Lo que la pandemia se llevó

ADRIANA BANCALARI, ACUARELA (RESISTENCIA, ARGENTINA, 2021)

Por Roberto Mario Bustamante*

En este frío e incierto inicio de año quiero hacer un recuento de lo que fue diciembre del 2020, un año que nos hizo revalorar muchas cosas, pero sobre todo la salud.

Desde mi pequeño estudio aquí en Saltillo Centro, contemplé el paso de la gente apresurada y absorta en sus compras navideñas, pues no se canceló la Navidad.

Yo, por mi parte, seguía enclaustrado (desde hace unos pocos meses y hasta ahora) junto con Danny y de manera consciente redujimos nuestras salidas a lo mínimo indispensable, entregando nuestra salud mental a la televisión, al trabajo, a la música y a las lecturas. Puesto que el Covid-19 se ha llevado tanto de nuestra humanidad, no solo hablando de nuestras pérdidas de vida. Se ha llevado nuestra paz, nuestro derecho al libre tránsito, nuestro derecho a congregarnos, a asociarnos en aras de nuestra salud pública, pero en contra de otras garantías constitucionales.

Los gobiernos han dictado suspensiones, restricciones, cierres, han causado una desaceleración económica cuyo pico más alto no lo hemos visto.

Las consecuencias no las entendemos, pero cuando el mundo pueda regresar a una nueva normalidad nos encontrará en un proceso de deshumanización orwelliana o bien podría darse el milagro de que el pueblo, los pueblos, países o gobiernos encuentren la razón del ser humano.

Este sería mi deseo para este naciente 2021. Sin embargo, pienso que sería una pesadilla distópica lo que tengamos en frente.

Esta pandemia se llevó nuestra fe, nuestra seguridad, nuestro amor propio; el mundo se volteó contra nosotros y ha tratado de matarnos como los seres parasitarios que somos. Quiero agregar que si no fuera por el arte que se generó en redes, cine, libros y música hubiéramos perdido la cordura al cien por ciento.

Quiero ser optimista y espero que algunos reencontremos camino, vida, espacio. Todos los días me despierto con un Facebook lleno de obituarios.

Deseo que la reflexión sobre todo esto al final del 2020 y en los comienzos del 2021 no cese para quienes enfermaron y sobrevivieron; para los que perdieron a alguien durante esta pandemia por el Covid-19 u otra enfermedad o situación.

Para los que seguimos resguardados tratando de mantener nuestra salud mental hay que revalorar las cosas importantes, valorar la paz y la vida, poder caminar libres, mojarse en la lluvia, una caricia, un abrazo, un beso o un adiós.

El 2020 se volvió contra nosotros y aún no ha terminado, pero encontremos en nuestro ser eso que nos hace humanos, diferentes de los demás.

*Escritor mexicano (Monterrey, Nuevo León, 1979), músico, docente y columnista.

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