¿A dónde se ha ido tanto llanto?

Por Adriana Esthela Flores*

Panteón Municipal Xico, Valle de Chalco, Estado de México. Foto: Luis Barrón

Para ti lo infinito 
o nada; lo inmortal 
o esta muda tristeza 
que no comprenderás… 
La tristeza sin nombre
de no tener que dar 
o quien lleva en la frente 
algo de eternidad…
Deja, deja el jardín…
no toques el rosal:
las cosas que se mueren
no se deben tocar.

(Dulce María Loynaz, “Eternidad”)

Qué diablos decir cuando no se tiene más que decir, qué palabras pueden reemplazar todo el consuelo que cabe en un abrazo, a quién reclamar mientras la tierra y flores blancas van cayendo sobre el féretro, con quién llorar a grito abierto, sin freno ni contemplaciones?

Pienso eso cada vez que me entero de las vidas que se ha ido llevando la pandemia desde el año pasado y que han convertido a este mundo en una enorme colectividad de dolientes, en un funeral que parece interminable.

Cuando escribo esto a sugerencia de la extraordinaria, paciente y  rigurosa Irene Selser, el mundo ha registrado 2 millones 384 mil 922 muertes por covid, según el conteo de la Universidad Johns Hopkins.

Cada unidad de esa cifra, pronunciada en menos de diez segundos, ha significado una llamada, un mensaje en watsapp, un moño negro en feisbuc, un recuadro negro, como gritando contra la muerte, en tuiter, un llanto vía telefónica porque estamos en confinamiento, porque estamos lejos, no podemos viajar, que hay semáforo rojo, que no podemos ir a misa porque las restricciones, que no habrá velorio porque está prohibido, que no podemos ir a ningún lado porque así lo pidió la familia, que son cenizas, será breve.

Y es entonces que el dolor llega como un golpe que te aturde, te deja ahí nadamás, de pie en medio del cuarto sin saber qué hacer, qué sigue, qué se dice, adónde se corre, te deja pasmado frente a la computadora con las narraciones de las que no quisieras enterarte o los perfiles que sabes en qué terminarán, “fuiste un gran padre, una gran hermana, una abuela extraordinaria”, o los de “a nombre de la familia tal les extendemos nuestro agradecimiento por sus oraciones para….”.

¿Qué se dice, qué diablos se dice?

En tiempos de pandemia, las redes sociales funcionan como obituarios electrónicos y la gente participa en velorios digitales enviando abrazos con palabras o imágenes, con la sana distancia que en esos momentos se vuelve tan odiosa.  

No hay gritos compartidos ni el llanto que haga retumbar una fosa. No hay ese dolor sordo que sale del estómago, como el que le escuché alguna vez a un campesino michoacano que gemía al lado de la tumba de sus familiares asesinados. Se siente feo aquí dentro, me dijo después, mientras yo intentaba garabatear alguna línea en mi libreta de reportería.

¿Dónde queda la herida colectiva, a dónde se van tantas lágrimas juntas? Hablaba sobre eso con un destacado compañero camarógrafo, con quien cubrí numerosos hechos de violencia  durante los años de la fallida guerra contra el narco y quien me afirmó que, en esta pandemia, veía el duelo más duro que aquellos episodios de asesinatos y masacres. Su conclusión era sencilla: “Allá, al menos, podían ir a llorarles”.

“La pandemia está provocando un incremento de la demanda de servicios de salud mental. El duelo, el ‎aislamiento, la pérdida de ingresos y el miedo están generando o agravando trastornos de salud mental. ‎Muchas personas han aumentado su consumo de alcohol o drogas y sufren crecientes problemas de insomnio ‎y ansiedad”, describió la OMS en un informe publicado en octubre de 2020 acerca de las perturbaciones en los sistemas de salud que ha provocado la emergencia sanitaria en la mayoría de los países del mundo. “Efectos devastadores”, indica el pronunciamiento de la organización internacional.

Llegaré el momento en que inicie el período de la recuperación, que en este contexto se sentirá como un episodio de posguerra. Entre las señales de optimismo resaltan las vacunas, la reducción en ingresos a hospitales, el relanzamiento económico y esa terminología y hechos que sonarán venturosos y seguramente lo serán, aunque las ausencias se queden tatuadas, testimonio de nuestra permanente fragilidad.

*Reportera, cronista y poeta originaria de Monterrey, Nuevo León. Directora de Diarios de Covid-19.

E-mail: adriana.esthela@gmail.com, diariosdecovid@gmail.com

Facebook: Diariosdecovid19 / Twitter: @adrianaesthela

Sobrevivir a colores: las carcasas de Anayín

Por La Redacción

A la joven Anayin Páez la pandemia de Covid-19 le arrebató no solo a su padre, quien falleció a causa del coronavirus, sino también a su empleo en una tienda de abarrotes en la zona donde vive, San Gregorio Atapulco, alcaldía de Xochimilco, en el sur de la Ciudad de México.

No hubo tiempo para llorar. Por ello, la estudiante de séptimo semestre de Ingeniería comenzó a vender por Internet las carcasas para teléfonos celulares que ella misma decoraba con pintura vinílica, diamantinas, piedras sintéticas, pinceles y su imaginación.

Su talento, conocido entre familiares, amigos y compañeros hizo que las carcasas se convirtieran en fuente de ingresos tanto para ella como para el resto de su familia, al comercializar ahora su trabajo y perfeccionar un arte que comenzó como un pasatiempo.

Facebook: https://www.facebook.com/search/top?q=mundo%20xochimilco

Ayudar a contracorriente

El coraje de las mujeres indígenas de Tlaola

La llamada “pandemia en la sombra” no tuvo ningún freno; más bien, se incrementó con la alerta sanitaria del Covid-19. Los casos de violencia aumentaron para todas las mujeres en el mundo y en México, donde las indígenas, además de enfrentarse a este problema dentro de sus hogares, también se vieron afectadas por el recorte presupuestal que aplicó el gobierno a los llamados “refugios violeta”, como la Casa de la Mujer Indígena en Puebla.
(Artículo publicado en SemMéxico, 29 de enero de 2021)

Por Lizbeth Álvarez Martínez*

Mujeres que atienden la Casa de la Mujer Indígena en Tlaola. Foto: Lizbeth Martínez

Margarita y Lucía, son parte del grupo de mujeres que atienden la Casa de la Mujer Indígena en Tlaola, Puebla. Ya tenían el caldo de pollo en la estufa y el café caliente para platicar sobre los casos de violencia que viven las mujeres en esa comunidad. 

Margarita es la que acompaña a las mujeres que han sido violentadas al Ministerio Público: “Me levanto muy temprano para dar acompañamiento a esas mujeres que necesitan ayuda, pero a veces me da coraje, pasa el tiempo y regresan con su agresor. Sé que no es fácil salir de ese círculo de violencia en el que viven, pero poco a poco van conociendo sus derechos humanos y dejando atrás la violencia en la que viven.”

Por su parte, María Lucía de la Cruz, es la que realiza las traducciones del español al náhuatl: “Doy las capacitaciones tanto en náhuatl como en español para que todas las mujeres conozcan de sus derechos. Me gusta el trabajo que realizo. Cuando se necesita voy al Ministerio Público a realizar alguna traducción para que se eviten injusticias en las declaraciones de las denunciantes. Cuando viene a la CAMIS les preparo un café aquellas mujeres, un agua caliente para que ellas se sientan seguras y tranquilas”. 

La pandemia por covid-19 provocó un aumento de los casos de violencia contra las indígenas en sus comunidades, constata Rubí Nolasco Cruz, representante legal de la Casa de la Mujer Indígena (CAMI) “Yoltica”, en Tlaola, Puebla, por lo que han tratado de mantener sus servicios, pese a los riesgos que corren y al recorte de 350 mil pesos que el gobierno federal les aplicó el año pasado.

Iniciando el año 2021, las responsables de la Casa Yoltica habían decidido cerrar por unos días. Sin embargo, en menos de ocho días tuvieron que abrir: “Las mujeres fueron a tocarnos las puertas de nuestras casas. Es una grosería dejarlas afuera. Saben que damos acompañamientos, que trabajamos los temas de violencia”, señaló la abogada, entrevistada para SEMMEXICO en la sede de la CAMI. 

“Varios hombres que trabajaban fuera de la comunidad regresaron por la falta de empleo. Entonces, la falta de trabajo y la incertidumbre son detonantes de la violencia”

“Varios hombres que trabajaban fuera de la comunidad regresaron por la falta de empleo. Entonces, la falta de trabajo y la incertidumbre son detonantes de la violencia” y llegan a agredir a sus esposas y demás integrantes de la familia, reconoció la especialista.

Aunado a lo anterior, “las cargas de trabajo aumentan para las mujeres. Le sumas también que ellas son las que se encargan de la educación de sus hijos y, luego, sin acceso a internet”, relata.

“Decidimos regresarnos a la casa haciendo guardias”, explica, por lo que la casa fue acondicionada con las medidas necesarias, entre otras: tapete y gel desinfectantes y las indicaciones para el uso correcto del cubrebocas.

Casa de la Mujer Indígena en Tlaoli. Aunque fue cerrada, las mujeres tuvieron que reabrir ante las constantes denuncias de violencia. Foto: Lizbeth Martínez

Quienes atienden los CAMI no solo enfrentan el tema de la pandemia por covid-19. Nolasco Cruz refiere que, debido a la política de austeridad del gobierno federal, hubo un recorte entre el 25 y 30 por ciento a instancias que atienden la violencia contra las mujeres.

“Nosotras, cada año metemos un proyecto, pero nos avisaron que probablemente no iba a ver recursos para las CAMI”. Debido a ello, dijo, “Iniciamos un cabildeo con autoridades a nivel federal, con el apoyo de mujeres representantes que están como diputadas, que legislan. Armamos esta red de apoyo”. No obstante, el año pasado les quitaron 350 mil pesos para operar la CAMI. 

La Secretaria de Hacienda y Crédito Público había hecho este recorte, pero “en esta pelea de presupuesto nos autorizan un recurso emergente. Se recuperaron las becas que les dan a las integrantes de la casa de la mujer. Abonamos así al tema de la prevención de la violencia contra la mujer”, recalcó.

A pesar de la pandemia y el recorte presupuestal, la CAMI ha mantenido el 80 por ciento del ritmo de trabajo. El año pasado recibieron entre 45 y 60 mujeres a quienes les dieron apoyo jurídico y psicológico, además de los acompañamientos al Ministerio Público o a hospitales, señala Nolasco Cruz.

Añade que en los talleres de capacitación que dan en las comunidades atienden de 200 a 300 mujeres por año. Los temas que abordan son, entre otros, derechos humanos, salud sexual reproductiva, prevención de abuso sexual en escuelas, empoderamiento de niña.

Las acciones de las CAMI constituyen una herramienta para el acceso a los derechos de las indígenas. Son un espacio donde se brinda atención con pertinencia cultural, perspectiva de género y de derechos humanos para prevenir la violencia contra las mujeres y garantizar el ejercicio de derechos sexuales y reproductivos. 

*Periodista especializada en temas de género y salud. En sus redes se define como “preguntona, libre pensadora, revolucionaria, ave nocturna”. Twitter: @lunazipolite


Vivir el cáncer con Pensamiento Propositivo

“Cuando el cáncer toca las puertas de nuestro hogar nos cambia la vida para siempre, pero desde desde el testimonio personal digo con certeza que sus efectos se pueden vencer con Pensamiento Propositivo.” Testimonio de la conductora y locutora venezolana Marayira Chirinos a propósito del Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer, que se conmemoró el 4 de febrero.

Por Marayira Chirinos*

“El Pensamiento Propositivo supone como primera tarea no asociar cáncer con muerte, sino como una oportunidad de descubrir el propósito del paciente y de los cuidadores.”
Foto: IG @marayirachirinos

Cuando el cáncer toca a las puertas de nuestro hogar nos cambia la vida para siempre. Cada 4 de febrero se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer, y quienes hemos transitado este camino como pacientes o como cuidadores sabemos que el miedo es al primero al que debemos enfrentar porque ese se contagia rápido, el cáncer no, pero sucumbe frente a él si no lo controlamos desde el primer momento.

Escribo el artículo desde la experiencia personal, la misma que hace más de diez años encendió mis alarmas para alertarme sobre los cambios que se avecinaban. Un cáncer de páncreas consumía a mi esposo y, para sorpresa de todos, el primero en darnos una lección de cómo enfrentar el miedo fue él. Yo estaba aterrada, tan aterrada como embarazadísima de tres meses de mi tercer hijo, sentí mi mundo venirse encima. El testimonio es muy largo y no quiero detenerme en él, porque sé además que el suyo, amigo o amiga lector(a) o el de su amigo, vecino o familiar es el que pasa ahora por su mente, pero hay un punto en el que todos nuestros casos coinciden: el miedo.

Enfrentar el cáncer con Pensamiento Propositivo pasa por concentrarnos en el abanico de soluciones para transitar el difícil camino, y no enfocarnos en el problema. Supone además como primera tarea no asociar cáncer con muerte, sino como una oportunidad de descubrir el propósito del paciente y de los cuidadores, independientemente del desenlace.

Se dice fácil, hay que estar en esa situación, pero yo lo estuve y por eso me siento con la autoridad suficiente para dar fe de lo clave que es el componente emocional en la efectividad de cualquier tratamiento que se haga, bien sea alopático u homeopático. Debemos, ante todo, mantener la calma para poder pensar y organizarnos como familia cuidadora y hacer al paciente partícipe del proceso, siempre y cuando esté al tanto de la situación.

Si bien es cierto que cuando el paciente siente miedo sus defensas bajan, también es cierto que el miedo también puede paralizar a los cuidadores que deben velar por el bienestar físico y emocional del paciente. Por esa razón resulta tan necesario manejar esos factores emocionales y diseñar entre todos la “estrategia de afrontamiento de la situación”, que puede ir en varias direcciones en dependencia de las particularidades del paciente y su familia.

Por ejemplo, una de las más usadas, aunque resulte a ratos controvertida, es el humor, en el caso del venezolano es una de las fortalezas de nuestra idiosincrasia. Su uso puede ayudar a una persona y a su entorno a rebajar la tensión que provoca la situación, pero hay que hacerlo con sumo tacto para no resultar ofensivo si no es aceptado por el paciente o si toca ciertos aspectos de su vida o de su enfermedad. Pero en general puede ser una buena herramienta si se utiliza de manera adecuada y aceptada.

Menciono el humor como una de las herramientas que en nuestro caso funcionó, además de otras terapias tradicionales -y otras no tanto- que en su momento se intentaron por la carga de ansiedad de la familia. Mi esposo (primero que todos nosotros) nos dio la fórmula para mitigar esa ansiedad y además descubrió su propósito, que fue enseñarnos, entre otras cosas, a aterrizar en los diferentes escenarios probables y “sin miedo” diseñar soluciones a cada uno de esos escenarios. Para eso no se necesita dinero ni medicamentos, solo determinación y, en su caso particular, un humor (negro) que de alguna manera aliviaba los momentos de tensión.

Mi testimonio no termina con un esperado final feliz, pero sí con una suma de experiencias tan enriquecedoras, aleccionadoras y valorativas de cada minuto de nuestras vidas, que digo con certeza absoluta que ese Pensamiento Propositivo, que nació hace 10 años como filosofía familiar y que hoy hemos llevado a la multiplataforma comunicacional, hizo que lo que médicamente se suponía ocurriría en tres meses por lo extremadamente avanzado del cáncer, ocurriera en 15 meses con calidad de vida emocional, y que además toda situación difícil en la vida de los para entones cuidadores, se maneje en lo sucesivo bajo el criterio de la calma y la resiliencia que requiere nuestro convulso mundo. De cada uno de nosotros depende y nada cuesta intentarlo.

*Politóloga, locutora, conductora de televisión y columnista venezolana y madre de Abraham, Samuel y Sarah Victoria. Twitter: @marayirachirino

Poetas en cuarentena

Michèle Najlis

“Como quien despierta a medianoche gritando un nombre, / y oye que ese nombre le responde (…)”.

Como la tormenta*

Como la tormenta, amor, como la tormenta.
Como el rayo, quemante, como el rayo.
Como la lluvia, como los robles ante la lluvia.
Como las flores, amor, como las flores.
Como el madero que retoña en los cercos
Como quien despierta a media noche gritando un nombre
y oye que ese nombre le responde.
Como quien toma unas manos tendidas desde siempre.
Como un niño ciego
que busca su juguete preferido.
Como un cauce que se llena a la llegada del invierno.
Como una mujer ama a su hombre
así, amor te he querido.

Y ahora
ante mi dolor y tu cólera
ante tu imagen y mi deseo,
ante tu ausencia,
como la tormenta, amor,
Así te quiero.


Amo
y tiemblo
ante el abismo.


Dios

Dios, camarada caído
náufrago de inútiles canciones
héroe de los suspiros
hermano de la nada.

¿Dónde estás
ahora que te busco
en todas partes
y dejo de rezar porque no veo
ni oigo
lo que dices?

¿Dónde están tus caricias
que sanaban mi angustia
y alegría?

¿Qué te has hecho, Amigo inevitable.
que ya no puedo verte
que tampoco ya te encuentro
en los libros que amé,
en la música callada
en la soledad sonora
en el verso que recrea y enamora?1

Si siempre estás aquí
¿por qué yo no te veo?
¿Por qué no puedo verte
inevitable Amigo
en esta nada
que me acecha
cada día
sin descanso?

(1) San Juan de la Cruz


Nada

Has dicho
mi Nombre
sin saberlo.

Me bautizaron “Dios”
para esconder
mi siempre ausente
cercanía.

(10 de febrero de 2021)

Matando, muerte en vida has trocado.
San Juan de la Cruz

*Filóloga, poetisa, narradora y teóloga nicaragüense (Granada, 1946). Pertenece a la generación literaria de los años 60 cuando irrumpieron en la literatura nicaragüense un grupo de mujeres poetas, con Ana Ilce Gómez y Vidaluz Meneses, entre otras. Entre sus obras figuran El Viento Armado (Poesía), Augurios (Poesía y cuentos), Ars Combinatoria (Aforismos y cuentos), Caminos de la Estrella Polar (Prosa poética), Hija del Viento (poesía) y La Soledad Sonora (Poesía mística).

“Tócame, conocerás la noche”

El cantautor, escritor y artista nicaragüense Luis Enrique Mejía Godoy nos envío su más reciente pintura dedicada al amor e inspirada en el poema de Pablo Antonio Cuadra (1912-2002) “La noche es una mujer desconocida”:

Preguntó la muchacha al forastero:
¿por qué no pasas? En mi hogar
está encendido el fuego.
Contestó el peregrino: Soy poeta,
sólo deseo conocer la noche.
Ella, entonces, echó cenizas sobre el fuego
y aproximó en la sombra su voz al forastero:
¡Tócame!, dijo, ¡conocerás la noche!”

RELATOS VIRALES

Historias de una pandemia

Entre el amor, la ciencia y el covid

Adriana Bancalari (Argentina) – “Vestido de azul” (Acuarela)

Por Esther Baradón Capón*

Ozlem y Ugur jamás imaginaron que su gran pasión por la ciencia los llevaría a enamorarse y a convertirse en pioneros de un gran descubrimiento, tan esperado por la humanidad.

Oriundo de Turquía como miles de sus connacionales que emigraron a la Alemania de la posguerra, la familia de Ugur Sahin decidió abandonar lo poco que tenían en Alejandreta, provincia de Hatay, situada en el Mediterráneo, y dirigirse rumbo al país germano.

El primero en partir hacia la tierra que llegaría a ser su nueva patria fue el padre de Ugur. Se marchó sin su esposa e hijos con la intención de conseguir trabajo y establecerse para recibir a su familia. 

Cuando el padre logró que lo contrataran como obrero en la fábrica automotriz de la Ford, en la hermosa ciudad alemana de Colonia, Ugur de cuatro años de edad y su madre viajaron a su encuentro.

Muchos alemanes conservadores no vieron con buenos ojos a los inmigrantes turcos y los discriminaron, además de rechazar la posibilidad de matrimonios entre turcos y germanos. La exacerbada discriminación fue ampliamente documentada por el reconocido periodista alemán Günter Wallraf en su libro Cabeza de turco, un valioso testimonio sobre la xenofobia y el racismo al hacerse pasar por un inmigrante turco tiñéndose el pelo, usando lentes de contacto e impostando el acento.

Tal vez por haber llegado a Alemania a temprana edad a Ugur le resultó fácil aprender el idioma y adaptarse a su nueva vida, destacando en los estudios. Su gran interés por las revistas y los libros de temas científicos fue una virtud innata siendo uno de los primeros hijos de inmigrantes turcos en concluir los estudios universitarios. Se graduó con honores en la Facultad de Medicina de la Universidad de Colonia con una tesis sobre inmunoterapia en células tumorales.

Fue en la Facultad de Medicina de la Universidad de Sarre, cuando ya era profesor e investigador, que Ugur conoció a Ozlem Tureci, quien en ese momento completaba el último año de su doctorado en la misma especialidad oncológica.  

La joven Ozlem también era hija de padres turcos, aunque había nacido en Alemania, en la ciudad de Lastrup, en el sureste del país. La familia de Ozlem emigró a esa región en busca de mejores opciones de vida siendo contratado su padre como médico cirujano en un pequeño hospital católico. Precisamente por su influencia, Ozlem se apasionó de la medicina y decidió seguir sus pasos.

Ugur y Ozlem no podían tener más coincidencias: ambos compartían la cultura turca, la religión musulmana, el interés por la inmunoterapia oncológica y sobre todo la pasión por la ciencia. Empezaron a trabajar en el mismo proyecto de investigación compartiendo el laboratorio y era tanta la entrega de ambos al trabajo que el día de su boda, en lugar de irse de luna de miel decidieron regresar al laboratorio.

Cuando a partir de diciembre de 2019 el mundo se vio sacudido por la aparición de un nuevo coronavirus, altamente contagioso y de rápida propagación, la pareja se abocó a encontrar la manera de enfrentar esta nueva amenaza que tantos millones de muertos causaría a la vuelta de un año en todo el planeta. De esta forma, organizaron bajo su dirección a un equipo de expertos trabajando sin descansar durante interminables horas hasta que la luz apareció al final del túnel: fueron los primeros en lograr la tan esperada vacuna para contrarrestar los efectos letales del virus SARS-CoV-2 causante del Covid-19. Con los derechos de la fórmula en la mano, decidieron separarse de la universidad y abrir su propia empresa a la que nombraron BioNTech. Posteriormente vendieron la patente a una gran farmacéutica estadounidense por la cantidad de 4 mil millones de euros.

Así la historia de Ugur, el niño que llegó de Turquía con su madre al encuentro del padre obrero automotriz y Ozlem, la hija de un modesto cirujano son un ejemplo de comunión entre el esfuerzo y los sacrificios por intentar vivir mejor, el amor y la pasión por la ciencia, más allá de que ellos sean hoy una de las parejas más ricas de Alemania.

*Aficionada a la escritura, amante de las artes, la música, la fotografía y el teatro.

Twitter: @BaradonEsther  / Facebook: Esther Baradon

Canto para un amor desconocido

“(…) y me pregunto / de a cuántos amores nos toca a cada quién (…).”

MaryCarmen Castillo Porras*

 El amor…; ¡ah, sí!: el amor.
 No me pasó de largo, no;
 nunca nada me ha pasado de largo;
 de nada me he perdido; ninguna evasión me he permitido:
 ningún atajo que mitigara el dolor. Nada.
 No he sido cobarde, no; pero tampoco valiente, sino sólo…
 desconsiderada
 para con mi propia hechura.

 O puede que sólo no me lo he merecido.
 ¡Ah, sí!: los merecimientos:
 el amor (in)merecido;
 la felicidad apenas vislumbrada, apenas merecida…
 “Eu mereço”; ¿eu?, ¿yo?; ¿alguna vez?
 
Yo no sé de medidas y con todo me he atragantado:
 la traición sentida a fondo,
 el deseo a borbotones,
 la ilusión desbocada a lomos de orgasmos y lágrimas.
 He amado sin atención y sin prudencia,
 como mar de fondo, en marejada,
 un amor perdido, uno detrás de otro, desde el principio;
 yo los adoraba y ellos se dejaban adorar: la relación perfecta;
 sólo que humillante, sólo que asimétrica.
 Y sin embargo la esperanza no cejaba, siempre fustigándome,
 quizá por merecer,
 hacia el amor prometido; el que vibra en las manos; el que sí regresa,
 y no sólo va y anda, todo toma no da nada y se escabulle.
 No, no: un amor bien cimentado; certero;
 entregado. Un amor
 que abrace y permanezca.

 Mi más grande amor ha sido desde siempre Talita en el tablón
 mientras que yo, yo soy sólo ésta,
 con los brazos perpetuamente tendidos hacia más,
 y un paquete de clavos reventado regados por el piso,
 como semillas de sandía escupidas como quiera
 alrededor mío.

 He sentido todo. No me tuve compasión
 -yo no sé de compasión cuando soy yo quien la suplica-;
 y así, suplicante, acaricio la ausencia de mis amores perdidos
 con la yema de un dedo,
 y me pregunto
 de a cuántos amores nos toca a cada quién;
 si habrá otro para mí;
 uno, aunque sea…
 Uno, no más. 

*Escritora mexicana, traductora, profesora y especialista en semiótica, deconstrucción y enseñanza de la lengua española (Ciudad de México, 1973). Fundadora del Círculo de Poetas Auris donde ha desarrollado diversas técnicas de lectura de poesía en voz alta. Cuenta con diversas publicaciones, literarias y ensayísticas. Licenciada en Lengua y Literatura Hispánicas (UNAM) y master en Saberes sobre subjetividad y violencia (Colegio de Saberes).

E-mail: aurispoetas@yahoo.com.mx

FB: https://www.facebook.com/profile.php?id=100009128733297

Luna nueva de febrero y Año Nuevo chino

Bienvenido el Buey de Metal

Rollo de 18 Dioses de Constelación (detalle), Zhang Sengyao, en la dinastía Liang (502-557), durante la dinastía del Sur. Copia pintada por un artista de la dinastía Tang. Museo Municipal de Arte de Osaka, Japón. Cortesía de http://artehistoriaestudios.blogspot.com/2018/09/capitulo-24-pintura-china.html

Por Ayub Estephan*

Por fin llegaron a destino, un grupo reducido, porque la mayoría había quedado en el camino. Gradualmente se fueron acostumbrando al cambio de vida. Los Clarividentes miraron hacia el futuro, prediciendo. Estos hombres, de extrema pureza, estaban en contacto con el Cosmos, y el Registro Askasi (Registros Akáshicos), ese Registro que nos dice todo lo del pasado y lo del futuro inmediato en todas partes y todas las probabilidades del futuro: como tú sabes bien estamos frente a las puertas de una Nueva Era, una Era en la que se intenta que el Hombre sea purificado de sus escorias y viva en paz con los otros y consigo mismo. Las poblaciones serán estables, no aumentarán ni disminuirán, y esto sin intenciones bélicas. Miré a los hombres que tenía delante de mí y observé el juego de luces doradas sobre sus cabezas, el azul eléctrico de la sabiduría de sus auras, los reflejos de sus Cordones de Plata. Un cuadro, de color viviente, de los hombres sabios y puros. Hombres austeros, ascéticos, alejados del mundo. Luego, fue como si hubiera ocurrido una explosión. El cuadro se hizo confuso, infinidad de puntitos en una miríada de colores inimaginables y banderines al viento. De pronto, fue como si alguien hubiera echado abajo una puerta, una puerta en el cielo, y como si yo hubiese estado de pie delante de esa puerta. Todas las sensaciones de “estar mirando en el cristal” se desvanecieron. ¡Yo estaba allí!” (Lobsang Rampa, El cordón de plata).

El 11 de febrero tuvimos el novilunio de este mes a las 19:05 hrs. (HL Ciudad de México, Zona Horaria -06:00 UT), estando el Sol y la Luna en conjunción a 23°16’45’’ en el signo de Acuario, coincidiendo con el inicio del Año Nuevo Lunar chino, que esta vez corresponde al Búfalo o Buey de elemento metal y cualidad Ying (femenino, receptivo), mismo que dominará la escena hasta el 31 de enero de 2022. Según la obra Registros históricos o Shi ji de Sima Quian, el primer calendario chino se elaboró en el año 2697 a.C., al inicio del reinado del Emperador Amarillo XuanYuan, por lo que este año corresponde al número 4718 a partir del primer registro. Desde entonces cada ciclo consta de 60 años, distribuidos en cinco ciclos de 12 años. Cada ciclo está formado por la interacción de los Diez Troncos Celestes y las Doce Ramas Terrestres que son unidades de tiempo y lugar. Cada año se unen un Tronco y una Rama y se produce una nueva combinación, de tal manera que en este calendario los Troncos Celestes se repiten cinco veces y las Ramas Terrestres se repiten seis. El Buey de Metal del zodiaco chino coincide con el octavo Tronco Celeste llamado Xin, que significa golpear u ofender a los superiores y representa un caldero, símbolo de refinamiento, en el que se cocinan los alimentos; también se corresponde con los sabores amargo y picante, representando el arduo trabajo que nos toca realizar a lo largo del año, cimentados en una disciplina rígida, una lealtad a prueba de golpes y la conciencia de una realidad tangible que habremos de construir lentamente, sin prisa. Y de la Segunda Rama Terrestre, llamada Chou, que significa cordel y está asociado con el final del invierno, con la dirección Norte-Noreste en la brújula y que en la Rosa de los Vientos se asigna a Bóreas o Aquilón.

Dado que el Buey de Metal se corresponde con el signo solar de Capricornio, este año se enaltecen las tradiciones y se veneran los valores arcaicos. De acuerdo con ello, el maestro Zeng dijo: “Cuando se honra a los muertos y se mantiene viva la memoria de los antepasados remotos, la virtud de un pueblo se halla en su plenitud”. (Confucio, Analectas). Igualmente prevalecerán la mesura y la constancia en la vida diaria, y se fijarán metas basadas en proyectos sustentables que traigan la prosperidad a mediano y largo plazo. Se recomienda irse con cuidado, ser prudentes y planificar detalladamente cualquier proceso que se inicie durante este período. De acuerdo con la tradición china, este año es un tiempo propicio para forjarse un sitio prominente y duradero en la sociedad en base a los sólidos fundamentos que proporciona el trabajo bien hecho, la honestidad, la ética bien aplicada, la franqueza, la rectitud y el respeto hacia los demás. Igualmente, y dada la gran concentración de planetas y la presencia de ambas luminarias en Acuario al iniciar este nuevo año, se vislumbra un porvenir con temas novedosos en todos los ámbitos. No obstante, debido a la presencia de Plutón en Capricornio recorriendo el último lustro del tercer decanato de este signo cardinal de tierra, este año se cierran muchos de los procesos que continuaban abiertos desde el año pasado. El Buey (toro, búfalo) fue el primer animal en percibir que Gautama, el Buda, se había iluminado bajo el Bodhi sagrado, pero la Rata al ver que el Buey se dirigía a honrar al Buda (Iluminado) trepó encima de él y al llegar ante el Buda brincó y lo reverenció primero, por ello se le atribuye la astucia y se le asigna la primacía entre los animales que acudieron a rendir honores al Buda. Más allá de la anécdota, del Buey se dice que tiene la capacidad de ver los sucesos del porvenir y facilitar el tránsito hacia los mismos.

En el año del Buey de Metal prevalecerán la mesura y la constancia en la vida diaria, y se fijarán metas basadas en proyectos sustentables que traigan la prosperidad a mediano y largo plazo. Se recomienda irse con cuidado, ser prudentes y planificar detalladamente cualquier proceso que se inicie

En cuanto elemento esencial y constitutivo de la teoría clásica china de los cinco elementos (Wu Xing), el metal se mueve hacia adentro y su energía manifiesta es la contracción. El metal como elemento está relacionado con la vejez, con el planeta Venus (Jīnxīng), el color blanco, los tonos metálicos (dorados, platinados, cobrizos y bronceados), el tiempo seco y el Tigre Blanco (Bai Hu) de los Cuatro Símbolos. Los metales arquetípicos son la plata y el oro. Por su parte, y en cuanto al ciclo creador correspondiente, el metal nace de la tierra y crea el agua, mientras que en su ciclo destructivo es derretido por el fuego y corta la madera. Independientemente del animal al que esté vinculado, el metal destaca por su afinidad con el dinero y el poder que se deriva de este. Es común que los nativos de este elemento sean desconfiados y desarrollen trastornos psicológicos, lo que les genera conflictos que solo pueden ser atemperados mediante una revisión constante a través de terapias psicoanalíticas, la educación de los talentos creativos o fomentando el desarrollo de las propias inclinaciones estéticas derivadas hacia el arte, la danza y otras manifestaciones artísticas. Al ser un elemento más individual que colectivo, el metal rara vez solicita favores de otros y prefiere resolver sus problemas por cuenta propia.

El grado 23° de Acuario representa a “un enorme oso sentado mostrando sus zarpas” y señala “la autodisciplina que resulta de un desarrollo inteligente de las facultades individuales bajo una preparación adecuada”. Al respecto, Dane Rudhyar comenta que “el símbolo escogido para este grado parece simplemente proclamar que poderosas energías vitales pueden ser educadas adecuadamente, siendo la implicación o extensión de la idea el que ninguna educación tiene un éxito completo, a menos que conduzca a la toma de conciencia del valor y poder de la autodisciplina”. El oso (ursus, en latín) cual símbolo nos remite a valores como la valentía, el poder de regeneración, la lucha por la soberanía y la conquista de uno mismo. Psicológicamente, el oso se puede interpretar como la capacidad para regular la propia vida, especialmente la emocional. El poder del oso reside en su capacidad de moverse en ciclos, de estar plenamente alerta o descansar en un sueño invernal que renueva la energía con vistas al ciclo siguiente. Por ello también está asociado a la gestación, la paciencia y la introspección. La imagen del oso nos instruye en el juego de las polaridades, en que una persona puede ser violenta y generosa, ser reservada y poseer un considerable valor. Es alguien que sabe defender su territorio, delimitar sus fronteras, remover el cielo si es necesario y, a la vez, estar disponible, ser accesible y capaz de engendrarlo todo de una vez. El oso también se asocia a la gestación, la paciencia y la introspección debido a su ciclo de hibernación.

Este año veremos enormes fluctuaciones económicas y aunque el Buey de Metal intenta poner su mejor cara y busca promover la cooperación internacional, las negociaciones tienen protocolos que deben seguirse y eso genera atrasos, por lo que habremos de ser pacientes

Las antiguas tribus de América del Norte usaban la piel de los osos para protegerse del frío, elaboraban amuletos a partir de sus garras y usaban sus cabezas como máscaras para el chamán de la aldea. El oso es un tótem importante para las culturas antiguas, pues los griegos lo asimilaron en su culto a Artemisa (Diana, para los romanos), la diosa de la caza. En los mitos europeos del Norte, el oso era un aspecto del dios Odín (Wotan) y los guerreros vikingos vestían pieles de oso en los combates y al morir eran incinerados con ellas. El oso también representaba al dios Thor, deidad guerrera de la mitología escandinava en su advocación de Björn, que significa oso. Entre los celtas, el oso estuvo consagrado a la diosa Artio, asociada a la Luna y era equiparado al coraje de los guerreros, siendo también un emblema de realeza entre ellos. El oso pardo es uno de los símbolos de Rusia desde el siglo XVII. El emblema del oso está en la bandera de California y también aparece en el escudo de la ciudad de Madrid y de Berlín. Igualmente se han nominado así dos constelaciones del Hemisferio Norte: la Osa Mayor y la Osa Menor, al figurarse en ellas este imponente animal. Hoy día el oso se ha convertido en un símbolo del cambio climático, pues el deshielo de los polos lo está llevando aceleradamente a su extinción.

El cambio de año chino tiene además a un Mercurio retrógrado, por lo que el pensamiento revisa detalladamente sus viejas pautas antes de poder dar sus siguientes pasos. Es un año Ying (femenino, receptivo), por lo que las cosas nos llegan, nos salen al paso

El toro y el oso tienen en común una corpulenta figura, sinónimo de autoridad y de poder. Pero además ambas bestias son los símbolos bursátiles más reconocidos a nivel mundial y representan polos opuestos: mercados alcistas y mercados bajistas, optimismo y escepticismo, éxito económico y recesión. Nos movilizamos en medio de dualismos y dividimos el mundo en fuerzas contrarias para hacer más entendible el caos y los fenómenos externos. Esta tendencia está tan presente en la economía como en la religión, la filosofía o la política. El puesto que en otros sistemas ocupan el bien y el mal, el caos y el orden, la izquierda y la derecha lo ocupan en el mercado de valores estas dos bestias, el toro y el oso. El toro representa los buenos tiempos, períodos de recuperación y auge económicos. Las cotizaciones se disparan, las inversiones aumentan. Otros factores, macro y microeconómicos como el número de desempleados, los índices de confianza y consumo se muestran amables. El oso, por el contrario, es el antagonista que encarna la cara menos grata de la moneda del ciclo económico: recesión y depresión, donde los activos financieros se desvalorizan (al menos formalmente) y muchos entran en pánico intentando vender sus acciones, lo que genera más pérdidas. Términos como coyuntura y recesión ya eran un concepto en el conocimiento colectivo desde el siglo XVII, por lo que es factible que símbolos como el oso y el toro también tengan su origen en esas épocas.

Parece que el dualismo del oso y el toro en la bolsa, fue propuesto por un escritor español que estaba de visita en Ámsterdam. Sus observaciones de los movimientos bursátiles le hicieron recordar ciertas variaciones de las corridas de toros que había presenciado en su país. En estas se habría puesto a combatir, al mejor estilo de los coliseos en la Roma antigua, a toros y osos. Pero lo que le hizo relacionar ambos escenarios fueron las alzas y bajas en los valores, semejantes a las diferentes estrategias de lucha de ambos animales. Un enorme oso ataca con sus fuertes garras desde arriba, parándose por lo general en sus dos patas traseras para dar potencia a su ataque. El toro, por su parte, suelen mantener la cabeza baja y embiste con sus cuernos realizando movimientos ascendentes muy rápidos. En la Inglaterra del siglo XVII era común por parte de los especuladores la venta de acciones que no se poseían. Estos buscaban así desatar ventas por parte de algunos inversores y generar caídas en las cotizaciones. Su accionar se asoció a la expresión popular “Don´t sell the bear’s fur before hunting it” (No hay que vender la piel del oso antes de cazarlo), lo que a su vez transformó rápidamente al oso en un símbolo de cotizaciones a la baja, mientras que el toro tomó la figura de su contraparte. Los términos mercado alcista o bull market trend y mercado bajista o bear market trend no solo describen las tendencias visibles en las gráficas de las cotizaciones, sino también el estado anímico de los participantes en el mercado de valores. En otras palabras, el toro y el oso también simbolizan alternativamente el optimismo y el pesimismo de los accionistas.

Este año veremos enormes fluctuaciones económicas y aunque el Buey de Metal intenta poner su mejor cara y busca promover la cooperación internacional, las negociaciones tienen protocolos que deben seguirse y eso genera atrasos, por lo que habremos de ser pacientes. El cambio de año chino tiene además a un Mercurio retrógrado, por lo que el pensamiento revisa detalladamente sus viejas pautas antes de poder dar sus siguientes pasos. Es un año Ying (femenino, receptivo), por lo que las cosas nos llegan, nos salen al paso. El proceso de vacunación del Covid-19 en México se realiza con éxito, pues Saturno, “el señor del karma” hace un aspecto de sextil a Quirón, “el sanador”, garantizando que las vacunas serán entregadas dentro de las fechas convenidas, y conforme al orden programado para su aplicación. Habremos de tener una visión clara de las cosas que sabemos o podemos hacer y dar los pasos para fortalecer la economía individual y familiar, ahorrando y buscando la manera de producir más. No es un año para precipitarse en vender patrimonios ni en hipotecar la vivienda, pues se corre el riesgo de perderlos debido a los altibajos financieros y a la carestía de empleos. Quizás sea un buen momento para subir a limpiar el ático y sacar a la venta aquellos enseres que ya no utilizamos más.

Estamos saliendo lentamente de una larga etapa de hibernación, que nos trae también la promesa de un amanecer diferente. Es un año en el que se definen nuevos caminos para muchos y las oportunidades de progreso se precipitan para los valientes y osados, y para todos aquellos que estén listos para montarse en el tren que avanza hacia regiones insospechadas llevando consigo la ilusión de un porvenir mejor. La mayoría de nosotros habremos de preocuparnos por asentar las bases, apuntalar los cimientos y reforzar las estructuras en que construimos la existencia. Algunos más, que durante el año que llevamos de confinamiento cayeron en pánico, sufrieron pérdidas afectivas o cuyos problemas inmediatos los rebasaron, tendrán que acudir a terapias que los ayuden a revisar los trastornos psicosomáticos que puedan haber surgido. También habrá que dedicar cierto tiempo a concentrarse en la meditación profunda, pues “en los prados de este mundo, buscando al buey, sin descanso, voy apartando las altas hierbas. Siguiendo ríos sin nombre, perdido entre los confusos senderos de lejanas montañas, desesperado y exhausto, no puedo encontrar al buey. Oigo únicamente el canto nocturno de los grillos, en el bosque. Pero…, el buey nunca se ha extraviado. ¿Qué necesidad hay de buscarlo? Si no lo encuentro es solo porque me he separado de mi verdadera naturaleza. Confundido por los sentidos he perdido incluso su rastro. Lejos de mi hogar, veo muchas encrucijadas, pero desconozco cuál es el camino bueno. La avidez por las cosas y el temor de perderlas, el bien y el mal, me perturban y aturden. Comprendiendo la enseñanza veo las huellas del buey. Y aprendo ahora que así como de un único metal se forjan muchos utensilios, del tejido de mi yo más íntimo se forman miríadas de entidades. A menos que las discierna, ¿cómo diferenciaré lo cierto de lo falso? Aún sin atravesar la puerta, he reconocido el camino”. (Kakuan Shien, La doma del buey; monje Zen, s. XII). En suma, nos estamos alistando para un año de retos que nos llevarán a realizar cambios importantes.

Igualmente, durante este novilunio tenemos a Neptuno haciendo un sextil a Marte, lo cual hace que sintonicemos con el latir acompasado del corazón que guía nuestros impulsos secretos y permite que salgan a la superficie las más selectas aptitudes espirituales. Este contacto Marte-Neptuno favorece la expresión de un temperamento refinado, acompañado de una presencia impecable y un cuidadoso esmero en la ejecución que puede ser altamente seductor. Bajo esta combinación se conjugan la sensibilidad y la percepción sutil de Neptuno con la acción instantánea y directa de Marte, haciendo que aparezcan los más elevados ideales y se impulsen actos altruistas que beneficien a las personas más necesitadas en una atmósfera de rectitud y honestidad: “Cuando sobreviene un pensamiento, otro le sucede. Si el primer pensamiento brota desde la iluminación, cuantos le siguen son verdaderos. Pero si emerge de la ilusión, todo se hace falso. La ilusión no es consecuencia de la objetividad, es el resultado de la subjetividad. Sujeta con fuerza al buey por el anillo de la nariz y no dudes ni un instante”. (Ibídem).

En este novilunio el horóscopo levantado en la Ciudad de México (-6:00 GMT) nos muestra un conglomerado planetario, un “stellium” en Acuario y en la Novena Casa que incluye la presencia del Sol, la Luna, Júpiter, Saturno, Mercurio y Venus. Se trata de un potente concentrado de energías que alternan en este instante estelar, estando el Sol, la Luna y Mercurio en conjunción, igualmente Saturno y Júpiter, Mercurio conjunto a Venus y a Júpiter, y Venus conjunto a Saturno participando todos de una gran orgía. Si de deidades se tratara, diría que se encuentran reunidos en una gran fiesta celebrada en el Olimpo (Novena Casa astral), brindando por el anfitrión Zeus (Júpiter) con el licor sagrado, la “ambrosía”, escanciada por Ganimedes, el copero oficial (símbolo de Acuario, el aguador), degustando regios manjares, disfrutando del momento y bebiendo sus cocteles preparados con sabores, colores, formas e intensidades varias. Pero, por otro lado, tenemos que Marte en Tauro, que suele ser inoportuno en esta posición, se ve de pronto riñendo con el Sol, la Luna, Mercurio, Venus y Júpiter a los que hace un aspecto de cuadratura. Esto nos advierte de situaciones imprevistas que pueden traer descontentos, frente a decisiones que fueron tomadas arbitrariamente por personajes poderosos. Este aspecto también se refiere a un rechazo abierto contra algunos líderes, así como en contra de ciertas estructuras comerciales y laborales que resultan ya obsoletas. También sugiere críticas abundantes y directas respecto de situaciones que afectan la integridad de las células familiares y de todos en general. La Novena Casa astral nos exige tener una comprensión más amplia de los acontecimientos para poder elaborar un juicio apropiado de las situaciones presentes.

Por otra parte, está la cuadratura que hace Urano a Venus, Júpiter y Saturno que sugiere inconformidad ante un nuevo esquema social y político que se buscaría instaurar, pero que se presenta dudoso y confuso en medio de un clima de franca desconfianza ante las instancias que se presentan para los distintos cargos gubernamentales. Este año en México habrá votaciones para elegir a sus representantes federales y locales, disputándose los puestos entre varios partidos, tanto los convencionales como aquellos recién constituidos. Y aunque el panorama se prevé con tintes caóticos, finalmente el pueblo elegirá desde la prudencia y los dictados del sentido común. En la mitología grecorromana hubo tres jerarquías fundamentales, tres estadios evolutivos a partir del Caos original representados por tres generaciones de consanguíneos: primero tenemos a Urano (Caelus, entre los romanos), rey de los cielos y padre de titanes y cíclopes, derrocado por Cronos (Saturno), su hijo, quien a su vez fuera destituido por el crónida Zeus (Júpiter). Afrodita (Venus) sería hija de la espuma seminal que cayó al océano cuando Cronos seccionó los testículos de su progenitor. Como vemos, las transiciones del poder mitológico siempre estuvieron marcadas por la violencia. Ya Prometeo, desde sus forzadas cadenas, adelantó que Zeus también sería derrocado iniciando así un cuarto ciclo de transformación. Sin embargo, suponemos que esta mítica cuarta transformación no dependerá de la inclinación o la manipulación de un líder ni de la promoción de personajes eminentes a los respectivos escaños políticos, sino que brotará de las entrañas del pueblo, pues es el destino histórico de toda nación en constante evolución quien realmente asume, concreta y consolida estos cambios.

Por su parte, la presencia de Plutón en Capricornio recorriendo la Octava Casa del mapa astral para la zona horaria (-6:00 GMT), su domicilio natural, nos advierte de su enorme poder concentrado en una sola área que se ve enfatizada. Esto hace que su expresión sea muy intensa aunque algo imprecisa. Sin embargo, si tomamos en consideración que Plutón manifiesta una actitud totalizadora y radical, y que está haciendo un sextil al asteroide Ceres (Deméter para los griegos) ubicado en el signo de Piscis, su sitio de exilio, podemos adelantar que este año “habrá que darle de comer a la gente”, ya que iniciamos con un clima de sequía (el mismo tema del año chino, referente al Buey de Metal, es asignado al clima seco), con múltiples incendios y cosechas insuficientes. Esto hace que se incrementen los costos de las materias primas debido a la escasez. En la mitología griega, Hades (Plutón) rapta a Perséfone (Proserpina), hija de Deméter (Ceres) y la lleva a su reino, mientras la madre enloquecida busca a su hija, hasta que Helios (el Sol) se apiada y le revela lo sucedido a Perséfone, por lo que airada clama a Júpiter para que le sea devuelta y le advierte que mientras esto no suceda, la tierra no dará frutos ni habrá cosechas. Júpiter envía a su hijo Hermes (Mercurio) al inframundo con la recomendación de que haga que Perséfone coma unas semillas mágicas de granada, seis en total, y luego la devuelva a su madre. Al tenerla de nuevo, la tierra comienza a reverdecer y empieza a producir sus frutos. Pasado un lapso de seis meses, Perséfone desea retornar al lado de Hades, su esposo. Es entonces cuando Deméter cae en cuenta de la trampa que le puso Júpiter al darle a comer las semillas mágicas. Así, detrás del mito se esconde la idea de que la tierra se engalana y produce sus dulzuras durante los seis meses que Perséfone está con su madre en la superficie terrenal, mientras que los seis meses que pasa lejos de ella junto a su esposo, Deméter deja que la tierra se seque y se desvista de su colorido y fragancias.

Por otra parte, tenemos una Media Cometa o escuadra compuesta por el Nodo Norte, en sextil a Mercurio retrógrado, y este en trígono al Nodo Sur, mientras que ambos nodos trabajan en la oposición. La situación de los Nodos se expresa esta vez en “el eje del encuentro”, representado por la Primera y la Séptima Casa del mandala astral. Este eje formula la necesidad de aclarar nuestra posición respecto del mundo y la relación que tenemos con los demás. Dada la conexión con Mercurio retrógrado, esta figura geométrica sagrada encubre verdades que debieran ser dichas, se abusa de silogismos y argumentos rebuscados, lo cual hace que la verdad se esconda en una maleza de sutilezas que nos confunde y exaspera. Este “andarse entre las ramas” no conduce a nada positivo, lo estamos viendo ya con las consignas que proclaman los partidos políticos en su contienda pre-electoral, pues sus lemas resultan más apropiados para un jardín de niños que juegan a la ronda. Así y con suma tristeza, vemos una enorme falta de credibilidad que se deriva de una comunicación inconsistente.

Y así las cosas para este novilunio de febrero que nos trae un año lunar más del calendario chino, mientras que el calendario solar occidental nos sitúa frente a una aglomeración de planetas interactivos en el signo de Acuario, creando nuevas situaciones y retos para su proyección en diferentes planos, que también nos invitan a reflexionar en aquellas pautas de conducta que necesitamos incorporar para poder cruzar el umbral hacia una nueva modernidad que ya existe, pero que no acabamos de asimilar y completar.

*Astrólogo y tarotista mexicano. Astrología, lectura de Tarot y Cartas españolas.

http://facebook.com/ayubestephan y/o ayube59@hotmail.com

Del verde olivo a las batas blancas, un cuartel contra el covid

En el 81 Batallón de Infantería del Heroico Colegio Militar, personal médico atiende a un paciente enfermo del virus Covid- 19 en medio de la crisis sanitaria que afecta a la Ciudad de México.

Carlos Santiago / Reportero Gráfico / CDMX
Facebook: SolracSantiago Instagram: @solracsantiago Twitter: @SolracSantiago

Ante la contingencia sanitaria que enfrenta México por el nuevo coronavirus Covid-19, la Secretaría de la Defensa Nacional aplica el PLAN-DN-III-E y realizó la reconversión de espacios militares en hospitales Ccvid. Un ejemplo es el 81 Batallón de Infantería en el Heroico Colegio Militar, lugar donde se instalaron 20 camas de terapia intensiva y 80 de hospitalización. En total, 28 miembros del personal médico militar y 118 trabajadores civiles de la salud civil contratados han atendido hasta ahora a más de 300 pacientes enfermos afectados por la pandemia.

UN RECONOCIMIENTO AL GRAN TRABAJO DEL PERSONAL SANITARIO MILITAR Y CIVIL QUE ATIENDE A LOS ENFERMOS DE COVID-19

¡GRACIAS!