“Estudiar en línea jamás va a ser lo mismo”

Testimonio

Desde Managua, esta joven estudiante de Psicología y aficionada al arte de retratar la realidad, nos cuenta cómo vive la pandemia y lo rutinaria que pueden ser las clases en línea cuando se extraña demasiado al aula y a los amigos

Por Claudia Lucía Tinoco*

Mi nombre es Claudia Tinoco, tengo 20 años, vivo en Managua, Nicaragua, un país que está en crisis por problemas sociopolíticos desde abril de 2018. Estoy en el último año de Psicología, pero mi carrera universitaria ha tenido muchos altos y bajos ya que desde hace más de dos años se cancelaron las clases a raíz de la rebelión estudiantil, se hicieron en línea y luego otra vez presenciales hasta que la pandemia nos ha obligado de nuevo al encierro.

En 2019 viví en la Ciudad de México durante seis meses gracias a una beca de intercambio universitario, y hasta el día de hoy ha sido la experiencia más enriquecedora emocional y culturalmente, y también de autoconocimiento. Viví cosas que nunca pensé vivir, me encantaba tomar mi mochila los fines de semana y andar de mochilera con mis amigos de diferentes países y aprender tanto de México y de ellos.

Desde mediados de marzo comencé la cuarentena con mi mamá, pienso que estudiar en línea jamás va a ser lo mismo que las clases presenciales porque no es sólo el aprendizaje, es la experiencia de estar en la universidad, la oportunidad de conocer gente, de convivir con mis amigos, tener buenos debates e irme a tomar un café cuando ya estaba cansada de tanta clase.

La enseñanza digital es muy rutinaria, es pasar sentada frente a mi computadora durante horas escuchando hablar a mi profesor. Me cuesta concentrarme ya que tengo el celular al lado. Mientras tengo la clase desayuno, los profesores tratan de dar lo mejor de ellos y realmente me molesta ver cómo otros compañeros los irrespetan o se ponen a jugar para que los maestros tengan que esforzarse más. No es justo ni correcto, sino una actitud de mucha inmadurez. Cuando me dejan tareas me esfuerzo para sacar buenas notas, porque a futuro quiero conseguir otra beca y tener mejores oportunidades de vida.

Esta cuarentena ha sido una montaña rusa. Al comienzo me frustré mucho ya que cumplí 20 años encerrada en casa ¡y tenía tantas expectativas de celebración! Pero todo pasa por algo, me di cuenta de que estaba enferma (no de covid) y fue un gran impacto. Comencé un tratamiento que al inicio fue muy fuerte, pasaba de mal humor, sólo quería dormir y no quería hablar con nadie; pero comencé a ver cambios positivos en mi cuerpo y poco a poco empecé a hacer cosas productivas como trabajar en mí, mental y físicamente. Ahora el ejercicio es algo que hago como rutina de vida y lo disfruto. Mi mamá y yo hemos trabajado juntas para mejorar nuestra relación de madre e hija y ayudarnos mutuamente para no volvernos locas en este encierro.

De vez en cuando me voy al mar unos cinco días con mis dos perritas labradoras y mi papá, que vive ahí. Es como una limpieza total de toda esta locura. Mi lugar favorito es la playa, entonces lo disfruto mucho, ver los atardeceres es de mis placeres favoritos, al mismo tiempo que escuchar música y despejarme con una vista preciosa que, aunque sea la misma playa todos los días, es totalmente distinta. El cielo es como un lienzo que un pintor diferente pinta en cada amanecer.  En esos momentos, mis pensamientos son sobre mi futuro, mis planes de vida. Pienso mucho en mi abuela que ya no está. La recuerdo sentada en la arena escuchando el mar. Juego con mis perritas a que me traigan la pelota y verlas felices es algo que me llena el alma. También escuchar a mi papá y jugar frisbee con él es algo que ha ayudado a reconstruir nuestra relación. A veces pienso cómo era yo antes del Covid-19 y la verdad es que no estaba tomando la vida muy en serio. Me recuerdo recorriendo las calles y poblados de México cuando me sentía libre y en paz, haciendo planes para viajar por todo el mundo. Pero hoy lo más importante es la salud de mi familia y la mía.

A veces me siento a ver mis álbumes de fotos y me caen lágrimas de emoción, desde hace mucho me gusta la fotografía. A veces desearía regresar el tiempo o volver a ver un paisaje o una persona y la fotografía permite eso, congelar momentos y paisajes, volver atrás y sentir las mismas emociones o energías.

Estudié fotografía en mi universidad, cada vez me enamoro más y más de mi carrera. Mucha gente dice “Psicología es fácil”, “no aprendes nada”, “te vas a quedar en la calle”, pero yo ignoro esos comentarios, es una carrera que te enseña a ayudar a otras personas. Tal vez nosotros los psicólogos no podemos salvar a alguien si decide pegarse un balazo, pero podemos lograr que ese pensamiento de suicidio desaparezca y las personas crezcan emocional y mentalmente más sanas. En algunas prácticas que he tenido en México o en Nicaragua con niños o con personas de la tercera edad me he sentido conmovida. Es cuando pienso que la psicología comunitaria es el ámbito donde más cómoda y contenta me siento, poder ayudar a otras personas y que esas personas me ayuden a mí es algo de lo que nunca me cansaría.

*IG Claudia_tinocos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: