RELATOS VIRALES

Historias de una pandemia

Entre el amor, la ciencia y el covid

Adriana Bancalari (Argentina) – “Vestido de azul” (Acuarela)

Por Esther Baradón Capón*

Ozlem y Ugur jamás imaginaron que su gran pasión por la ciencia los llevaría a enamorarse y a convertirse en pioneros de un gran descubrimiento, tan esperado por la humanidad.

Oriundo de Turquía como miles de sus connacionales que emigraron a la Alemania de la posguerra, la familia de Ugur Sahin decidió abandonar lo poco que tenían en Alejandreta, provincia de Hatay, situada en el Mediterráneo, y dirigirse rumbo al país germano.

El primero en partir hacia la tierra que llegaría a ser su nueva patria fue el padre de Ugur. Se marchó sin su esposa e hijos con la intención de conseguir trabajo y establecerse para recibir a su familia. 

Cuando el padre logró que lo contrataran como obrero en la fábrica automotriz de la Ford, en la hermosa ciudad alemana de Colonia, Ugur de cuatro años de edad y su madre viajaron a su encuentro.

Muchos alemanes conservadores no vieron con buenos ojos a los inmigrantes turcos y los discriminaron, además de rechazar la posibilidad de matrimonios entre turcos y germanos. La exacerbada discriminación fue ampliamente documentada por el reconocido periodista alemán Günter Wallraf en su libro Cabeza de turco, un valioso testimonio sobre la xenofobia y el racismo al hacerse pasar por un inmigrante turco tiñéndose el pelo, usando lentes de contacto e impostando el acento.

Tal vez por haber llegado a Alemania a temprana edad a Ugur le resultó fácil aprender el idioma y adaptarse a su nueva vida, destacando en los estudios. Su gran interés por las revistas y los libros de temas científicos fue una virtud innata siendo uno de los primeros hijos de inmigrantes turcos en concluir los estudios universitarios. Se graduó con honores en la Facultad de Medicina de la Universidad de Colonia con una tesis sobre inmunoterapia en células tumorales.

Fue en la Facultad de Medicina de la Universidad de Sarre, cuando ya era profesor e investigador, que Ugur conoció a Ozlem Tureci, quien en ese momento completaba el último año de su doctorado en la misma especialidad oncológica.  

La joven Ozlem también era hija de padres turcos, aunque había nacido en Alemania, en la ciudad de Lastrup, en el sureste del país. La familia de Ozlem emigró a esa región en busca de mejores opciones de vida siendo contratado su padre como médico cirujano en un pequeño hospital católico. Precisamente por su influencia, Ozlem se apasionó de la medicina y decidió seguir sus pasos.

Ugur y Ozlem no podían tener más coincidencias: ambos compartían la cultura turca, la religión musulmana, el interés por la inmunoterapia oncológica y sobre todo la pasión por la ciencia. Empezaron a trabajar en el mismo proyecto de investigación compartiendo el laboratorio y era tanta la entrega de ambos al trabajo que el día de su boda, en lugar de irse de luna de miel decidieron regresar al laboratorio.

Cuando a partir de diciembre de 2019 el mundo se vio sacudido por la aparición de un nuevo coronavirus, altamente contagioso y de rápida propagación, la pareja se abocó a encontrar la manera de enfrentar esta nueva amenaza que tantos millones de muertos causaría a la vuelta de un año en todo el planeta. De esta forma, organizaron bajo su dirección a un equipo de expertos trabajando sin descansar durante interminables horas hasta que la luz apareció al final del túnel: fueron los primeros en lograr la tan esperada vacuna para contrarrestar los efectos letales del virus SARS-CoV-2 causante del Covid-19. Con los derechos de la fórmula en la mano, decidieron separarse de la universidad y abrir su propia empresa a la que nombraron BioNTech. Posteriormente vendieron la patente a una gran farmacéutica estadounidense por la cantidad de 4 mil millones de euros.

Así la historia de Ugur, el niño que llegó de Turquía con su madre al encuentro del padre obrero automotriz y Ozlem, la hija de un modesto cirujano son un ejemplo de comunión entre el esfuerzo y los sacrificios por intentar vivir mejor, el amor y la pasión por la ciencia, más allá de que ellos sean hoy una de las parejas más ricas de Alemania.

*Aficionada a la escritura, amante de las artes, la música, la fotografía y el teatro.

Twitter: @BaradonEsther  / Facebook: Esther Baradon

2 comentarios sobre “RELATOS VIRALES

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: