Luna llena del mes de junio de 2020

Por Ayub Estephan*

Selene y Helios, escultura realizada en 1891, por Hans Rathausky, para la fuente de St. James’ Park, en Opatija (Abbazia), Croacia.
Foto de Stjepan Felber. Cortesía de Flickr

Una cosa bella es un goce eterno:
Su hermosura va creciendo
Y jamás caerá en la nada;
Antes conservará para nosotros
Un plácido retiro,
Un sueño lleno de dulces sueños,
La salud, un relajado alentar.
Así, cada mañana trenzamos una
Guirnalda de flores que nos ata a la tierra,
A pesar del desaliento, a la inhumana
Falta de naturalezas nobles,
A los días nublados,
A todos los caminos insanos y lóbregos
Abiertos a nuestra búsqueda:
Si, pese a todo, alguna bella forma
Alza el paño mortuorio
De nuestro espíritu ensombrecido.
Como el sol, la luna, los árboles ancianos y los nuevos
Tendiendo su sombra cálida sobre los rebaños;
Como también los narcisos
Y el universo verde en el que moran,
Y los claros arroyos que fluyen
Frescos hacia el estío,
Y el claro en medio del bosque
Manchado de rosas silvestres;
Y así el sublime destino
Que imaginamos para los grandes muertos;
Todos los deliciosos cuentos que oímos o leímos:
Fuente eterna de una linfa inmortal
Que cae sobre nosotros desde la orilla del cielo.
(“Endymion: Un romance poético” I, 1-24; John Keats. Traducción “El Espejo Gótico”, pág. Web).

El pasado 5 de junio tuvo efecto el plenilunio a 15°37’ en el signo mutable y de fuego, Sagitario, a las 17:45 hrs. (UT) y al mismo tiempo vimos el segundo eclipse penumbral de Luna de este año. Extrañamente este año nos trae 4 eclipses penumbrales de Luna. El primero ocurrió el 10 de enero, dos días antes de la esperada conjunción Saturno-Plutón (que sólo ocurre cada 37 años), esta vez en el signo cardinal y de elemento tierra, Capricornio, siendo este un año que nos obliga a realizar diversos ajustes. El tercer eclipse penumbral de Luna será el 5 de julio y el cuarto el 30 de septiembre; además tendremos dos eclipses de Sol, el primero anular, para el 21 de junio, y el segundo total, para el 14 de diciembre. Treinta días antes del eclipse total de Sol, el 13 de noviembre, tendremos la tercera y última conjunción Júpiter-Plutón a 22°13’ de Capricornio, misma que ocurre cada 12 años, pero en diferente signo, y a la que se sumará también Saturno en un orbe de 4° (la primera tuvo efecto el 7 de marzo pasado a 22°30’, la segunda ocurrirá el 1° de julio a 24° de Capricornio, estando Plutón y Júpiter en su fase retrógrada), siendo que tenemos dicho contacto Plutón-Júpiter intenso y para largo.

Este eclipse penumbral de Luna pudo verse en la parte oriental de América del Sur, concretamente en Brasil, Uruguay, Argentina y la Patagonia; en el océano Atlántico, Europa, África, Asia, el océano Índico, Nueva Zelanda y la costa occidental de Australia.

“La sombra no está sujeta al tiempo, sino al tiempo de una cosa; ni al lugar, sino al lugar de ésta; ni al movimiento, sino al movimiento de ésta. De modo parecido debe entenderse por lo que respecta a los opuestos. Se abstrae de toda verdad, mas no existe sin ella. Y no hace que seamos incapaces de intuirla -si realmente se trata de la sombra de las ideas-, puesto que, pese a ser única, permite concebir realidades contrarias y diversas. De hecho, no hay nada contrario a la sombra, y precisamente ni la tiniebla ni la luz lo son.” (Las sombras de las ideas, Giordano Bruno.)

Un eclipse penumbral de Luna (también llamado apulso, aproximación) ocurre cuando la Luna pasa a través de la penumbra terrestre, lo que ocasiona un sutil oscurecimiento en la superficie lunar y este fenómeno tiene una duración aproximada de 4 horas. La palabra “penumbra” procede de un vocablo latino compuesto: paene (“casi”) y umbra (“sombra”), y se refiere a la sombra parcial entre los espacios enteramente obscuros y los enteramente iluminados en determinados eclipses. Igualmente, la “umbra” nos señala figurativamente el primer paso o entrada de cualquier cosa, siendo el umbral el primer escalón en la base de una puerta. Y es aquí donde simbólicamente cabe señalar que estos cuatro eclipses de Luna que ocurren en la “penumbra”, son las fases sucesivas que nos vienen a revelar los profundos cambios que hemos de atravesar para acceder a una revolución en diferentes planos emocionales, mentales y físicos. O sea que cada uno de estos eclipses “parcialmente” nos pondrán en contacto con un portal específico ante el cual no tenemos mejor opción que la de acceder para reconocernos en otras versiones de nosotros mismos.

Para muchos, el cruzar estos portales puede resultar una prueba dolorosa donde espera una especie de crisol en que se purifican nuestras pasiones, y en donde sentimos cómo se clavan en la piel los garfios punzantes de esos miedos que nos son difíciles de confrontar.

Uno de esos tantos miedos es el de sentir culpabilidad por algo o por alguien. Entonces ese miedo nos paraliza y ya en el quicio del portal liberador, no osamos dar el paso y entrar. Sin embargo, un accidente de destino puede traer el impulso a través de una coincidencia que nos empuje a dar ese paso final. Quizá sea este el tránsito añorado después de culminar un difícil proceso kármico. Finalmente, desde donde se vivan, estos portales nos vienen a informar de un cambio irreversible, sea que participemos activamente en él o no.

Saturno, considerado un planeta social, representa “el karma” tanto colectivo como individual que nos es lícito liberar o complicar, y ello dependerá de las decisiones que se tomen y los pasos que se den en un sentido u otro. Plutón por su parte representa el poder de transformar, permitiendo la muerte, real o simbólica, trayendo el final de los procesos, liberándonos del peso de cargas acumuladas que no encontraban una salida digna, y esto para llevarnos a una regeneración, o a lo que en Teología se conoce como “Resurrección”. Júpiter, por último, es el gran “amplificador”, la lupa a través de la cual los cambios ocurren, y gracias a su influjo un nuevo orden se manifiesta. Así que su entrelazamiento en este año nos sitúa en una transición que se derivará en un antes y un después.

Dada la intensidad de las energías implicadas en los planetas arriba citados más el concurso de ambas luminarias y la participación protagónica de nuestro planeta Tierra, será común que aparezcan nuevas propiedades, hasta ahora ignoradas o desconocidas, ya sea en el sistema ecológico, económico u otros. Igualmente, el “anima mundi” (el alma del mundo) que subyace en toda la naturaleza se verá empujada a una profunda transformación.

Por su parte, el grado 15° de Sagitario, donde ocurre el plenilunio y el eclipse de este mes, representa “una marmota buscando su sombra”, lo que simboliza el interés creativo del hombre en el flujo de las potencialidades de las que depende. Igualmente denota la mente científica y clarividente, que es absolutamente consciente de los diferentes métodos de estudio mientras prepara su ensayo directo de la experiencia anticipándose a los eventos, y se ocupa de un método práctico y meticuloso de ensayo y error. Se refiere además a uno o a varios expertos en temas especializados que concentran su voluntad para realizar los reajustes necesarios y capitalizar la situación del momento. Sagitario es la mente científica que no cesa de indagar en las causas y efectos, y en este grado 15° posee la cualidad precisa para ir al fondo de cualquier asunto, buscando desentrañar los contenidos específicos en todo objeto de estudio, particularmente ahora con el SARS-CoV-2, por lo que este eclipse nos deja entrever la dirección que hemos de tomar. Decididamente, no podemos decirnos que ya todo pasó y que la rutina volverá a ser la de antes. El Covid-19 nos ha colonizado y llegó a cambiar definitivamente las reglas del juego.

La Luna en Sagitario es idealista y busca fluir sin obstáculos ampliando el margen de su libertad, es un explorador del Universo y por ello vemos en torno a este eclipse y plenilunio que la mayoría de la gente, constreñida en su encierro, rompe inconscientemente las reglas y no previene sus distancias. Esta Luna nos impulsa a cambiar de escenario, harta de las restricciones que le han impuesto, y sale de su crisálida. Sin embargo, ya afuera, no sabe a dónde ir ni qué hacer, pues sale de su trama para encontrarse con un entramado mayor. La visión utópica que es clásica de la Luna sagitariana, al verse confrontada con la dureza de una realidad que contiene su deseo de expansión, se frustra y debe retornar al redil. Hay demasiada inseguridad allá afuera, y no encuentra nada que le permita solazarse en su afán de socializar. En el fondo teme que esta exposición pueda ser letal y una grave amenaza a su existencia debido a que casualmente puede toparse con el virus que sigue asechando allá afuera, agazapado entre los pliegues del paisaje. Por ello, a pesar de su legítimo deseo de salir y ser notada, esta Luna se repliega en sí misma. Pero de alguna manera y a pesar de los condicionamientos, siempre encuentra el modo de ir más allá.

Entrando en los aspectos que sostienen a la Luna y el Sol con otros planetas durante este plenilunio, tenemos la formación de una figura cósmica que en geometría sagrada se denomina Cuadratura en forma de “T”, esta vez de naturaleza mutable, dado que se sitúa en las constelaciones así llamadas. De acuerdo a lo expuesto por Bill Tierney, cuando dos planetas se oponen entre sí y a la vez forman un ángulo de cuadratura a un tercer planeta, la configuración recibe el nombre de Cuadratura en “T”. El planeta que forma cuadratura con la oposición suele denominarse el focal o “ápex” y proporciona una clave importante sobre un principio dinámico que generalmente tiene dificultades en integrar el proceso de concientización de la oposición sin causar desarmonía, desequilibrio interior y autorrepresión. Este potente patrón de tensiones es incómodo debido a la tendencia del planeta ápex a desafiar continuamente el equilibrio, la armonía, la serenidad que la oposición busca alcanzar. Este tercer planeta pivote suele excitar a los planetas de la oposición a expresarse de un modo separatista y conflictivo, en vez de complementarse e intercambiar opciones. Sin embargo, esta misma dinámica se vuelve un reto, y de alguna forma sabremos filtrar el proceso y encontrar la solución al enigma que nos plantea.

Así tenemos a la Luna (en Sagitario) haciendo oposición al Sol y a Venus (en Géminis), y todos ellos en cuadratura a Marte y a Neptuno (en Piscis), siendo estos dos últimos el punto focal que excita al Sol y a Venus, lo mismo que a la Luna, a discutir entre sí sin lograr ponerse de acuerdo. Esta Cuadratura “T” mutable estimula los procesos mentales y requiere de uno o varios interlocutores para expresarse, pero dada la vaguedad propia de Neptuno y Marte coincidiendo en Piscis, a un orbe de 5° de distancia, y que son los planetas pivote de esta figura, la respuesta se revuelve en sí misma y no logra hacerse escuchar, y mucho menos hacerse entender por su interlocutor principal que es la Luna, responsable del cuerpo emocional y receptivo. De ahí la frustración subsecuente. Esto puede llegar a expresarse como violencia psicológica, pues tenemos a un Sol consciente de su masculinidad, que se conjuga con un Venus retrógrado, y que es el tema femenino que lo complementa, la belleza, el sexo, la alternancia… Pero también se encuentra la Luna, enfrente suyo, que está harta de cargar con la responsabilidad del manejo del hogar, el cuidado y la nutrición de la familia, y esto sin obtener la atención y el reconocimiento que se espera de la figura masculina. También debido a la oposición que sostienen la Luna y Venus, se busca la comodidad física a modo de compensación de las dificultades que se tienen, y con el afán de lograr la satisfacción emocional. Por ello, es posible que se susciten durante este plenilunio algunos altercados, además de maltrato verbal, nerviosismo, celos y mucho enojo. Esto se verá subrayado por el aspecto de cuadratura que hacen Mercurio en Cáncer y Quirón en Aries, pudiendo aflorar la irritación como alergias en la piel. De hecho, el contacto entre Mercurio y Quirón propicia la expulsión de toxinas del organismo, encontrando varios caminos para realizar dicha labor. La vida sedentaria que hemos tenido durante estos meses refleja nuestros hábitos personales, para bien y para mal.

Por último, y enmarcando este plenilunio, tenemos el sextil entre Mercurio y Urano, mostrando la fragilidad de las instituciones financieras y los sistemas de ahorro, la humildad de las pensiones para los jubilados que cubren a duras penas los gastos elementales. Vemos como se despilfarra en proyectos comerciales vanos, pero la vida humana es resumida en un burdo catálogo de impresiones. También este contacto nos lleva a pensar en nuestra relación con la Naturaleza, y a darnos cuenta que la vida siempre ha estado a nuestro alcance. Sólo que nosotros, volcados en una sociedad materialistamente absurda, dejamos de notar su presencia. El canto matutino de las avecillas, los tonos violetas, rosas y anaranjados del cielo al amanecer, la humedad del aire y las caricias de la brisa en la piel, hoy vuelven a tener consistencia para nosotros.

Cuando el ser humano logra el conocimiento, la verdadera sabiduría, sabe que lo que ha de suceder sucede. El entendimiento es débil en tanto reside en cosas externas, pues en su interior sabe que son efímeras, y teme perder lo que posee afuera cuando dirige su mirada hacia el interior. Sin embargo, a veces es necesario volcar nuestra atención hacia adentro para poder reconocer nuestros demonios internos, pues sólo reconociéndolos obtenemos el poder para controlarlos. Lo mismo sucede con los fantasmas que nublan nuestro ánimo. Somos habitados por los fantasmas del miedo, de la duda, de los celos, etcétera, pero si los miramos fríamente, podemos inutilizarlos y desterrarlos para siempre. Este es el trabajo recomendado en este momento de incertidumbre, al estar Neptuno casi en conjunción a Marte, en el signo de Piscis, ya que es el domicilio propio de Neptuno.

Todo lo soterrado, las corrientes emocionales subterráneas, tienen que ver con Neptuno en su domicilio. Y puesto que Marte aquí se encuentra despistado, sin saber hacia dónde dirigir su potente energía, conviene observar desapasionadamente y mediante un trabajo interior concentrado, a todos esos monstruos que no nos dan tregua, en vez de batallar a ciegas, dando espadazos a diestra y siniestra; sólo así lograremos encontrar las vías para exorcizarlos definitivamente. Esto puede ser logrado mediante un proceso de introspección adecuado, trátese de practicar una meditación determinada, de realizar ejercicios de yoga, o mediante el poder sostenido de la oración mental y espiritual. No podemos seguir culpando a los demás de nuestras propias deficiencias: “El que no tenga pecado, tire la primera piedra” (Juan 8, 7), decía Jesús a los letrados y fariseos cuando iban a apedrear a la mujer adúltera, queriendo vengar en ella nuestro propio adulterio. Definitivamente, somos los responsables de cualquier accidente que afecte a la Creación entera, así como de todo lo que a ella concierne, y debemos dar cuenta de ello a Dios y a nuestro prójimo, tanto como a nosotros mismos. De otro modo, si ignoramos nuestra participación en cada movimiento de la vida, seguiremos apedreando a otros por aquello que hicimos o dejamos de hacer.

Hay un intercambio energético que el Sol y la Luna tienen cada plenilunio, pero en esta ocasión se muestra teñido de las energías de Neptuno, el planeta que desconoce los límites, y de Marte, que dispersa cualquier posibilidad de diálogo. Así, la confusión, el temor al engaño y al ridículo, el rencor y el resentimiento, la duda y la sensación de abandono, desfilan calladamente y nos provocan una enorme tensión. Pero el peldaño, el umbral, está ahí también, esperando por nosotros. La parte más sublime de Neptuno es el sacrificio y Marte, por su parte, es Galahad, el caballero defensor del Santo Grial. Así, un pequeño impulso, y rebasando nuestros propios límites, daremos un salto a lo desconocido, para ir a explorar nuevos horizontes, y experimentar otras formas de conocimiento, así como diferentes y variados lenguajes.

* Astrólogo y tarotista mexicano. Astrología, lectura de Tarot y Cartas españolas.  http://facebook.com/ayubestephan

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