MIRADOR VIRAL

El mundo pos Covid-19 según Bill Gates

FOTO: MELINDA Y BILL GATES. FACEBOOK: BILL GATES

a mis queridos colegas Adriana Esthela Flores y Luis Barrón

Por Irene Selser*

En marzo pasado, cuando la OMS anunció la nueva pandemia a causa del hasta entonces desconocido SARS-CoV-2, el cofundador de Microsoft, Bill Gates, recordó que en 2015 él mismo había predicho la irrupción de un nuevo coronavirus que sería  global y mucho más letal que las dos o tres cepas anteriores. Una verdadera “crisis viral”. En teleconferencia, el magnate advirtió que “no estamos preparados” para lo que viene y afirmó que predecir que “puede que exista un virus con el que las personas se sientan lo suficientemente bien mientras están infectadas para subirse a un avión o ir al supermercado, eso haría que se extienda por todo el mundo de manera muy rápida”. (https://www.youtube.com/watch?v=cTlIkR6T81A&feature=emb_rel_pause)  

De hecho, tras recordar en marzo aquella advertencia, Gates anunció que después de 45 años dejaría el consejo de administración de su firma, que cofundó junto a Paul Allen en 1975, para dedicar más tiempo a la filantropía desde su fundación Bill y Melinda Gates, a fin de ayudar en los problemas humanitarios que aquejan a nuestro planeta. Destacó que él se había puesto a estudiar el tema después de la ocurrencia de la epidemia de ébola en África, que alcanzó a Estados Unidos y Europa; de ahí su advertencia de que si los gobiernos y la ciencia no tomaban las medidas adecuadas, la “siguiente epidemia (podría ser) más dramática que el ébola”; una “catástrofe mundial”, adelantó sin éxito.

Ocho meses después, Bill Gates vuelve a pronunciarse sobre el tema y en una conferencia organizada por The New York Times el 17 de noviembre analizó los alcances del Covid-19 y le puso cifras y porcentajes a sus predicciones.

Así, según Gates, más del 50% de los viajes de negocio y más del 30% de los días en la oficina desaparecerán”, ya que en el primer caso la justificación para realizar un viaje de negocio será más complicada al mejorar durante el confinamiento la viabilidad de trabajar desde casa, aunque reconoció que habrá empresas más dispuestas para el teletrabajo que otras.  

“Seguiremos yendo a la oficina de algún modo, seguiremos con algunos viajes de negocio, pero drásticamente menos”, agregó Gates, involucrado con su esposa Melinda en la promoción del desarrollo y la distribución de la vacuna en las economías en desarrollo. Al 22 de noviembre se registraron en el mundo57.9 millones de casos con 605.000 muertos, según los datos diarios de la OMS desde su sede en Ginebra. A la vez, los fallecidos por causas directamente atribuibles al coronavirus se elevaron este domingo a 1.377 millones. América suma 24.6 millones de casos, Europa 16.9 millones y el sur de Asia acumula unos 10.4 millones.

Gates detalló que los viajes de negocios representaban antes de la pandemia cerca de la mitad de los ingresos de las aerolíneas estadounidenses, siendo en términos generales los desplazamientos más rentables. Una esperanza es la distribución masiva de vacunas a partir del segundo semestre de 2021, habiendo prometido en estos días el Grupo de las veinte económicas más industrializadas del planeta, el G-20, luchar por un “acceso asequible y equitativo” universal a las vacunas contra el Covid-19. Pero evidentemente el llamado Home Office llegó para quedarse, lo que contribuirá a la merma de los ingresos del tráfico aéreo y de la industria hotelera y asociados, con un golpe directo a las economías que dependen del turismo.

En su pronóstico, Gates consideró en segundo lugar que la pandemia impactará la densidad poblacional de las grandes ciudades, ya que hará que las personas se alejen de los centros urbanos por la posibilidad de trabajar desde otros lugares, impactando a su vez en el costo de vida y la circulación de las mercancías. Al respecto, el historiador y académico canadiense Yakov Rabkin adelantó en una crónica para Diarios de Covid-19 (https://reportespreliminares.files.wordpress.com/2020/10/foto-yakov-rabkin-canada.png) el impacto que estaba teniendo la pandemia en las ciudades y puso de ejemplo los casos de Montreal y de Nueva York donde al menos desde octubre se reportaba un “éxodo” visible de parte de los más ricos de la ciudad hacia los suburbios, lo que estaba presionando en forma inédita sobre el mercado de las casas de campo.

La tercera predicción de Gates es que habrá naturalmente una mejoría considerable del software que “era un poco torpe cuando todo esto comenzó, pero ahora la gente lo está usando tanto que se sorprenderá de lo rápido que se innovará”.

Tras adelantar que evidentemente la normalidad tomará un buen tiempo en volver –para algunos expertos no será antes de finales de 2021–en lo que se aprueban las vacunas y se masifica su distribución–, Gates dijo que habrá un aumento de las “ganas de socializar” debido que, como resultado de la pandemia, la gente que practique el teletrabajo buscará más espacios sociales en su comunidad o con sus amigos por las noches para compensar el aislamiento cotidiano en sus casas.

Sobre la polémica mundial a propósito del uso de mascarillas como el principal filtro ante el Covid-19, Gates reconoció sus limitaciones a la hora de predecir comportamientos, aunque aceptó que “no habría pensado que llevar mascarilla se iba a convertir en algo tan controvertido”. Tampoco que la administración de Donald Trump apoyara una opinión en su contra tan “salvaje y extrema” a la hora de enfrentarse a la pandemia. 

Añadió que el sentimiento antimascarilla era más fuerte en Estados Unidos que en otros países, y reconoció que no estaba claro si esto se debe a la posición adoptada por el gobierno de Trump o por el sentimiento individualista de los estadounidenses. Esta semana, Estados Unidos registró más de 11 millones de infectados y casi un cuarto de millón de muertos, con la pandemia fuera de control y muchos hospitales al borde del colapso como ocurrió en abril o mayo.

La sorpresa de Bill Gates sobre el debate en torno de las mascarillas es compartida por no pocos ciudadanos y especialistas en todo el mundo. En mi caso puedo afirmar que después de monitorear durante  nueve meses el incomprensible comportamiento humano en nuestras latitudes en relación con el rechazo al uso del barbijo, ya sea de manera presencial en las calles de la Ciudad de México o a través de las imágenes de vídeo  y de TV o en fotografías lo mismo en EE.UU. que en Argentina, Brasil, Londres, Suecia, Francia, Alemania, Italia o España en la base de esta desidia, que no solo desafía a las autoridades sino al más elemental sentido común, está la soberbia de una (de)formación negligentemente supremacista y machista que “legitima su egoísmo”, en palabras de mi colega Adriana Esthela Flores, en desprecio del resto de la sociedad, burlando las medidas sanitarias por encima de los intereses de la sociedad y de la misma familia; un sentido ético y moral venido a menos que hay que reconocerle en cambio a las sociedades asiáticas, más disciplinadas y menos caprichosas que las nuestras, que el Covid-19 ha evidenciado como ignorantes y mezquinas.

[La referencia a la ética asiática no incluye a China, el antiguo Imperio del Medio, donde la subordinación de la población desde hace décadas y peor aún en la marco de la administración del alguna vez disidente Xi Jinping, está condicionada por  una realidad de opresión y represión que explica en parte -aunque desde luego no lo justifica- el exitoso control de la epidemia fronteras adentro].

*Periodista, editora y traductora, miembro de la Asociación Mexicana de Traductores Literarios (Ametli). Coordinadora editorial de Diarios de Covid-19.

Email: diariosdecovid@gmail.com FB: Irene Selser

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