¿Cómo gestionar el duelo en niños?

Es necesario crear un ambiente de confianza para que los niños entiendan que en tiempos de duelo no hay una manera correcta ni equivocada de sentirse.  

Por Marayira Chirinos*

Foto: Pixabay

Los niños son maestros por excelencia en el manejo de muchas situaciones y el duelo no escapa a eso. Sin embargo, son susceptibles a la confusión, el enojo y el desengaño si no los acompañamos a tiempo en la gestión del proceso tras la muerte de un ser amado.

En pensamiento propositivo seguimos brindando herramientas necesarias para sobrellevar estos momentos de tanta dificultad emocional, pero a la vez enriquecedores.

Esta semana el enfoque es hacia los más pequeños, atendiendo las inquietudes que en redes u otras vías nos llegan, toda vez que desde esta escuela de pensamiento hemos dedicado varios artículos y entrevistas al duelo. Motor creador del concepto y leit motiv que dibuja el proceder propositivo ante tantas situaciones que nos agobian.

Hablar de niños siempre es muy sensible y amerita la consulta a especialistas. Lo propio hicimos con la psicóloga y tanatóloga mexicana Pilar Medrano, quien confesó para nuestro espacio la alta preocupación que embarga a sus colegas ante el estrés postraumático o pospandemia que se está proyectando. De allí la importancia de orientarnos a través de ellos.

Los niños enfrentan el duelo de una forma más fácil que los adultos. Hasta los seis años, los niños no tienen el concepto de la “permanencia de la muerte” y piensan que la ausencia pudiera ser temporal. Es por eso que debemos seguir recomendaciones claves para, en medio de nuestro profundo dolor como adultos, acompañar a los niños en la gestión de su duelo:

  • Empezar explicándoles el ciclo de la vida: nacemos, crecemos, nos desarrollamos y morimos.
  • Dejarles claro que los órganos de quien murió no se regeneran, que no van a funcionar más, y que esa persona no va a volver porque no tiene varias vidas (como ocurre con los personajes de los video juegos).  
  • Por nada hay que decirles que “Dios se la o lo llevó” porque de allí subyace el enojo con ese ser supremo y la pérdida de la fe en lo sucesivo.
  • Entender su enojo. La teoría de las cinco fases del duelo de la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross  (uno de los modelos psicológicos sobre la muerte más célebres en todo el mundo) habla de los cinco estadios, que son: la negación, el enojo, la negociación, la depresión y la aceptación, y tienen lugar en mayor o menor grado siempre que sufrimos una pérdida. Pero en lo niños, que no tienen prejuicio alguno, cada una de esas fases debe ser vigilada, acompañada y atendida.
  • Si tiene más de seis años llevarlos al funeral. Medrano sugiere incluso mostrar el cuerpo porque de lo contrario queda la duda si murió o no, y eso puede congelar el duelo.
  • Pedirle al niño que haga un dibujo, un collage de fotos, o una carta si ya sabe escribir, ayuda mucho a liberar el sentimiento de tristeza o enojo que lo embarga.
  • No reprimir el llanto delante de los niños. Ellos están en la capacidad de entender que es sano llorar. Que eso limpia el alma y que en familia podemos tener espacios para el llanto, pero también para la alegría. No renunciemos a esto último; dejemos de lado los prejuicios y la culpa. Tener momentos de risas y recuerdos agradables no significa que el dolor desapareció, significa que estamos quitándole espacio al sufrimiento, que termina por hacernos daño emocional que deriva en lo físico.
  • Diseñar junto al niño un espacio en casa donde honrar a ese ser amado. Lo pueden llamar “El rincón de (la persona que murió)”. Se recomienda no prolongar en el tiempo la existencia de ese espacio. Dos años puede ser, y luego, retirar esas fotos y guardarlas en una linda caja de recuerdos.

Sea honesto con los niños y aliéntelos a que hagan preguntas. Sin duda es una difícil prueba para el adulto porque probablemente (o seguramente) no tenga todas las respuestas. Pero haga el esfuerzo por crear un ambiente de confianza para que entiendan que en momentos de duelo no hay una manera correcta ni equivocada de sentirse.  Aprendamos a construir nuestro duelo de manera propositiva.

*Madre apasionada, politóloga y comunicadora venezolana. Está convencida de que no existen verdades absolutas sino el Pensamiento Propositivo. Twitter@marayirachirino

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