricción de horarios). Aunque son más los Eduardos que tienen la cuarentena como una mera opción, con casi nulas medidas de protección sanitaria “la prioridad es tener comida en la casa, por eso tengo que trabajar”.

En el interior de Venezuela el desafío es mayor, mercados llenos de compradores, busetas de transporte público con hacinamiento de pasajeros o transeúntes sin cubrebocas (obligatorio desde el inicio del distanciamiento) hacen ver la pandemia como visita imposible o nada peligrosa. A Eduardo no le asusta mucho el hecho de que exista registro de 10 muertos, la cifra no cambia (por fortuna) desde hace un mes. 

En los medios nacionales casi no se habla de los recuperados -272 confirmados-, aun así y con titulares sensacionalistas por los, la alarma es casi inexistente, la moda del corona parece estar terminando temporada y aunque con muchas modificaciones, una nueva “normalidad” criticada de por sí por tener en contra carencias de combustible e hiperinflación (aunque de eso ya hablaremos en una nueva entrega) se ha impuesto y a Eduardo no le ha quedado otra que asumirla.

*Periodista colombo-venezolano, presentador de noticias. Articulista y colaborador de medios extranjeros. Twitter: @JCarlosRozo

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