Luna Nueva del mes de agosto: dedicada a México, país de visionarios

En estas dos semanas, tan dinámicas y cambiantes, todo esta en revisión de
acuerdo con el pulso que también nos dictan los astros

Por Ayub Estephan*

FOTO: Busto del emperador Cuauhtémoc en el Zócalo de la Ciudad de México del artista “Let me kill yourself in myself”. Cortesía de Flickr

“… Cuauhtémoc no ha muerto.
Lo siento en la tierra, germinar por la noche bajo el combate infinito de las estrellas y brotar pujante en el amanecer iracundo, duro, del nopal y del maguey: en el agua, que pinta las flores; en el aire, que acaricia mis cabellos lacios como los suyos y llena mis pulmones; en el colibrí, que zumba el iris minúsculo de sus piedras preciosas. Cuauhtémoc no ha muerto. Sé que está en mí, que vivirá siempre; en mí y en mis hijos, y en todos los que vengan
después a nacer en la tierra de México, formados con los huesos de nuestros
muertos, nutridos como el sol con la sangre de nuestros corazones.” 
(Cuauhtémoc, fragmento, Salvador Novo, 1962)

El 18 de agosto, a las 21:42 hora local de la Ciudad de México tendrá efecto el novilunio de este mes a 26°35’11’’ del signo fijo de fuego que es Leo. Este grado 26° es representado por “un espeso bosque detrás de un campo, donde se haya alguien arando la tierra con un buey”, resaltando así el valor del trabajo de las personas que se ven enaltecidas por su dedicación y laboriosidad. Igualmente, este grado 26° del signo de Leo es representado por un bello y colorido “arcoíris”, símbolo del pacto divino realizado por Dios con el Hombre después del Gran Diluvio Universal, mencionado en las cosmogonías antiguas: “Hago alianza con ustedes: el diluvio no volverá a destruir la vida ni habrá otro diluvio que destruya la tierra. Y Dios añadió: –Esta es la señal de la alianza que hago con ustedes y con todos los seres vivientes que viven con ustedes, para todas las edades: pondré mi arco en el cielo, como señal de alianza con la tierra. Cuando yo envíe nubes sobre la tierra, aparecerá en las nubes el arco, y recordaré mi alianza con ustedes y con todos los animales, y el diluvio no volverá a destruir los vivientes. Saldrá el arco en las nubes, y al verlo recordaré mi alianza perpetua: Alianza de Dios con todos los seres vivos, con todo lo que vive en la tierra. Dios dijo a Noé: –Esta es la señal de la alianza que hago con todo lo que vive en la tierra”. (Génesis 9, 11-17, Biblia de Nuestro Pueblo). Así, Dios establece una alianza con Noé, la primera mencionada explícitamente en la Biblia. Simbólicamente, las alianzas marcan la sucesión de las épocas del mundo. Esta alianza con Noé no requiere nada por parte del hombre, se extiende a toda la creación y su signo es un fenómeno natural: el arcoíris. Es de interés hermenéutico saber que la repetición de una misma frase en la Biblia siempre resalta la importancia de la acción que busca señalar.

Dada la situación particular de las luminarias, el Sol y la Luna en Leo durante este novilunio y en conjunción en un orbe de 2° grados a Mercurio, también en el signo de Leo, pero a 28°07’19’’, nos surge nuevamente la espera de una “señal” que refrende el “pacto” que determinará el principio de este nuevo ciclo histórico. El Sol se encuentra en su domicilio, y la Luna recibe las radiaciones que emanan de él invitando a una recreación de la propia emotividad y saca a la luz nuevos deberes y obligaciones. Mercurio aquí “religa” las emociones y los pensamientos buscando integrar las pequeñas cosas de la vida hacia una continua expansión que beneficie las cosas más elevadas. Luego de la crisis que nos ha dejado el Covid-19, destaca la capacidad de los individuos de centrar su atención sobre las orientaciones permanentes a través de las cuales obtienen su propia seguridad. Estos destellos luminosos que nos llegan desde el empíreo, traen para nosotros ideas brillantes e intuiciones certeras que nos iluminan acerca de la dirección que debemos tomar en estos momentos cargados de incertidumbre. Es el tiempo adecuado para decir lo que sentimos e intentar poner en práctica estas ideas para salir victoriosos en toda empresa que nos ocupe.

La Luna en Leo es una Luna que se coloca al centro sus emociones y las actúa, teatralizando en un rito la representación de sí misma. La Luna en Leo, tanto como el Sol y Mercurio gestualizan, son actores magistrales, a la vez que espectadores de sus propios eventos. En el uso del cubrebocas y sus fantásticos diseños, vemos la vena creadora, la sensibilidad humana, el don para el ingenio y la artesanía, poniendo colores donde hacen falta, y hasta bordados y tejidos. El ingenio que procura esta triada en Leo es espléndido e inagotable, pues también nos remite a esa enorme capacidad que tenemos para sobrevivir a las tragedias.

En otro orden, continúa la conjunción de Plutón, Júpiter y Saturno, los tres planetas retrógrados en Capricornio. Especialmente, durante este novilunio tenemos el aspecto de quincuncio (150°) que hace Saturno al Sol, la Luna y a Mercurio. Como ya se ha mencionado, este aspecto confiere alguna certidumbre que generalmente se apoya en premisas falsas que no pueden durar permanentemente, aunque nos ayudan a sostenernos psicológicamente en la idea de que todo marcha correctamente. De aquí la situación de que la gente retome sus actividades cotidianas de nuevo, confiando en que el largo y ancho de la pandemia ya pasó. Mercurio y Saturno tienen mucho en común: Mercurio domina el verbo y el pensamiento, mientras que Saturno es el amo del número y la medida, y sus contactos tensos no son del todo desfavorables, ya que facilitan las cualidades prácticas de la vida. No obstante, el quincuncio entre ambos planetas inclina a cierta rudeza en los modales y a nombrar las cosas abruptamente, aun cuando la disposición mental sea bien intencionada. También será importante con este aspecto leer la letra pequeña de los contratos que se vayan a firmar, el ticket del supermercado donde hicimos las compras y otras pequeñeces, pues es común que se nos escape algún detalle importante.

Vale resaltar aquí la importancia del número tres durante este novilunio, pues hay tres planetas en conjunción reunidos en el signo de Capricornio, más tres (dos luminarias y un planeta) reunidos en conjunción también en el signo de Leo, ambas triadas unidas por el hilo tenue del aspecto de quincuncio que desde el signo de Leo sostienen con Saturno. También Marte emplazado en Aries, su domicilio natural, enlaza a estas dos triadas planetarias, haciendo un aspecto de trígono (120°) a las luminarias y a Mercurio, por un lado, mientras por el otro se encuentra en aspecto de cuadratura (90°) a Plutón y a Júpiter, enlazando indirectamente con Saturno. Marte en su domicilio representará un papel fundamental durante este novilunio, ya que es el planeta que moviliza las energías concentradas en ambas triadas planetarias y las impulsa para conseguir todo tipo de aplicaciones prácticas en el territorio humano.

Según Pitágoras, el número tres existe en todas las formas de razonar y es considerado un número divino por excelencia. Así, tres son las fuerzas de la materia: acción, reacción e inercia; tres son también nuestras operaciones mentales: idea, juicio y raciocinio; y tres son los raciocinios: deductivo, intuitivo e inductivo. Todo lo que va surgiendo, procede de algo. En el Antiguo Testamento, tres fueron los hijos de Adán y Eva: Caín, Abel y Set; también fueron tres los hijos que engendró Noé: Sem, Cam y Jafet. En el Nuevo Testamento, tres fueron los Reyes que visitaron a Jesús recién nacido y le ofrecieron tres obsequios: el oro, el incienso y la mirra. Jonás estuvo tres días en el vientre de una ballena, y Cristo permaneció igual lapso de tiempo en el sepulcro. De acuerdo con el cristianismo, la Divinidad se conforma de Tres Personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; y tres son también las virtudes teologales: Fe, Esperanza y Caridad. En la cosmovisión hindú, tres son las deidades que conforman la “trimurti”: Brahma (creador), Vishnú (conservador) y Shiva (destructor y renovador de las formas); en Egipto tenemos la triada formada por Osiris, Isis y Horus; en Fenicia están Baal, Astarté y Melkart; y entre los griegos destacan Zeus, Poseidón y Hades. Todo tiene tres cosas: principio, medio y fin, así como un pasado, un presente y un futuro. Mientras que el uno y el dos representan la polaridad, el tres es el resultado de la fusión de ambos. El tres como número sagrado juega un papel primordial en los rituales mágicos, por eso al escriba y guardián de la Tabla de Esmeralda (22 Arcanos) donde están grabadas las leyes sagradas (arquetipos), se le llamó Hermes Trismegisto (tres veces maestro). De estos, el tercero se asigna a la Emperatriz, la Madre Naturaleza que irradia en su fertilidad y opulencia. Por su parte, en su Filosofía oculta, Cornelio Agrippa comenta que “en la Astrología, hay tres cuaternaciones de signos zodiacales: los fijos, los móviles y los comunes; asimismo, de las casas: las cardinales, las sucedentes y las cadentes; también hay tres fases y tres decanatos en cada signo zodiacal.” Igualmente, en términos de la kabalah hebrea, el Sepher Yetzirah dice: “Y creó (Dios) su universo con tres libros (Sepharim) con texto (Sepher) con número (Sephar) y con comunicación (Sippur)”. Igualmente, tres son los colores que ondean en la bandera mexicana: el verde, el blanco y el rojo; así como tres son los símbolos al centro del lábaro patrio: el águila, la serpiente y el nopal. Por todo lo anterior, entendemos que el número tres vibra con el poder divino, resaltando su plenitud. El tres se considera un número sagrado pues contiene en sí el impulso secreto de la vida. En este caso, el número tres se refiere a todo lo procreado. Así, con el número tres como salvoconducto, poco a poco iremos abriendo otros espacios y podremos reintegrarnos a más actividades públicas.

De acuerdo con el mapa levantado para México, la triplicidad Sol-Luna-Mercurio de este novilunio estará situada en la Sexta Casa del “mandala astral”, donde Mercurio se exalta, discute, analiza, relaciona y deduce. Por ello, será un tiempo para los mexicanos de evaluar la situación de sus hijos en el confinamiento del hogar, y discutir acerca de los estudios en línea. Serán también temas obligados de conversación los cambios psicológicos y emocionales que se han generado en quienes son hijos únicos debido al aislamiento; igualmente sobre aquellos que están en plena adolescencia, privados de convivir con las figuras que ayudan a construir su identidad como son sus maestros y compañeros, y lo mismo aplica sobre quienes están en pleno desarrollo de su cuerpo y demás capacidades, que requieren socializar y de espacios públicos para ejercitarse. Por ello, seguramente tendremos controvertidas polémicas. ¿Cómo compensar este desmembramiento de un estilo en la forma de enseñar y de aprender a vivir la vida?

El psicólogo e investigador Howard Gardner teorizaba ya en el primer lustro de este mileno sobre una transformación inminente en la manera de educar a las nuevas generaciones: “Intrínseca e inevitablemente, la educación es una cuestión de valores y objetivos humanos. No es posible ni siquiera empezar a desarrollar un sistema educativo si no se tienen presentes las aptitudes y los conocimientos que se valoran y la clase de personas que se pretende formar cuando el proceso educativo formal llegue a su fin. Las condiciones del mundo han cambiado de una forma sustancial. Puede que a causa de estos cambios ciertas metas, aptitudes y prácticas ya no estén indicadas o incluso que sean contraproducentes. Así pues, puede que estas condiciones nuevas también exijan nuevas aspiraciones educativas. Estamos viviendo una época de grandes cambios, unos cambios de tal envergadura que parecen capaces de eclipsar cualquier otro cambio vivido en épocas anteriores”. (Las cinco mentes, Introducción, Ed. Paidós, 2005)”. Pero, ¿acaso tendremos que dividir al país en una nueva polaridad, pensando algunos que un cambio en el sistema educativo podría beneficiarnos a todos, mientras que la otra mitad quisiera regresar a los criterios pedagógicos clásicos? Tenemos presente que varios colegios privados se están yendo a la quiebra en este proceso y otros se sostienen milagrosamente. Pero, por otro lado, hemos visto que en comunidades autóctonas se han ido reintegrando los jóvenes que antes tenían que trasladarse a las ciudades para estudiar, y ahora toman sus clases y hacen sus exámenes a través de plataformas digitales como Zoom y otras, y conviven con los suyos lo que ha fortalecido sus lazos familiares y afirmado su identidad. Entonces, ¿qué procede?

Sobre esto y más nos esperan potenciales aportaciones y seguramente habrá suficientes motivos para participar en diversas mesas redondas que sustenten modelos más adecuados, pues del modelo educativo que elijamos ahora dependerá el rumbo del país, ya que entre los estudiantes de hoy se encuentra el germen de los dirigentes del mañana. Así, este momento astrológico podría registrar un giro importante en la formación de quienes nos sucederán en nuestros deberes. También podría someterse al juicio público un nuevo orden en el tema de la alimentación y la crianza, así como de atención a las personas que prestan sus servicios por un salario exiguo y que no tienen garantizado el acceso a los servicios de salud o a un retiro digno. Otro tema que seguramente también podría ser retomado será el de las mascotas y sus derechos a una vida de calidad, pues con la pandemia muchos de estos animalitos han sido destinados a la orfandad. Igualmente, y desde otras disciplinas, podrían implantarse más recursos didácticos que nos ilustren a todos: más lecturas de las obras de nuestros excelentes cuentistas, más puestas en escena de teatro infantil orientadas a desarrollar un sentido más comunitario, la exhibición de obras estéticas comprometidas en un desarrollo integral, más cursos que impliquen el desarrollo de la creatividad personal, etcétera. Y mucho de ello, gracias a la creatividad y generosidad populares. Sería imposible imaginarnos sin la expresión estética, artesanal y cultural que nos distingue.

Por su parte, El Sol y la Luna componen una “Media Cometa” o “Escuadra” situada en las casas astrales cadentes, situadas al final de cada cuadrante en el mapa astral, al conectar durante este novilunio con los Nodos de la Luna, sosteniendo un sextil con el Nodo Norte en Géminis y en la Tercera Casa, y un trígono con el Nodo Sur en Sagitario y en la Novena Casa, estando ambos Nodos en su natural oposición, en el llamado “eje del pensamiento”. Los griegos llamaban a las casas cadentes “apoklima”, que literalmente significa “descenso” o “disminución”; dicha palabra, también tiene una connotación de degeneración y decadencia. La figura en sí posibilita el diálogo abierto, un intercambio de opiniones, la sensibilidad para acordar y tomar decisiones, basadas por un lado en las experiencias del pasado ancestral de nuestro país, y por el otro, en las recientes tendencias que nos vienen de afuera, y cuyo puente es esta ocasión serían el Sol y la Luna, pues además está Mercurio actuando indirectamente en esta composición geométrica y su presencia facilitaría el encuentro y el diálogo para tener una mejor comprensión de la pluralidad, la complejidad y la diversidad que nutren la cultura mexicana. Sin embargo, dicha figura y su situación es capaz de generar mucha polémica y oposición a los cambios, lo cual se confirma por la ubicación de esta figura para México en las citadas casas cadentes. Respecto al Covid-19, esta “Escuadra” nos lleva a un descenso en el número de contagios, pero también nos señala que hemos actuado con conductas extremas. Hay quienes no siguen las reglas y ni se cuidan ni nos cuidan, y también personas sumamente comprometidas y con el mayor respeto por la vida. Hay quienes buscan participar en la vida pública aportando sus experiencias, mientras que otros se refugian en la indolencia y el ostracismo. Fluimos entre percepciones que nos separan y nos unen, que nos degradan y nos enaltecen, que nos impulsan y nos debilitan. Entre estas polaridades coexistimos, y en este entramado nos desenvolvemos diariamente. México es un país poblado de paradojas.

El Nodo Norte de la Luna en Géminis nos invita a avanzar desde adentro, desde el conocimiento de nosotros y nuestro entorno excavando en las raíces ancestrales, creyendo con los antepasados en la magia de la naturaleza, admirados de la sabiduría de los celosos guardianes de la tradición antigua. Por su parte, el Nodo Sur en Sagitario nos intimida respecto de las novedades en un mundo siempre cambiante que apuesta por la ciencia y la tecnología. De acuerdo con la fundación de Tenochtitlan, México pertenece al signo de Libra, representado por una balanza, símbolo de justicia. Esto siempre nos ha permitido a los mexicanos confluir en un consenso político. Ahora, alrededor de este novilunio y hasta antes del novilunio de septiembre, el mes de la patria, los diversos portavoces de las distintas pluralidades podrían sentarse finalmente a la mesa, dispuestos a dialogar. Una enorme mesa de negociaciones que aclare al país sus dudas e indeterminaciones, especialmente en lo que atañe a la controvertida “Cuarta Transformación” propuesta por el Lic. Andrés Manuel López Obrador, presidente de la Nación. Después de este novilunio, y a pesar de las acaloradas discusiones que se puedan suscitar, se tomarán decisiones claras y precisas que serán ejecutadas formal y puntualmente, para bien o para mal. También, bajo este auspicio astrológico, la gente se movilizará más. La gente del extranjero nos visitará, y también muchos mexicanos saldrán de viaje. Tanto los traslados hacia el interior como al exterior del país aumentarán durante este periodo.

Igualmente, las inversiones mexicanas repuntarán y las empresas extranjeras buscarán ampliar sus negocios en nuestro país. La moneda tenderá a estar equilibrada, aunque pueden suscitarse gastos no contemplados en el presupuesto oficial debido a posibles accidentes, pues son muchos los astros y planetas emplazados en signos de fuego para este novilunio: Marte y Quirón, en Aries; Sol, Luna, Mercurio y el asteroide Vesta, en Leo; así como el Nodo Sur de la Luna en Sagitario, y dos de ellos están domiciliados en su signo (Marte y el Sol, y en aspecto de trígono). Con Mercurio exaltado el comercio se activa, pero también se activan la corrupción, el mercantilismo y el aparato de la burocracia. La típica “mordida”, el delito de cohecho no deja de estar ahí; de hecho, nunca se ha ido, es parte del diario vivir de la sociedad. Con Mercurio en Leo tan activo, el comercio tanto exterior como interior se reanuda, reactivando la economía. Y con tanto fuego crepitando seguro veremos humaredas y explosiones volcánicas, tanto en lo exterior como simbólicamente, en el corazón.

El asteroide Quirón en Aries y en la Primera Casa está en cuadratura a Venus, que transcurre en Cáncer, en la Cuarta Casa. Este aspecto hace que sea difícil que pasemos al semáforo amarillo o si pasamos, que permanezcamos allí sin retroceder. Otro de los temas propios de este contacto es el del resurgimiento y reconocimiento de ciertas actitudes producto de vivencias no resueltas en la infancia y la juventud que brotan espontáneas y nos salen al paso en todo momento, en forma de bloqueos emocionales. El recuerdo de una prenda extraviada que sin darnos cuenta nos representaba un apego sentimental, por ejemplo. Venus en Cáncer y en la Cuarta Casa nos remite a la relación de sustento y cuidado que recibimos de los padres, especialmente de la madre biológica, pero también de la Madre que es la Patria, y además Madre arquetípica y universal.

Por otra parte, es tiempo de resaltar la excelencia de ciertas figuras que han desempeñado un papel fundamental para hacer frente a la crisis del Covid-19 en nuestro país. Los mexicanos siempre hemos sido agradecidos. La labor respecto a la pandemia de la doctora y científica Claudia Sheinbaum, de signo zodiacal Cáncer y jefa de Gobierno de la Ciudad de México, la ciudad más grande del mundo, merece un reconocimiento especial por parte de los ciudadanos e igualmente meritorio es el desempeño del doctor Hugo López-Gatel, nativo del signo de Piscis y subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, ambos destacados personajes, cada uno en sus funciones y áreas respectivas, por citar algunos funcionarios eminentes. Así también debemos reconocer y aplaudir la labor anónima y el heroísmo de médicos, doctoras, enfermeros y enfermeras, policías, gendarmes, oficiales, barrenderos, repartidores, conductores, transportistas, carteros y muchos más que se mantuvieron firmes en sus labores diarias para que las ciudades no se paralizaran ni escasearan los servicios elementales, a pesar de haber resentido bajas en sus respectivos gremios de personas que ejerciendo su oficio ya no están más con nosotros. La gran mayoría de los ciudadanos hemos sabido asistir al reto que nos ha traído el Covid-19 y esto nos llena de fortaleza y orgullo. Hoy tenemos más anécdotas y testimonios para contar, para escribir y para asentar en los registros de nuestra Historia. ¡Viva México!

*Astrólogo y tarotista mexicano. http://facebook.com/ayubestephan

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