La devastación del Covid-19 en la comunidad migrante

Por Juan Alberto Vázquez*

El abogado Nelson Castillo, que llegó como residente permanente a los Estados Unidos a la edad de 11 años directo de El Salvador, no se cansa de alertar a esa población migrante que ahora busca beneficios migratorios. “Les recomiendo acudir a los lugares adecuados con abogados de migración con licencia y experiencia” pues dice que recientemente han surgido cientos de despachos engañosos que sólo estafan a los aspirantes a los que no se cansa de prevenir: “Por desgracia, no todos aplican para obtener cambios en su situación migratorio”. 

   Conocedor de los problemas de los “sin papeles”, lamenta que la pandemia del Covid19 haya sido devastadora para la comunidad de inmigrantes indocumentados. “Muchos trabajaban en negocios que han sido terriblemente afectados por la pandemia como los restaurantes. Los han despedido y ahora, sin una fuente de ingreso, aunque ellos quisieran tener un beneficio no tienen los recursos que el gobierno cobra por cada tramite”. Recuerda que muchos de esos trabajadores “esenciales” no pueden solicitar beneficio de desempleo pues la mayoría no tiene la autorización legal para trabajar en los Estados Unidos ni tampoco son ciudadanos.  

   En días pasados, a petición del New York Times, el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas soltó los datos de la pandemia hasta el 28 de mayo donde se confirma lo dicho por Castillo en el sentido de que los latinos fueron la raza más afectada tanto en número de contagios como en muertes. Las razones fueron la necesidad de seguir trabajando de ese sector de la población, el que muchos de ellos además vivieran en pequeños espacios y la imposibilidad de acceder al sistema de salud en su calidad de indocumentados.

  Castillo fue jardinero, mesero, limpió oficinas, trabajó en una gasolinera y dejó de estudiar entre los 15 y los 17, aunque luego volvió para graduarse con un bachillerato en finanzas y un doctorado en leyes por la Universidad de St John´s en Nueva York. Después se matriculó en el Colegio de Abogados de la misma ciudad y ejerce como abogado de migración en todo el país.

   Sensible ante la situación de muchos de ellos, él que a través de los años y mucho esfuerzo llegó a presidir la Asociación Nacional de Abogados Hispanos ha dicho que espera que su historia sirva de ejemplo para otros migrantes. “Como buffete de abogados hemos tenido una gran disminución en los servicios que ofrecemos porque ahorita nuestros clientes están pensando en cosas más esenciales como sobrevivir y eso lo entendemos”.

   Sobre la forma en como el presidente Donald Trump interpreta las normas inmigratorias dictadas por el Congreso, y las ordenes ejecutiva firmadas que prohíbe que cientos de miles de trabajadores extranjeros vengan temporalmente a los Estados Unidos a trabajar, Castillo, quien tiene su despacho en Los Ángeles, California, cree que en un primero vistazo Trump “está tratando de hacer cumplir la ley que ya existe para velar por los intereses de la república” al asegurarse que las personas llenen los requisitos para poder emigrar a los Estados Unidos. También ha dicho el mandatario que espera recuperar al menos medio millón de empleos para los nacidos aquí.

   Por otro lado, el litigante apuesta a que quizás desde la misma presidencia se está perdiendo de vista que limitar los ingresos acotaría asimismo la capacidad de la nación de competir por el liderazgo económico mundial. “En esta competencia global los Estados Unidos necesitan talento, desde las personas que limpian las oficinas hasta un destacado científico. Para mí cualquier persona que trabaja honradamente es esencial y para que este sistema funcione necesitamos de todos ellos”, asegura.

   Y más que al presidente Trump, el abogado considera que quienes se deben de aplicar para ampliar las leyes migratorias, son los legisladores. “Por alguna razón, el congreso de Estados Unidos no ha encontrado el deseo de arreglar los desperfectos que tenemos en la ley de migración de este país”. Y pone como ejemplo las 66 mil visas temporales para trabajadores agrícolas que siempre son insuficientes cuando “se podría traer de manera ordenada y legal a personas de diferentes partes del mundo, no le veo el problema”, dice.

   En contraparte, lo que realmente sucede, es que los productores necesariamente deben de echar mano de trabajadores, muchos de los cuales llevan años trabajando en esa condición y que, desde la percepción de Castillo, “ya se les debió de haber legalizado, por lo que seguir posponiendo ese pendiente es una oportunidad perdida”. 

*Periodista y escritor mexicano dedicado a temas de justicia, migración y cultura, reside en Brooklyn, Nueva York. Twitter: @juansinatra

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