Luna Llena de septiembre

En estos días, también los astros envuelven a nuestro planeta en una cortina de silencio llamando a la reflexión, mientras el tiempo pareciera estar detenido, marcado por la incertidumbre, por momentos tan infinita como el Universo

Por Ayub Estephan*

Cuando el silencio se instala dentro de una casa, es muy difícil hacerlo salir; cuanto más importante es una cosa, más parece que queramos callarla. Parece como si se tratara de una materia congelada, cada vez más dura y masiva: la vida continúa por debajo, sólo que no se la oye. Quizás por eso me hice músico. Era necesario que alguien expresara aquel silencio, que le arrebatara toda la tristeza que contenía para hacerlo cantar. Era preciso servirse para ello, no de palabras, siempre demasiado precisas para no ser crueles, sino simplemente de la música, porque la música no es indiscreta y cuando se lamenta no dice por qué.” (Alexis o el Tratado del inútil combate, Marguerite Yourcenar).

El próximo 2 de septiembre, a las 00:22 hora local de la Ciudad de México, tendrá efecto el plenilunio de este mes, estando el Sol en el signo de Virgo y la Luna en Piscis, a 10°12’18’’. El grado 10° de Piscis es simbolizado por “una enorme mesa de laboratorio en la que descansa una gran cantidad de instrumentos destinados a ser el receptáculo de diversos químicos”, lo que representaría la experimentación de métodos para elaborar pruebas científicas encaminadas a desarrollar una vacuna efectiva para el Covid-19. ¿Efectiva para quiénes? He aquí la pregunta que flota en el ambiente. Hoy, la competencia entre los gobiernos mundiales y las farmacéuticas para lograr dicha meta es una realidad, mientras en el mundo continúa latente en la psique colectiva una esperanza “mesiánica” que ponga fin a todo el montaje implantado por el SARS-CoV-2. De acuerdo con el visionario Dane Rudhyar, considerado por muchos el “padre de la astrología moderna”, este grado 10° de Piscis sintoniza con “la capacidad del hombre para desarrollar poderes y habilidades que, trascendiendo las limitaciones naturales, le permiten operar en los reinos mentales y espirituales”, haciendo posible acceder al territorio de la premonición, la profecía y la revelación, en la medida de ser sujetos aptos para ello. Dichas operaciones también pueden servirnos para ampliar nuestros criterios y tomar decisiones respecto al porvenir que deseamos para nosotros y nuestros descendientes. Pero sabemos que también estas operaciones pueden ser manipuladas por poderes perversos y puestas al servicio de un puñado de personas que sólo persiguen intereses mezquinos. Se habla ya en las redes de una vacuna que limita las capacidades humanas, que actúa sobre el ADN modificando el genoma; “transhumanismo” dicen, que puede traer consecuencias imprevisibles para la vida como hoy se conoce, sometiendo a las personas al arbitrio de unos cuantos que buscan el control absoluto de todo. Ciertamente habitamos un universo que hemos construido ladrillo a ladrillo sin tener la dimensión exacta del porvenir, actuando conforme a nuestras pasiones; pero paralelamente existen energías positivas con las que sabemos conectar también y que están en armonía con la intuición, nuestra mejor herramienta en este momento. Tenemos hoy muchos planetas retrógrados, lo que nos posiciona en un campo magnético plural, crítico pero necesario. 

Esta imagen de la Luna Llena pisciana que refleja un Sol virginal y laborioso, enfatiza los poderes trascendentes y la comprensión humana en beneficio de su talento para explorar y su don de crear las hipótesis para resolver el problema que trajo este virus letal. Y mientras por un lado la exploración científica se acelera, la visión psíquica nos aumenta por el otro, permitiendo que los reinos interiores y exteriores de la realidad se complementen y lleguen a revelarse mutuamente. La Luna en Piscis se sitúa más allá de las palabras y su lenguaje es corporal y psíquico. Debido a ello esta Luna es sumamente sensible a las captaciones mágicas que provienen de los mundos arquetípicos superiores e inferiores. En esta Luna subsiste un anhelo de seguridad que nos lleva a desarrollar habilidades para construir un refugio para resguardarse del sufrimiento, y de las amenazas y decepciones que provienen del exterior. Por ello, con esta Luna nos resulta más sencillo evadirnos, deteniendo el tiempo en un presente infinito, inagotable y vacío. Un tiempo en el que no se empieza nada nuevo, un tiempo sin negación y sin posibilidad de iniciativa. Un tiempo donde la ensoñación es lo único que nos conecta con la disolvencia de la vida, constituyendo un espacio vacío donde se manifiesta la crisis de una existencia frágil, casi imposible de asumir, y que deviene en un espacio metapsicológico dentro del cual se articula un lugar secreto, una especie de cripta que sirve para velar la dimensión dolorosa de la pérdida y el duelo no elaborado por la ausencia del Otro. Como pueden notar, estamos en un instante estelar donde pervive la ambigüedad, por un lado, el exceso de palabras que saturan y atemorizan, bloqueando nuestra capacidad de análisis, mientras que, por el otro, la resonancia propia del silencio interior, la música de las esferas celestes que nos hablan de verdades trascendentes en lenguajes más sutiles. De este lado, los destinos de unos reciben efluvios benignos, mientras que, del otro, estos efluvios representan todo lo contrario; unos se quedan sin empleo, mientras otros se vuelven millonarios; algunos están a favor del uso del cubrebocas, mientras que otros se lo quitan desafiantes; la ausencia de muchos trae el encuentro de otros. En fin, es un tiempo de extrañas reacciones y sorpresas para todos.

Imagen: “Orfeo y Eunídice”, por George Frederic Watts (1872). Especial

Este plenilunio nos trae un circuito de aspectos y figuras geométricas interplanetarias cerradas en sí mismas. La más simple de todas es la que constituye el Sol haciendo un aspecto de trígono con Urano, estando este último en sextil con la Luna, mientras que ambas luminarias están en su oposición tradicional, lo que sugiere una Media Cometa o Escuadra, que como he dicho antes es una figura que requiere de la negación u oposición de otros para imponerse, para autoafirmarse. Dada la interacción con Urano en Tauro, su lugar de caída, surge ahora la dificultad de trascender el dolor de las ausencias que como fantasmas deambulan entre nosotros. El temor y el sufrimiento siguen siendo las válvulas que regulan la depuración que urge a nuestras almas. Por su parte, la ciencia se apresta febril en sus ensayos y preparativos de la vacuna final, que aún está en la etapa experimental, lo que genera ansiedad y dudas. Según esto, todavía seguimos en el trance de pasar a la siguiente etapa. Así también el alma se regurgita en sí misma, y se reconoce débil, aunque al mismo tiempo poderosa, y nos impulsa a empresas y hazañas inimaginables. Con esta figura geométrica, el termómetro monetario sigue siendo primordial día con día. Las negociaciones, los empréstitos interbancarios y personales, las ayudas económicas programadas por los gobiernos, el destino de los recursos materiales, de los insumos, etcétera. Urano en Tauro, se ha dicho ya, tiene que ver con la reestructuración de las finanzas, con el derrumbe de los modelos caducos y también con los nuevos comienzos.

Igualmente esta Escuadra o Media Cometa vuelve a repetirse pero involucrando a Venus (esta vez recorriendo Cáncer), que hace un sextil a Mercurio, en Virgo (lo que lleva la discusión social al terreno de la fertilidad humana y la fertilización artificial), mientras que a su vez Mercurio hace un trígono a Saturno, Júpiter y Plutón (que siguen en Capricornio, los dos últimos en conjunción, el cielo y el abismo conectados más Saturno, el tiempo) y Venus recibiendo la oposición de estos dos últimos. Debido a ello también sigue en la mesa el tema de los menores y la mejor manera de reequilibrar la educación familiar y escolar. Y no sólo en base a la manera de acceder a los servicios de educación, sino que además se trata de hacer algo por esos pequeños que se han visto afectados psicológicamente debido al confinamiento. Siendo esto tan evidente, es imposible no preguntarse si los métodos seguidos son los mejores y más adecuados. También si tener dos o más empleos nos limita el acceso a convivir en familia y transmitirles valores decentes, principios y fundamentos. Esta figura propone a un Mercurio exaltado, preocupado por la manera más óptima para resolver el porvenir y especialmente busca la manera más óptima de dar su servicio mediante la comunicación. También la conexión que sostiene Mercurio con Saturno, estando éste en su domicilio, ayuda a definir todo tipo de prioridades, mientras encajona las palabras con estadísticas precisas. La presencia de Venus en Cáncer nos conecta con varios temas, entre ellos con el tema de la maternidad en la mujer. Suena sublime decir que en otras dimensiones esotéricas se trata de la Madre Tierra, pero de fondo Venus aquí cuestiona si el instinto de ser madre es algo innato o se crea a partir de intereses históricos, mercantilistas y de clase. ¿Cómo vive su embarazo una mujer en estos tiempos de pandemia? ¿Y si no es un embarazo deseado? Igualmente, la postura de Venus en Cáncer también nos habla de la receptividad necesaria para asimilar y adaptarse a las nuevas necesidades que se han creado a partir de la expansión del Covid-19. Mucho para pensar, mucho que discernir.

Otra de estas figuras cerradas que ocupan nuestra atención durante este plenilunio es el regreso al doble “aguijón celeste”, compuesto por dos semisextiles, dos quincuncios y dos oposiciones, ya mencionada en mi texto de la Luna Llena de agosto. Esta figura suele facilitarnos conexiones con personas destacadas en algún nivel social-económico-cultural, con las que resulta extrañamente sencillo relacionarse pero que al mismo tiempo traen consigo enormes exigencias, resistencias y bloqueos dificultando la interacción. En dicha figura están involucrados ambos Nodos de la Luna, significando puntos en los que nos cuesta ceder en nuestros puntos de vista y evolucionar hacia nuevas estructuras y posibilidades, pues pensamos que nos arriesgamos a perder algo de nosotros mismos. Como cuando mentimos u ocultamos alguna información con el fin de no violentar las emociones de otros, y a cambio de ello se pierde algo fundamental, que es la honestidad y la certidumbre. De hecho, con este entramado, producto de esta figura astral, resulta fácil perder la credibilidad y la confianza mutuas. Pero también si decimos las cosas “como son”, de todos modos, esa ruptura será una realidad, y esto se debe a que la particular geometría del “aguijón celeste” se sostiene de manera muy endeble. Además, Venus también estará involucrado en esta figura en oposición a Saturno, ambos conectados a los Nodos de la Luna.

Como su nombre lo indica, el “aguijón” es un órgano punzante de algunos insectos que inocula veneno y provoca el dolor y la inflamación en el área de la piel donde se clava, incluso la muerte. En el Libro del Apocalipsis se menciona que “del humo salieron langostas que se extendieron por la tierra. Tienen colas como de escorpión, como aguijones, y en la cola el poder para hacer daño a los hombres por cinco meses. Su rey es el ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón (ruina) y en griego Apolión (destructor). Pasó el primer ay; atención, que detrás llega el segundo. Los hombres que no murieron por estas plagas, no se arrepintieron de las obras de sus manos: no dejaron de adorar a los demonios y a los ídolos de oro, plata y bronce, de piedra y madera que ni ven ni oyen ni caminan. No se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus brujerías, ni de sus inmoralidades sexuales, ni de sus robos (Ap. Cap. 9; Biblia de Nuestro Pueblo).” Este es un texto hermético que, en función de la figura geométrica astral que representa este doble “aguijón celeste”, posee un significado íntimamente ligado al número cinco, pues es el “quinto ángel” quien toca la trompeta anunciando la caída de un astro del cielo a la tierra (un ángel de Dios) que trae consigo las llaves del abismo, desatando enjambres de langostas que vienen a hacer daño a los hombres por cinco meses (duración aproximada de la vida de una langosta), frase que se repite en dos ocasiones, lo mismo que esta otra: “no se arrepintieron”, resaltada por Juan evangelista, el autor. La plaga de las langostas no es nueva en la Biblia, ya que es una de las plagas que por intermediación de Moisés envió Dios a Egipto. En otro sentido se alude a una época de hambre, pues las langostas diezman las cosechas. Este tema se ve reforzado por la posición del asteroide Ceres, que se encuentra retrógrado en Piscis, su signo de exilio. Ya la FAO alertaba en enero pasado de una plaga de langostas en Etiopía y Somalia que avanzaba hacia Kenia, siendo la mayor ocurrida en las últimas décadas, advirtiendo que “el repunte de la plaga de langosta en África oriental hace necesaria una campaña de control transfronteriza a gran escala” y detallaba que “los voraces enjambres amenazan a toda la subregión”. Igualmente, “en la India, Irán y Pakistán, lo mismo que en Egipto, Eritrea, Arabia Saudita, Sudán y Yemen, han aparecido numerosos enjambres de langostas del desierto desde junio de 2019 que se han estado reproduciendo”, por lo que la FAO ha decidido ampliar su “respuesta de emergencia”. Los grupos de langostas que destruyen los campos en estos países, pueden consumir el alimento de 35 mil personas en un día. La FAO ha declarado que “hoy siguen las labores de aplicar insecticida contra las langostas de desierto en los países mencionados a pesar de Covid-19”. Pero a pesar de lo grave de esta situación, la noticia no ocupa las primeras planas de los diarios ni se menciona en las redes sociales. Venus, que representa la abundancia, se ve enfrentado a Saturno, el amo de la austeridad, y los Nodos de la Luna en el eje Géminis-Sagitario nos confrontan con un acontecimiento de orden natural que amenaza nuestra supervivencia, siendo una verdad de la que se nos ha informado superficialmente.  

El número cinco ha sido considerado esotéricamente un número de “gracia”, pues cinco son las llagas con que taladraron el cuerpo de Cristo estando en la cruz. Los pitagóricos lo llaman el número del matrimonio y el número de la justicia, porque corta en dos al diez por igual. El pentáculo, además de ser un amuleto, representa una estrella formada de cinco puntas que simboliza la estrella de Belén. Igualmente, el pentagrama en el que se escriben y leen las notas musicales tiene cinco líneas. Eliphas Levi comenta que “el pentagrama, llamado en las escuelas gnósticas la estrella flamígera, es el signo de la omnipotencia y de la autocracia intelectuales. Es la iniciación o la profanación; es Lucifer o Vésper, la estrella matutina o vespertina. Es María o Lilith; es la victoria o la muerte; es la luz o la sombra. El pentagrama, elevado al aire dos de sus puntas, representa a Satán o al macho cabrío del aquelarre, y representa también a El Salvador cuando al aire eleva uno solo de sus rayos.” Debido a ello, este “aguijón celeste” duplicado puede llevarnos a experimentar un extenso abanico de tensiones de todo tipo. Dado que estas fantásticas “langostas” son designadas claramente como “perversas potencias espirituales”, Andrés de Cesárea, obispo de Capadocia (siglo VI d.C.) en su “Comentario al Apocalipsis” señalaba que “la plaga de la quinta trompeta llega para causar a la humanidad tormentos materiales y espirituales de excepcional intensidad”, quizá con el afán de llevarnos a reconsiderar el sentido de nuestra existencia. Si a este “aguijón celeste” se lo vive diligentemente, también puede llevar a afianzar en nosotros las virtudes cardinales: fortaleza, templanza, prudencia y justicia. A nivel social, nos permite vivir y enfrentar una situación tensa como el Covid-19 con elevación y ecuánimes; pero en su lado negativo, puede incitarnos también a la degradación moral, al aislamiento y la inercia.

Por otra parte, tenemos otra figura inmersa en sí misma, abismada más allá de las reflexiones, alentando una nueva conciencia que se viene cocinando en nuestro interior. Es ahora cuando, ahondando en las espesuras de la psique, en la oscuridad de los sentidos, superamos el miedo, pues nos llega la visión reveladora del acontecer de nuestra existencia, para orientarnos hacia los cambios que piden ser realizados urgentemente. Esta figura geométrica sagrada es el “Rectángulo Místico”, compuesto por dos trígonos (Venus-Neptuno y Mercurio-Plutón), dos sextiles (Neptuno-Plutón y Venus-Mercurio), y dos oposiciones (Venus-Plutón y Neptuno-Mercurio). De acuerdo a Bill Tierney, el Rectángulo Místico “relaciona a dos oposiciones potencialmente iluminadoras y perceptivas que pueden alcanzar un resultado ideal o inspirado a través de la utilización inteligente y original de esas energías. Sin embargo, dependerá del nivel en que se experimenten las oposiciones, ya que este aspecto puede expresar también desarmonía, desequilibrio, fuerzas separativas y tensión irreconciliable. Normalmente, los desafíos planteados por las dos oposiciones son confrontados con más efectividad de lo esperado debido a las influencias integradoras de los trígonos y de los sextiles. Así, el conflicto y la desavenencia que implica esta figura poseen las suficientes cualidades estimulantes y alentadoras para encontrar soluciones, y tales oposiciones son menos propensas a paralizarse por demoras o situaciones de estancamiento. Las perspectivas conseguidas aquí podrán ser utilizadas para crecer y desarrollar conciencia. Cuando esta configuración se experimenta positivamente, los intentos por actuar de forma productiva en las relaciones serán mejor evaluados y su ejecución será más equilibrada al servirse de la percepción y la intuición para lograr los objetivos propuestos.

También será de suma importancia la participación de los planetas involucrados en esta figura geométrica: Venus, asociado al amor y la abundancia, que busca restablecer el diálogo y el equilibrio frente al antagonismo de Plutón e impulsa a concretar acuerdos poniendo arte y belleza donde falta entendimiento. Venus conoce sobradamente la mentalidad plutoniana, pues Vulcano (Hefesto), su marido, alimentaba su fragua artesanal del fuego de los volcanes, donde ambos tenían su morada. Plutón es el rey del inframundo, “el ángel del abismo” mencionado por Juan el evangelista, y de su reino emanan la ruina y la destrucción, aunque otra de sus funciones consiste en depurar aquello que ha dejado de ser útil, purgando a la naturaleza y a la humanidad de sus lastres, y renovándolas periódicamente. Por su parte, Neptuno en oposición a Mercurio nos lleva a usar de otras formas de comunicación que no necesariamente son verbales, pero sí muy sensibles: la música, la poesía o la pintura, brindándonos el acceso a mundos paralelos de estructura estética diversa. Siendo Neptuno el rey de los océanos, su expresión remite al lenguaje simbólico e imaginativo (el rumor de las olas, el chapoteo de las aguas en las fuentes y en los aguaceros, en suma: los poderes de la sensibilidad), mientras que Mercurio opera en el lenguaje más práctico del razonamiento y el habla. Normalmente, cuando ambos están opuestos, se restringe la habilidad sensitiva en beneficio de la verborrea que culmina en discursos falaces. Así, el lenguaje discursivo se opone al estético más sensible, hasta que logran superar sus diferencias mediante la fusión artística confeccionando un lenguaje bello y elevado, rico en metáforas y ello alentado por la presencia de Venus en esta composición astral. Por su parte, Mercurio en trígono a Plutón sabe extraer del abismo dones y riquezas para repartir en un mundo empobrecido, mientras que el sextil que hace a Venus lo vuelve mediador de mundos aparentemente opuestos. Siendo una figura cerrada, nos invita a ir más allá de las apariencias, usando la imaginación para crear un mundo donde todos podamos vivir mejor.

Igualmente tenemos la Cuadratura T, otra figura cerrada, aunque con posibilidades más dinámicas, compuesta por el aspecto que configura Saturno conjunto a Plutón, y Venus en oposición a ambos, cuadrando a Marte, que opera como planeta focal. La T Cuadrada es una figura que presenta dificultades para mediar entre los planetas en oposición sin causar desarmonía, o algún tipo de desequilibrio. Este potente patrón de tensiones puede ser apabullante debido a la tendencia del planeta focal (Marte) a desafiar continuamente el equilibrio, la armonía y la serenidad que la oposición buscaría alcanzar. Este planeta focal suele excitar a los planetas de la oposición a expresarse con rudeza, casi siempre debido al ego que se erige en actor y se agiganta cuando se siente amenazado, en vez de buscar complementarse e intercambiar opciones. El grado opuesto frente al que se localiza el planeta focal en la extremidad desocupada de la Cuadratura T desempeña un papel esencial al indicar cómo resolver mejor el dilema planteado por la figura. Aplicada constructivamente, el excedente de energía que activa puede provocar que nos lancemos adelante con un sentido claro de las metas y la dirección a seguir, mientras se confronta y superan los obstáculos del camino. Esto se debe a que Marte, el planeta focal, finalmente encuentra una salida a las energías tensionales implicadas.

Al avanzar Venus hacia el signo de Leo donde ingresará el 7 de septiembre, esta Cuadratura T se descomprimirá y permanecerán en cuadratura todo el mes Plutón, Saturno retrógrado en su domicilio (Capricornio) y Marte en el suyo (Aries), que iniciará su fase de retrogradación el día 9, mientras Saturno terminará su fase retrógrado anual el día 28. Como pueden ver el mes de septiembre será intenso. En febrero estos planetas estuvieron directos y en conjunción, estando Marte exaltado. En muchos sentidos se pactaron treguas por la amenaza a la supervivencia humana que trajo el coronavirus. Hoy las treguas llegaron a su fin, la neurosis colectiva necesita señalar culpables, proyectando su propia culpa sobre otros por miedo a desnudar su alma. Las alianzas suscitadas en febrero no cumplieron con las expectativas y los protagonistas comienzan a ser cuestionados. Podrían suscitarse ciertos escándalos, salir a la luz temas ocultos, manejos turbios, visiones apocalípticas, radicalismos, etcétera. El enojo de un colectivo herido se retuerce en su frustración al no tener las explicaciones a tantos sucesos que nos han cambiado la vida en pocos meses. Esta energía que despedirá todo septiembre la cuadratura Plutón y Saturno a Marte hará que se tambaleen muchas estructuras. Pero finalmente se nos revela el trasfondo detrás de las apariencias. Venus, que ha sido el gran planeta protagonista de este plenilunio, activo en todas las figuras geométricas mencionadas arriba, es un planeta que invita a la diplomacia, a la cordura y a la generosidad, aunque en breve se deslindará, abandonando el conflicto para ir a recomponerse en Leo, la casa del Sol, dejando a los demás protagonistas que se sienten inteligentemente a renegociar los conflictos. Habrá todo el mes la oportunidad de conciliar, pero también la ruda franqueza y los escándalos en las cúpulas del poder ante la mirada atenta del colectivo. Igualmente, los intentos de sabotaje a cualquier propuesta y consenso invadirán las redes sociales pues estando Mercurio en Virgo, su sitio de exaltación, todo se magnifica y nada permanece oculto, especialmente en los temas de salud. De todo esto podrían derivarse resoluciones de enorme trascendencia para las naciones y desde ahí a todos los grupos humanos.

*Astrólogo y tarotista, Ciudad de México. Lectura de Tarot y Cartas españolas. Facebook: Ayub Estephan

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