Luna Nueva del mes de agosto de 2020

El astrólogo nos arroja luz sobre qué podemos esperar en esta quincena del comportamiento de los astros y su repercusión en nuestro día a día

Por Ayub Estephan*

Orologio, Torre del Reloj, Piazza della Logia (1550), Brescia, Lombardía, Italia. Foto: Alessandro. Cortesía de Flickr

Estos que leen buscando consuelo a sus fatigas,
cuya frente Saturno labra y pule en silencio,
buscan sortear la ola potente del destino
y en los males de hoy rastrear antiguos males.
Se llegan a la eterna memoria de los libros
como quien ora o canta sin entreabrir los labios,
una música pasa por las constelaciones
y una nube rodea la frente ensimismada.
Alquimistas del sueño, caballeros errantes,
busca su pensamiento la fórmula sagrada
que permita a la vida sobrevivir contando
un saber diferente a los hijos del hombre.

Héctor Ciocchini, El desorden y la luz, fragmento, 1970

El 3 de agosto de 2020, a las 15:58 hrs. (UT) tendrá efecto el plenilunio de este mes estando la Luna a 11°45’50’’, en el signo de Acuario y en oposición al Sol, que recorre el signo de Leo en el mismo grado. El grado 11° de Acuario representa a “un hombre a solas con su inspiración”, imagen que nos lleva a interrogarnos acerca de la obra de arte y el proceso creativo. Carl Gustav Jung (“Sobre el fenómeno del espíritu en el alma y en la ciencia”) menciona que “la obra que late en el alma del artista antes de nacer es una fuerza de la naturaleza que se impone, bien con tiránica violencia, o con esa argucia sutil del fin natural, sin reparar en el bienestar o el dolor del ser humano sometido al ansia creadora. Lo creador vive y crece en el ser humano como el árbol en el suelo, del que extrae, forzándolo, su sustento. De modo que haríamos bien en considerar el proceso creador como un ser vivo implantado en el alma del hombre. (…) Quizás el arte no «signifique», quizás no tenga ningún «sentido». Quizás sea como la naturaleza, que sencillamente es y no «significa». ¿No es la menesterosidad de un intelecto ávido de sentido la que insufla un enigmático «sentido» que forzosamente va más allá de la mera «interpretación»? El arte es belleza, y con ello se basta y se satisface a sí mismo”.

Por primera vez en mucho tiempo, el plenilunio de este mes se aparta de la agrupación planetaria que pesa sobre el signo de Capricornio y que involucra a Júpiter, Saturno y Plutón. El peso, la carga energética de esta triple conjunción se distribuye esta vez sobre Mercurio y Neptuno, repartidos en lo que denominamos en Geometría Sagrada la “Media Cometa”, también llamada “Escuadra”, y que es una energía que consigue materializarse en los respectivos territorios que la conforman pese a las objeciones que encuentra entre los elementos implicados, hasta que finalmente consigue hacerse entender para lograr sus objetivos. Esta figura se compone de una oposición (180°), un trígono (120°) y un sextil (60°), en la que se verán implicados durante este plenilunio los planetas Mercurio, Neptuno, Júpiter y Plutón. La presencia de Mercurio será fundamental en esta ocasión para darnos avisos importantes y plantear acuerdos que son necesarios en este momento. “Yo soy el nieto de Atlas y de Pleíone, que llevo por los aires las palabras que mi padre me ha ordenado, mi padre es el propio Júpiter. Y no inventaré excusas”, dice Mercurio a Aglauro cuando ésta le pide que revele su nombre (Metamorfosis, de Ovidio). Gracias al ejercicio de su materia específica que es la comunicación surgirá en muchos la comprensión, revelada como un flash luminoso que brota desde el dominio de Plutón, planeta que se encuentra amplificado por la presencia de Júpiter, ambos en conjunción (estamos viviendo la segunda conjunción este año entre Júpiter y Plutón debido a su movimiento de retrogradación, y habrá una tercera más), y a la estancia de Mercurio en Cáncer, que en este momento hace su labor de “psicopompo”, sirviendo de guía a las almas. 

En su tarea como chamán, Mercurio no sólo acompañaría el alma al más allá, sino que también ayudaría a su renacimiento introduciendo en el mundo al alma recién nacida. Frecuentemente ayuda a salir al alma del “difunto” de espacios donde se encuentra atrapada en sus ensueños y donde no reconoce que ha “desencarnado”. Mercurio (Hermes) también tiene la misión de orientar y el permiso para ingresar al inframundo; y lo hace efectivamente (él es quien desciende a buscar a Proserpina para devolverla a su madre Deméter). Dada la oposición que sostiene con Saturno, Júpiter y Plutón durante este plenilunio, Mercurio estará muy activo en su papel de mediador, recibiendo los mensajes del colectivo, reuniendo en escritos lúcidos el pensamiento de artistas e intelectuales y presentándolos a la opinión pública: es Mercurio en Cáncer quien documenta, sintetiza los hechos y escribe la Historia. Otro de los atributos mercuriales en este signo de agua cardinal es el de “denunciar” las irregularidades de todo tipo, aportando las evidencias confirmatorias. Mercurio previene, se anticipa, negocia y relaciona situaciones que aparentemente no presentan ninguna conexión entre sí, pero que resultan medulares. Entre otras cosas, existe la creencia que Mercurio lleva los sueños de Morfeo desde el valle de Somnus a los durmientes. Por ello, no olvidemos tomar nota de nuestros sueños, pues traen revelaciones y mensajes que habremos de interpretar.

En el tarot, Mercurio (Hermes) está representado en el primer Arcano Mayor: “El Mago” o “Prestidigitador”, y es bajo su advocación que se constituye el sistema plasmado en las 78 cartas que lo componen, siendo 22 los Arcanos Mayores y 56 los Menores. En el antiguo Egipto, este primer arcano señala el principio creador que reúne en sí las cualidades de energía, poder, habilidad, diplomacia, voluntad y astucia. En el plano espiritual, la imagen de esta carta equivale al “Absoluto” que todo lo contiene en sí y del que emanan todas las posibilidades contingentes derivadas de su naturaleza primigenia y esencial. En el plano intelectual constituye la “Unidad” y comienzo de la acción; y en el plano físico, representa al “Humano”, en cuanto “Ser” destinado a elevarse en una evolución consecuente y perpetua mediante la manifestación de sus facultades. Así, el mensaje que nos transmite este arcano se refiere al ejercicio de la voluntad firme y la fe en uno mismo, que impulsados por el amor a la justicia nos ayudan a librarnos de las desviaciones de la razón en el transcurso de esta existencia. Estas dos virtudes cardinales, que son la justicia y la fortaleza, son los pilares que sostienen el recto pensar. La actividad mercurial es muy amplia, pues sostiene nexos con el aparato audio-parlante: oídos, amígdalas, cuerdas vocales, laringe, pulmones y demás resonadores del cuerpo humano. De acuerdo con Aleister Crowley, Mercurio representa la acción en todas sus formas y fases, siendo la base fluida de toda transmisión; y al ser Verbo, constituye la ley de causa o necesidad y la condición de su expresión. Debido a su dualidad representa tanto la verdad como la falsedad, la sabiduría como la locura. Siendo lo inesperado, desestabiliza cualquier idea establecida. Su creatividad no conoce de escrúpulos. Siendo el gran demiurgo que es, Mercurio todo lo penetra, vivifica y trasmuta.

El pasado 23 de abril, durante el novilunio, vivimos los efectos del aspecto de cuadratura que hizo Mercurio a Plutón y a Júpiter, a su paso por Aries, y en la primera plana del diario La Jornada en su versión digital los titulares eran desalentadores: “OMS: el Covid-19 nos acompañará por largo tiempo” (viene la prueba de fuego para México); “Saturados, hospitales federales del Valle de México” (en Cardiología, Nutrición, Gea González y General de México reportan “sin disponibilidad”). El reto que representa una cuadratura (90°) consiste en visualizar las contradicciones y asumir todo aquello que nos está confrontando para encontrar el modo de resolver sin medrar ni suprimir el derecho a la expresión verbal o escrita. Cuando estos planetas vuelven a tener un contacto entre sí, como en este plenilunio de agosto, estando Plutón y Júpiter en Capricornio realizando su fase de retrogradación anual, y Mercurio directo en los últimos grados del signo de Cáncer, esta vez el contacto entre ellos es de una oposición (180°), lo que nos lleva a poner el tapete boca abajo y extraer todo lo procesado desde el novilunio de abril pasado a la fecha. La oposición trabaja desde polaridades diferentes y es un aspecto que contiene una enorme carga de intolerancia y frustración. La energía de la oposición crea mucha tensión interna, tanto mental como emocional, siendo difícil manejarla constructivamente, ya que se requiere de un importante cambio interior antes de que la energía pueda estar bajo el control de una personalidad integrada. Debido a la agitación interior y la ansiedad, la percepción del mundo y la respuesta sentimental a los acontecimientos se verán teñidos por un contraste emocional menos crítico.

Esto no significa necesariamente que la interpretación que hagamos de la realidad sea errónea, más bien quiere decir que las experiencias diarias nos afectan más profundamente e influyen desproporcionadamente en la percepción de las situaciones. Vemos pues surgir noticias escuetas que abordan cuestionamientos trasplantados desde el inconsciente colectivo, representado por un Neptuno que se encuentra retrógrado en Piscis haciendo un trígono a Mercurio y un sextil a Júpiter y Plutón: atrás de la escena, la emergencia se vive con un pesimismo acendrado y se viste con matices plomizos, mientras al frente se desborda la euforia y la gente se mueve, haciendo que muchos se evadan de la contingencia y se descuiden, propiciando más contagios. Sin embargo, dentro, muy dentro, una voz sincera nos susurra que “la era está pariendo un corazón” y “hay que acudir corriendo, pues se cae el porvenir/ en cualquier selva del mundo/mi sombra dice que reírse/es ver los llantos como mi llanto/Y me he callao’, desesperao’/ Y escucho entonces: la tierra llora/ La era está pariendo un corazón/ No puede más, se muere de dolor (Silvio Rodríguez). Primero habrá que serenarse para abordar entonces los acuerdos, pues este aspecto Mercurio-Neptuno también señala que se ha llegado al tiempo del diálogo, auspiciado además por el retorno de Saturno a Capricornio (involucrado en la triple conjunción: Saturno-Júpiter-Plutón), y de buscar acciones que favorezcan el equilibrio y nos orienten para restaurarlo (sextil de Neptuno a Plutón y Júpiter). Como estamos receptivos a los pensamientos y sentimientos que circulan en la atmósfera, no es raro en este momento tener “destellos psíquicos”. Pensamos en alguien a quien no vemos desde hace tiempo, y al día siguiente nos llama o lo encontramos como por azar. Los sueños que tengamos durante este período serán para nuestra mente consciente una fuente de información verosímil.

En este período podrían surgir dificultades para integrar la energía masculina (El Sol) y la energía femenina, más receptiva (La Luna), ambas luminarias en su aspecto mensual de oposición y haciendo una “Gran Cuadratura” a Urano, planeta que al estar emplazado en Tauro nos precipita a hacer un esfuerzo adicional para fundir ambas energías, reconocerlas e integrarlas en un balance armónico que se produzca en lo interno y sea reflejado al exterior: para ello se requiere una nueva mentalidad.

Así, este plenilunio nos invita a ampliar nuestros recursos para optimizarlos en un momento en que se están produciendo cambios radicales en la forma de aprehender la vida. Si estamos esperando volver al ritmo normal de nuestras actividades de siempre no estamos siendo objetivos sino nostálgicos, ya que nada volverá a ser como antes, y debemos ajustarnos a los cambios si no queremos quedarnos rezagados y viviendo una existencia disfuncional. Los avances tecnológicos que han surgido en este nuevo milenio han de ser aprovechados y puestos al servicio de esta nueva modalidad vital que hoy aparece en nuestro horizonte. Igualmente, dicho balance energético ha de ser sintetizado en nuestro interior mediante la integración de las energías solares y lunares para concebir, gestar y parir el Adam Kadmon primordial que proclama la tradición de la cabalística hebrea, el andrógino por excelencia, que significa la quintaesencia del conocimiento: “La androginia aparece por tanto también como un signo de totalidad; restaura no solamente el estado del hombre original considerado como perfecto, sino el caos primitivo anterior a las separaciones creadoras; un caos que esta vez se ha vuelto ordenado sin haber perdido nada de su riqueza, ni haber roto nada de su unidad […]. La unión de lo masculino y lo femenino, de lo alto y lo bajo, de lo celestial y lo terrenal comporta también la unión de lo exterior y lo interior, lo de fuera y lo de dentro” (Diccionario de los símbolos, Jean Chevalier & Alain Gheerbrant).

Adam Kadmon es, por lo tanto, síntesis y origen: es el “arquetipo divino humanizado”. Si no aplicamos nuestro esfuerzo en integrar nuestras contradicciones y resolverlas, de alguna manera nos veremos escindidos, sin lograr una clara conciencia de nuestra identidad; igual nuestras emociones podrían estar navegando en mares oscurecidos, indagando una verdad que apenas logramos discernir. Esta “T” Cuadrada que se forma entre el Sol, la Luna y Urano en este plenilunio es de cualidad fija, pues se sitúa en los signos fijos de Leo, Acuario y Tauro; faltaría Escorpio, pero es en dicho signo donde se vierte el excedente de energía que provoca esta figura geométrica. El Sol en Leo está recorriendo su domicilio y alumbra el “Yo Soy”, que busca la autoafirmación. La Luna en Acuario, evita las emociones profundas, pero el brillo del Sol que refleja es intenso e irradia conciencia. Siendo Urano el punto receptor de las cuadraturas implicadas en esta figura, será posible visualizar un reflejo fiel de la propia identidad, el saber quiénes somos. También el sextil que hace la Luna a Quirón en Aries activa ciertas heridas emocionales que nos han enfermado y vuelve plausible detectar y atender las enfermedades físicas y psicológicas que nos aquejan. Igualmente, el aspecto de trígono del Sol a Quirón nos podría traer la certidumbre de una vacuna para el SARS-CoV-2.

Por su parte, Marte en Aries, su domicilio, está en aspecto de cuadratura a Júpiter y a Plutón. Marte en Aries está más inquieto que cuando recorre otros signos del zodíaco, quizá porque no le gusta permanecer guardado en casa. Marte se siente más feliz librando batallas, persiguiendo ninfas, haciendo el amor con Venus, siempre fuera del tálamo nupcial. Y esta vez permanecerá en su casa más tiempo debido a los inconvenientes de su período de retrogradación que inicia el 9 de septiembre y concluye el 13 de noviembre. Estando en cuadratura a Júpiter, Marte se muestra impaciente e inquieto, y lucha por ampliar el alcance de sus actividades, así como su influencia. Los intrépidos avances hacia el futuro debidos a este contacto suelen estar guiados por una sensación de la dirección que tomarán las tendencias actuales. Y así empezará a expandir Marte su influencia. Sin embargo, dado su próximo movimiento de retrogradación, deberá primero terminar de resolver algunos asuntos domésticos pendientes. Y aunque se podría pensar que la cuadratura Marte-Júpiter, tosca y autoafirmativa, quizá no sea apropiada en el campo de las artes, también aquí la energía, el impulso y el empeño generados por esta unión pueden conducir a logros sustanciales. Igualmente, esta energía puede manifestarse como una tendencia a excederse en muchas esferas de acción, pero la disciplina puede significar un talento y un poder creativo de gran valor, cuyo resultado será un espíritu emprendedor capaz de abrirse paso decididamente a través de los obstáculos. A su vez, la cuadratura Marte-Plutón suele representar un reto que nos lleve a emplear el poder en uno o diferentes niveles, según sea el caso. Esta conexión suele duplicar el potencial energético personal y procura resultados en diferentes territorios, sea en lo espiritual, las finanzas, la política o la expansión mental.

Otro tema importante a tener en cuenta durante este plenilunio es la posición de los Nodos de la Luna, recorriendo el eje Géminis-Sagitario. El Nodo Norte en Géminis a 26°49’09’’, lo mismo que el Nodo Sur en Sagitario. El grado 26° de Géminis simboliza “la escarcha del invierno en los bosques”, resaltando la importancia de cancelar momentáneamente los intereses y las inquietudes privadas, para subrayar la supremacía de las necesidades y poderes de la naturaleza. Se trata de un llamado a la reorientación del punto de vista personal y al descubrimiento del potencial del “ser”. Así, la vida aparece como suspendida para que la magia mayor llegue a manifestarse. Tal parece que a la vuelta de la esquina podríamos encontrarnos con el destino. El Nodo Norte, en esencia evolutivo, busca el reposo para meditar y tomar fuerza antes de emprender las acciones que le permitan llevar a término los proyectos, siendo un tiempo precioso para la planeación y la reflexión. Por su parte, el Nodo Sur, que siempre nos lleva a volver sobre nuestros pasos repitiendo el mismo esquema, en el mismo grado 26° pero de Sagitario, es simbolizado por un “portaestandarte”, queriendo representar los valores permanentes que tienden a eclipsar los intereses más inmediatos y las preocupaciones egoístas del hombre, enfatizando la natural supremacía de los ideales comunes frente a las ambiciones personales. Nos convoca a realizar un sacrificio personal elevado que beneficie el desarrollo de nuevas dimensiones de la experiencia, y que permitan al “ser” tomar conciencia de sus aspiraciones trascendentales, sabiendo que todo recurso de la vida cotidiana está sujeto a una potencialidad mayor. Hay que discernir claramente que el Nodo Norte nos pide un aplazamiento momentáneo, más no el renunciar a la empresa; mientras, el Nodo Sur se refiere a alguien que sacrifica sus ideales, y evita confrontarse, lo que le lleva a una derrota en todos los sentidos. Diferir no significa ceder.

Por su parte, el planeta Venus, emplazado en Géminis, hace un aspecto de conjunción al Nodo Norte y de oposición al Nodo Sur, un semisextil (30°) a Mercurio y un quincucio (150°) a Saturno, lo que nos sugiere que los planetas implicados deben primero reunir sus energías antes de que puedan ser utilizados adecuadamente en nuestro beneficio. El quincucio es un aspecto de naturaleza altamente correctivo y terapéutico que nos lleva a efectuar todo tipo de ajustes, usualmente a través del proceso de alteración o eliminación, y que ayuda a focalizar mejor las funciones de los planetas de forma tal que podamos aplicarlos con más utilidad. Por su parte, el semisextil es incapaz de generar la suficiente fuerza como para estimularnos a utilizar dinámicamente los recursos potenciales en nuestras interacciones cotidianas. Por esa razón, sus habilidades suelen permanecer en estado latente. Al ser una figura cerrada, se produce en geometría sagrada lo que se llama un “Aguijón Celeste”, formada por una oposición unida a un quincucio y cerrada por un semisextil. “Pues bien, para que no me envanezca, me han clavado en las carnes un aguijón, un emisario de Satanás que me abofetea. A causa de ello rogué tres veces al Señor que lo apartara de mí. Y me contestó: te basta mi gracia; la fuerza se realiza en la debilidad” (2 Corintios, 7, 7-9; San Pablo. Biblia del Peregrino). La oposición expresa ataduras fuertes, rivalidades notables o antagonismos significativos; el quincucio anuncia vínculos muy específicos o relaciones útiles, también indica contactos valiosos. El semisextil muestra ciertas ventajas respecto del entorno y ganancias que sólo pueden ser apreciables a través del esfuerzo. Por lo anterior, podría deslizarse algún impedimento lesivo para la estabilidad conyugal, pues la dificultad para integrar la dualidad podría traducirse en una incomodidad constante en la relación de pareja que nos deja con la sensación de cargar fuertes ataduras, y debido a estas tensiones las relaciones son terminadas por problemas de integración. También vuelve a repetirse el “Aguijón Celeste” a partir del contacto de semisextil de Saturno con el Nodo Sur, mismo que hace un quincucio a Mercurio, rematando en la oposición Mercurio-Saturno, teniendo una energía duplicada en una dinámica de ida y vuelta, de avance y retroceso. Esta figura geométrica señala la posibilidad de regreso a la suspensión temporal de actividades públicas que apenas venimos retomando. Este juego de correspondencias planetarias nos lleva a pensar si acaso todos estamos actuando de manera infantil e irresponsable ante las emergencias, o si, siendo una responsabilidad compartida, cuál sector de la sociedad no está haciendo su tarea.

Igualmente, Venus está en aspecto de cuadratura a Neptuno durante esta fase lunar situando a Neptuno en el terreno del amor y de las relaciones, revisando problemas que tienen que ver con la expresión creativa, y con una revisión atenta de los cambios que la pandemia ha producido en nuestro sistema de valores. De repente, nuestro deseo de refugiarnos en algo que nos contenga podría culminar en un arrebato que nos arroje en los brazos de alguien que no sea la pareja habitual. Es muy posible que el objeto de nuestro deseo se manifieste como la respuesta a todas nuestras ensoñaciones, y vivirlo nos revele la entrada a un paraje mágico, y no miremos más allá de lo inmediato, subyugados por la promesa de un futuro vago, sin llegar a meditar en las dificultades que pudiera traernos.

Como pueden ver, las conexiones interplanetarias durante este plenilunio estarán ejecutando una gran sinfonía de notas y tonos, activando diferentes registros mentales y emocionales, internos y externos. Para muchos será el fin de un ciclo, para otros, el inicio de una nueva era, y para los más, la migración a una visión distinta del mundo.

*Astrólogo y tarotista mexicano. Lectura de Tarot y Cartas españolas. http://facebook.com/ayubestephan

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