Una porra para el campeón “Popochas”

Fotos y texto: Alberto Anzaldo. Fotógrafo Edomex. IG: @beethovenanzald
FB: alberto.anzaldo.m

Don Fortunado Pérez o “Popochas”, fue uno de los fundadores de la Comparsa de Chinelos “Iztaccíhuatl” en Tlalmanalco, Edomex

San Rafael, delegación del municipio de Tlalmanalco, en el Estado de México, es uno de los lugares donde el Covid-19 ha golpeado a la población más vulnerable, los ancianos, personajes importantes dentro de la cultura ya que ellos sembraron en nosotros tradiciones y costumbres que hacen único a este pueblo.

La muerte de estas personas se maneja con discreción, nadie dice nada ni pregunta de qué murió, su muerte puede ser provocada por el Covid-19, otras por complicaciones de enfermedades o simplemente la edad avanzada de las personas. Se percibe una profunda tristeza de los familiares que no pueden despedir a sus difuntos de la manera en que estamos acostumbrados, acompañados de la multitud llenos de flores, de música, comida y fiesta.

Uno de estos personajes es Don Fortunato Pérez o Popochas como lo conocían en el barrio. Fue uno de los fundadores de la Comparsa de Chinelos “Iztaccíhuatl”, la mejor de San Rafaelito, así le decía él a este lugar que lo vio nacer en 1929.

1967 fue el año cuando todo empezó, bailaron bajo promesa desde Zacatecas, Jalisco, Hidalgo, Tlaxcala, Morelos, Puebla y todo el estado de México. Entre sus logros tienen el reconocimiento del Instituto Politécnico Nacional (IPN) por representar la Danza de los Chinelos.

Don Fortunato sabía que bailar en el escenario de Tepetlixpa era asunto serio, no cualquiera. Allí solo bailan las comparsas de prestigio, las de renombre y la comparsa “Iztaccíhuatl” se lució en uno de sus carnavales. San Rafael arcángel es el peregrino que los acompaña en su andar, es su estandarte.

Este personaje imprescindible dedicó su vida a dar alegría al pueblo. Todos los años, el día 23 de octubre, inundaba las calles de San Rafael con su baile de Chinelos para festejar al santo patrono y cada 30 de abril llenaba el cielo de papalotes que él mismo fabricaba para regalar a los niños del barrio.

El pasado jueves 2 de julio murió Don Fortunato. Para el día sábado, mucha gente del pueblo esperaba fuera de sus casas o desde las ventanas para ver pasar el ataúd y despedir a Don Popochas, “una porra para el campeón”, gritaban mientras aventaban confeti.

“Ahí te va mi coperacha, campeón para que me dejes seguir bailando”, le dice el abanderado de la comparsa “Iztaccíhuatl”, “despídelo con alegrías, no llores baila”, dice a su vez una de sus nietas aventándole puñados de confeti a su ataúd mientras lo sepultan.­

En paz descanse Don Fortunato Pérez.

Estoy bien…
No he muerto, solo me fui antes y no quiero que me recuerden con lágrimas, como aquel que no tiene esperanzas.
No he muerto, aunque mi cuerpo no esté, mi presencia se hará sentir.
Seré el silencio de nuestro hogar que tanto compartimos, seré la brisa que besará sus rostros, seré un recuerdo dulce que asista a su memoria, seré una página bonita de su historia
Perdón a todos, tome únicamente uno de los trenes anteriores y se me olvidó decirles….
No he muerto, solo me fui antes


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