Desde la ventana

Por Irene Selser*

Hacía cuatro meses que no los veía. A Francisco Hernández y su Dulcinea, Leticia Arróniz. Me fui caminando el sábado pasado a mediodía hasta la colonia Roma para ver desde la calle a otra querida amiga, Susana Bercovich y de ahí, tres cuadras al norte, enfundada en mi armadura anti-Covid, me “reuní” con ellos desde su ventana del primer piso.

Leticia me dijo: “¡No puedo creer que tengamos que encontrarnos así!” Y yo, para reírnos de la situación, de por sí ridícula, les recité gesticulando en una escena inversa como Julieta de a pie, “¡Oh, Romeo, Romeo! ¿Por qué eres tú, Romeo? Renuncia a tu padre, abjura de tu nombre; o, si así no lo quieres, jura solamente amarme y dejaré de ser una Capuleto”.

–¿Quién viene en medio del Covid a recitarles a Shakespeare, eh? –los conminé con alegría detrás de mi barbijo, y ellos, vencedores de no pocas, difíciles batallas, me respondieron al unísono “Sólo tú…”.

Antes de despedirnos y luego de ponernos al corriente con lo acontecido en estos tiempos de pesadilla, le pedí a Frank que, ya que estábamos en ésas, grabara para Diarios de Covid-19 / Porque vivir es urgente tres de sus más recientes poemas que integran su último y aún inédito libro –una belleza lírica que fuimos leyendo a lo largo de su confección y cuyo original y sorprendente título, como suele ocurrir con él, no puedo revelar.

Leticia, como siempre, garantizó la encomienda hecha al Poeta –hoy por hoy, sin duda, el mejor de México. Su vasta obra escritural, marcada desde el primer libro hace varias décadas por sus obsesiones, fantasmas y visiones, no están exentas de un divertido y cáustico humor negro y tropical, donde lo agreste y reflexivo se viste de pronto de ternura. Francisco Hernández, maestro y amigo, no ha perdido su veracruzana calidez (San Andrés Tuxtla, 1946) que ya quisieran los menores, a pesar de acumular todos los premios, entre ellos el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes, Premio Carlos Pellicer, Premio Xavier Urrutia, Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines y el Premio Iberoamericano de Poesía Ramón López Velarde. Por su magnífico libro, uno de los que más amo, La isla de las breves ausencias –junto a Odioso caballo/ O Dios o caballo y Población de la máscara, publicados por su casa editorial Almadía– en 2010 obtuvo el Premio Mazatlán de Literatura.  

Nos despedidos con un “¡hasta prontito”! y Leticia me presume una canasta amarrada a un lazo. Me explica que están por traerle una provisión y que, como Caperucita, se ha vuelto inseparable de ese tejido de trenzas para subir o enviar cosas. Adaptaciones darwinianas en estos tiempos de supervivencia…

Disfruten, pues, lectoras y lectores de Diarios de Covid-19 –que ya se cuentan por miles en América y Europa–, la lectura de estos finos y estremecedores versos en la voz de su autor como un obsequio que nos ayude a resistir .  

*Periodista, traductora. Editora de Diarios de Covid-19. FB Irene Selser, Email: iselser@yahoo.com

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