Luna llena de mayo de 2020

Por Ayub Estephan*

Wat Phutthai Sawan – Ayutthaya, Tailandia, cortesía de Flickr

“He aquí lo que yo he oído decir. Cierta vez el Bhagaván (El bendecido) se encontraba en la ciudad de Sāvatthi, en el bosque del Príncipe Jeta, en el parque de Anāthapindika. En aquella ocasión, el Bhagaván instruyó, incitó, entusiasmó, llenó de gozo a los bhikkhus (monjes) con una conversación sobre la doctrina relativa al nirvāna. Y aquellos bhikkhus oían la doctrina haciendo de ella el objeto de su atención, captándola en su mente en toda su integridad, concentrados, escuchando cuidadosamente. El Bhagaván, comprendiendo el sentido, dijo en aquella ocasión este udāna:
“La inestabilidad existe para el que tiene apego,
la inestabilidad no existe para el que no tiene apego.
Cuando no existe la inestabilidad, se produce la calma;
cuando existe calma, no se produce la inclinación,
cuando no existe inclinación, no se produce ni llegada ni partida;
cuando no existe ni llegada ni partida, no se produce desaparición ni reaparición; 
cuando no existe desaparición ni reaparición, ya no existe ni aquí ni más allá, ni nada entre ambos. Es el fin del sufrimiento.”

El Nirvāna IV”, “VIII. Los habitantes de Pātaligāma”;
de
Udāna, la palabra de Buda,
traducción de Carmen Dragonett
i.

El pasado 7 de mayo, a las 6:45 hrs. (UT) tuvo efecto el plenilunio de este mes estando el Sol en Tauro y la Luna en el signo de Escorpio, a 17°20’05’’.

El grado 17° de Escorpio tiene como símbolo “una barca abandonada sobre la arena, en la orilla del mar”, lo cual representa la vida destruida, golpeada por los vientos de la adversidad, sea por la imprudencia humana o por un destino inexorable. De cualquier modo, el naufragio está ahí, es un hecho consumado. La imagen nos remite también al abandono, sea de nosotros mismos o de alguien querido, o abandonar todo de sí y ponerlo en aras de un poder superior. Esto último cuando ha mermado nuestra capacidad para asumir el control de nuestras acciones, siendo que caemos presos del eterno conflicto entre las dificultades prácticas y las potencialidades ideales de la naturaleza humana, resaltadas en la individualidad consciente del hombre que siente el peso de sus responsabilidades transitorias, en tanto que su espíritu es más sensible a la necesidad de tener un lugar duradero en el esquema de las cosas.

En su aspecto más positivo, el grado 17° de Escorpio nos coloca en la disyuntiva de elegir la manera de acrecentar nuestra espiritualidad, indagando en diferentes disciplinas que nos lleven a un estado que nos ayude a enfrentar el día a día con mayor entereza y empuje. Bien dijo Osho que “el discipulado es algo sin lo cual nada es posible (…). Ser discípulo es algo interno, disciplina interna, lo que significa una mente dispuesta a buscar, a investigar, a aprender; una mente que está abierta y es vulnerable. (Yo soy la puerta)”.

En el cristianismo, la imagen de la barca que es abandonada sugiere un antes y un después. Es así como Jesús, “caminando junto al lago de Galilea vio a Simón y a su hermano Andrés que echaban las redes al lago, pues eran pescadores, y les dijo: ‘Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres’. Inmediatamente, dejando las redes, le siguieron. (Marcos 1, 16-18)”. Así, abandonar se vuelve una condición necesaria para evolucionar y avanzar. En el caso del “bihkkhu”, el Budha dijo: “Eres tú el que has de esforzarte, los Tathāgatas son solo maestros”.

Con este plenilunio de mayo el mundo budista celebra Wesak (Vesak), la fiesta del nacimiento de Siddharta Gautama, el Buddha (El despierto), su iluminación y su muerte. Debido al Covid-19, este año la celebración nos lleva a recorrer el camino de Buddha desde el silencio interior, en una meditación profunda que nos permita imaginar el mundo que vamos a recrear después de esta pandemia.

Yendo más allá de la conmemoración búdica de Wesak, este grado 17° de Escorpio quiere reconocer también a los discípulos de todos los credos, a los buscadores, siempre hollando los caminos, siempre ensayando, siempre explorando senderos y visualizando paisajes indescriptibles, llegando fugazmente a una comprensión más o menos fiel de la propia identidad, que nunca acaba de descubrirse del todo. No es fácil soltar, dejar la barca en la arena e ir hacia lo desconocido, abrirse al misterio de la iniciación, siendo empáticos con el Todo y la Nada. Para llegar a eso, ciertamente, hay que haber muerto una y mil veces.

Esotéricamente, la muerte está asociada al signo de Escorpio, donde se emplaza ahora esta Luna llena. En el Tarot la carta XIII, que representa un esqueleto con su guadaña barriendo los miembros dispersos en el campo, no tiene un nombre escrito como los otros Arcanos Mayores, significando que si la persona está extinta ¿cómo podría empuñar una pluma para escribir? Por eso mismo, a este Arcano se le asigna por correspondencia al escorpión, que en otra de sus acepciones es representado por un águila, cuando se eleva de su condición de reptil para ascender a un estado de conciencia elevado.

Así, por un lado, tenemos a la Luna en Escorpio segando a diestra y siniestra. Por el otro, un Sol en Tauro, prometedor de vida y reparador, que nos habla de una nueva etapa que tendremos que proponer si es que deseamos seguir danzando en el ritmo de la Naturaleza. Todos los Maestros, los Tathāgatas, siempre estuvieron en comunión y armonía con todo lo creado, eran empáticos y esa empatía los llevaba a la veneración de Dios en cada objeto de la creación, sabiendo que todo se destruye para ser regenerado de nuevo: la semilla muere en lo profundo de la tierra para salir a la luz en forma de planta, la serpiente entra en un aletargamiento profundo en la oscuridad de su madriguera para cambiar de piel. Todo muere de algún modo para renacer transformado.

En esta ocasión tenemos al planeta Mercurio comprometido hasta los huesos con este plenilunio, dado que está en conjunción al Sol y en oposición a la Luna. Mercurio en Tauro destaca el sentido común, por lo que extraemos de la información que nos llega solo los datos comprobados y previamente sometidos a un riguroso ejercicio mental. Más aun, el contacto de Mercurio con el Sol predispone al raciocinio meticuloso, al pensamiento y al discernimiento, pero también es capaz de provocar el parloteo verbal en un tono subido, que llega a cansar. Lo ideal de este contacto consistirá en la posibilidad de crear acuerdos a partir del diálogo.

Este contacto seguramente revitalizará las discusiones en torno al Covid-19 y aparecerán nuevos puntos de vista que se habían ignorado o pasado por alto. Sin embargo, esto no quiere decir que se emplee un método riguroso al respecto. El sentido común no siempre se corresponde con el análisis ordenado de los hechos, es solo su precursor pues tiene su asiento en la sensatez mental.

La oposición de Mercurio a la Luna dificulta el equilibrio adecuado entre los pensamientos y las emociones, por lo que no será conveniente tomar decisiones sin antes analizar y meditar a profundidad, para tomar la actitud adecuada frente a las circunstancias. La imagen de un Sol conjunto a Mercurio en un orbe de 3°05’ se cita como ‘combusto’, lo que significa que está debilitado. Una de las funciones de Mercurio es la de comunicar las ideas a través de la palabra, sea esta hablada o escrita, y al estar ‘combusto’ al Sol no atina a transmitir correctamente su expresión. Aun recibiendo los trígonos que le tienden Plutón y Júpiter, Mercurio debilitado por el Sol tarda en salir de su aturdimiento mental. Esto seguramente ocasionará dudas acerca de la información que se recibe sobre el Covid-19, los procedimientos no logran ser sustentados y se entra en conflicto ante la falta de aclaraciones.

Lamentablemente, y debido a esta “debilidad” mercurial, tendremos noticias de muchos despidos laborales, encarecimiento de víveres y más contagios. Será hasta que la Luna ingrese en su fase de cuarto menguante, el 14 de mayo, en su paso de Acuario a Piscis, cuando podamos descifrar el mensaje que nos ha dejado Mercurio en este novilunio.

Seguramente los trígonos de Plutón y Júpiter a Mercurio nos alumbrarán más acerca de la naturaleza y el manejo correcto del Covid-19, y solo así se podrán recabar más datos sobre el comportamiento de este virus. Además, este contacto con Mercurio nos orienta acerca de la manera de armar un esquema protector más eficiente, al tener mayor conocimiento sobre su mecanismo, la manera en cómo funciona, etcétera. Ciertamente, aún no tenemos una epifanía en las manos, ni podemos pronunciar un “eureka” revelador, pero al menos sabremos que vamos mejor encaminados.

Por otra parte, el aspecto de sextil entre Mercurio y Neptuno sigue vivo y hoy, más afianzado que hace 14 días, se traduce en la aportación de apoyos para los demás, se intercambian cosas y se reciben donaciones que benefician y ayudan a solventar las necesidades elementales para los más afectados durante esta crisis. Sin embargo, dada la debilidad de Mercurio en cercanía al Sol, no hay garantía de que estas ayudas extraordinarias sean repartidas de manera ecuánime.

De cualquier modo, las cifras saldrán a la luz, puesto que al mismo tiempo Neptuno y el Sol sostienen un aspecto de sextil entre ambos. Esto está más acentuado gracias el aspecto de trígono que hace Neptuno a la Luna en este plenilunio, formando una ‘escuadra’, también conocida como ‘media cometa’, figura que hace referencia a la ayuda económica, que no nos falta. No sabemos bien desde que escalafones de poder provenga esta ayuda; sin embargo, estará disponible.

También Mercurio hará un aspecto de semisextil (30°) a Venus durante este plenilunio, siendo un aspecto benéfico que favorece la diplomacia y la amabilidad. Es un tema favorable para quienes tienen alguna actividad relacionada con las bellas artes, proporcionando fortuna a los profesionales de alguna o de varias de ellas.

También se benefician de esta posición los medios de comunicación y, sobre todo, el buscador espiritual, el ‘bikkhu’, el discípulo, pues este contacto Venus-Mercurio se traduce en un diálogo directo con el ‘Tathāgaka’, con el Maestro, el guía interior, que revela al iniciado su misión de vida y lo confirma en ella.

Asimismo, tenemos el aspecto de cuadratura que sostiene Mercurio a Marte, emplazado este en Acuario, lo que proporciona una gran cantidad de energía mental, pero sin que medie la determinación suficiente para llevar a cabo un proyecto de investigación concienzudo. Esto hace que la gente hable y discuta de cosas sin tener la información completa y, si se critican las fuentes, entonces surge el enfado y se crea una batalla verbal inútil. También habrá gente que rete a otros al no seguir las recomendaciones indicadas.

En este punto, quisiera recordarles que en la astrología hindú todos los planetas (grahas) son considerados dioses y a Mercurio se le conoce en las escrituras védicas con el nombre sánscrito de Buddha (iluminado), dada su cercanía al Sol, sin que por ello tenga relación con el príncipe Siddhartha Gautama, el Buddha. Curiosamente, la inteligencia (buddhi), proviene de la misma raíz. Llama la atención el que, en esta ocasión, ambos, planeta y ‘Tathāgata’ (el que ha alcanzado la verdad; el perfecto) estén tan finamente entrelazados.

Él lo escucha todo, puede recibirlo y sostenerlo
Considera significados ilimitados;
Y también pronuncia Dharmas infinitos,
Sin una equivocación u omisión desde el principio hasta el final,
Porque él sostiene en alto el Dharma de la Flor.
Él conoce y sabe completamente las marcas de todos los Dharma,
Y reconoce sus secuencias significativas e importantes.
Conociendo los nombres y palabras,
Él la expone a todos ellos a medida que las entiende.
Lo que esta persona expone
Es el Dharma de los Budas anteriores.

(“El mérito y la virtud de un Maestro del Dharma”, cap. XIX, frag. del Saddharma Pundarika Sutra o Sutra del Loto, tradición Mahayana. Trad. Reverendo Yin Zhi Shākya, OHY).

Con este plenilunio, también tendremos el cambio de posición de los Nodos de la Luna, que estuvieron actuando en el eje Cáncer-Capricornio y ahora ingresan al eje Géminis-Sagitario. No obstante ser puntos astronómicos, que no poseen consistencia material, la astrología hindú les atribuye características de verdaderos cuerpos planetarios (grahas), otorgándoles categoría de dioses y los designa con los nombres de Rahu y Ketu.

En la mitología hindú, Rahu es un demonio con cola de dragón, llamado Ketu, que fue castigado por Vishnu (dios bondadoso, preservador de las formas, que integra la “trinidad hindú”) y convertido en la constelación del Dragón. Rahu, la cabeza y Ketu, la cola, devoran al Sol y a la Luna en los eclipses. De hecho, los eclipses, tanto solares como lunares ocurren según la situación de los Nodos Lunares en ese momento: si están en el eje Leo-Acuario, como ocurrió hace 36 meses, ese año los eclipses tienen efecto en dichas constelaciones, y así sucesivamente. Una diferencia respecto a la dirección que llevan en el mapa astral es que los nodos se mueven conforme a las manecillas del reloj, de izquierda a derecha, mientras que el resto de los planetas se mueven en sentido inverso. El ciclo completo para retornar al punto inicial donde se ubican en el mapa natal dura 18 años, y su paso por cada constelación tiene un período de 18 meses.

Aunque en la astrología védica los Nodos de la Luna no tienen asignadas dignidades, en la astrología dracónica occidental se cree que Rahu, la “Cabeza del Dragón” o Nodo Ascendente, está exaltado en el signo de Géminis, donde ingresará en este plenilunio, facilitando muchos procesos evolutivos de la psique humana. El Nodo Norte transitando en el signo de Géminis nos invita a salir de nuestro entorno inmediato y a participar en la sociedad, para transmitir los conocimientos que hemos acumulado, y con sumo respeto, aprender a valorar el punto de vista de las demás personas. Para el buscador espiritual esta posición nodal nos avisa de un tiempo previo de preparación, que se ha venido gestando en el eje nodal anterior, Cáncer-Capricornio, para llegar a vivir nuevas experiencias, y aquí cabe el axioma de que “cuando el buscador está listo, entonces el guía aparece”, y es así que acontece el encuentro entre Maestro y discípulo. Cuando esto ocurre, uno deja la barca en la orilla, abandona todo y se funde con el gurú, en una entrega total.

Por su parte, Ketu, la “Cola del Dragón” o Nodo Descendente, representa la suma de experiencias acumuladas por un ser a lo largo de sucesivas encarnaciones; indica las áreas de experiencia recorridas y en las que el individuo suele refugiarse, pues le proporcionan seguridad, especialmente cuando nuevas condiciones aparecen en su camino. Es el vestigio kármico que llega a nosotros como efecto de lo que hemos hecho.

El Nodo Sur en Sagitario nos habla de nuestros hábitos, que en otro tiempo escapaban a los convencionalismos sociales, buscando preservar una conciencia libre de todo formalismo; nos confirma que las acciones dicen más que las palabras, y así el instante se convierte en el caleidoscopio de una actividad dinámica destemplada. Este Nodo busca hacer muchas cosas a la vez, extendiéndose hacia todos lados de modo que puede llegar a perder de vista el tema central si no nos orientamos en una dirección concisa. Aquí es donde entra el guía que nos orienta hacia nuestro destino. Un destino que podemos intuir, pero que desconocemos prácticamente.

Así, queda claro que el Nodo Sur introduce en un patrón que configura una clave para nuestra evolución, mientras que en el Nodo Norte encontramos el conducto preciso para canalizar y distribuir los aportes que nos proporciona el Nodo Sur.

Es un tiempo en el que podremos aprender más de la ley de causa y efecto, nos comenta el monje Gueshe Thubten Chöden, lama residente en el Centro de Estudios Tibetanos Nagarjuna, quien nos dice que la palabra karma proviene del sánscrito y significa “acción”. Sin embargo, “el budismo se refiere a ella como la ley de causalidad”.

El karma sería el equivalente a la ley de Newton, misma que formula que “cada acción conlleva una reacción proporcional”. Debido a que la ética budista es una ética de intención, el pensamiento cobra gran importancia para el karma, donde “la intención es lo que cuenta”.

“Un acto físico involuntario no es karma. El karma es ante todo una reacción, un acto de origen mental. “Esto no debe asociarse a una idea divina. El karma es una ley universal de causalidad relacionada con todos los seres con conciencia. No tiene nada que ver con la religión”.

Por último, el planeta Venus, ubicado en Géminis a 21°12’, sigue estando en cuadratura a Neptuno acentuando las enfermedades de orden nervioso, por lo que continuarán las fobias y las explosiones súbitas durante esta etapa de reclusión obligada. La fase 3, implementada en México con los respectivos candados para salir, implica que hasta ingresar a los parques públicos nos está vetado. Por todos lados se observan letreros en fondo rojo con letras blancas que dicen: “¡Salva vidas, quédate en casa!” Y según parece se implementarán en breve consignas más drásticas.

Igualmente, la cuadratura que hace Venus a Marte sigue propiciando los encuentros virtuales, internet aumentará el intercambio de alto contenido erótico y la pornografía. Además, la cuadratura Saturno a Urano continuará restringiendo las libertades personales, en un nivel social masivo, por lo que el aislamiento seguirá siendo obligado durante todo el mes de mayo, quizá más.

Lo verdaderamente extraordinario de este momento astral es que los indicios que indicaban que las restricciones se iban a levantar parcialmente en los países del Oriente lejano, vuelven a reforzarse ante el surgimiento de nuevos contagios.

Esta globalización del Covid-19, luego de su avance acelerado sobre el mundo occidental, vuelve ahora a contabilizar víctimas en su lugar de origen. ¿Adónde nos lleva esto? Parece una historia sin fin: mientras no se consiga una vacuna o se dictamine un tratamiento eficaz, seguiremos conviviendo con el miedo y la incertidumbre, con el dolor y la ausencia de quienes pasarán a la historia como los nuevos mártires del siglo XXI.

¿Qué hay qué hacer? Nosotros, como seres vivos y pensantes, además de cuestionar nuestro desempeño humano, de mirar de frente las condiciones de vida que hemos creado, siendo responsables de ello, tenemos el deber de encontrar una nueva visión que restaure la capacidad de convivencia, no solo humana sino también que nos lleve a un diálogo con la Naturaleza, que no cesa de reclamarnos por su extinción y por la manipulación extrema que hemos venido haciendo de ella.

Al celebrar en este plenilunio a Siddharta Gautama quisiera concluir proponiendo hacer nuestra una frase del libro La doctrina búdica de la tierra pura, de Jean Eracle: “Los preceptos búdicos (no matar, no robar, no mentir, etc.) que confluyen con los mandamientos de las diversas religiones, no expresan una voluntad superior y divina sino que, únicamente, indican al hombre cuáles son los actos que, en los planos del cuerpo, de la palabra y del espíritu dejan huellas aciagas y cuáles favorecen la paz y la felicidad. Toda la moral búdica deja, por tanto, plenamente al hombre el cuidado de tomar sus responsabilidades y decidir por sí mismo, en la medida de su naturaleza y de sus conocimientos, lo que debe realizar y lo que debe evitar”.

*Ayub Estephan es astrólogo y tarotista mexicano. Lectura de Tarot y Cartas españolas. http://facebook.com/ayubestephan

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