Camila Acosta, la periodista “fugitiva” dentro de Cuba

Sección Mirador Viral

Camila Acosta. Foto: CiberCuba

La joven, ex reportera de medios oficialistas, acaba de denunciar un nuevo hostigamiento en su contra bajo una modalidad insólita: la policía política amenaza a quienes le renten un cuarto o una habitación, por lo que desde febrero se considera “una fugitiva”obligada a buscar albergue de casa en casa

Por Irene Selser*

Camila Acosta, la corresponsal en La Habana de CubaNet, el portal claramente anticastrista con sede en Miami, Florida, volvió a ser ella misma noticia el pasado 21 de julio cuando denunció que, por presiones de la policía política a sus caseros, se vio obligada a abandonar la vivienda que habitaba; siendo ésta la quinta mudanza en cinco meses y la segunda en menos de un mes.

La joven denunció que, en febrero último, la Seguridad del Estado (policía política) citó y amenazó a los propietarios de la vivienda que rentaba en La Habana. Les impusieron a ellos una multa de 3.000 CUC (unos 67.000 pesos mexicanos si no me equivoco) y se les advirtió que si no desalojaban a su inquilina perderían el apartamento.

“Siempre que me ubican, citan a los dueños del lugar y los amenazan. Ésta es la tercera vez que ocurre, aunque me he tenido que mudar al menos cinco veces desde febrero. Llevo cinco meses viviendo como una fugitiva, siempre tratando de estar fuera de los radares de la Seguridad del Estado, pero ellos tienen sus mecanismos bien creados para dar conmigo, ya sean los CDR [Comités de Defensa de la Revolución] o mediante la geolocalización”.

Acosta narra que ahora estaba en proceso de comprar un apartamento, pero que los vendedores fueron citados y obligados a cancelar la transacción.

“No existe en Cuba ninguna ley que le impida a una persona venderle algo a un periodista independiente o disidente, pero la Seguridad del Estado recurre a los planes e intimidaciones más macabras para hacernos la vida imposible”, añadió la joven, egresada de Periodismo de la Universidad de La Habana en 2016.

Según Camila Acosta, ella se encuentra entre los “regulados”, es decir los ciudadanos cubanos impedidos de salir de la isla por su carácter de disidentes; una lista de unas 200 personas que incluye a 60 periodistas independientes.

Desde hace meses, Camila Acosta viene denunciando en las redes sociales el acoso de que es víctima por parte de oficiales de la Seguridad del Estado, siendo citada, interrogada y amenazada en varias ocasiones, además de multada junto a una treintena de periodistas en virtud del Decreto-Ley 370 sobre la Informatización de la Sociedad en Cuba, más conocida como “Ley Azote”.

Para la comunicadora independiente, a los periodistas que no laboran con medios oficialistas “no los asesinan”, pero “con los mecanismos que usan es como para matarnos en vida”.

Acosta también mencionó el Decreto 370 como estrategia del gobierno de Miguel Díaz-Canel/Raúl Castro para “controlar y acceder a la información personal de los usuarios”, dado que un acápite de esa norma obstaculizaría el hospedaje de blogs personales y medios independientes digitales en servidores que no sean controlados por la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa).

La Ley entró en vigor el 4 de julio de 2019 y ha venido a agudizar la situación de represión de la libertad de expresión y prensa en el marco de la pandemia con al menos, según denuncias, 30 periodistas sometidos a interrogatorios y amenazas e incautación de medios de trabajo por difundir opiniones en las redes sociales. Otros 20 han sufrido multas equivalentes a 120 dólares, el triple del salario mensual.

Cuenta Camila que, en marzo último, uno de los oficiales de la Seguridad del Estado, de nombre Alejandro, le advirtió tras ser arrestada que “todo esto que te estamos aplicando no es porque haces bien, si no muy bien, tu trabajo”. La detención se dio tras reportar ella en La Habana una manifestación pacífica a favor de la libertad del artista Luis Manuel Otero Alcántara, quien fuera liberado semanas más tarde gracias a la presión local e internacional de periodistas, intelectuales y artistas. De hecho, yo también suscribí entonces la carta abierta que circuló en las redes contra su injusta encarcelación.

Para Acosta, el objetivo de todas estas presiones “es obligarme a abandonar el país o el periodismo independiente; pero no voy a hacer ni lo uno ni lo otro. Yo nací en Cuba y tengo tanto derecho como cualquier cubano a permanecer aquí. Tampoco voy a abandonar el periodismo, eso fue lo que estudié, lo que me apasiona y lo practico como un derecho humano, el de la libertad de expresión”.

Como ocurre en China o Rusia donde el contexto de la pandemia está siendo aprovechado para profundizar las políticas de control ciudadano o en la isla autónoma china de Hong Kong, donde el parlamento chino impuso el 30 de junio último bajo la firma de Xi Jinping una nueva y draconiana Ley de Seguridad Nacional, tramitada a toda velocidad, la cual prevé cadena perpetua para quienes planeen actividades “terroristas”, “sediciosas” o “subversivas” -es decir, la oposición cívica- asestándole así un golpe mortal al régimen de libertades que China se comprometió a garantizar en esa ex colonia británica hasta 2047, también en Cuba -alguna vez promesa de revolución- la crisis por el Covid-19 ha servido para recrudecer el asedio y la persecución contra periodistas, intelectuales y artistas, en su mayoría jóvenes, representantes de una nueva generación que no está dispuesta a ceder en sus derechos ni libertades, en primer lugar la libertad de expresión, por encima de posturas ideológicas. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), entre otros organismos regionales e internacionales, se ha hecho eco de esta nueva oleada represiva, ahora en medio de la crisis sanitaria.

Acosta fue parte de los panelistas invitados en junio pasado para presentar el primer Informe País de la CIDH sobre los derechos humanos en la isla. Según el documento final, “Cuba sigue siendo el único país del hemisferio en el cual no existe ningún tipo de garantías para el ejercicio del derecho a la libertad de expresión. Permanece un modelo de monopolio estatal sobre los medios de comunicación y se mantiene la prohibición de fundar medios privados, todo lo cual es incompatible con los estándares internacionales sobre libertad de expresión. Habría persecución selectiva y deliberada en contra de medios y periodistas independientes, y por períodos incluso recrudece (…). En general, en materia de libertad de expresión, se observa una grave discriminación por motivos políticos en el ejercicio de los derechos humanos a todo aquel que piense o quiera expresarse distinto al régimen socialista”.

Como afirma Camila Acosta en su último video en CubaNet (https://www.cubanet.org/destacados/regimen-vuelve-a-dejar-en-la-calle-a-camila-acosta) donde pide ayuda a sus colegas dentro y fuera de Cuba tras el último desalojo, “el periodismo independiente es actualmente la piedra en el zapato del régimen. Saben, por experiencias históricas, que la libertad de expresión y prensa es fundamental en las democracias o, en este caso, del tránsito a la democracia. Cada vez somos más los profesionales que, en Cuba, reportamos, denunciamos, visibilizamos la verdadera realidad de los cubanos. Es algo que ya no pueden parar”.

*Periodista, poeta y miembro de la Asociación Mexicana de Traductores Literarios (Ametli). Editora de Diarios de Covid-19.

Facebook: Irene Selser / Email: iselser@yahoo.com

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