Mirador viral

Las teorías antivacuna, tan dañinas como la estupidez humana

Tras un año de pandemia, las redes sociales han politizado el Covid-19 alentando la creación de un movimiento antivacuna sobre la base de una supuesta voluntad supranacional de controlar a las multitudes. La primera pregunta que habría que hacerse es ¿cómo podrían los Estados –excepto, quizá, la férrea China– ejercer un control supremo sobre sus habitantes, cuando han sido incapaces de contener a un simple virus?

FOTO: KAROLINA GRABOWSKA – PEXELS. COM

Por Irene Selser*

El movimiento antivacuna Covid-19 surgido en Europa y esparcido a otras partes del mundo –similar al que nació en 1870 en Londres contra la vacunación obligatoria ante la viruela– sigue sumando adeptos, entre ellos una minoría de médicos de España y otros países, cuya posición desafía sin embargo la lógica. Siguiendo la de los antivacuna, los millones de muertos y contagiados se habrían puesto de acuerdo para infectarse y fallecer en una especie de pacto suicida en masa al estilo del mesiánico pastor estadounidense, Jim Jones, solo que global.

La carga viral de este movimiento, del cual también es parte la ultraderecha europea, es tanto o más dañina que la del propio SARS-CoV-2 ya que este último es tan solo un agente infeccioso sin conciencia ni voluntad. Escuchar incluso a amigas o amigos repetir acríticamente los argumentos de los antivacuna en el sentido de que “el Covid no existe” o “nos quieren acallar en nuestra libertad de expresión”, ha llegado a resultarme tan nocivo e irresponsable al punto de preferir dejar en stand-by esos vínculos.

Fueron miles los que desde finales de agosto marcharon en las calles de Berlín, Madrid, París, Zúrich, Londres, Brasilia o Buenos Aires en contra de los protocolos de protección, con el resultado previsible de una segunda y despiadada ola de contagios de la que México no está hoy exento, aunque la gente no adhiera al movimiento antiinoculación, simplemente muchos dejaron de cuidarse…

En un ejercicio que apela a la razón, los periodistas de la cadena BBC, Flora Carmichael, Jack Goodman, Kris Bramwell, Olga Robinson y Marianna Spring se dieron a la tarea de desmontar con la ayuda de expertos las 4 teorías conspirativas en boga, que a continuación compartimos (https://www.bbc.com/mundo/noticias-55215779)

1. “Alteración del ADN”

El temor de que la vacuna podría de alguna manera cambiar tu ADN es una de las teorías que más frecuentemente se lanzan en las redes sociales.

La BBC entrevistó a tres científicos independientes al respecto. Todos dijeron que la vacuna de coronavirus no alteraría el ADN humano.

Algunas de las nuevas vacunas creadas, incluyendo la de Pfizer/BioNTech recién aprobada en Reino Unido, usan fragmentos del material genético del virus -o ARN mensajero.

“El inyectar ARN a una persona no cambia nada del ADN de una célula humana”, explicó el profesor Jeffrey Almond de la Universidad de Oxford.

Los mensajes en las redes han señalado que la tecnología de inoculación con ARN mensajero (ARNm) “nunca ha sido puesta a prueba o aprobada antes”.

Es cierto que ninguna vacuna ARNm ha sido aprobada con anterioridad, pero se han realizado múltiples estudios de vacunas ARNm en humanos en los últimos años. Y, desde el inicio de la pandemia, la vacuna ha sido analizada en decenas de miles de personas en todo el mundo y sometida a un riguroso proceso de seguridad para su aprobación.

Como toda nueva vacuna, debe pasar por severos exámenes de seguridad antes de que pueda ser recomendada para su uso general.

En la Fase 1 y Fase 2 de los ensayos clínicos, las vacunas se prueban en un pequeño grupo de voluntarios para verificar si son seguras y para determinar la dosis exacta.

En la Fase 3, se prueban en miles de personas para comprobar su efectividad. Tanto el grupo que recibe la vacuna como el grupo de control que recibe un placebo son cuidadosamente monitoreados en caso de cualquier reacción adversa -efectos secundarios-. Ese monitoreo de seguridad continúa después de que la vacuna ha sido aprobada.

2. Bill Gates y las denuncias de microchips

Esta teoría conspirativa también le ha dado la vuelta al mundo. Afirma que la pandemia del Covid-19 es un plan encubierto para implantar en la gente microchips rastreables y que Bill Gates, el cofundador de la empresa de tecnología Microsoft, está detrás de este.

No hay tal vacuna con “microchip” y no hay evidencia que apoye las denuncias que Bill Gates esté planeando hacer esto en el futuro.

Al respecto, la Fundación Bill y Melinda Gates negó a la BBC la veracidad de esta afirmación y la calificó de “falsa”.

Los rumores se propagaron cuando Bill Gates dijo en una entrevista que a la larga “tendremos unos certificados digitales” que podrían mostrar quién se ha recuperado, hecho la prueba y finalmente si fue vacunado. Pero no hizo mención a microchips.

Esto llevó a un artículo ampliamente compartido que se titulaba: “Bill Gates usará microchips implantados para combatir el coronavirus”.

El artículo se refiere a un estudio, financiado por la Fundación Gates, sobre una tecnología que podría almacenar los registros de vacunas de alguien en una tinta especial aplicada al mismo tiempo que una inyección.

Sin embargo, la tecnología no es un microchip, es más bien como un tatuajeinvisible. Todavía no se ha lanzado y tampoco permitiría el rastreo de las personas ni que la información se almacene en una base de datos, aclara Ana Jaklenec, una científica que trabaja en el estudio.

El multimillonario fundador de Microsoft ha sido objeto de muchos rumores falsos durante la pandemia debido a su trabajo filantrópico en el campo de la salud pública y el desarrollo de vacunas.

A pesar de la escasez de evidencia, una encuesta a 1.640 personas realizada en mayo por el sitio YouGov reveló que 28% de estadounidenses creía que Gates quiere usar las vacunas para implantar microchips en la gente. Entre republicanos esa cifra alcanzó el 44 por ciento.

3. Tejido fetal

Los expertos también han calificado de “falsos” los rumores de que las vacunas contienen “el tejido pulmonar de un feto abortado”. Según el doctor Michael Head, de la Universidad de Southampton, “no se han usado células fetales en el proceso de producción de ninguna vacuna”.

Un video en particular que se publicó en una de la principales páginas antivacunas en Facebook se refiere a un estudio que el narrador afirma muestra evidencia de lo que contiene la vacuna desarrollada por AstraZeneca y la Universidad de Oxford. Peroel estudio en cuestión exploraba cómo la vacuna reaccionaba cuando era inyectada en células humanas en el laboratorio.

La confusión pudo darse porque hay un paso en el proceso de desarrollo de la vacuna que usa células criadas en un laboratorio, que descienden de células embrionarias que de otra manera hubieran sido destruidas. Esa técnica fue desarrollada en los años de 1960 y no se abortaron fetos para esa investigación.

Muchas vacunas son producidas de esta manera, explicó el doctor David Matthew, de la Universidad de Bristol. El experto agregó que cualquier rastro de las células se elimina completamente.

Los desarrolladores de la vacuna en la Universidad de Oxford dicen haber trabajado con células clonadas, pero que estas células “no son en sí células de bebés abortados”.

Las células se desempeñan como una fábrica que produce una versión muy debilitada del virus que ha sido adaptada para funcionar como una vacuna.

No obstante, aunque el virus debilitado se crea utilizando estas células clonadas, ese material celular se remueve cuando el virus es purificado y no se utiliza en la vacuna.

4. Tasa de recuperación

En las redes sociales también hay quienes cuestionan la necesidad de una vacuna si las probabilidades de morir a causa del virus son tan bajas, al menos en algunos países.

Según destaca la BBC, un meme compartido por personas que se oponen a la vacuna afirma que la tasa de recuperación de la enfermedad es de 99.97% y sugiere que contagiarse con Covid-19 es una opción más segura que vacunarse.

Para empezar, la cifra a la cual se refiere el meme de “tasa de recuperación” -que implica que son las personas que se contagiaron del virus y sobrevivieron- no es correcta.

Aproximadamente el 99% de las personas que se contagian de Covid-19 sobreviven, dice Jason Oke, experto en estadística de la Universidad de Oxford.

Así que unos 100 de cada 100.000 morirán -una cifra mucho más alta que la de tres de cada 10.000 que sugiere el meme.

Sin embargo, Oke señala que “en todos los casos los riesgos dependen mucho de la edad y no toman en consideración la mortalidad a corto y largo plazo de Covid-19”.

No se trata únicamente de sobrevivir. Por cada persona que muere, hay otras que sobreviven pero atraviesan cuidados médicos intensivos y otras que sufren complicaciones de salud crónicas.

Eso puede contribuir a que los servicios de salud quedensobrecargados de pacientes con Covid, compitiendo por los recursos limitados de los hospitales en el tratamiento de otras enfermedades y lesiones.

Para el profesor Liam Smeeth, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, concentrarse en la tasa de mortalidad total o reducir la aplicación de una vacuna a un acto individual, es no entender el propósito de las vacunas las cuales “deberían verse como un esfuerzo de la sociedad para proteger al prójimo”.

*Coordinadora editorial de Diarios de Covid-19, periodista y escritora, miembro de la Asociación Mexicana de Traductores Literarios (Ametli).

Email: diariosdecovid@gmail.com / Facebook: Irene Selser

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