Luna Nueva de julio de 2020

Por Ayub Estephan*

Foto: Green things of the earth, Henry Holiday – Holy Trinity Casterton, Cumbria, England. Cortesía de Flickr

¿Recuerdas…? La noche era como un largo camino que se adentraba en la casa invadiendo todos los rincones, llevando la penumbra hasta el último resquicio, asustando lentamente a los gatos, ¿recuerdas? Estoy seguro que sí.”
(Farabeuf; Salvador Elizondo).

El próximo 20 de julio tendrá efecto el novilunio del mes de julio a las 13:33 hrs. (ET), estando la Luna en conjunción con el Sol a 28°26’44’’ en el signo cardinal de Cáncer, el primer signo de elemento agua del zodíaco. El grado 28° de Cáncer representa “una escena campirana donde todos los elementos conspiran para atrapar la mirada y mantener al espíritu en un estado de silente adoración”. La imagen simboliza una sensibilidad extrema a la influencia de las fuerzas naturales, complementada por una gran armonía y devoción. Así, surge una gran consideración y simpatía hacia la belleza natural en todas sus formas y aspectos. Desde la contingencia por el Covid-19 nos brota la añoranza por el olor a campo, a mar y a montaña, por aspirar la brisa fresca del aire o el aroma a hierbas en los parques después de la lluvia. Nos urge el anhelo por conectar con los productos vivos de la tierra: árboles, plantas, milpas y hortalizas, que nos remiten a la naturaleza en su expresión más productiva. Es ahora, luego de meses de incertidumbre, cuando más valoramos esa parte de nosotros que es Naturaleza, y esto podría llevarnos a una efectiva cooperación entre las diversas fases de la cultura humana, cristalizada en una lealtad a los valores que se han mantenido intactos y nos proporcionan los nuevos potenciales de un auténtico espíritu pionero. Por ello nos urge conectar con lo vital, con la parte más instintiva de uno mismo, posibilitando una respuesta que sea fuego inspirador para todos. Nos es urgente generar acuerdos y votar por la preservación de la Naturaleza, pues de ello dependerá la supervivencia humana. 

El lapso entre el primer eclipse penumbral de Luna de este año, ocurrido el 10 de enero pasado y el tercero, el 5 de julio, ha tenido una repercusión en la psique colectiva mayor a la de los eclipses ocurridos el año pasado (tres de Sol, uno parcial, uno total y uno anular; y dos de Luna, uno parcial y el otro total) en este mismo eje Capricornio-Cáncer. Igualmente, este año tuvo efecto en Capricornio la conjunción Saturno-Plutón el 12 de enero, aspecto entre estos dos planetas que sólo ocurre cada 37 años, y la conjunción Júpiter-Plutón, el 4 de abril, que sólo ocurre aproximadamente cada 12 años. La primera destapa una energía intensa, como ocurrió antes en el signo de Libra, estando el Sol en Escorpio, el signo que tradicionalmente relacionamos con el sexo (esta conjunción empezó a formarse desde octubre de 1981 hasta ser exacta el 8/11/1982) apareciendo el Sida, y su expansión progresiva en todo el mundo se atribuye astrológicamente a la conjunción Júpiter-Plutón del 2/11/1981. Aun cuando se registró un primer caso en los protocolos de investigación médicos de los Estados Unidos, no se tomó ninguna iniciativa en ese entonces: “En el período que va desde octubre de 1980 hasta mayo de 1981 cinco hombres jóvenes, todos homosexuales activos, han sido tratados de neumonía “Pneumocystis carinii” confirmada por biopsia en tres hospitales diferentes de Los Ángeles, California. Dos de los pacientes han muerto”. Así comenzaba el artículo que el 5 de junio de 1981 publicó el CDC de Atlanta (Centro de Control y Prevención de Enfermedades) en su boletín epidemiológico semanal. La publicación informaba sobre sus historias clínicas que sugerían una “disfunción inmunocelular” desconocida contraída probablemente por transmisión sexual. También apuntaba la existencia de casos similares en San Francisco y Nueva York. El 3 de julio de ese año, el New York Times mencionó casos de sarcoma de Kaposi que afectaban a 41 hombres homosexuales en Nueva York y California. Para fines de 1981 ya había un total acumulado de 270 casos reportados de inmunodeficiencia severa también entre hombres homosexuales, de los cuales 121 habían muerto en menos de 24 meses tras el diagnóstico. En la primera etapa de la epidemia se creyó que el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida) sólo afectaba a una minoría: los homosexuales (incluso los religiosos más radicales hablaban de un merecido “castigo divino”), saltándose los informes de Alfred Kinsey y de Shere Hite sobre la sexualidad humana y sus ambiguas categorías. Definitivamente la aparición del Sida y su precursor el VIH fue un hito histórico que cambió la manera de relacionarnos físicamente y de explorar la sexualidad. Dicho sea de paso, casi 40 ños después seguimos peregrinando en el desierto sin conseguir una vacuna, y menos aún la curación de esta enfermedad.

 El 2020, año considerado de mal augurio: “año bisiesto, año siniestro”, conjuga desde su comienzo varios eventos estelares y planetarios muy similares a los ocurridos entre 1981 y 1982, mismos que han venido a significar un cambio inmenso para toda la humanidad y cuyos resultados apenas estamos intentando asimilar, y esto gracias al ingreso de los Nodos de la Luna en el eje Sagitario-Géminis el pasado 6 de mayo, que entraron a activar el “Eje del Pensamiento”, que astrológicamente es asignado a la Tercera y la Novena Casa del “mandala” astral (domicilios naturales de Géminis y Sagitario, respectivamente). Así, luego del último de los eclipses penumbrales de Luna ocurrido el pasado plenilunio en el eje Capricornio-Cáncer, comienza a filtrarse un resquicio de luz en nuestra conciencia, y tímidamente comenzamos a “pensar” en el mensaje que nos trae el Covid-19. 

El plenilunio pasado también celebró la festividad de Guru Purnima, por ser la Luna Llena más cercana a la Tierra, y es cuando en India, Nepal y Bután los hindúes, budistas y jainas honran a sus guías espirituales, a los maestros iniciados, y se les expresa gratitud por las enseñanzas transmitidas. La palabra sánscrita “guru” tiene dos significados: el primero hace referencia a algo pesado, importante. El segundo divide a la palabra en dos: Gu, que se refiere a oscuridad y ru, que significa remover. Por lo tanto, “Guru” representa un guía que nos ayuda a salir de la oscuridad, de la ignorancia del ser y sustenta el desarrollo del auto-conocimiento y la liberación. Uno de estos maestros, común a dichas religiones, es el astrólogo. Nada se hace ni se planea en esas latitudes sin consultar al astrólogo. Gracias a sus conocimientos sobre el principio de correspondencia: “como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba; como es adentro, es afuera” (El Kybalion) y a sus estudios sobre los “chakras” (ruedas), centros inmensurables de energía en el cuerpo humano, sabemos que el signo de Capricornio está asociado al esqueleto y las articulaciones, sistema que se va deteriorando con la edad y debido a otras enfermedades, mientras que los órganos musculares y vísceras como el hígado, páncreas, bazo, timo, esófago y conductos y válvulas que regulan el flujo sanguíneo del corazón se asocian al signo de Cáncer, de lo que se concluye que el circuito generado entre ambos hace que la mayoría de las personas de la tercera edad con deficiencias vasculares crónicas no sobrevivan a la infección por Covid-19. Esta es la explicación esotérico-astrológica que nos brindan estas tradiciones milenarias y que fueron transmitidas a las culturas asiáticas y africanas, y luego a Europa y de ahí al resto de Occidente, evolucionando a través de los siglos. El Maestro interior nos convida hoy a vivir, con él y en él, un instante coloquial.

“Tú podrías preguntar si no habría de entristecerse uno cuando los cuerpos junto con los cuales se ha movido y vivido durante tantos años desaparecen de la vista. Pero, ¿por cuántos habría que lamentarse, en caso de que fuese apropiado entristecerse así? ¿Has pensado en ello? La felicidad y el dolor son como el día y la noche. Tienen que ser aceptados, tenemos que vivirlos; si rehusamos, no por ello dejarán de suceder; y si los deseamos, ¡no por ello empezarán a suceder! Ambos se relacionan con lo físico, lo material, el cuerpo; pero no afectan al Espíritu, al Alma. En el momento en que tú te desprendas de los dos, en ese momento estarás liberado.” (“El Gita”; Primer discurso: El desaliento de Arjuna. Sathya Sai Baba).

Revisando el tema de los aspectos de este novilunio de julio de 2020, vemos a la Luna y al Sol juntos, en oposición a Saturno, Plutón y Júpiter que continúan en su proceso de retrogradación. Como se ha dicho, los planetas en retrogradación funcionan más en un nivel interior, de revisión personal, que en una forma externa. Estos tres planetas en el signo de Capricornio e implicados en este novilunio haciendo un aspecto de conjunción entre sí destilan una potente energía de oposición (180°) proveniente del Sol y de la Luna. El aspecto de oposición se centra naturalmente en el mundo exterior y en las relaciones con los demás, y a menos que el foco personal esté enteramente orientado hacia los logros externos, implica una lucha personal menor que la que propicia la cuadratura. Sin embargo, dado que estos tres planetas además están retrógrados, existe una batalla campal interna que se resiste a ser librada y que nos lleva a proyectar nuestras tensiones hacia afuera sin querer aceptar la parte de culpa que nos corresponde. No logramos vernos a nosotros mismos, y la tensión crece y explota hacia afuera con pleitos, discusiones y proyecciones negativas sobre el entorno. Mientras que todo aspecto de cuadratura constituye un desafío más personal, la oposición tiende a ser proyectada (al igual que la Sombra) en los demás, creando un contexto eventual en el que podría ser comprendida, observada y elaborada como proyección psicológica, a pesar de la resistencia de los planetas en retrogradación. Esta situación puede generar signos de comportamiento compulsivo, exigencias sobre los demás, y expresiones de poder de una voluntad absorta en sí misma, absolutamente egoísta, lo cual interfiere en las relaciones íntimas, junto con los intentos de manipular a los demás, además de crear situaciones propicias para la obtención de ganancias personales. Edificar más relaciones creativas y armónicas podría ayudarnos a resolver el conflicto entre las energías planetarias que entran en oposición. También los trígonos y sextiles que forme cualquiera de los planetas implicados en la oposición pueden ayudar también a contemplar los problemas desde una perspectiva menos radical, llegando a equilibrar las diferencias que implican, al menos en su forma más externa. En este caso, tenemos el aspecto de sextil (60°) de Neptuno en Piscis, su domicilio natural, a Júpiter y a Plutón, haciendo un puente que sirve para canalizar estas potentes energías planetarias en conflicto. Neptuno es el planeta de la “disolución”, asociado tradicionalmente al “inconsciente colectivo”, por lo que en este momento sirve de catalizador a las tensiones que la Luna y el Sol sostienen con Saturno, Júpiter y Plutón procesando mucha de esa energía en conflicto. 

Desafortunadamente, toda esa energía liberada, al ser tamizada por el inconsciente, suele dejar un remanente psíquico que repercute de alguna manera en el comportamiento psicológico. Ciertas sensaciones de impotencia ante el confinamiento, los miedos al contagio, la muertes de personas cercanas, la evasión de los hechos, la rebeldía desordenada, el silencio, la sensación de soledad, la angustia que se despliega en fiebres y alergias nerviosas, las explosiones emotivas y las diversas polarizaciones sentimentales suelen replegarse en la psique y sólo retrasan el conflicto, creando fobias y patrones de conducta que serán difíciles de corregir más adelante sino se tiene la ayuda especializada. Todo ello, cuando los elementos del aspecto de oposición no son complementados por alguna disciplina especial como el trabajo psicológico orientado, el recogimiento interior al que nos llevan ciertos ejercicios espirituales, la adhesión a un guía espiritual, la práctica de alguna forma de yoga o determinadas meditaciones guiadas, etcétera. Pues sin una conciencia atenta, no podremos adelantar en el camino de la liberación personal y mucho menos interactuar en el mundo social.

Por otra parte, están los aspectos de semisextil (30°) y quincucio (150°) que hacen la Luna y el Sol a los Nodos de la Luna. Aspectos que pretenden ser neutralizadores, pero que en realidad son algo erráticos en su expresión debido a que se sostienen en puntos del mapa astral que no tienen una relación adecuada entre sí. Por a ello, son puntos de sostén más psicológicos que reales. Por ejemplo, cuando me creo una idea de las circunstancias que vivo, a manera de placebo, que me ayudan a interpretar la realidad desde cierta óptica aproximada pero que no tienen nada que ver con ella; o pienso las cosas desde mi experiencia limitada, y pretendo aplicar mi voluntad a esa experiencia sin haberla constatado en la práctica. Es sólo una opción teórica, quizás un fetiche ritual o también una superstición popular acreditada por testimonios poco fiables, sin valor. De cualquier modo, estos contactos no deben ser minimizados, pues responden a situaciones personales y sociales que pueden detonar tensiones reprimidas largo tiempo, y acercarnos a eventos de los que es difícil retornar, especialmente porque los Nodos de la Luna nos revelan actitudes acumuladas largo tiempo (Nodo Sur) y que deben ser revisadas y evolucionadas (Nodo Norte). 

Por otra parte, tenemos a Mercurio en Cáncer, que el 12 de julio ingresó de nuevo directo, luego de su segundo periodo anual de retrogradación y está haciendo un aspecto de cuadratura (90°) durante este novilunio al planeta Marte, por lo que aparece una tensión que surge de la autoafirmación de las propias ideas frente a las que nos sugieren los medios de comunicación. Este contacto hace que nos aferremos a conceptos y tabúes personales y colectivos. Sostenemos ideas caducas, basadas en refranes populares, nos afianzamos en pensamientos anacrónicos y en localismos que dejaron de estar vigentes. Por ejemplo: “No tiene la culpa el indio, sino el que lo hace compadre”, es un refrán que sanciona la imprudencia y la falta de juicio de quien se queja de algún daño sufrido por haber confiado en alguien indigno de confianza. Indio, en este caso, se asocia a un estereotipo negativo, peyorativo que señala una discriminación racial infundada, pues hay nativos indígenas destacados que son ejemplos loables de la comunidad y que son depositarios de la sabiduría de su cultura y tradiciones. La mayoría de las veces repetimos estas frases de manera arbitraria y generalizamos sin la apropiada contextualización intelectual. Sin embargo, esta necesidad de externar un refrán también nos habla de nuestro propio temor a formar parte del contexto mismo que implica, y convertimos en chiste algo que nos alude pero que no queremos asumir como propio. “En vista del papel que chistes verbales, citas, canciones y proverbios desempeñan en la vida intelectual de las personas cultas es atinado esperar que disfraces de esa índole se empleen con mucha frecuencia para figurar los pensamientos oníricos. (…) Para alcanzar sus fines (es decir, en este caso, la figurabilidad exenta de censura) no hace más que transitar las vías que ya encuentra facilitadas en el pensamiento inconsciente; prefiere aquellas trasmudaciones del material reprimido que en calidad de chiste y alusión tienen permitido también devenir conscientes, y de las cuales rebosan todas las fantasías de los neuróticos.” (La interpretación de los sueños, Sigmund Freud). Ciertamente en el plenilunio pasado ambos planetas estaban en cuadratura también, pero Mercurio pasaba por su fase retrógrado y en conjunción al Sol inyectando energía mental. Toda esa energía ahora sale hacia afuera de manera explosiva sin un orden y con cierta incoherencia, o bajo formas disfrazadas que reflejan el malestar que se ha venido conteniendo sobre temas que no podemos asumir explícitamente en este momento.

Otro tema de Mercurio directo es el aspecto de cuadratura (90°) que hace al asteroide Quirón, que ahora está recorriendo el signo de Aries. En la mitología, Quirón es un centauro nacido de la violación de la oceánide Fílira por Cronos, y que aprendió el arte de curar llegando a ser maestro de héroes y semidioses. En el lugar donde aparece el asteroide en el mapa astral se condensan las heridas psicológicas del individuo. Por su parte, Mercurio (Hermes, entre los griegos) posee la facultad de aventurarse en esas zonas del inconsciente a las que otras deidades no tienen acceso. Existen casos muy contados en este sentido y uno de ellos es el de Orfeo, hijo del rey Eagro rey de Tracia y de la musa Calíope “la de la bella voz”, quien descendió a los Infiernos en busca de su amada Eurídice: “Él es uno de los eternos mensajeros/ que más allá del umbral de los muertos/ levantan la copa de gloriosos frutos”. (Sonetos a Orfeo, Rainer Maria Rilke). Así, este contacto Mercurio-Quirón destaca el contenido neurótico en la pisque que busca ser vaciado de su dolor a través de la hilaridad, haciendo chistes y bromeando acerca de cualquier cosa. Por eso, cuando nos sentimos demasiado presionados y saturados buscamos sanar nuestros contenidos inconscientes mediante la ironía y el uso de frases ingeniosas que usamos a manera de defensa contra la agresión del entorno, casi siempre provenientes de figuras de autoridad. “Es harto común que circunstancias exteriores estorben el denuesto o la réplica ultrajante, tanto que se advierte una muy notable preferencia en el uso del chiste tendencioso para posibilitar la agresión o la crítica a personas encumbradas que reclamen autoridad. El chiste figura entonces una revuelta contra esa autoridad, un liberarse de la presión que ella ejerce. En esto reside también el atractivo de la caricatura, que nos hace reír aun siendo mala, sólo porque le adjudicamos el mérito de revolverse contra la autoridad.” Y nuestro autor continúa: “Mientras el arte de curar no consiga más para asegurar la vida, y mientras las instituciones sociales no logren más para volverla dichosa, no podrá ser ahogada esa voz en nosotros que se subleva contra los requerimientos morales. Todo hombre honrado deberá terminar por hacerse esa confesión, siquiera para sí. Sólo mediante el rodeo de una nueva intelección se podrá decidir este conflicto. Uno debe anudar tanto su vida a la de otros, debe poder identificarse tan estrechamente con los demás, que la brevedad de sus días se vuelva superable; y uno no tiene derecho a cumplir los reclamos de sus propias necesidades de una manera ilegítima, sino que debe dejarlos incumplidos, porque sólo la persistencia de tantos reclamos incumplidos puede desarrollar el poder que modifique el régimen social. Pero no todas las necesidades personales se dejan desplazar de esa manera y trasferir a otras, y no existe una solución universalmente válida para este conflicto”. (El chiste y su relación con lo inconsciente, Sigmund Freud, 1905).

Igualmente, Mercurio directo hace un aspecto de sextil (60°) a Urano, lo mismo que el plenilunio anterior, procurando situaciones específicas para proveer finanzas frescas mediante iniciativas originales que surgen de la inventiva, originalidad y movilidad mental de este contacto. Seguramente, habrá muchas negociaciones este mes y se comercializarán temas que no se habían podido abordar debido a las restricciones del confinamiento. También se esperan alianzas económicas entre empresas nacionales y transnacionales, así como también pactos entre países vecinos o del mismo continente. Sin embargo, dado que Urano está en su signo de caída, estas alianzas serán efímeras o beneficiarán sólo a uno de los interesados, trayendo abusos que terminarán en pleito. Igualmente, este contacto es proclive a los empréstitos bancarios y ofrecimientos de créditos económicos a los países que se declaran en quiebra, pero con intereses desorbitados. El endeudamiento podría ser la noticia del día en estos tiempos del Covid-19.

Por otra parte, el planeta Venus está haciendo un aspecto de sextil (60°) al planeta Marte, que se encuentra en el signo de Aries, su domicilio, durante este novilunio. Este contacto destaca la necesidad del contacto humano y, pese a las restricciones impuestas, nos permite concesiones en el sentido de contactar con personas queridas tomando las precauciones necesarias. Este contacto funciona bien para quienes llevan una vida sexual activa. No se trata aquí únicamente de lujuria, mucho menos de obsesionarse, sino de permitirse una relación erótica y sexual libre de prejuicios morales: “Dentro de unos cuantos años, cuando te haya olvidado y cuando otras historias como ésta, por la fuerza de la costumbre otra vez, vuelvan a suceder, me acordaré de ti como del olvido del amor mismo. Pensaré en todo esto como en el horror del olvido. Lo sé ya desde ahora”. (Hiroshima mon amour, Marguerite Duras). La diosa Venus (Afrodita), casada con Hefesto (Vulcano) se encuentra secretamente con Ares (Marte), con quien sostiene romances esporádicos; en suma, su relación con Ares es la de esos amores arquetípicos intensos que tienen sus encuentros y desencuentros. Este es el tipo de contacto que se produce a partir de este aspecto, y que no es moral ni inmoral, simplemente es y no hay aquí mayor expectativa que la de entregarse plenamente al instante y darse placer.

A la vez, el planeta Venus se encuentra haciendo un aspecto de cuadratura a Neptuno que está en su fase de retrogradación anual en este novilunio. Cuando Venus transita por el domicilio de Neptuno, que es el signo de Piscis o en su defecto la Duodécima Casa astral, se muestra exaltado, fuera de sí. En dicha posición no existen las fronteras emocionales, mucho menos los límites. La cuadratura Venus-Neptuno nos lleva a aceptar cualquier reto, a trasgredir cualquier regla con tal de satisfacer nuestro deseo inmediato, y esto se logra, pero nunca se puede uno fiar de que dichos logros sean permanentes. Hay algo en este contacto que nos deja entrever que nada nos está garantizado. Se trata de este tipo de ascensos aparatosos sin escalas, que, así como se construyen se desmontan al momento siguiente. Este contacto mantiene en suspenso muchas actividades empresariales. Para muchos, este momento puede significar la pérdida de su empleo, la quiebra de su negocio, la ausencia de alguien cercano, un cambio de domicilio, la ruptura de sus creencias, la fractura de su identidad o una transformación radical en su actividad profesional. 

Por último, tenemos el aspecto de sextil (60°) entre Júpiter y Neptuno, ambos planetas en su fase de retrogradación anual. Este aspecto activa la espiritualidad en todas sus manifestaciones y remueve las creencias, renovándolas y ampliando sus horizontes. Las aptitudes psíquicas se expanden y la visión mística surge en una profusa comunión de agua y luz, “estableciendo una corriente divina que tiende a comunicarse” (Agua y Luz en Santa Teresa, María Andueza, UNAM). A Júpiter se lo asocia tradicionalmente con la manera de ver la vida, también con las inclinaciones religiosas y con frecuencia se lo relaciona con la fe, mientras que Neptuno casi siempre aparece conectado con variadas formas de espiritualidad. Así, cualquier contacto entre estos planetas nos lleva de algún modo a buscar la trascendencia. Mientras Júpiter inflama los anhelos neptunianos, Neptuno eleva la mirada de Júpiter por encima de lo mundano sirviendo de plataforma para elevarnos hacia dimensiones celestes elevadas. Bien comenta Liz Greene respecto al contacto entre estos dos planetas que aquí “la generosidad es auténtica e ilimitada, pero el oportunismo también. Una deidad oceánica, fuente de un amor incondicional, manda sobre todas las criaturas, grandes y pequeñas y el mensaje que constantemente se nos transmite por medio de cada misteriosa sincronicidad de los acontecimientos es que las puertas del Edén están siempre abiertas para los que se mantienen desapegados de las cosas de este mundo. Esta actitud, paradójicamente, puede ir acompañada de ambición y unos fuertes impulsos materiales. Pero cuando así sucede es probable que los logros y el dinero signifiquen muy poco; lo que importa es la prueba de que uno es alguien especial que disfruta de una suerte cuya realidad se demuestra cada vez que tiene éxito en algo”. Esta ambigüedad entre lo más material y lo más sublime, cuyo centro somos cada uno de nosotros, a veces nos lleva a construir paraísos artificiales, a dejarnos llevar por utopías imposibles o a refugiarnos en sectas y grupos que no responden a las altas expectativas que ofrecen. Hay que tener mucho cuidado en este tiempo al elegir un guía, un gurú o un maestro espiritual pues generalmente podemos ser deslumbrados por el brillo falso de personas sin escrúpulos, que comercian prometiendo logros que no pueden ser satisfechos. De cualquier modo, si uno realiza sus prácticas espirituales, sus meditaciones de siempre, probadas y comprobadas este aspecto Júpiter-Neptuno puede traernos una amplitud de conciencia y afinar nuestra percepción de la vida, así como lanzarnos a diferentes dimensiones espirituales. 

Si la tónica de este novilunio en el grado 28° de Cáncer está en la añoranza de la naturaleza, en reconectar con los orígenes, con la Tierra como nuestra Madre común, y desde ahí volver a ser testigos de la magia siempre renovada que surge de ella; no como un enemigo que nos viene a enfermar, que nos puede matar, entonces podremos realizar el milagro de la vida. Hay un lenguaje en la Naturaleza que hoy nos está invitando a tener un diálogo. Debemos aceptar que el Covid-19 es más que un murciélago en una cueva, es más que un despojo animal en el mercado. Más que nunca hemos desfigurado el entorno, llenado de asfalto y cemento las ciudades, de plástico y demás desechos los océanos; en nuestra prisa neurótica hemos destruido la capa de ozono, nos hemos hecho daño a nosotros mismos olvidando el lenguaje entre nosotros y la Madre Tierra, hemos perdido el sentido de la proporción y el equilibrio, hemos gloriado deidades efímeras, algo estamos haciendo mal y estamos a tiempo de rectificar. Y para eso llegó el Covid-19, para advertirnos de ello. No es el Apocalipsis que ha llegado: es una invitación a reconsiderar la vida.

* Astrólogo y tarotista mexicano. Lectura de Tarot y Cartas españolas.
 http://facebook.com/ayubestephan

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