Entrevista con el científico Alberto Darszon

“En un medio acuoso el flagelo del espermatozoide no culebrea, se mueve de un solo lado”

Sección Mirador Viral
Por Irene Selser*

El pasado lunes 3 de agosto el mundo se sorprendió con la noticia de que, después de creer durante 300 años que el espermatozoide humano avanzaba en dirección al óvulo con un movimiento como de “culebreo”, de lado a lado de la cola del gameto que lo impulsa hacia adelante, resulta que no: su aleteo es asimétrico y sucede de un solo lado, como quien rema una canoa con un solo remo, lo que produce un movimiento circular. Pero, para compensar esta asimetría, y a fin de permitir su avance en pro de concebir a un nuevo individuo, la naturaleza creó en esta empeñosa semilla la capacidad de rotar, con gracia y elegancia, permitiendo que el movimiento sea pese a todo hacia adelante, desplazándose el esperma en forma de tirabuzón.

Hace más de tres siglos, el científico neerlandés y pionero de la microbiología Antón van Leeuwenhoek describió el movimiento del espermatozoide humano como un “culebreo”, pero hoy esta versión, universalmente aceptada por la ciencia y repetida hasta el cansancio en los libros escolares, acaba de replantearse por una investigación conjunta de tres científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y de la Universidad británica de Bristol.

De arriba hacia abajo, Hermes Gadêlha, Alberto Darszon y Gabriel Corkidi, el día que les comunicaron que la revista Science Advances había aceptado su trabajo

El hallazgo del doctor Hermes Gadêlha, profesor titular de matemáticas aplicadas y modelado de datos de la Universidad de Bristol, y de los doctores Alberto Darszon y Gabriel Corkidi, investigadores del Instituto de Biotecnología de la UNAM, obedece en buena parte al trabajo pionero de la alta casa de estudios mexicana que logró hacer una reconstrucción en tercera dimensión del verdadero movimiento de la cola del espermatozoide. Se trata de una cámara de alta velocidad que logra captar 55.000 imágenes por segundo y un microscopio adaptado con un dispositivo que les permitió escanear los espermatozoides en pleno nado en 3D. Los científicos, que al iniciar el estudio no sabían qué iban a encontrar, utilizaron tecnología y análisis matemático de punta para reconstruir una imagen en tres dimensiones del verdadero movimiento de la cola del espermatozoide. Hasta ahora, al ser visto con microscopios de dos dimensiones, el rápido y sincronizado movimiento de la vital célula creaba la ilusión de que la cola culebreaba de lado a lado de forma simétrica, como anguilas en el agua, tal como lo describió Van Leeuewnhoek en el siglo XVII.

Pero ahora, al combinar los instrumentos de punta y el análisis de los datos de punta también, el resultado altera la idea que se tenía hasta ahora, lo que supone una revolución ya que, afirman los científicos, la rotación del esperma podría ser un aspecto de estudio para especialistas en fertilidad para descubrir si esto podría estar conectado a algunos aspectos de la esterilidad, aunque todavía se trata de una hipótesis. No obstante, se espera que el hallazgo inspire a biólogos, matemáticos, expertos en reproducción e ingenieros para medir su relevancia para la salud humana, en la idea además de que el microscopio altamente especializado y con tecnología de punta 3D de la UNAM pueda en algún momento estar disponible en centros clínicos.

A propósito de esta investigación, cuyos primeros resultados se publicaron esta semana en un artículo en la revista especializada Science Advances, que edita la Asociación Estadunidense para el Avance de la Ciencia, entrevistamos en forma exclusiva para Diarios de Covid-19 a uno de sus responsables, el doctor Alberto Darszon (Ciudad de México, 1950), destacado bioquímico, catedrático, académico e investigador especializado en bioquímica, fisiología celular y electrofisiología con estudios acerca de la interacción del óvulo y el espermatozoide. Es investigador en el Departamento de Genética del Desarrollo y Fisiología Molecular en el Instituto de Biotecnología (IBt) de la UNAM.

Le preguntamos en primer lugar cómo fue que decidió estudiar el comportamiento del espermatozoide y cuándo comenzó la investigación que derivó en este sorprendente resultado. Aquí sus palabras.


“Cuando empecé mi postdoctorado en la Universidad de California en San Diego en 1976, el laboratorio del final del corredor preparaba un café con un aroma irresistible. Decidí acercarme y ahí conocí a una excelente investigadora, Meredith Gould, que ya murió, que trabajaba en los espermatozoides de Eurechis Caupo, una especie de gusano marino y el animal más fálico del planeta. Ella me comentó que se sabía poco del transporte iónico en el espermatozoide, que era el tema al que yo me quería dedicar. Así, comenzamos a hacer experimentos una vez a la semana y desde entonces sigo en ese campo.”

La investigación cuyos resultados conocemos ahora comenzó en 2005, cuenta Alberto Darszon, miembro del Sistema Nacional de Investigadores y Premio Nacional de Ciencias y Artes 2009 e Investigador Nacional de Excelencia por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) en 2003, entre otros muchos galardones y reconocimientos.

“El doctor Hermes Gadêlha, de la Universidad de Bristol (Inglaterra) lideró el análisis matemático del movimiento del espermatozoide que permitió llegar a las conclusiones observadas, con el gran apoyo de Paul Hernández Herrera, matemático de formación del Instituto de Biotecnología de la UNAM. Fernando Montoya se encargó de los aspectos de la física durante la adquisición de los datos experimentales y el diseño de ingeniería del sistema de adquisición de datos 3D estuvo a cargo de Gabriel Corkidi.”

En el caso de Alberto Darszon, éste dirigió la parte teórica y experimental de la investigación referente al espermatozoide.

El científico reconoce que era sabido que, por limitaciones tecnológicas, “se desconocía cómo nada el espermatozoide en tres dimensiones por lo que era muy importante resolver esas limitaciones”.

“Cuando nosotros comenzamos en el 2005 había dos o tres posibilidades, pero muy limitadas. Ahora hay más, aunque ninguna tan versátil y amena a varios tipos de medidas como la nuestra”, asegura.

Para los interesados en conocer los resultados íntegros del estudio, el doctor Darszon adelanta sin embargo que “el resto de la investigación se irá publicando en los próximos cinco años, ya que hay muchas preguntas fascinantes por resolver y seguramente surgirán controversias”.

Sobre la relevancia del descubrimiento y su posible aplicación en la medicina, el biólogo agrega que “actualmente en más del 75 % de los casos de infertilidad asociados al hombre no se conoce la causa, a pesar de que las parejas se someten a todos los estudios. La comprensión de la compleja forma en que se bate el flagelo en 3D abre nuevas posibilidades para encontrar algunas razones que expliquen la infertilidad masculina y novedosas formas para regularla”.

Quisimos saber por último cómo se sentía en lo personal ante este hallazgo revolucionario y también como científico de la UNAM –aunque su vida cotidiana está rodeada de poesía ya que es esposo de la poeta y traductora mexicana Pura López Colomé, “mi orgullo”, nos dice sobre la madre de sus dos hijos: “La UNAM es una institución maravillosa de asombrosa generosidad. En los tiempos actuales de muy severas limitaciones al apoyo a la investigación básica, la UNAM está haciendo su mejor esfuerzo por mantener a flote esta empresa fundamental. Para mí es un honor ser parte de la UNAM”.

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