FOTO-PERFORMANCE DE LA PANDEMIA

Los autorretratos de David Silva

En nuestra nueva realidad covidiana, el reconocido artista visual mexicano nos sorprende con una nueva colección de lúdicos e ingeniosos barbijos, cuya virtud en estos días de peste es hacernos reír y reconciliarnos con el icono de esta pandemia: el cubrebocas

Por Morris Savariego*

Modelo Estilo Carpintero T/B CV 19

El arte del performance, también conocido como arte-acción, arte vivo   o happening, tiene como su ideal la creación de experiencias efímeras que cuestionan y desafían las formas convencionales de pensar la realidad.

Su esencia es multidisciplinaria y como tal, incorpora e integra disciplinas como la danza, el teatro, el video, la música, la fotografía, el circo, etc., valiéndose de múltiples medios, incluso las redes sociales.

A partir de su surgimiento en 1916, en los escasos diez metros cuadrados del Cabaret Voltaire en Zúrich, Suiza y ligado estrechamente al movimiento Dada, que dio origen al dadaísmo, el performance se ha desarrollado vertiginosamente fecundado por movimientos como el Futurismo, Fluxus, el Arte conceptual o The Living Theatre e impulsado por artistas de la talla de John Cage, Merce Cunningham, Alan Kaprow, Joseph Beuys, Marina Abramovic, Bob Wilson, Ai Weiwei o Laurie Anderson.

Alejandro Jodorowsky introduce en los años de 1960 el performance en México con el nombre de “Efímero pánico”, realizando en terrenos baldíos, en edificios en obra negra, albercas, en el patio de un manicomio e incluso en televisión. Fue célebre el Efímero de San Carlos en 1963 que quedó documentado con un relato y múltiples fotografías en su libro Teatro pánico editado en 1965.                                 

A partir de entonces, México ha sido terreno fértil para esta expresión artística y de aquí han surgido performanceras tan notables como Lorena Wolffer, María Eugenia Chellet, Rocío Boliver (La congelada de uva), Mónica Mayer, Teresa Margolles y el performancero pos mexicano Guillermo Gómez Peña, director de la tropa chicana La Pocha Nostra y autor de deslumbrantes ensayos como “En defensa del arte del performance” (2004).

Ahora, David Silva, artista visual de larga y brillante trayectoria, se suma a esta pléyade de performanceros con una serie de autorretratos en los que  encarna, con derroche de teatralidad, distintos personajes que modelan tapabocas absolutamente absurdos, imprácticos, inútiles o  imposibles de usar.

Multiplicándose él mismo en confinamiento y utilizando ingeniosos vestuarios y curiosos objetos caseros, siempre con el mismo encuadre, David Silva viene publicando, día con día, desde el 20 de abril, en su muro de Facebook, sus peculiares modelos como un lúdico ritual que reelabora, con una creatividad pasmosa, el icono fundamental de esta pandemia: el tapabocas.

El resultado es una delirante galería de personajes que a través de un sentido del humor y un ingenio inagotables, nos permiten burlarnos del popular enemigo invisible de la humanidad y pintarle cuernos.

Sus autorretratos consiguen la invaluable labor, en estos cruciales momentos, de permitirnos habitar jocosamente nuestra realidad ya no cotidiana sino covidiana, como la ha bautizado Isaac Abenchuchan en sus célebres aforismos también feisbuqueros.

Así que, señoras y señores, ésta es la tercera llamada para que gocen esta pequeña muestra de los más de cien modelos creados a la fecha por David Silva.

*Director y profesor de teatro. Email morriselmo49@yahoo.com.mx FB Morris Savariego

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