Reinventarse cuando el autismo llega a nuestra vida

Desde la experiencia que ha vivido madre la venezolana Aibsel Vizcaíno, la columnista aborda el Trastorno del Espectro Autista (TEA), creadora de un recetario especial de alimentación, con el que resolvió sus dudas sobre la dieta de su hijo.

Por Marayira Chirinos*



Esta especial entrega de Pensamiento Propositivo está orientada a hacer conciencia sobre el autismo, a propósito de la conmemoración el 2 de abril de su día en el mundo. En este 2022 el lema de la campaña a propósito de la efeméride ha sido «Un feliz viaje por la vida» con la que se pretende reivindicar el derecho de todas aquellas personas que padecen el trastorno del espectro autista (TEA) y de sus familias a disfrutar de una vida feliz.

Confieso tener meses tratando de desarrollar este artículo, pero mi extrema sensibilidad y el instinto natural de muchos hacia la negación cuando te toca vivir situaciones similares me impedía terminar de darle forma. Mi inspiración para lograrlo tiene nombre: Aibsel Vizcaíno. Venezolana, profesional universitaria brillante, inteligentísima, acuciosa y destacada, que un día decidió dar un giro total y rotundo a su vida y convertirse en la madre ejemplar de José Carlos. Bendito Dios que lo puso en su camino para conocer de cerca el verdadero amor, ese que se construye con dedicación, sacrificio e incontables lecciones.

Ser propositivo implica no dejarse vencer ante las dificultades; es reinventarse y encontrar la oportunidad de crecimiento y aprendizaje en todo lo que se nos presente en la vida. Es crear principios y formas para vivir viviendo, es servir de ejemplo a otros. Ser propositivo es ser como Aibsel.

Creadora de un recetario especial de alimentación en el TEA, Aibsel «resolvió» las múltiples preguntas que surgieron en su mente cuando el especialista que diagnosticó a su hijo con autismo le indicó que llevara una dieta libre de gluten y caseína.

«Sigamos adelante con mucho amor, fe en Dios, constancia y dedicación» fue una especie de mantra que acompañaba cada acción que ha emprendido esta madre por el bienestar de su hijo y por cambiar el pronóstico desafortunado que una «profesional» le dio, según el cual José Carlos nunca hablaría. Hoy, este joven domina dos idiomas (español e inglés), estudia otros dos (francés y latín), es graduado del High school y actualmente cursa el college. Han sido años de mucha constancia, dedicación y grandes logros. Este testimonio nos demuestra grandes cosas, una de ellas es que la intervención temprana conduce a resultados positivos a lo largo de la vida.

Como demuestra la experiencia de Aibsel, el camino es largo y muy enriquecedor. Inicia con el pediatra y continúa con el psiquiatra, neurólogo, psicólogo, psicopedagogo, terapista de lenguaje, terapista ocupacional, gastroenterólogo, foniatra e inmunólogo. Todo esto porque en el autismo es necesario el abordaje integral que acompañe cada cambio que se presenta sobre la marcha.

Todo caso es diferente, los niveles de funcionamiento y reacción a las terapias también lo son, pero nada de eso se experimenta sin el firme compromiso de madres (o padres) que asumen desde el amor tan loable responsabilidad.

Las terapias ayudan mucho a la evolución de nuestros pequeños. Una de las más conocidas es el ABA (Applied Behavior Analysis) que en castellano significa análisis de la conducta aplicada, una terapia elemental de mucha influencia en actividades cotidianas. Pero además está la equinoterapia, terapia con delfines y la musicoterapia.

Si bien es cierto que son fundamentales las terapias, nada o poco se logra si no se complementa con un buen y cuidadoso plan alimenticio libre de gluten y caseína. Al cambiar la alimentación, según la experiencia comprobada de Aibsel, notamos la disminución de las actitudes autoestimulativas, de la hiperactividad, agresividad, trastornos del sueño y otras alteraciones sensoriales y motoras.

En esta semana en la que conmemoramos la concienciación sobre el espectro autista, invitamos desde el pensamiento propositivo a reflexionar sobre este testimonio y experiencia tan valiosa de Aibsel Vizcaíno, quien se siente grandemente bendecida y agradecida a Dios por la oportunidad de vivir el TEA, al que considera un mundo distinto, «que te permite ver la vida desde un ángulo poco común, ese mismo ángulo que te permite volver a los hábitos de nuestros ancestros, donde los químicos eran escasos y la calidad de nuestros alimentos era de primera, como el tiempo y dedicación hacia nuestros pequeños».

Para esta madre altamente propositiva aplausos de pie y el agradecimiento por ser inspiración.

*Comunicóloga venezolana. Madre de Abraham, Samuel y Sara.
**Agradecemos al diario El Universal por permitirnos la difusión de esta columna, publicada originalmente el 3 de abril de 2022.

Publicado por adrianaesthela

Reportera

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