Infancias en video

A la convocatoria de Diarios de Covid-19 se sumó Regina, quien eligió el formato en video para transmitir lo que, para ella, ha significado la pandemia. ¡Un abrazo, felicitaciones y gracias por compartir!
(La difusión de este video fue autorizada por tutora de la menor).



Comunidad X-Cabil: Reciclaje dulce para afianzar la fe

Francisco Castillejos / Fotógrafo / Quintana Roo
Facebook: Paco Castillejos Instagram @paco_castillejos

La comunidad de X- Cabil, en el municipio de José María Morelos, en el estado de Quintana Roo, cuyo nombre significa “Lugar dulce”, elaboran velas artesanales ecológicas al reciclar los residuos de las velas y veladoras que los devotos llevan a la misa en la iglesia.  

Don Filiberto Caamal Canul, Domingo Chulin Pat y Arsenio Noh son los encargados del proyecto ecológico; usan cera pura de las abejas y los sobrantes de las velas y veladoras. Desde muy temprano empiezan el proceso a lo largo de una jornada de casi siete horas durante la cual elaborarán aproximadamente 250 velas. 

Estos trabajos se realizan tres veces al año y se usan para las celebraciones de Semana Santa en la misa de Sábado de Gloria, la fiesta de la Flor en Mayo y en diciembre para la celebración de la Virgen María, según explica Víctor Caamal Canul, más conocido como Chicho. 

Además,comenta que es un ritual sumamente serio e importante porque de ahí saldrá el fuego que renovará sus creencias; un fuego nuevo que “quita todo lo malo” y así renace en ellos el espíritu de su fe en Dios.

Nos cuenta dons Filiberto, que este ritual lo hacían las personas mayores con mucho recelo y él miraba por un hueco de la puerta de la sacristía para ver cómo era el procedimiento. Pero a su juicio, este debe hacerse abierto para que los niños y los jóvenes vean cómo se hace y así ellos sigan las tradiciones de su comunidad. Agrega que “realmente no es fácil porque lleva su tiempo prepararlo”. Empezaron a las 17:35 horas, turnándose entre ellos para calentar la madera y de ahí sacar la chispa que se prenderá y dará luz a todos. El material que utilizan son cortezas de calabaza, madera y hojas secas. La misa era a las ocho de la noche y el grupo seguía intentando prender el fuego, pero al pasar las horas uno de los integrantes, Víctor Manuel Chai Sansores se tuvo que retirar porque participaría en la misa dentro del coro, así que los jóvenes se quedaron sin un elemento y tuvieron que redoblar esfuerzos.

Eran ya las 19:20 horas y aún no lograban su objetivo, pero llenos de fe continuaron con mayor intensidad hasta que a las 19:41 horas del Sábado (de Gloria) prendieron la vela que días antes habían elaborado para posteriormente hacer la fogata, mantenerlo prendido hasta la hora de la ceremonia religiosa. Una vez que se lleva a cabo el protocolo del Fuego Nuevo tienen que seguir vigilándola para que nadie la apague y así dejar que se consuma, porque es sagrado: nadie puede apagarlo o incrementar su fuerza, se tiene que apagar por sí solo.

Finalmente, el cura Germán May Cabrera llega a la iglesia e invita a orar al pie de la fogata para posteriormente acercarse y prender el cirio que ya está listo. El cura inicia entonces su trayectoria hacia la entrada de la iglesia en donde la gente ya lo está esperando. A su paso se le acercan para ir prendiendo sus velas y compartir el fuego a su alrededor; ese fuego de renovación de la fe y su espíritu, un Fuego Nuevo que nace en sus corazones y su mente.

“Necesito que seas mis manos”

Por Zaría Abreu Flores*

Imagen de StockSnap en Pixabay

(Esta carta fue escrita por la autora para su madre, Rosy, durante su convalecencia por el LongCovid)

Me levanto todas las mañanas a hacer el mismo casi automático recorrido en el cuarto: limpiar cada superficie, cada objeto, cualquier cosa que pudiera tener un rastro de mí, es decir, del virus que me habita. Me tardo unas dos horas en terminar la limpieza completa, sábanas, almohadas, aparatos de medición, manijas, ropa, todo, todo, todo. Llevo un chingo de tiempo (ya perdí la cuenta de cuánto) haciendo lo mismo todas las mañanas… Podría aburrirme, pero no lo he hecho. Me sorprende, pero no me he aburrido de ese ritual de desinfección y limpieza, y no me he aburrido porque es uno de mis más grandes actos de amor.

Cada vez que la puerta de este cuarto se abre puede salir “algo” al exterior, al resto de la casa en el que mi madre habita (y que ahora se ha convertido en un cuarto también); entonces limpiar, desinfectar, volver a limpiar no me ha aburrido, de hecho es como una pequeña tablita de salvación en medio de este desastre que nos ha caído encima cual tsunami; es algo que puedo hacer por ella. Por cuidarla.

Ayer ella presentó síntomas, pasó una mañana fatal y yo también. Después de un rato de ires y venires pude conseguirle una prueba de Covid que le hicieron ayer mismo y que nos entregan mañana. Sonreí en medio de la tristeza, porque medí mis alcances, mi round, mi gancho derecho. Me supe la de siempre, la puede lograr esas cosas defendiendo fieramente a quien ama. Encontrando la manera, no cansándose de buscarla.

En la noche le conectamos el concentrador de oxígeno. Un concentrador de oxígeno que renté desde que supe que yo era positiva de Covid y que había posibilidades de que, a pesar de nuestros titánicos esfuerzos, el pinche virus de mierda la atacara. Los resultados me los dieron un sábado, en que lloré todo el día, por ella. El domingo me desperté y me di cuenta de que era real, seguíamos en medio de esta nueva cosa que llamamos mundo, y la pandemia ya estaba instalada dentro de casa; los ojos se me volvieron a llenar de lágrimas, la respiración se entrecortó, tenía ganas de tirarme al suelo y llorar y patalear y dejarme vencer ahí, sobre el piso de mi habitación. Entonces escuché un ruido en el otro cuarto, pude reconocer sus pisadas suaves y lentas, yo puedo saber qué está haciendo tan sólo con escuchar los ruidos provenientes de su cuarto, me la sé de memoria. No dejé de llorar, pero me levanté de la cama, llena de una rabia motora y dije: “Ni madres, pinche bicho, ni madres”. Fue entonces cuando resolví que necesitábamos un condensador de oxígeno, tres pasos adelante, porque: esta batalla la voy a dar con todo. Después estuve toda la mañana preparándome para mudarme a una parte más lejana de la casa y después toda la tarde instalándome en la que sería mi nueva habitación. Una habitación más lejos de ella, una habitación para cuidarla de mí, no de mí, del pinche virus. Pero entonces sucedió un par de días después que ella empezó con síntomas…

Y yo otra vez lloré, porque está bien, porque el llanto dice que nos importa, porque el llanto ayuda a decir lo que ni pinches palabras tiene.

En fin, que eso fue ayer y yo me hice cachitos, pero mientras recogía los cachitos hice llamadas a laboratorios, médicos y familiares. Mientras recogía los cachitos me armé de sonrisas que regalarle, mientras recogía los cachitos pensé en alimentación, suplementos, dónde están las tarjetas del seguro médico, ¿el seguro cubre una pandemia? Etcétera, etcétera, etcétera.

Hoy, por primera vez, no limpié el cuarto, me quedé acostada viendo el desastre, ¿para qué? Tanto esfuerzo en vano. ¿Para qué? Hasta ahorita que estaba quedándome dormida y el llanto brotó solito y me despertó y agarré la botella de alcohol y me dije “para ella”. El resultado nos lo entregan hasta mañana y además, salga como salga, lo que hago aquí y ahora sigue y seguirá siendo para ella, para que haya menos cantidad de bicho, para que le dé gusto ver el cuarto cuando se lo muestro en videollamada, para que me vea la cara bien y sonriente y se alegre un poquito en medio de la mierda esta que estamos viviendo.

“No voy a dejar que te pase nada”, le he prometido. Me lo he prometido a mí también.

Y hoy ahorita, que quisiera poder darle un masaje, acomodarle la cintilla del oxígeno, peinarla, cortarle el pelo, ponerle vaporub en el pecho, llevarle el vaso de agua, darle el remedio de ajo, acomodarle su cama para que esté suave y duerma mejor, de pronto pensé: “Necesito que seas mis manos, mamá”.

Yo desde acá, desde este encierro hasta tu encierro pienso y sé la hora exacta de tomarte los signos vitales, la hora del vaporub, la caricia que necesitas, el masajito en el pie adolorido, y… es eso, necesito que seas mis manos, mamá. Necesito que te hagas ese masaje, que te acaricies el cabello, que te pongas el vaporub con las palmadas que siempre te lo pongo, que te tomas una mano con otra y que sepas que tu izquierda es mi mano, tomando tu derecha.

Necesito que seas mis manos, solo un poquito más, en lo que me dan de alta (le estoy dando batalla para que sea lo más rápido posible, te lo juro) y entonces podré entrar y cuidarte yo, y abrazarte y tomarte la mano que ahora también es la mía.  Y necesito que sepas que toda la energía de mi cuerpa está puesta en pedirle a la universa que tus resultados sean negativos. Pero si no lo son necesito que sepas, que no olvides, que soy pedera, peleonera, brava, intensa, una perra de pelea y que eso está puesto ahorita todo a tu disposición. Como a tu disposición están mi ternura y mi amor. Y también necesito que sepas que eres fortísima y que hueles a mamá y que tu sonrisa es lo mejor que existe en este planeta, de verdad lo mejor. Y que tu red, tu fortaleza, tu risa son lo que eres, lo que somos juntas y que hoy 6 de Mayo del año de la pandemia, aún con la pandemia en casa eso es lo que eres y eso somos juntas. Y también somos la rabia y el enojo por todo esto y está bien. Y somos quienes juegan juegos de palabras por videollamada y se las ingenian para ver una película juntas. Y se enojan. Y se ríen. Y se escriben. Y se vuelven a llamar.

Somos este torbellino que nos hizo atravesar el mundo (literalmente). Somos quienes transitamos la vida juntas desde hace tanto, un equipo, tú y yo, frente al mundo. Y estamos juntas. Así que eso, estos días, necesito que seas mis manos y que seas un poquito mi ayudante para poder cuidarte. Te amo y pronto, muy pronto voy a abrazarte.

Carta del estudio al cuarto, mientras lloro como lo hacemos las perras de pelea, las lobas de caza, las felinas dispuestas a defender con garras, dientes y un chingo de amora.

*Escritora, dramaturga y directora escénica. Licenciada en Literatura Dramática por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ha publicado dos libros de poesía y dos de teatro. Obtuvo el Premio Nacional de Dramaturgia Joven “Gerardo Mancebo del Castillo” 2004. Fue becaria del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) en Dramaturgia (2007). Tuvo mención honorífica en el VIConcurso Nacional de Obras Teatrales, convocado por la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM) y la UNAM.

“Tienes que aprender a vivir con otro cuerpo”: Zaría, paciente de LongCovid

“Poder comer un mango, una sandía, es una cosa por la que vale la pena vivir”. Foto: FB Zaría Abreu Flores

Era como si estuviera con una quemadura de tercer grado en todo el cuerpo por dentro y por fuera.” Así describe la escritora y poeta Zaría Abreu Flores el LongCovid o “Covid persistente”, un padecimiento que, de acuerdo con varios estudios, puede afectar a una de cada diez personas, en su mayoría mujeres de entre 40 a 50 años y quienes reportaron covid después de más de doce semanas de haberse contagiado.

Por Adriana Esthela Flores*

El 13 de abril de 2021, Zaría pasó su segundo cumpleaños recluida en casa y aún con síntomas de la enfermedad que, a diferencia de países como España y Gran Bretaña, no ha sido ampliamente visibilizada en México. En entrevista con Diarios de Covid-19, Zaria nos comparte su cotidianidad con el covid persistente, la formación de colectivos de personas que viven con la enfermedad y su crítica al cuestionado manejo de la pandemia en el país.

¿Cómo se ha manifestado el Longcovid en ti?

Yo siempre he sido hipotensa y lo primero fue que empecé a sentir cambios en la presión arterial, alternando con hipertensión y taquicardias. Cuando salí negativa de la prueba covid seguía teniendo disnea al hablar, al comer me daba disnea. También problemas estomacales, del corazón, taquicardias y bradicardias; he llegado a tener frecuencias cardíacas de 43 latidos por minuto. Bajé 12 kilos solo del virus y la caída de cabello fue a puños. Si te hiciera una lista no la crees: problemas dermatológicos (ronchas en el cuerpo), rinitis constante que no se me quita, me enfermo mucho de las vías respiratorias; cada determinado tiempo me enfermo como si tuviera el virus otra vez. Hay paciente que dicen “ya no sé ni cuántas PCR me han hecho”, porque te la vuelven a hacer y te la vuelven a hacer y te vuelve a dar como si lo tuvieras. Quedé sin nada de fuerza, perdí masa muscular, abrir un frasco me cuesta mucho trabajo. Tuve niebla covid, una niebla mental pos covid, entonces me cuesta mucho trabajar, concentrarme en escribir o revisar cosas y fui pasando de tener unas horas al día, despertarme a las diez de la mañana y tener funcionales dos horas. El nivel de agotamiento y fatiga es enorme, como que un tren te pasó encima. Gastritis, colitis, esofagitis, dolor en los ojos. Se me escalda la lengua y se me llena la boca de llagas. Dolor en los huesos, en las articulaciones, pérdida de equilibrio, pulso tembloroso, olvidos fuertes (por ejemplo, de cuál es mi número celular). Y los dolores de huesos y de articulaciones son incapacitantes, lo mismo las llagas en la boca.

Zaría fue de los primeros casos diagnosticados en México con Covid-19 tras dar positivo en una prueba en marzo de 2020. Un mes después obtuvo un resultado negativo, pero en mayo volvió a recaer.

¿Ubicas el momento en que, después del Covid, sentiste que lo tenías de nuevo?

Más bien yo sentí que nunca salí. Me iban sucediendo cosas de salud y lo que yo sabía muy claramente es que sentía cómo había quedado mi cuerpo de mal. Entonces busqué todo tipo de apoyo en doctores que me trataron del covid y en otros doctores a quienes les dije: “Me está pasando algo y es por el covid”. Y la respuesta era “No, es tu ansiedad”. Al grado de que, cuando me operaron el apéndice, ya se me había reventado el apéndice, porque me decían que era ansiedad, una colitis nerviosa o cosas así.

No hay un solo momento en que no haya dicho “me volvió a dar o qué está pasando”. No, no hay un solo momento, es como que no paraba.  Había empezado algo que no se detenía y te provocaba manifestaciones nuevas a cada rato.

¿Qué pasó después de que saliste negativa en una prueba?

El covid prolongado no tiene que ver con que salgas positiva a PCR ni con que estés infectada aún. Hay varias teorías: una de ellas es que quedan trazas del virus en el cuerpo, que queda muerto e inactivo, pero quedan restos y el cuerpo sigue peleando contra el virus y reconoce las trazas y como el cuerpo sigue peleando, va a seguir reaccionando mal porque está peleando contra un fantasma. Hay otra que dice que hay pequeñas reactivaciones, que quedan reservorios del virus en algunas partes, unos dicen que en el cerebro y el estómago y que esos se vuelven a activar por momentos pero no te vuelves contagiosa, porque es como si la enfermedad se convirtiera en otra. Y hay otra, que se llama “Síndrome de activación mastocitaria o mastocitosis”, tu cuerpo genera muchísimos mastocitos que generan istiamina y esto es lo hace que nos den las reacciones alérgicas.

En mi caso, explican todo el cuadro: dan broncoespasmos, reacciones en la piel, dolores de cabeza, problemas del corazón, todo lo que parecía reacción alérgica. Era como si estuviera con una quemadura de tercer grado en todo el cuerpo por dentro y por fuera.

Cada día, Zaría debe tomar o administrarse 13 medicamentos para los síntomas del LongCovid: tiene cuatro inhaladores (dos fijos y dos de emergencia), tres pomadas para la piel, cinco pastillas en la mañana y ocho durante la noche, una dosis de gotas y buches de agua para tratar las llagas en su boca y su lengua. Además, recibe tratamiento de especialistas en ocho disciplinas: reumatología, infectología, inmunología, gastroenterología, alergología, neumología, cardiología y nutrición.

¿Qué ha significado la escritura a lo largo de este proceso?

Un modo de darle sentido. Mi escritura ha sido pública y en redes sociales. Para mí era fundamental hacerla abierta porque hay toda esta cosa alrededor de la enfermedad que es como en secreto o bajita la mano y señalar al enfermo como en sus épocas sucedió con el Sida, porque es entrar al terreno de la marginación, donde los vecinos te tienen miedo o te tratan mal y para mí fue una apuesta y una postura política hacerlo abierto y decir abiertamente lo que pasaba y también criticar el manejo de la pandemia como alguien que lo ha vivido en carne propia, porque a mí me dio dos veces, que en realidad era una sola.

En marzo tuve la primera enfermedad que me salió negativo y positivo, y era cuando no te podías hacer estudios por tu cuenta y la Secretaría de Salud no te mandaba realmente a hacer la prueba. Yo lo peleé, hice un escándalo en Twitter y entonces me llamaron y me vinieron a hacer la prueba. Pero no estaban haciendo pruebas y era muy desesperante porque no sabías a quién tenías que acudir, a qué horas les tenías que informar, “voy a salir con Covid”, o sea: ese mal manejo implicaba vidas y tratamientos probables si le podías avisar ya a la gente. Ahí había un manejo pésimo y eso también lo hice abierto.

Lo otro fue ir contando cuál era el tratamiento, cómo me iba sintiendo, con qué cosas sentía que mejoraba, qué cosas me ayudaron y me apoyaron: era darle sentido a algo que es terrible y muy fuerte. ¡Que al menos tenga sentido que te haya dado una mierda de ese tamaño! También ha sido visibilizarlo, pedirle al Estado. En España ya se logró, ya te dan un seguro médico por Longcovid y aquí no.

Es el modo en el que he podido dialogar con el mundo. Me hace, al menos, sentir que todo este sufrimiento tan cabrón tiene un sentido. Y como fui de las primeritas, pues también sé que somos a las que nos está tocando abrir esa brecha, de que con nosotros se van a enterar de qué pasa.

Tras la aparición de una organización de personas en España que empezaron a compartir sus experiencias en redes sociales, Zaría creó una página en Facebook llamada “LongCovidMxColectivo” para visibilizar a las personas con covid persistente, mejorar la atención médica y crear una base de datos sobre la enfermedad. Su esfuerzo también se suma al del grupo en Facebook “COVID 19 PERSISTENTE MEXICO-apoyo solidario”, que tiene más de 3,700 integrantes.

¿Cuál es la principal exigencia a las universidades y al gobierno?

Hay un camino donde se le está pidiendo al gobierno que se atienda el LongCovid. En el otro camino, es necesario que universidades como el Instituto Polítécnico Nacional (IPN) y la UNAM ayuden a generar una base de datos accesible a todos los médicos.

Necesitamos el apoyo generalizado de la sociedad, de amigos, familiares, porque estamos viviendo la transformación total de la vida como la conocíamos. De un momento a otro te cambia y tienes que aprender a vivir con otro cuerpo, con un cuerpo que ya no es el que conoces,y discapacidades y dependencias, y es muy fuerte.

Ylo veo la respuesta gubernamental respecto de Longcovid nula, negando la existencia porque no he visto nada al respecto, nada. En España ya empezaron a abrir centros de atención específica o en los hospitales, áreas de atención específica. En Gran Bretaña también, pero en América Latina en general no y aquí yo creo que el manejo ha sido pésimo de todo, de la pandemia en sí, de los enfermos de covid y el problema es que se va a volver un problema social grave, de salud pública, porque muchas personas estamos quedando incapacitadas para trabajar.

El informe científico-técnico del Ministerio de Sanidad de España sobre el Covid-19 (https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov/documentos/ITCoronavirus.pdf), indica que el tiempo promedio de persistencia de síntomas es de seis meses. Las personas referían una variedad de más de 200 síntomas, incluidos cansancio, malestar general, dolor de cabeza, bajo estado de ánimo y dolores musculares. “Aunque aún no se ha definido con precisión lo que se entiende por Covid persistente o “Long COVID”, parece claro que se trata de una entidad que afecta a un gran número de personas y que, por tanto, está teniendo un gran impacto sanitario y social en la pandemia”, señala el documento.

Si pudieras ponerle un nombre a este capítulo en tu vida, ¿Cómo se llamaría?

No lo sé, porque ha sido tremendamente doloroso. En enero, febrero, le decía a mi pareja: “Si llego a marzo, si cumplo el año enferma, me mato. Se lo decía llorando, de que con esto no puedo”. Ha sido el año más difícil y aterrador de mi vida,y al mismo tiempo el año en el que descubrí una fortaleza absolutamente desconocida en mí. Oscilaría entre esos dos lados, o sea, una chava me escribió: “El infierno en la tierra sí existe: se llama Longcovid”; pero también ha sido un año donde me descubrí una fortaleza que no me conocía y que vino de dejarme ser lo más vulnerable que era.

¿Y qué es lo que te motiva día tras día a levantarte, lo que te da esperanza?

Una muy importante son mis amigas mujeres, feministas, el activismo, trabajar porque las cosas mejoren; por un mundo en el que queremos poder creer, donde las cosas sean más justas para nosotras y ese amor de ellas es una roca, son un sostén, te vienen a traer serenata porque es tu cumpleaños. Por otro lado, el amor, por cursi que suene; el amor que tengo de mi pareja, el amor que le tengo a mi mamá, soy hija única, ella tiene lupus, una discapacidad. Y la otra es “le quiero dar una batalla porque no quisiera morirme después de estar un año encerrada. ¡Ni madres, no estoy dispuesta, no estoy dispuesta!”. Y que sigue habiendo muchas cosas que valen la pena, cosas que me hacen reír, enternecer, ver, leer, saborear y cuando estás frente a una enfermedad de este tamaño te regresas a los placeres más básicos, o sea, comer un mango es una cosa por la que vale la pena vivir. Probar un sabor así de delicioso hace que valga la pena.

Zaria compartiendo el goce de comer sandía. Foto: FB

*Periodista, poeta y cronista, directora de Diarios de Covid-19. FC: Diarios de Covid 19 y diariosdecovid@gmail.com

POETAS EN CUARENTENA

“La casa” – Acuarela Adriana Bancalari / Argentina

Orfandad

Foto: Cortesía

Por MaryCarmen Castillo Porras*

Pero yo ya no soy yo

ni mi casa es ya mi casa.

Federico García Lorca

He desmantelado la casa de mis padres.
Una cosa llevó a otra y, no sé cómo,
me cayó en las manos el relojito que marca
el final de estas horas:

A las 6:30 mi mamá va a necesitar la urna más bonita, para su cremación.
A las 11 meten su ropa en bolsas negras
de basura.


A las 11:47 mi padre se arranca a sí mismo de un tirón de su querencia
y se lanza, en carne viva, al exilio.


A las 4 una carroza se lleva sus cuadros, los moldes de galletas,
las fotografías de infancia.
A las 6:30, alguien más la habitará.

La casa de mi niñez ha quedado vacía
-ésa, donde aprendí a leer y a soñar, a tener miedo y a bailar con las nubes-.

Me he tirado en el suelo, adormilada;
en mi memoria el roce del linóleo al andar descalza entibia las plantas de mis pies,
y siento
el olor de los buñuelos que reposan, aún crudos, en la mesa del comedor;
las manos de mi papá trenzadas con las cuerdas de su guitarra;
los libros -huidizos, susurrantes- apilados por toda la casa;
los sueños de adolescencia;
la oscuridad impregnada de advertencias y amenazas;
las muchas lágrimas…
marea baja e indolente que me lame la piel con sus escamas.

Nunca quise volver, pero siempre volvía;
de esa casa salí vestida de novia,
y no regresé sino cuando dejé de cantar
porque el anillo de bodas me estranguló la confianza.

Y así fui y vine,
de mi madre a mi jardín,
de mi vida a sus guisados,
de la voz de mi padre al camino que elegí;
ida y vuelta, vuelta y venida,
de su casa a la mía, de la ira a la alegría.

Y así montada en ese péndulo colosal
me lancé a recorrer tantos cielos como pude
amarrada prietamente con un lazo irrevocable al color
de los ojos de mi madre y a la tez morena de mi padre, convencida
de que el amor se desplegaría ante mí
lejos de la casa que me vio niña, segura
de su sólida permanencia.

Pero mi madre murió,
y ya no hay adonde volver.

Le he entregado las llaves a la nueva inquilina
(no mires atrás o te vuelves estatua de sal)
y un miedo fundamental se adelanta en mi pecho:
planea tirar una pared; construir un tapanco; vivir sus días en mi refugio…
mi refugio, que ni es mío ni podrá ya más acogerme
cuando pierda el rumbo o la pena se ensañe conmigo
y me desuelle.

Traigo mis raíces colgando, deshidratadas, desvividas,
sin tierra ni risas, ni conversaciones al atardecer donde guarecerse;
ya no más y ya no ahí,
porque he desmantelado la casa de mis padres.

*Escritora y especialista en semiótica, deconstrucción y enseñanza de la lengua española (Ciudad de México, 1973). Fundadora del Círculo de Poetas Auris donde ha desarrollado diversas técnicas de lectura de poesía en voz alta. Cuenta con diversas publicaciones, literarias y ensayísticas. Licenciada en Lengua y Literatura Hispánicas (UNAM) y master en Saberes sobre subjetividad y violencia (Colegio de Saberes). E-mailaurispoetas@yahoo.com.mx FB: https://www.facebook.com/profile.php?id=100009128733297

¿Cómo gestionar el duelo en niños?

Es necesario crear un ambiente de confianza para que los niños entiendan que en tiempos de duelo no hay una manera correcta ni equivocada de sentirse.  

Por Marayira Chirinos*

Foto: Pixabay

Los niños son maestros por excelencia en el manejo de muchas situaciones y el duelo no escapa a eso. Sin embargo, son susceptibles a la confusión, el enojo y el desengaño si no los acompañamos a tiempo en la gestión del proceso tras la muerte de un ser amado.

En pensamiento propositivo seguimos brindando herramientas necesarias para sobrellevar estos momentos de tanta dificultad emocional, pero a la vez enriquecedores.

Esta semana el enfoque es hacia los más pequeños, atendiendo las inquietudes que en redes u otras vías nos llegan, toda vez que desde esta escuela de pensamiento hemos dedicado varios artículos y entrevistas al duelo. Motor creador del concepto y leit motiv que dibuja el proceder propositivo ante tantas situaciones que nos agobian.

Hablar de niños siempre es muy sensible y amerita la consulta a especialistas. Lo propio hicimos con la psicóloga y tanatóloga mexicana Pilar Medrano, quien confesó para nuestro espacio la alta preocupación que embarga a sus colegas ante el estrés postraumático o pospandemia que se está proyectando. De allí la importancia de orientarnos a través de ellos.

Los niños enfrentan el duelo de una forma más fácil que los adultos. Hasta los seis años, los niños no tienen el concepto de la “permanencia de la muerte” y piensan que la ausencia pudiera ser temporal. Es por eso que debemos seguir recomendaciones claves para, en medio de nuestro profundo dolor como adultos, acompañar a los niños en la gestión de su duelo:

  • Empezar explicándoles el ciclo de la vida: nacemos, crecemos, nos desarrollamos y morimos.
  • Dejarles claro que los órganos de quien murió no se regeneran, que no van a funcionar más, y que esa persona no va a volver porque no tiene varias vidas (como ocurre con los personajes de los video juegos).  
  • Por nada hay que decirles que “Dios se la o lo llevó” porque de allí subyace el enojo con ese ser supremo y la pérdida de la fe en lo sucesivo.
  • Entender su enojo. La teoría de las cinco fases del duelo de la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross  (uno de los modelos psicológicos sobre la muerte más célebres en todo el mundo) habla de los cinco estadios, que son: la negación, el enojo, la negociación, la depresión y la aceptación, y tienen lugar en mayor o menor grado siempre que sufrimos una pérdida. Pero en lo niños, que no tienen prejuicio alguno, cada una de esas fases debe ser vigilada, acompañada y atendida.
  • Si tiene más de seis años llevarlos al funeral. Medrano sugiere incluso mostrar el cuerpo porque de lo contrario queda la duda si murió o no, y eso puede congelar el duelo.
  • Pedirle al niño que haga un dibujo, un collage de fotos, o una carta si ya sabe escribir, ayuda mucho a liberar el sentimiento de tristeza o enojo que lo embarga.
  • No reprimir el llanto delante de los niños. Ellos están en la capacidad de entender que es sano llorar. Que eso limpia el alma y que en familia podemos tener espacios para el llanto, pero también para la alegría. No renunciemos a esto último; dejemos de lado los prejuicios y la culpa. Tener momentos de risas y recuerdos agradables no significa que el dolor desapareció, significa que estamos quitándole espacio al sufrimiento, que termina por hacernos daño emocional que deriva en lo físico.
  • Diseñar junto al niño un espacio en casa donde honrar a ese ser amado. Lo pueden llamar “El rincón de (la persona que murió)”. Se recomienda no prolongar en el tiempo la existencia de ese espacio. Dos años puede ser, y luego, retirar esas fotos y guardarlas en una linda caja de recuerdos.

Sea honesto con los niños y aliéntelos a que hagan preguntas. Sin duda es una difícil prueba para el adulto porque probablemente (o seguramente) no tenga todas las respuestas. Pero haga el esfuerzo por crear un ambiente de confianza para que entiendan que en momentos de duelo no hay una manera correcta ni equivocada de sentirse.  Aprendamos a construir nuestro duelo de manera propositiva.

*Madre apasionada, politóloga y comunicadora venezolana. Está convencida de que no existen verdades absolutas sino el Pensamiento Propositivo. Twitter@marayirachirino

Despedida solitaria

Germain Droogenbroodt*

El autor con la poeta y escritora nicaragüense Gioconda Belli, en Granada, Nicaragua, 2007. Foto: Especial

Despedida solitaria

para aquellos que, donde sea, tienen que morir solos

Fría la habitación/estancia
las paredes blancas

Sólo audible
el eco de la soledad

No más una palabra cariñosa
ni un cálido abrazo

Sólo el tiempo
un grifo que gotea
que toca

Y nadie que llama a la puerta
nadie que esperes
nadie, salvo la muerte.

Amanecer

Lentamente
igual como se escribe un poema
surge de la nada
el amanecer

se desprende del silencio
y otorga luz

por todas partes aparece el verde
viático para el sol

que de la tierra
no aparta otra oscuridad

salvo la noche.

SE HA ENTRAÑADO el cielo
el dios del amor y de la misericordia

el cauce perdió su río
el rumbo su destino

nada, sino la contraluz
indica el camino.


Caída de los dioses

Los hombres
se levantaron contra el antiguo imperio

destrozaron Las Tablas
pincharon los ojos del profeta

que desde entonces vaga
buscando con su bastón
la tierra firme.

*Poeta, traductor y editor de poesía internacional (Flandes, Bélgica), reside en Altea (España) desde hace 33 años donde dirige la fundación Ithaca y organiza desde hace diez años las Noches Poético-Musicales de Ithaca: música clásica, poesía y pintura. Además, en 1984 fundó la editorial belga POINT que ha publicado en ediciones bilingües más de 80 poemarios de poesía moderna internacional en neerlandés. Dos hace años impulsa el Poema de la Semana/Poesía sin Fronteras publicando en decenas de revistas, Wensites y blogs en más de 29 lenguas una selección de poemas de poetas de China, Bulgaria, España, Israel, Japón, Polonia, Rumanía, Palestina, Italia así como de América Latina. En la página web de la editorial POINT www.point-editions.com se puede leer una amplia selección de poemas ya publicados en la idea de crear un puente humano e internacional. Los interesados en participar pueden enviar sus poemas a:  www.point-editions.com a nombre de Germain Droogenbroodt. Algunos de los poemas de esta edición forman parte de sus poemarios Contraluz yel Camino – TAO”.

Pandemia en infancias: el dolor de extrañar

Tras una convocatoria lanzada por Diarios de Covid-19, niñas y niños respondieron con dibujos y videos a la pregunta “¿Cómo te has sentido en pandemia?”, a propósito del Día de la Niña y el Niño.

Muchas gracias a ti que te sumaste a la invitación y queremos reiterarles que la convocatoria está abierta de forma permanente para todas y todos que nos quieran contar qué les pasa.

Este es el recorrido por las creaciones de las niñas y los niños.

EL DOLOR DE RODRIGO

Rodrigo Solís tiene 10 años, vive en Ciudad Nezahualcóyotl, en el Estado de México y nos envió este dibujo dedicado a su tío Juan, quien falleció de covid. Te enviamos un abrazo muy, muy fuerte Rodrigo y estamos contigo. Gracias por compartir tu amor y tu dolor.

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LA NOSTALGIA DE AMY

Amy Regina es una niña de Nuevo León quien, a través de su dibujo, nos dice que ha sentido tristeza por el impacto que han tenido en su vida las clases a distancia. ¡Gracias, Amy, por compartir y te mandamos un abrazo!

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LOS SÍMBOLOS DE VICKY Y DAVID

En sus dibujos, Victoria y David, desde el estado de Nuevo León, comparten los principales símbolos de lo que ha significado la pandemia en sus vidas. ¡Gracias, Vicky y David por compartir y va un gran abrazo para ustedes!

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NIÑAS Y NIÑOS DEL VALLE DE MÉXICO Y JALISCO

El Consejo Ciudadano de Seguridad y Justicia de la Ciudad de México también nos hizo llegar una serie de testimonios que recopilaron, como parte de una campaña para abordar la salud emocional de las y los niños. A continuación, un fragmento.

Natalia:
“Hace unos
meses falleció mi abuelito por Covid, desde
entonces me he sentido triste y con miedo a
que alguien más se enferme. Estudio el
cuarto año de primaria, pero desde que
sucedió me cuesta trabajo concentrarme,
pienso en las personas que se enferman y
me da miedo. Solo cuando coloreo o dibujo
me siento bien”.

Martha:
“Me siento
muy estresada, sobre todo con las tareas de
la escuela. Antes podía salir con mis amigos,
ahora no. También estoy triste porque mi
hermano se fue a Estados Unidos, lo extraño
ya me había acostumbrado a su presencia y
compañía. Me gusta jugar, colorear y ver
televisión, eso me hace sentir mejor”.

José:
“Ahorita
estoy muy nervioso, me siento desesperado
y me falta la respiración. Me da miedo ver
los videos y las noticias sobre el Covid, no
me gusta, pero es todo lo que me aparece
en el YouTube. A veces juego videojuegos
pero de disparos. Me gusta Exatlón, pero
me salen puros videos del Covid”.


Proteger al mundo del covid

A inicios de 2020, a medida que el virus avanzaba sobre la faz de la tierra, todos augurábamos el surgimiento de un humanismo renovado. Una nueva conciencia -lúcida y esclarecida- despuntaría en el horizonte. Nada de eso ha ocurrido. Y la concentración de las vacunas en manos de los países más ricos es una muestra de ello

Por Guillermo Rothschuh Villanueva*

Foto: Luis Barrón

Desde que se supo hace más de un año que el covid-19 era un virus implacable que no reconocía fronteras, pelo, color ni tamaño, cuyos estragos causarían millones de muertes y que no había ningún antídoto que oponer, las expresiones de solidaridad humana asomaron por doquier. En la medida en que el virus avanzaba sobre la faz de la tierra, todos augurábamos el surgimiento de un humanismo renovado. Se crearían cadenas de solidaridad por todo el planeta. Estando de por medio el destino de la humanidad, se esperaba que las expresiones de egoísmo serían enterradas y desaparecerían. Cada uno de nosotros haría suyo el sufrimiento del otro. Una nueva conciencia -lúcida y esclarecida-despuntaría en el horizonte. Las barreras que impiden la creación de un nuevo ser, dispuesto a dar lo mejor de sí, serían barridas. Nada de eso ha ocurrido.

Voces sensatas, ganadoras del Premio Nobel de Economía, claman hoy por medidas que contribuyan a eliminar la crisis sanitaria que abate al planeta. Esas que surgen cada cierto tiempo interpelando a mandatarios y dirigentes institucionales. Las peticiones son hechas por académicos y expertos pertenecientes a la Comisión Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Corporativa Internacional y miembros de la Comisión sobre la Transformación Económica Mundial del Instituto de Nuevo Pensamiento Económico. Con autoridad suficiente y sobrado liderazgo hacen suyo un tema lacerante. Joseph E. Stiglitz y Michael Spence, distinguidos con el galardón de la academia sueca, más Jayati Ghosh, Rob Johnson, Rohinton Medhora y Dani Rodrik, etc., encabezan el llamado a los gobernantes del primer mundo y organizaciones financieras internacionales.

En sintonía con el momento crítico que atraviesa la humanidad piden con urgencia hacer frente a un virus en mutación. Sus llamados son justificados. Dado los rezagos de los países empobrecidos en el proceso de vacunación, lanzan una exhortación pidiendo sean atendidos a la brevedad. No hacerlo sería incurrir en una insensatez. El virus podría renovar su estela de muertes y contagios por todas partes. Exponen a “la dirigencia política en los países desarrollados […] comprender que nadie estará a salvo mientras no lo estén todos, y que la salud de la economía global depende de que haya una fuerte recuperación en todas partes”. Proteger la salud para evitar que sus economías no vuelvan a tropezar. El objetivo pasa invariablemente por una mejoría sensible en la situación sanitaria que enfrentan las naciones empobrecidas. Algo indiferible e inaplazable. Sería lo justo.

II

Los más convencidos para proceder en armonía con estos lineamientos deberían ser los entusiastas de la globalización. La expansión geométrica de la pandemia mostró lo frágiles que resultaban las fronteras para contener la propagación del virus. Los efectos adversos sobre sus economías, les obligó a tomar medidas extremas ajustándose a las recomendaciones de epidemiólogos y salubristas. Trataban de evitar que aumentasen muertes y contagios. Las auto-restricciones impactaron de forma negativa en sus hábitos y costumbres, hubo reacciones encontradas. Algunos dirigentes no eran partidarios del aislamiento absoluto. Transcurrido un año de la pandemia, muchos países continúan con centenares de muertos y/o contagiados. Brasil es un caso dramático. Mientras las condiciones persistan a lo largo del planeta, ningún país estará libre de contagio.

El presidente Jose Biden anunció que festejará el próximo 4 de julio libre de covid-19 en su país. Escogió el día de la Independencia de Estados Unidos por su significado alegórico. Todos se aprestan a celebrar, durante más de un año el virus se ensañó con su ciudadanía. Pero para los miembros de la Comisión Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Corporativa Internacional y de la Comisión sobre Transformación Económica Mundial del Instituto de Nuevo Pensamiento Económico, ¡eso no basta! Mientras los países empobrecidos sigan soportando los estragos de la pandemia, ¡nadie estará a salvo! Ni siquiera Estados Unidos. Los expertos gustan decir que los problemas que abaten al mundo -cambio climático, lavado de dinero, narcotráfico internacional, etc.- poseen alcance global. La pandemia lo tiene, esto implica que debería haber una visión global.

Era apremiante interceder a favor de nuestros pueblos, ante gobernantes y los organismos financieros. Se trata de abatir el virus. Con recursos económicos suficientes y con una infraestructura sanitaria de primera, los países ricos han tenido que lidiar a contracorriente, viven una angustia permanente. ¿Cómo estaremos nosotros que carecemos de estos recursos? Al asumir su mandato, los voceros de Biden aseguraron que una vez garantizada la vacuna de los suyos procurarían hacerlo en el resto del mundo. El momento llegó. La petición de los académicos está en armonía con la superación de la crisis sanitaria que sufrían los estadounidenses. Sus indicaciones son para que no haya mayores problemas en el funcionamiento de las economías de los países primer mundistas. La mutación y persistencia del virus en Europa y Latinoamérica resultaría perjudicial.

III

En su llamado para que gobernantes y dirigentes de las organizaciones financieras internacionales procedan, uno de sus argumentos está ligado con los derechos de propiedad intelectual. Aunque se muestran partidarios de revisar a fondo estos derechos, por ahora abogan por una suspensión temporal. La temporalidad deberá estar en consonancia con los “productos necesarios para el combate a la covid-19 o la creación de fondos comunes de patentes para su uso compartido (pooling)”. Una decisión beneficiosa para todos los actores del drama. Con relación a la propiedad intelectual, empresas farmacéuticas han cometido injusticias. Debido a su significado e implicaciones estos derechos deben reformularse al más breve plazo. No hay más tiempo que esperar. Debería hacerse aun contra la voluntad de las farmacéuticas. Ojalá se decidan.

Basta recordar lo ocurrido con la Ayahuasca, una bebida tradicional con propiedades medicinales tomada por los pueblos indígenas de Bolivia, Ecuador, Brasil, Colombia y Perú. La hierba fue patentada por compañías farmacéuticas. Internacional Plant Medicine Corporation originó una enorme polémica. Cabe preguntarnos, ¿por qué los pueblos indígenas tienen que pagar grandes sumas por unas hierbas que históricamente han usado de manera recurrente? ¿A cuenta de qué hacerlo? Si académicos y gobernantes de los países empobrecidos no toman providencias, continuarán acaparando productos de uso común. Con el repunte del Sida-VIH, Sudáfrica pidió a las farmacéuticas liberaran algunos derechos de patentes. Eran conscientes que “el nuevo tratamiento puede ahorrar millones de euros y reducir en 616.000 el número de nuevas infecciones de aquí a 2028

La premura de los académicos es para que se produzca una distribución universal de las vacunas. Los retrasos que experimentan la inmensa mayoría de países empobrecidos —triste resulta repetirlo- se deben a muchísimas carencias. La ayuda serviría de bálsamo. Demandan protección al personal médico, así como ayuda sobre cualquier otro tratamiento indispensable para los países pobres. Como expertos saben muy bien que estos países no disponen de recursos suficientes. “… los países en desarrollo, en su mayoría, tienen grandes dificultades para obtener fondos que les permitan mantener los programas de apoyo vigentes, por no hablar de absorber los costos adicionales impuestos por la pandemia. Estados Unidos gastó alrededor del 25% de su PIB en medidas de apoyo a la economía (y consiguió así poner coto a la desaceleración), pero los países en desarrollo sólo han podido gastar un porcentaje mucho menor”. 

IV

Una de las tres recomendaciones o sugerencias ante los gobernantes y el FMI está orientada a aprovechar la influencia que este organismo ejerce sobre la política macroeconómica de algunos países, con problemas en la balanza de pagos. A partir de un análisis de Oxfam Internacional, se muestran críticos. Apuntan que “los programas de ayuda otorgados entre marzo y septiembre de 2020, 76 de los 91 préstamos negociados por el Fondo con 81 países demandaban recortes del gasto público que podrían trasladarse a deterioro de los sistemas sanitarios y previsionales, congelamiento de salarios de los empleados públicos (incluido el personal médico y docente) y reducción de los seguros de desempleo, de las licencias por enfermedad y de otras prestaciones sociales”. Una acción contraproducente. La austeridad no es recomendable, constituye un frenazo para la mejoría de nuestras condiciones de vida.

Ponen una vez más sobre la mesa la carga que supone el pago de la deuda, mucho más onerosa en estas circunstancias. Cada cierto tiempo se renueva el debate. Un desvío de fondos, en momentos en que estos recursos podrían utilizarse para contrarrestar la pandemia, sería grave. Los países pobres deben cuidar sus sistemas de salud. De forma contundente advierten al FMI, “que algunos deudores necesitan una reestructuración integral, en vez de los típicos parches que lo único que hacen es generar las condiciones para la próxima crisis”. Una exigencia inaplazable. Los diagnósticos del FMI sobre la recuperación económica mundial, como era de esperarse, confirman que a los países empobrecidos les irá mal. La situación amerita que estos “países puedan hacer valer los principios de fuerza mayor y necesidad”. Los países acreedores, por humanidad, deberían ofrecer respiro. 

Toda su requisitoria tiene un solo propósito: lo conveniente que sería para los países del primer mundo, lanzar salvavidas a países empobrecidos. Algo de lo que están convencidos dirigentes políticos y de las organizaciones financieras. Los académicos resaltan que sus propuestas protegen los intereses de los países del primer mundo, recalcando lo ventajoso que sería para ellos garantizar la salud de los países empobrecidos. “Las políticas que se describen aquí serían de gran ayuda para los países en desarrollo y costarían poco y nada a los países desarrollados. […] El interés propio bien entendido del mundo desarrollado exige hacer todo lo posible para ayudar a los países en desarrollo y emergentes, sobre todo cuando es tan fácil de hacer y beneficiaría a gran parte de la humanidad”. Estamos frente a una crisis que exige demostrar que el destino de la humanidad les importa. 

*Comunicólogo, escritor y académico nicaragüense doctor en Derecho. El presente artículo fue publicado el 18 de abril de 2021 en el periódico Confidencial y reproducido aquí con autorización del autor. https://www.confidencial.com.ni/opinion/proteger-el-mundo-del-covid-19/18 abril, 2021

RELATOS VIRALES

Historias de una pandemia

                                        Roy

“Siempre juntos” – Acuarela – Adriana Bancalari – Argentina

Por Esther Baradón Capón*

Sara ha sido mi clienta por muchos años y hace como dos meses me compró un vuelo a Orlando para que le aplicaran la primera dosis de la vacuna Moderna contra el SARS- Cov-2.

La estancia de Sara en Orlando coincidió con la invitación que me hizo mi amiga Rosa a su departamento de Acapulco, la cual acepté gustosa, pero le dije que tal vez tendría que trabajar porque algunos de mis clientes estaban viajando a los Estados Unidos para recibir la vacuna.  

Estando feliz en Acapulco porque era sábado y podía por fin descansar a mis anchas, recibí una llamada de Sara pidiendo que le cambiara su vuelo para regresar un día antes porque extrañaba mucho a Roy, su perro.

Al consultar la disponibilidad de los vuelos, me di cuenta que estaban totalmente saturados, lo cual es normal en esta época de “turismo de vacuna”. Le ofrecí monitorear la disponibilidad e intentar lograr el cambio.

¡Cuánto me arrepentí de habérselo propuesto!  No se despegó de mi número de celular y me marcaba cada diez minutos. Nada que se abrían los vuelos. Pasé casi todo el sábado sentada frente a la computadora intentando lograr que Sara regresara a las patas, porque no puedo decir a los brazos de su amado Roy. Por fin logré el tan ansiado cambio.

No acostumbro juzgar a las personas, pero debo decir que no podía creer que la vida de alguien pudiera girar alrededor de un perrito.

Unos días después de su regreso, Sara se comunicó conmigo para que le consiguiera otro vuelo a fin de recibir la segunda dosis. Cerramos las fechas y emití el boleto.

Unos días antes de su salida, Sara me habló para informarme que había decidido no aplicarse la segunda dosis porque no tenía con quién dejar a Roy, ya que se había peleado con el dueño de la pensión de perritos.

Yo no podía creerlo. Le pasé dos contactos de pensiones y a los pocos minutos me volvió a hablar para decirme que reparó que ya conocía esas pensiones, que no eran del agrado de Roy.

Le aconsejé que se calmara, que lo pensara muy bien pues era muy importante que le aplicaran la segunda dosis, y que se disculpara con el dueño de la pensión de mascotas. Me dijo que ya lo había hecho y que no logró nada. No cancelé la reserva.

Al otro día se volvió a comunicar e insistió en la cancelación. Llegué a pensar cómo era posible que un perro pudiera controlar su vida y sin pensarlo le ofrecí cuidar al perrito.

Al principio me dijo que le daba pena molestarme y yo me preguntaba si de verdad lo quería cuidar.

Al día siguiente me volvió a hablar para decirme que sí aceptaba mi gentil ofrecimiento. Ni modo, ya no me podía echar para atrás. Le pedí que me mandara una foto de la mascota. Me mandó un video y al verlo sentí el flechazo: me volví loca ante su gracia.

El día de la salida del vuelo de Sara uno de sus hijos me trajo a Roy. Me lo entregó en la puerta y una vez en casa una explosión de amor se apoderó de mí.

Tres días después recibí otra llamada de Sara solicitando un cambio para adelantar su vuelo, por el mismo motivo; extrañaba mucho a Roy. Esta vez sí encontré el espacio y le emití el cambio.

Al recibirlo me preguntó qué asiento le había asignado. Al contestarle que era un asiento un poco atrás, me gritó como nunca nadie antes me había gritado. Quedé petrificada. Le cambié el asiento a una salida de emergencia, más adelante y ni así se calmó. Me exigió que la regresara a su vuelo original y el asiento original, y le indiqué que eso era posible solo mediante pago, lo que provocó otro estallido de cólera.

Yo esta incrédula ante su actitud: además de haberle hecho el favor de cuidar a su perrito y seguido sus instrucciones de cambiar el vuelo sin que ella lo condicionara de antemano a un asiento delantero, en Acapulco perdí un sábado entero de mis vacaciones trabajando para lograr su propósito.

A los pocos minutos me habló su hija que vive en Orlando disculpándose, que su mamá estaba muy nerviosa porque extrañaba mucho a Roy. Por fin llegamos a un acuerdo: se regresaría dos días después, con un súper asiento. Sara también me habló y me pidió disculpas.

La convivencia con Roy me hizo muy feliz y fue para mí fue una gran aventura. Una tarde salimos a pasear al parque y me tocó ver, todavía con luz, una luna gigante, brillando de tal manera que parecía un sol.

Roy es el perro más gracioso, simpático y mejor educado que he conocido.  Tal vez Sara invirtió mucho en su entrenamiento, pero es justo decir que su encanto, su simpatía y su cara de azucarita son de nacimiento.

Ahora tengo la certeza de que no todos los perros se parecen a sus dueñas.

*Aficionada a la escritura, amante de las artes, la música, la fotografía y el teatro.

TW: @BaradonEsther  / FB: Esther Baradon