Poetas en cuarentena

DAME, SEÑOR, VOZ DE BANDOLERO

María Nivea Zagarella (Sicilia)

Foto: Germain Droogenbroodt. “Campamento de fugitivos camboyanos”

Dame, señor, voz de bandolero
y pluma de león
en esta Tierra
que derrama sangre y
tiene pupilas
de niños mudos
aterrorizados
La justicia es
el aire/ el agua
el pan
la hierba que juega hasta las rodillas
y salta la voz…
florecen alondras dentro de los nidos,
que los destroza
y los sacude, devastándolos,
la guerra.

Traducción: Germain Droogenbroodt – Rafael Carcelén


ESPERANZA

Alexis Valdés*

Acuarela “Yo sé que vendrá” – Adriana Bancalari /Resistencia, Argentina -IG: @adrianabancalari

Cuando la tormenta pase
y se amansen los caminos
y seamos sobrevivientes
de un naufragio colectivo.

Con el corazón lloroso
y el destino bendecido
nos sentiremos dichosos
tan sólo por estar vivos.

Y le daremos un abrazo
al primer desconocido
y alabaremos la suerte
de conservar un amigo.

Y entonces recordaremos
todo aquello que perdimos
y de una vez aprenderemos
todo lo que no aprendimos.

Ya no tendremos envidia
pues todos habrán sufrido.
Ya no tendremos desidia
seremos más compasivos.

Valdrá más lo que es de todos
que lo jamas conseguido
seremos más generosos
y mucho más comprometidos.

Entenderemos lo frágil
que significa estar vivos
sudaremos empatía
por quien está y quien se ha ido.

Extrañaremos al viejo
que pedía un peso en el mercado,
que no supimos su nombre
y siempre estuvo a tu lado.

Y quizás el viejo pobre
era tu Dios disfrazado.
Nunca preguntaste el nombre
porque estabas apurado.

Y todo será un milagro
y todo será un legado
y se respetará la vida,
la vida que hemos ganado.

Cuando la tormenta pase
te pido Dios, apenado,
que nos devuelvas mejores,
como nos habías soñado.

*Poeta, presentador, cantante y compositor cubano. Texto publicado en sus redes sociales en marzo de 2020.

Hasta siempre, Helguera

Ilustración: Cortesía Verónica Maza Bustamante

El pasado 25 de junio de 2021, el destacado monero Antonio Helguera murió debido a un infarto, a la edad de 55 años. El caricaturista, quien se definía a sí mismo como “monero adoctrinador, de poses intelectuales y posturas ideológicas rancias”, era dibujante permanente en el diario La Jornada y también publicó en revistas comoEl Chahuixtle y El Chamuco. Fue dos veces ganador del Premio Nacional de Periodismo y laboraba como conductor del programa El Chamuco TV.
Helguera también fue, a través de sus ilustraciones, coautor del primer libro de la periodista y sexóloga Verónica Maza Bustamante,
El Motel de los Antojos Prohibidos (Grijalbo, 2015), que muestra, explica y redime 21 prácticas sexuales.
Entre tantas voces de despedida, le pedimos a Verónica (@draverotika, en Twitter) que nos compartiera unas líneas para despedir no solo a uno de los más grandes moneros en la historia política del país, sino también a quien fue su amigo y cómplice en la obra.
Va nuestro agradecimiento a Verónica por el mensaje y las ilustraciones compartidas, y nuestras condolencias a su familia y amistades.


Por Verónica Maza Bustamante*

La partida de Antonio Helguera de este plano material fue inesperada totalmente y dolorosa por lo mismo, debido a su juventud, al aporte, debido a su paso en la vida de muchas personas con las que convivió, trabajó, se peleó, disfrutó. Era un personaje lleno de muchos matices, uno de los mejores caricaturistas que ha habido en México, dibujantes, caricaturistas, ilustradores, con un trazo irrepetible.

Cuando decidimos unir esfuerzos para escribir yo y él ilustrar mi primer libro que se titula El Motel de los antojos prohibidos, tenía que ser Helguera, porque quería ese trazo -por un lado, aparentemente sencillo- y por otro lado, muy fino, que siempre ha tenido.

Helguera siempre me dijo, cuando estuvimos promoviendo este libro, que le había costado mucho trabajo hacerlo, que lo había sacado de su zona de confort, de su zona de seguridad en el cartón político, que para mí es de lo más importante y lo más difícil que hay -y que, sin embargo, él manejaba con maestría-: y para él, entrar a este mundo de revelaciones nuevas en torno a la sexualidad humana, en torno al placer y lo erótico, en torno a las prácticas sexuales, porque es un libro dedicado a las prácticas eróticas poco comunes, a una lista de 21 prácticas eróticas, había sido todo un reto. Y sin embargo, creo que Antonio, como todo lo que hacía, logró superar esos miedos y esas inseguridades y dejó, como muchos de los otros libros que ha dejado, pues este legado que incluso entra hasta el gremio sexológico, una referencia de que Helguera pasó por nuestro gremio.

En estos días he estado pensando mucho en él, reflexionando en lo finito que es la existencia, la vida y siempre me da mucho gusto poder decirle “gracias compañero, hasta siempre, gracias por tu paso aquí en esta tierra y seguirle moneando (en el buen sentido de la palabra). Donde quiera que estés, a seguir ilustrando, a seguir dibujando la realidad, me siento muy afortunada de haberte conocido, de haber comadreado contigo y de tener entre mis valores más preciados este libro que hicimos juntos”.

*Periodista y sexóloga, educadora sexual, escritora, conferencista y promotora de los derechos humanos.

Cacareos a color

Los gallos de Cheo García

Por Cheo García Araujo*

En una nueva entrega de su arte pictórico, el artista venezolano Cheo García Araujo nos envió cuatro piezas de su colección de obras con figuras de gallitos, realizadas bajo la técnica del puntillismo.

Estas obras, elaboradas con crayón y acrílicos sobre madera forman parte de toda una serie de pinturas y acuarelas en las que Cheo ha plasmado, de una manera íntima, el estrecho vínculo que lo une al país natal, Venezuela.

Al abordar la relación con los “kikirikí”, Cheo hizo alusión al “Soneto con gallo” del poeta cubano Nicolás Guillén:

Este es el gallo. Canta y desafía.
Cantando, desafía. Así es el gallo.
No sé si usar la palabra serrallo.
(Si no fuera tan obvia la usaría.)

Plumas de ébano, nácar, pedrería
iluminada por el sol de mayo.
(Yo no diré que el gallo anuncia el día;
es que el día se anuncia con el gallo
).

Pintando, canta. Así es como, también, Cheo desafía.

*Artista y productor venezolano.

“Ensayo sobre la belleza y el desorden de las cosas”

Poemas de la obra premiada del poeta mexicano Margarito Cuéllar

Foto: Facebook Margarito Cuéllar

El poeta mexicano Margarito Cuéllar se ha forjado un nombre en el celoso mundo de la poesía, gracias a una obra que ha sido reconocida y premiada tanto en su país como a nivel internacional. El año pasado, su obra Nadie salvo el mundo obtuvo el Premio Hispanoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez y este 2021 ganó el Premio Internacional de Poesía Pilar Fernández Labrador 2021 por su libro Ensayo sobre la belleza y el desorden de las cosas, que se publicará en octubre.

Nacido en Ciudad del Maíz, San Luis Potosí, el 10 de junio de 1956, Margarito es ensayista, periodista, poeta y catedrático. Además de colaborar en publicaciones como las reviatas Armas y Letras, El Heraldo CulturalEl Norte, El Periódico, Frontera Norte, Generación, Hogaza, La Cultura en México, Nexos, Plural, Revista Mexicana de Cultura y Revista Tamaulipas, ha ganado el Premio Nacional de Poesía UAZ 1984, el Premio Pedro Garfias 1993, Premio Nacional de Poesía Ramón Iván Suárez Caamal 1993, Premio Nacional de Cuento, Ayuntamiento de Campeche, 1997; Premio de Poesía de Radio Francia Internacional y HJCK de Bogotá; el Premio a las Artes de la UANL y el Premio Iberoamericano Bellas Artes de Poesía Carlos Pellicer para Obra Publicada 2014.

En Diarios de Covid-19 hemos tenido la oportunidad de entrevistar a Margarito sobre crear poesía en pandemia, además de que ha participado en nuestra emisión sabatina de “Las Sesiones” a través de Facebook Live. Esta vez tenemos el gusto de presentar en exclusiva cinco poemas inéditos de su más reciente obra galardonada, esperando que la disfruten y comparten la conmoción de su literatura.

Gracias y felicidades, maestro Margarito.


POEMA EXTRAVIADO

Volvieron todos pero el poema no.
La camisa de corazones rotos encontró su camino.
Llegaron los zapatos cansados por el viaje.
La corbata solitaria y enferma volvió al cuello de
entonces.
El auto con una sombra al volante busca lugar en la
cochera.
Pero el poema se extravió y a estas alturas del planeta
preocupa su estado emocional;
si cuenta con fuego suficiente para el invierno
o si atrapado en la corriente marina
carece de fuerza para alcanzar la orilla.
Posiblemente ahora el poema es la cepa de un cuento
el capítulo extraviado de una novela negra
o un ensayo sobre la belleza y el desorden de las cosas.
Si va de polizón en un barco no sé si volveremos a verlo.

Quizá cuelga de un árbol milenario como fruto doliente
o en un pueblo de pescadores
espera que baje la marea para encender su lancha
y volver -libre de su pasado- con una estela de peces.

Julio 09, 2017
Medellín, Colimbia


DE TIERRA Y AIRE

Se ríen de mí porque prefiero
vías y carreteras
en vez de modernos aviones.

En el aire hay sólo nubes
un cielo abierto sin pájaros
turbulencias y animales amorfos.

Si extiendo la mirada el asombro entra en ella.

Ahora por ejemplo veo un camión lleno de cerdos
hacinados como reos sucios y malolientes.
Los cerdos comen todo el tiempo.

Un hombre con sombrero arrea un caballo
y ambos conversan acerca de la plaga
que amenaza la cosecha de alubias.

No hay escaleras ni elevadores
el avión es un juguete de papel
y yo un hombre de paja.
En carretera
aunque el río arrastre bolsas de basura
y animales muertos;
estiro las piernas
y hasta escucho la fiesta de las cigarras.
Oigo las onomatopeyas de la tierra
mientras un árbol solitario en el desierto
agita los brazos.

Marzo 26, 2017
Carretera Ciudad de México-Monterrey


NOTICIAS DEL SUR

Una mujer de profundas luminosas heridas.
No es de este mundo el dolor que la cubre
pero emite unas extrañas luces
que llaman la atención desde lejos.
Sigo sus pasos pero no deja huella.
Dibujo con fuego señales en el aire
y aunque la lluvia lava el horizonte
por alguna razón que desconozco
me pierdo en el atlas de los mares.

Sé que está ahí porque escucho una nota
parecida al cristal cuando se rompe
porque no hay días y las noches abundan
y se activan las lunas de sus ojos
disminuye la niebla
y es posible orientarse y perderse otra vez.

Julio 27, 2017


POEMA DE LOS QUE DUERMEN EN LOS PARQUES

Llevan su vida en la mano derecha
y la muerte a una pesadilla del corazón;
temprano aprenden a llamar techo
a la copa del árbol
cama a un rincón del bosque
mesa a la piedra
manjar a lo que sobra.

Se alimenta de todo el que duerme en los parques:
Raíces, frutos secos, mariposas de vidrio.
A veces llora un poco
y hay días que no despierta
noches que no amanece
el vigía de los parques.

Abril 11, 2017
Bogotá, Colombia
Hotel Virrey Park


POEMA DE LOS QUE PINTAN EN LOS PARQUES


Nada concluye el que pintan en los parques
se desvanece tan pronto las siluetas toman forma
la lluvia las desgasta o la noche sorprende
a un fondo blanco en busca de un pincel.
Alguien dibuja una mancha parecida a un jaguar
pero la fiera escapa y se une a la manada
en busca de otra tela.
Un problema pintar a la luz de los parques:
los colores se secan la única
tela que resiste es la piel
y los pinceles son dedos con tintes de apenas un color.

Abril 23, 2017
Carretera Ciudad de México-Monterrey

La compañía de Queen en la primera dosis de vacunación

Por Adriana Esthela Flores*

La voz en el Metrobús anunciando las próximas estaciones, los empujones para entrar no aptos de una pandemia pero, qué le vamos a hacer, las prisas, las ansiedades insalvables, la pregunta por orientación al eterno señor de los tacos de canasta para no tener que usar una vez más el guguel maps, los latidos de pecho cada vez más rápidos, todo, todo queda atrás apenas entro al salón del World Trade Center, en el sur de la Ciudad de México y la voz de Fredy Mercury empieza a acompañarme rumbo a mi primera dosis de vacunación contra el Covid-19.

Es miércoles 7 de julio, después de las ocho de la mañana. Para esa hora, en México ya habían sido aplicadas 48 499 324.00 dosis y 33 246 000.00 ya habían sido vacunadas. Pienso en datos mientras avanzo, junto a otras personas, entre la hilera de funcionarias y funcionarios con sus chalecos verdes que nos guían hacia el salón donde nos llegará la hora afortunada. Sí.

Hay mucho silencio entre quienes vamos por las vacunas, solo interrumpido por las órdenes amables que nos da el personal médico asignado a este centro en la alcaldía Benito Juárez. Me extraña la falta del ruido ensordecedor de los debates políticos, las alharacas, los montones de enfrentamientos verbales que estallan en redes sociales a la menor provocación, y que acá se han traducido en mirar a ver el teléfono o solo el acto mínimo de prestar atención, pues la fila avanza rápido y hay que avanzar en esta soledad acompañada por el canto del oriundo de Zanzíbar que no nos ha abandonado después de todos estos años y que sigue nuestros pasos con el “Killer queen”.

He keeps her Moet et Chandon / In her pretty cabinet / Let them eat cake, she says / Just like Marie Antoinet

-Credencial y formato en mano.

-Acá hay plumas y mesas para llenarla.

-Pase por este lado, acá le darán instrucciones.

-Avance, avance.

El alma ya experimentada en Covid-19 hace memoria y recuerda que, realmente, la emoción comenzó semanas antes, cuando el gobierno anunció que ya estaba abierto el registro para la vacunación de personas de 40 a 49 años. Las bromas no faltaron en memes y en los chats, especialmente en el de la generación de universidad donde hubo quienes compartieron, por ejemplo, que el único requisito a mostrar al llegar al sitio de vacunación era llevar la camiseta correspondiente de Nirvana, la del álbum glorioso del “Use Your Illusion I” de Gun’s N’ Roses o -esta sí era para profesionales- la portada de los diarios anunciando el asesinato de la reina del Tex-Mex. Después fue la espera hasta llegar al segundo sobresalto: el SMS del gobierno local anunciándote hora y lugar de la vacunación, y que descargaras el formato que sabe a gloria cuando lo tienes impreso y lleno, dispuesto a vencer la última batalla de la tramitología sanitaria. Y de pronto, ya estás ahí enfrente, en la hora y el lugar de la cita mirando una fila a la que muchas personas en el mundo no han tenido acceso por asuntos como el facaso del mecanismo Covax, cuyas buenas intenciones quedaron opacadas bajo la voracidad de los países ricos y premisas de mercado que la peor pandemia del siglo, con su dolorosa carga de muertes, no pudieron vencer.

Fue muy rápido. No sé ni cómo escuché todo. Podría afirmar que llegué flotando hasta la entrada del salón alfombrado e iluminado donde estaban ya dispuestas las enfermeras y doctoras, mesas, sillas y hieleras con las dosis. Recuerdo que entregué un número plastificado a una trabajadora de salud, pasé entre efectivos de la Marina y de pronto ya estaba sentada en una hilera de sillas, disciplinada, sin chistar, como todas y todos los demás que no hicimos mayor pregunta, estando todo tan organizado y claro.

Nos dispusieron en grupos y mientras el personal pasaba a un lado de nosotros con las primeras instrucciones, sonaron los acordes de “Under Pressure”.

-Bum bum ba ye / Bum bum ba ye / Bum bum bum ba be ye

-Por favor, todos entreguen su formato lleno  y firmado.

-Pressure / Pressure down on me / Pressure down on you / No man ask for

-Respiren, estas son las jeringas, nuevas. Sin usar.

-Under pressure / that burns a building down / Splits a family in two / Puts people on streets

-Acá están los envases que contienen las dosis.

-Um Bababe / Um bababe / Ba ba ya / That’s okay

-Descúbranse el brazo izquierdo, por favor.

-The terror of knowing what this world is about / Watching some good friends screaming / Let me out! / Pray tomorrow brings me higher / Pressure on people, people on streets

(De un lado, los marinos caminando de acá para allá. Adelante, una médica comenzó la vacunación, lo mismo en los lugares atrás de mí, ya pronto estaría yo. Palpitaciones, palpitaciones. Y entonces, llegó hasta mi brazo.)

-Buenos días, relaje el brazo, por favor.

La antesala al privilegio de la inmunización es una motita de algodón mojada en alcohol preparando el hombro izquierdo para un piquete con la dosis de AztraZeneca, la misma vacuna que empezó a aplicar desde marzo la Autoridad Nacional Palestina a la población de Gaza y Cisjordania; dos meses después, en junio, rechazó 1.4 millones de dosis a punto de caducar que el gobierno ocupante de Israel pretendía entregarle a cambio de obtener su lote de Pfizer, que llegará en septiembre.

El silencio tras la vacunación permite que uno de los temas emblemáticos de Queen se escuche más fuerte en el salón, donde las y los inmunizados nos hemos quedado callados mientras experimentamos el recorrido de la dosis en el cuerpo, en espera de algún efecto adverso inmediato.

Insanity laughs, under pressure we’re breaking / Can’t we give ourselves one more chance / Why can’t we give love that one more chance / Why can’t we give love? / Give love, give love, give love give love, give love, give love

Siempre siguiendo instrucciones, pasamos a otra hilera de sillas, esta vez más larga, a esperar otros minutos más. Alzando la voz, un trabajador de salud recomienda que prestemos atención a los efectos, no beber en alcohol en 48 horas y continuar con actividades cotidianas.

Algunas personas empiezan a hacer llamadas telefónicas para dar la buena noticia a sus familias, otras vuelven al mundo de las notificaciones de chats, una que otra saca un libro, una más -ahora sí- pregunta a una enfermera qué hacer porque sintió algo de náuseas tras la vacuna cuyo nombre proviene de la palabra griega “astron”, estrella.

Yo no presento ni ardor en el brazo ni síntoma alguno de malestar, pero en la noche se me agolparán fiebre, escalofríos y un dolor en el hombro como si me hubieran dado un golpe, que me impiden levantarlo durante varias horas. Guardo el formato de vacunación con la gravedad con la que se guarda un pasaporte para algún país nuevo y me preparo para salir al mundo de las prisas, las citas y las ansiedades insalvables, mientras me aferro al recuerdo de la última estrofa de la banda sonora de mi vacunación.

This is our last dance / This is our last dance /This is ourselves / Under pressure.

*Reportera y directora de Diarios de Covid-19, http://www.diariosdecovid19.com.mx / Facebook: Diarios de Covid-19.

Los oficios y pequeños negocios resisten al desempleo

Alberto Millares / Fotógrafo / CDMX
Twitter @ParadigmaProo

La crisis laboral en México a causa del covid ha afectado a más de un millón 181 mil personas que perdieron sus fuentes de trabajo, a raíz de la suspensión de actividades económicas a partir del 30 de marzo del 2020, medida impulsada por el gobierno federal para minimizar contagios y la pérdida de vidas.

Las mujeres y los jóvenes se han visto particularmente afectados, con una tasa de desocupación que alcanzar el 10% en el primer caso y el 7% en el segundo. 

Los sectores mas afectados son la hotelería y restaurantes, seguidos por el entretenimiento y limpieza del hogar. En cuarto lugar aparece el comercio minorista y las Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes). Estas últimas son las que sobreviven gracias a la venta a sus conocidos como vecinos y gente del barrio. 

Los negocios familiares como son las tortillerías, carnicerías, afiladores de cuchillos y tijeras, la venta de leche tradicional a domicilio y las ferias de la colonia, son sectores laborales que se vieron afectados directamente por la suspensión de labores dispuesta por las autoridades de salud del gobierno federal y de la Ciudad de México, dejándolos en ocasiones sin opciones de ingresos y sin apoyos para sobrellevar la pandemia desde sus hogares.

Las personas se han visto obligadas a modificar su estilo de vida debido a la crisis laboral y económica, y por lo tanto, su forma de consumir también ha cambiado.

Muchos negocios dependen de la venta del día, que se vio alterada tras la irrupción de la pandemia en marzo de 2020, obligando a las personas a buscar nuevas opciones dentro del mismo giro o bien impulsándolos a hallar otras formas de ganarse la vida a fin de poder llevar los alimentos y pagar los servicios en sus hogares.

Vacunarse contra el Covid-19, para vivir con menos miedo

Luis Barrón / Reportero Gráfico / CDMX
Facebook: Luis Barrón Instagram: @photonomada Twitter: @photonomadamex 

Miles de personas de entre 30 a mayores de 60 años acudieron esta semana a la Biblioteca Vasconcelos de la Ciudad de México, en la alcaldía Cuauhtémoc, para recibir la vacuna de Astra Zeneca y así estar un poco más protegidos, a fin de regresar a la “nueva normalidad” cotidiana sin tanto miedo al contagio.

Los grupos de edades de 30 a 39 años, 40 a 49 años, 50 a 59 años y de 60 y más fueron recibidos en la unidad vacunadora de la biblioteca, que atiende a todo ese rango de personas. Un gran equipo de trabajo integrado por personal médico, sanitario y de servicios alternos han laborado intensamente para brindar un servicio de calidad a la población.

La clave para el regreso a la nueva normalidad en condiciones más seguras minimizando los contagios y su impacto en la salud de las personas, es vacunar a la mayor cantidad posible de personas reactivando a la vez la economía local y nacional, en especial los pequeños negocios que son uno de los mayores generales de empleo en el país.

GRACIAS

A TODO EL PERSONAL SANITARIO, MÉDICO, DE LIMPIEZA Y DE SERVICIOS DE EMERGENCIA POR DAR UN SERVICIO DE CALIDAD A TODO LA POBLACIÓN, ANTE LA CRISIS DE SALUD GENERADA POR LA ACTUAL PANDEMIA.    

RELATOS VIRALES

Historias de una pandemia

Es sólo una gripe…

Acuarela “Hacia el sol” – Adriana Bancalari / Resistencia, Argentina – IG: @adrianabancalari

Por Esther Baradón Capón*

Poco antes de que comenzara la pandemia falleció su abuelo de un mal del corazón y por su avanzada edad. Ana lo adoraba y cuidaba cada día, y sufrió mucho su partida.

Desde que sus padres se separaron, porque su padre se fue con otra señora, Ana, su hermana mayor y su madre permanecieron en su casa, la cual se encuentra dentro de un conjunto de viviendas de la familia paterna. Los abuelos en la casa de al lado.

Ana sufre de migrañas y de una alergia aguda al polvo, lo cual la obligaba a tener precauciones muy estrictas. Cuando comenzó la pandemia se cuidaba mucho. Casi no salía y cuando lo hacía era con cubre bocas y careta.

Un día, cuando la pandemia se encontraba en uno de los peores momentos, estando en semáforo rojo, el tío Alberto pasó a visitar a sus sobrinas. Fue una visita inesperada pero agradable, en la que nadie usó barbijo. ¿Para qué? No era necesario, se trataba del tío Alberto.

Cuatro días después de la visita, el tío se comunicó para avisarles que le habían diagnosticado covid a él y a otros cuatro miembros de su familia, incluyendo la abuela que recién había enviudado. Fue como un balde de agua fría.

Ana y su hermana tuvieron que hacerse la prueba y el resultado de Ana salió negativo.

La abuelita se puso tan grave que la tuvieron que llevar en una ambulancia a un hospital. Fue la última vez que la vieron y ni siquiera pudieron recuperar el cuerpo. Ahí mismo la incineraron.

Tras la muerte de la abuela y el contagio de los familiares, Ana empezó a sentirse mal y de inmediato fue al médico. Éste le dijo que no tenía nada, que podía estar tranquila, que se tomara un antigripal y que descansara, que tal vez era el resultado del estrés por todo lo que había pasado.

Regresó a su casa confiada en el diagnóstico del doctor, además de que el resultado del test había sido negativo, pero empezó a sentirse peor hasta que la tuvieron que llevar de emergencia al hospital. Ahí le hicieron una nueva prueba de covid y esta vez dio positivo, por lo que le dijeron que se tenía que quedar internada.

Le avisaron a su madre que se había ido al pueblo para alejarse de los contagios y regresó de inmediato.

Ese primer resultado de un falso negativo ocasionó que el estado de salud de Ana fuera empeorando hasta derivar en una pérdida de memoria y daño pulmonar, entre otros estragos a la salud. Después de unos días en el hospital regresó a casa y por fortuna logró superar la crisis con terapias.

Pero ahí no termina este drama. El pasado 12 de diciembre su padre fue a visitarlas. Les dijo que se sentía un poco mal, con síntomas de gripe, pero que también podía ser covid. Se le veía cansado, un poco enfermo. Les comentó que consultaría a su hermano médico. Al hacerlo, este le confirmó de manera convincente que era una gripe. 

Su padre vivía con una señora que mantenía a sus hijas distanciadas del padre y actuaba con recelo y hostilidad.

La salud del padre se deterioró día con día, al grado que le empezó a a faltar el aire y tuvieron que comprar un respirador de emergencia. Resultó que sí era covid.

El día 24 de diciembre, lejos de alistarse para la celebración navideña, la madrastra les comunicó que el padre de Ana había fallecido. La desolación, el sufrimiento acumulado y la tristeza por tanta adversidad sumieron a Ana en una vorágine.

Una semana después del funeral, Ana decidió tomar las riendas del negocio de su padre como agente de seguros. Se armó de valor y le habló a la señora para pedirle que le permitiera revisar los papeles de la oficina y el celular con los contactos de los clientes. pero ella e negó rotundamente.

Unos días después, Ana constató que la mujer había vendido el auto y la cartera de clientes, y le había vaciado la cuenta del banco. Solo entonces entendieron por qué nunca lo llevó al hospital, ni le hizo la prueba, ni les permitió que lo visitaran. 

*Amante de las artes, la música, la fotografía y el teatro, y aficionada a la escritura.

TW: @BaradonEsther FB: Esther Baradon

Rincón del Mar, el paraíso sin covid

Por Clara Mercedes Arango M.*

Fotos: Nicolás y Felipe González Arango

La Boca en Rincón del Mar

A dieciséis meses de iniciada la pandemia que aún mantiene en vilo al planeta, Colombia registra, desde marzo de 2020, un aumento de casos confirmados de Covid-19 para un total de 4.426.811; 111.555 decesos y 4.142.384 recuperados. Las zonas más afectadas por la pandemia han sido desde un inicio Bogotá, la capital del país y los departamentos de Antioquia, Valle del Cauca y Atlántico. La campaña de vacunación nacional que inició el 17 de febrero pasado ha cubierto con el doble esquema de vacunación tan solo a 3.4 millones de personas –sobre un total nacional de unos 50.9 millones–, equivalente a un 15% de la población de entre 80 y 50 años. Y aunque falta mucho para adquirir la inmunidad de grupo, sin duda este proceso atenuará el aumento de los contagios.

El gobierno del presidente Iván Duque ha sido duramente criticado dentro y fuera del país por el manejo de la crisis sanitaria, a lo que sumaron desde el pasado 28 de abril numerosas manifestaciones, con cientos de miles de personas en las calles, protestando contra un  proyecto de reforma tributaria –finalmente cancelado– que castigaba a la clase media. La movilización espontánea que inicialmente fue juvenil incluyó a sindicatos, transportistas e indígenas. El saldo de la represión policial al llamado Paro Nacional fue de una treintena de muertos y un millar de heridos, según cifras públicas.

En medio de ese panorama de crisis, podemos rescatar sin embargo un lugar en el Caribe colombiano donde los días transcurren entre el sol y el aire. Se trata de Rincón del Mar, un corregimiento de San Onofre en Sucre, a 18 horas de Bogotá, adonde llegas a olvidarte del trajín urbano.

A pesar de ser un lugar con carencias sanitarias como es el agua potable y el alcantarillado, los lugareños han sabido protegerse, aprovechando el aire libre y los espacios abiertos que otorga el mar para controlar la llegada del Covid-19. El resultado es que los contagios en la zona sean poco significativos.

Rincón del Mar y sus calles

Tomarse unos días de descanso en este lado del mar Caribe es un regalo de los dioses, no solo porque tienes a unos anfitriones orgullosos de su tierra, quienes comparten generosos sus costumbres y comidas, sino que también se preocupan por cultivar su espíritu y el de sus niños, participando en actividades culturales organizadas por la biblioteca local.

Punta Seca

Llegué con mi familia para pasar un fin de semana en Punta Seca, una larga playa que queda frente a Rincón del Mar, la cual la atraviesas en lancha. La recorres a paso lento, en menos de una hora. Disfrutas de la calma del mar y de los manglares, y puedes alojarte en La Florentina, una esplendorosa casa de madera y gran techo de paja, donde el viento silva y juega en libertad gracias al diseño realizado por Gabriela Múnera Santos. Playas y casas paradisíacas como estas son pocas en el mundo.

En las noches de luna nueva puedes tomar un baño de plancton luminoso, verás cómo con el movimiento de tu cuerpo en el agua, el plancton produce estrellas en el mar. Baños mágicos en medio del terror de la pandemia.

Laguna para ver el plancton
El manglar

Así es esta región mágica donde también puedes encontrar la Isla de los Pájaros, un pequeño islote adonde llegan cada tarde miles de aves marinas en busca de un rincón para dormir.

El ocaso en Rincón del Mar
La Isla de los Pájaros
La Florentina, un lugar para quedarse
La Florentina invita a quedarse. Casa diseñada por Gabriela Múnera Santos

*Editora, poeta, traductora y crítica literaria (Cúcuta, Colombia, 1961), es la Coordinadora de  la Colección poética, Un libro por centavos, de la Universidad Externado de Colombia.

¿Cómo me adapté a la escuela en línea?

Por Leyvi Riquey Torres Álvarez*

Yo me he ido adaptando a las nuevas modalidades y normas escolares desde que empezó esto de la pandemia (coronavirus-19), pero la verdad no me gusta, me cuesta muchísimo entender, no me termino de adaptar ya que no administro bien mi tiempo y luego se me juntan todas las tareas.

Pensé que sería más fácil tanto escolarmente como socialmente en cualquier aspecto, pero no es así, ya que con esto de la llegada del coronavirus muchas personas se quedaron sin trabajo y algunos estudiantes hemos tenido que salir a buscar trabajo para apoyar en la casa; encontrar un trabajo con una flexibilidad de horario para que te dé tiempo de hacer tus tareas es muy difícil, más aparte los lugares donde sí hay trabajo y más importante contratan a menores de edad. Los trabajos son muy pesados, de más de 9 horas de trabajo, sin contar de que son mal pagados y con un solo día de descanso. Así que en ese caso pues no da tiempo de hacer tus deberes y los trabajos escolares, ya que también la estabilidad mental y personal son muy importantes.

Mis calificaciones bajaron muchísimo, casi no entrego trabajos pero no por flojera o responsabilidad sino que con esto del Covid-19 no se lo llevó el desempleo sino también muchas cosas personales ya que nos la pasamos en aislamiento, sin ver a nuestros amistades o personas queridas, y nos sentimos solos, llegan problemas psicológicos, personales no nos dan ganas de nada y habló por mí; no soy la misma persona que era antes de esto, el mundo se nos viene abajo y llegó un momento en donde sólo quieres estar bien contigo mismo y no hay nada mejor que priorizar tu estabilidad mental pero ahora el problema pues son las tareas en entregar, los mensajes de que hay nuevas tareas, de que mandan calificaciones y es donde te das de topes y es por eso que no me terminé de adaptar la escuela en línea ya que es muy estresante porque no aprendes lo mismo, no es la misma manera de cómo son explicadas las cosas y no te sientes tan solo.

Pero yo en lo personal intento entender mejor a esto que no estén difícil, y no es de que mucha ciencia pero no estaba preparado para esto y más que nada son los problemas que se derivan de esta enfermedad, porque si no hubiera pasado esto y sólo estuviéramos en la escuela en línea por equis problema sería muy diferente, de verdad.

*Estudiante del Centro de Bachillerato Tecnológico no. 5 Huehuetoca, Edomex.