RELATOS VIRALES

Historia de una pandemia

Nunca usó cubre bocas

“Claro de luna” – Foto: Susana Bercovich

Por Esther Baradón Capón*

Aunque nunca fuimos amigas, Ángeles y yo sostuvimos una buena relación de vecinas. Siempre nos saludamos con gentileza y yo sabía que podía contar con ella en cualquier circunstancia. Vivió en el departamento junto al mío por más de veintisiete años. Vi crecer a sus hijos y a sus nietos.

No me enteré de su muerte hasta dos meses después, cuando conversando con un vecino, de esos que siempre saben todo lo que pasa en el edificio, deslizó el tema sin especificar el motivo del fallecimiento, y como seguía hablando sin hacer ninguna pausa ya no me dio tiempo de preguntarle.

Sobra decir que quedé en shock y llegando a casa lo primero que hice fue darle la noticia a Ray. Por obvias razones, los dos dimos por sentado que había fallecido por Covid-19. Comentamos que no nos extrañaba, ya que siempre se rehusó a usar cubre bocas. Ray me contó que en una ocasión la vio subir a un colectivo sin protección y recordamos la vez que, al pasar frente a su local donde ella vendía refacciones para autos, siempre la vimos sin cubre bocas y evidentemente nos parecía que ese era el motivo del contagio.

Ni qué decir del fiestón que organizaba cada Navidad cuando llegaban sus familiares y había risas, gritos, baile y la música a todo volumen hasta altas horas de la madrugada. ¿Cómo no se iba a contagiar?

Un día escuché a la señora que le ayudaba en las labores domésticas, entrar al departamento de Ángeles. Me coloqué mi cubre bocas y salí a tocarle. No sabía cómo abordar el tema y tartamudeando le dije: “Oiga Lilia, me enteré que… que algo le pasó a Ángeles”.

Me respondió: “Pero señora Esther, a poco no sabía, si esto pasó desde el 6 de diciembre, le dio un paro cardíaco”.

Fue entonces cuando me entré que ella sufría de una enfermedad crónica del corazón. Que el día que falleció regresó de Cuernavaca en donde estuvo visitando a sus suegros y que dos horas después se quedó dormida en la silla del comedor y ya no despertó.

Ray y yo, que habíamos hecho todo tipo de conjeturas sobre las causas de su muerte,  que el transporte colectivo, la fiesta de Navidad y la refaccionaria en medio del semáforo rojo en mi colonia nos sorprendió que no haya muerto por covid, si nunca usó cubre bocas…

*Aficionada a la escritura, amante de las artes, la música, la fotografía y el teatro.

TW: @BaradonEsther  / FB: Esther Baradon

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