Intermedio

Por Beatriz Gómez Tello*

Foto: cortesía de la autora

En marzo y principios de abril voluntariamente me recluí en casa, y créanme, cuando por mucha necesidad tuve que salir a hacer alguna compra emergente, llegué a escuchar frases como estas: “No tengan miedo”, “Esa enfermedad no existe”, “Es un invento para acabar con la humanidad”.

El día 24 de marzo, la Secretaría de Salud de México declaró la fase 2 de contingencia sanitaria por Covid-19 y entonces el encierro ya no fue voluntario sino casi forzoso para toda la ciudadanía, cuyo trabajo no fuera estrictamente necesario. Esto se decidió así, porque unos días antes empezaron a llegar mexicanos que se encontraban viajando por todo el mundo, unos de vacaciones y otros por trabajo.

Los casos que más llamaron la atención se refieren a las personas que habían viajado a Estados Unidos con el propósito de esquiar en Vail, Colorado. Oriundos de la Ciudad de México, Puebla, Guadalajara y Monterrey, algunos murieron y la mayoría sobrevivió. A partir de ahí los contagios empezaron a aumentar en todo el país.

En la Ciudad de México el temor ya se sentía en el ambiente, la jefa de gobierno tomó la decisión de cerrar el Centro Histórico para evitar lo más posible la gran afluencia de gente que circula diariamente por este lugar. La ciudad y el área conurbada se fue apreciando cada vez más vacía. Sin embargo, hasta esa fecha, no dejaban de verse todavía por ahí núcleos familiares paseando sin ningún temor y sin algún tipo de protección.

La gente de México es sorprendentemente simpática, generosa y hospitalaria por antonomasia. Como ejemplo emplearé las famosas frases: “Pásele, esta es su casa” o igual “¿Gusta un cafecito?” Y, por otra parte, no sabe apegarse a las normas establecidas y les cuesta mucho trabajo seguirlas y obedecerlas, aunque en ello se expongan y se arriesguen también a los diversos peligros que los rodean. Es por eso que la gran mayoría, por ende, prefiere cerrar los ojos ante situaciones difíciles de afrontar y hacer como si no estuviera pasando nada. 

Los casos que más llamaron la atención se refieren a las personas que habían viajado a Estados Unidos con el propósito de esquiar en Vail, Colorado

Así que muchos por sus puros calzones optaron por irse de vacaciones en Semana Santa, sin importarles que, con esta acción, se exponían al riesgo de ser contagiados al igual que sus familias; mas no contaron con que en los lugares de su preferencia para visitar como las playas del país, pueblos mágicos, ciudades coloniales, etcétera, las autoridades de algunos estados no estaban dispuestos a recibirlos y los regresaron a sus lugares de origen.

El 21 de abril entramos en la fase 3 de contingencia sanitaria, la gente de la ciudad de México, siempre tan escéptica, ya por esta fecha muestra un rostro desconfiado y temeroso de que alguien se le acerque. Las grandes avenidas se empiezan a ver desiertas, únicamente ocupadas por escaso transporte público, patrullas y ambulancias con sus sonoras sirenas que tan solo de oírlas nos producen escalofrío.    

Cada día son más los contagiados y fallecidos en todo el país, pero sobre todo en la Ciudad de México por la gran densidad de población, aproximadamente nueve millones según datos de 2015 en una superficie de 1.495 km2.

A la par de esto, se tiene conocimiento de casos aislados en toda la república donde algunas personas, ante el temor de ser contagiadas agreden en las calles a médicos y a enfermeras, aunque de forma inmediata las autoridades tomaron cartas en el asunto para brindarles protección.

¡Que paradójico resulta que este bicho tan, pero tan minúsculo pueda causar tal daño a la población mundial!

Al respecto, citaré un pasaje bíblico en donde David venció al poderoso gigante Goliat utilizando solamente una honda y una piedra. En la actualidad, con esta amenaza encima, todos los países del planeta, incluso los más ricos y adelantados en todas las ciencias, no lo han podido aún vencer creando una vacuna o medicamentos eficaces. Mientras tanto, ese microorganismo nos ha demostrado, y lo sigue demostrando cada día que pasa, su increíble poder matando a miles de personas en todo el orbe y, para colmo de males, hasta de nuestra libertad de ser y de actuar cotidianamente nos privó.

*Ciudad de México, ex empleada federal, aficionada a la escritura. Originaria de Atotonilco El Alto, Jalisco. Email: antaresgreen51@gmail.com

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