Un respiro

Por Claudia Lucía Tinoco*

Nicaragua, cuna de poetas como Rubén Darío, es también un país de lagos y volcanes, y de extensas playas sobre los dos océanos. Sus hermosos paisajes invitan a recorrerlos y fotografiarlos, para tenerlos siempre en la memoria.

A una hora de la capital Managua, la Reserva Natural Laguna de Apoyo es un refugio de paz. Situada entre Masaya, la llamada Ciudad de las flores y Granada, conocida como la Gran Sultana, la Laguna de Apoyo, que en náhuatl significa «agua salobre», alberga una gran cantidad de especies animales y vegetales. Es, sin duda, un lugar mágico con una historia que se remonta 23 mil años atrás, cuando estalló el volcán en cuyo cráter de aguas cálidas podemos nadar hoy, rodeados de los grandes paredones que nos recuerdan cuando su boca se abrió. ¡Cómo no sentirnos diminutos ante la perfección de la naturaleza!

Laguna de Apoyo
Él es un guardabarranco, el ave nacional de Nicaragua. Cabe en una mano y pesa 65 gramos. Se alimenta de insectos y de lagartijas, y cuando está nervioso o excitado balancea su cola como el péndulo de un reloj. Habita a la orilla de los ríos o en los bosques, en los cauces secos y en las sabanas. Pero también vive en el jardín de mi casa y es nuestro guardián. Le puse de nombre Goyito, como mi abuelo Gregorio, porque es gordito como él. A veces es mi abuelo y a veces es mi abuela Marta, que también nos visita para cuidarnos.
Ella es mi perra Malibú, es mi amiga y compañera de aventuras. Con ella entendí por qué dicen que los perros son nuestros mejores amigos.
¿Hay un lugar más hermoso que el mar? Él es mi armonía. Sentarme en la arena, poner música, encender un cigarro y admirar el atardecer es lo que más me gusta. El mar me da seguridad cuando no me siento bien y me ayuda a estar tranquila. Nada más majestuoso. Caminar con los pies descalzos y en el silencio conectar con la brisa.
Y ella es Anita, la gatita más misteriosa. Tiene ocho años y con mi familia la amamos mucho. Me recuerda a mi tía Claudia, la hermana de mi mamá, que amaba a los gatos y ahora está viéndonos desde el cielo. Una vez me dijo: «Mirá, está gatita es hermosa».

*Con 21 años, es aficionada a la fotografía. Es nicaragüense y está a punto de concluir la carrera de Psicología.

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